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Charla: La precariedad. Construir habitar pensar en el acá.

Lo que no se advierte en el sentido común de lo precario es que es una construcción, una producción. Quizá le falte terminación, pero tiene comienzo -y abunda en comienzos. Lo precario es una construcción a medio hacer, pero así como podríamos creer que le falta media construcción, así también tiene media construcción.
¿Podemos pensar que la precariedad es un hacer, una positividad, y no tanto una falta? Invito a pensar que la precariedad es una operatoria que hace lo social de manera precaria, metaestable más que inestable, con disposición recombinante más que con riesgo de derrumbe, reconfigurable más que inservible, fluido más que frágil, veloz más que improvisado y adaptable más que de pronta obsolescencia. La operatoria de la precariedad hace elementos sociales precarios: las instituciones, los sujetos, las relaciones y las representaciones son construcciones precarias y fluidas, y eso quiero desarrollar en una parte de esta charla. La precariedad es una operatoria que produce precariedades.

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The end

Fenomenología del Fin. Una lectura del libro de Bifo

Importante libro que el gran Tano vino a presentar. Es por supuesto una diagonal de lectura que yo trazo y que no es como está desarrollado el libro. Pero es lo que pude entender. Porque el libro tiene tantas, tantas cuestiones, que hay que trazar una diagonal propia o no se entiende a qué apunta Bifo.

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Ayer un mundo sin Tinder y hoy un Tinder sin mundo. Una vuelta sobre la vincularidad sólida y la vincularidad fluida.

En fin, en el swipeo de Tinder estamos ante una variante de contactos sin vínculo, un contacteo inconsecuente, donde 1- incluso si hay match puede ser que no haya encuentro presencial sino solamente realimentación ¿narcisista? y 2- incluso si hay cara a cara y coito, raramente hay producción de mundo común (donde «mundo común» simplemente significa «pareja», eso que hace decir «no sos vos ni yo, es la relación»).
Las relaciones mercantiles, o mejor, el relacionamiento mercantilizado, se conciben y practican como un intercambio en el que las partes se contraprestan servicios sin afectarse mutuamente y sin crear mundo común a los términos así conectados.

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La vía representacional y vía imaginal de separarnos de la inmanencia 2

Vía representacional y vía imaginal de separarnos de la inmanencia

Es imposible para nosotr*s human*s una relación directa con lo real. Esta relación es una relación mediada por signos. Más: es con los signos que llega a haber algo que llamamos “nosotros” o “nosotres” y algo que llamamos realidad. Esta construcción que los signos realizan la llamaremos semiotización de lo real. Es la semiotización la que construye objetos y sujetos. Como soy historiador, quiero señalar un cambio. El cambio que quiero señalar es una sutileza. Es difícil de percibir. Es crucial que lo percibamos. Ese cambio es de un tipo de semiosis a otro. De la semiosis moderna a la contemporánea, de la representacional a la imaginal. Digo que hay signos representacionales y signos imaginales. Digo que la representación (semiosis moderna) tiene un régimen, un funcionamiento y que la imaginalización (semiosis actual) tiene otro. Lo que distingue a la imagen imaginal no es tanto su materialidad (o su intangibilidad: la imaginal suele ser digital), sino su régimen de producción de objetos y sujetos. Hay, pues, imágenes imaginales como hubo imágenes representacionales.

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imagen de la experiencia

Orientación por la experiencia de la imagen o por la imagen de la experiencia

Todo esto tiene al menos una consecuencia y es que la imagen es un ingrediente de todo agenciamiento. No es la representación de una actividad sino una fuerza que se agencia con la fuerza de lo experimentado o lo sentido para componer agenciamiento. Así, la composición que cada agenciamiento es, no se consuma sin imagen, y varía sensiblemente (digo, se determina de maneras muy distintas) según las imágenes que entren a componerlo.

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