Posdata a Malvinas: un cuento chino (y no nacional)
La imposible representación de la guerra de Malvinas
Hay parva de intentos de significar nacionalmente la guerra de Malvinas. La suma de todos esos intentos no consigue articularse en un relato nacional. Y digo que es imposible que lo consiga. Voy a argumentar conceptualmente esta imposibilidad, pero primero permítanme mostrarla empíricamente.
I. Veamos
Malvinas: un cuento chino (y no nacional)
En la película Un cuento chino aparecen tres vacas, y advertí algo: si habla de vacas, habla de Argentina. Además, habla de Malvinas y del sentido. La guerra isleña –se dice– es una herida abierta. ¿Por qué –pregunto– no cicatriza? Porque no ha encontrado vías nacionales de tramitación. La vía nacional de tramitación del sentido ha sido, desde entonces, inviable. En otro lado, escribí que en Malvinas murió la patria. Aquí escribo que también han muerto los modos patrióticos de tramitación y elaboración del sentido social. El sentido no emana de lo que ocurrió sino de la elaboración social de lo que ocurrió. Pero lo que ocurrió en Malvinas hace estallar las capacidades nacionales de elaboración nacional de lo que le ocurrió a la Nación.
El sentido, un cuento compartido
La película Un cuento chino[1] no habla, como dice una sinopsis fácil, de la relación entre Roberto –Darín, el ferretero– y Jun –Sheng, el inmigrante chino–, ni tampoco habla de la relación de Roberto con Mari ¬–Santa Ana, la pretendiente–. Habla de contar cuentos con sentido.
Hay varios cuentos chinos en la peli:
Gobernar trenes sin carriles

¿Y si lo que Diego Tatián[1] y Horacio González[2] llaman integración, por parte del Estado, del momento anarquista no es sino una racionalización política del sustrato mercantil radicalizado? Si es así, y creo que lo es,
2001: Ni victoria ni derrota. Floración colectiva.
2001 no fue hace diez años. 2001 tiene diez años de experiencia(s).
Entrevista que me hizo Diego Skliar el 19 de dic de 2011.
Algunas cuestiones que abordamos para pensar 2001 en 2011:
- Pensar la represión posnacional actual, la que hace y deja hacer un Estado que comprobó la ineficacia del estado de sitio para asegurar la gobernabilidad (o, como cantábamos entonces: "el estado de sitio se lo meten en el culo").
- Ver los efectos actuales de 2001 en el Estado y en nosotros.
- El obstáculo de 2001 es su éxito mediático. Aprendamos de los indignados españoles: crear una visibilidad posmediática.
Planteo para “Pensar lo posnacional”
“Ahora bien, el Estado no tuvo, ni en la actualidad ni, sin duda, en el transcurso de su historia, esa unidad, esa individualidad, esa funcionalidad rigurosa, y me atrevería a decir que ni siquiera tuvo esa importancia. Después de todo, tal vez no sea más que una realidad compuesta y una abstracción mitificada cuya importancia es mucho más reducida de lo que se supone. Tal vez. Lo importante para nuestra… actualidad no es entonces la estatización de la sociedad sino lo que yo llamaría la ‘gubernamentalización’ del Estado” (M. Foucault, Seguridad, territorio, población, FCE, Buenos Aires, 2009 [1978], pp. 136-7).
“Hablar de gobernanza implica un reconocimiento del fracaso de la tecnocracia en la gestión del mundo.” (A. Lafuente, “Los cuatro entornos del procomún”).
“El kirchnerismo es neoliberalismo en el sentido de que gobierna una multiplicidad sin homogeneizarla.” (N. Ortiz Maldonado, 4/9/11a).
La pregunta por lo posnacional es una pregunta por las prácticas nuestras: incluye pensar el problema del análisis político, el problema de la situación, el problema de la intervención y su escala.
¿Podemos hacer un análisis político que no sea el de las primeras planas? ¿Un análisis que no ande pendiente de las medidas y discursos del gobierno ni de las operaciones y los debates (o barullos) de los medios?
Necesitamos hacer un análisis político que no sea el de la macropolítica sino de cómo la macro condiciona la micro, cómo la micro despliega (o declina) su potencia, cómo lo macro y lo micro se relacionan, se reclaman, cooperan, entran en tensión, etc. Necesitamos hacer un análisis político que nos sitúe y no que nos ubique. En la situación pensamos; en la posición peleamos.
En 2001, el enunciado que recorría (por lo general, en la práctica, y no siempre explícitamente) a los movimientos era política a distancia del Estado. Ni abolición ni nostalgia: distancia. Eso es más fácil cuando el Estado abandona. ¿Qué es de ese principio hoy, cuando el Estado se acerca? El impasse infrapolítico pasa por encontrar los modos en que practicar la autonomía con un Estado que no se declara prescindente sino lo contrario.
Vaya una tablita para entrarle a la cuestión.
| Posición de
enunciación |
Sufragante | Periodista | Nosotros | Agente estatal |
| Sujeto | Individual | Individual | Colectiva | ¿Institucional? |
| Subjetividad | Consumidora | Mediática | Dosmilunera | ¿Funcionarial? |
| Potencia | Optadora / individualizadora | Opinadora / delegadora | Politizadora / exploradora | ¿Articulador, recaudador, etc.? ¿? |
| Impotencia | De tarea (juntarse-hacer-configurar) | ¿De institu-cionalización? | De centralización | |
Tesis: hay un “afuera” del “todo” estatal. Pregunta: ¿cómo es la relación entre el fuera y el dentro? ¿Como la proponen Abad y Cantarelli?
A ver si podemos hacer un análisis político que sea teoría configurante y no opinión impotente.



