Pablo Hupert Historiador Elaboración de experiencias

1nov/090

Educar sin Otro y con otros. Experiencias en la calle; experiencias en la escuela – charla gratuita

por Alejandro Bergara y Sergio Lesbegueris

escucharla 

el martes 17/11/9 a las 18.30 en el Estudio de Pablo Hupert 

Hace mucho, la escuela y sus docentes, y también sus alumnos, descansaban sobre Otro. Otro podía ser la Patria o Dios o Sarmiento o el Estado nacional. En todo caso, nos daba una meta, pero también un punto de partida; nos daba un sueño y también un suelo. El Otro nos daba consistencia, nos organizaba. Ahora el Otro está en crisis, desguazado y retirado. La educación, también. ¿Dónde apoyamos? ¿Cómo nos organizamos? ¿Qué es educar si los ideales del Otro se fueron con Él?

Alejandro y Sergio vienen trabajando estas cuestiones. Pensar sus experiencias permite pensar una educación más situada, bien de nuestros tiempos.

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más info:          5901-9175

Av. La Plata 303 15° A (y Rosario)

estudiodepablohupert@yahoo.com.ar

5ago/090

El tiempo en la educación y en la capacitación

I.

Mi hija está terminando el ciclo de jardín previo al preescolar, un jardín que empezó al año y medio y termina ahora con cinco años en sala de cuatro, para entrar a preescolar el año que viene, en otra institución (en la que también cursará la primaria). Hoy hablé con Andrea (la maestra de la sala de cuatro), quien contó que estaban trabajando el tema del egreso en la sala, qué es un egresado, qué es egresar, etc., y decía que la finalización de este ciclo, el dejar esta primera institución, no significa que la experiencia realizada en esta institución se diluya y deje de existir.

A los chicos les dicen que tienen un ‘índice telefónico' con los amigos de ahora y que el año que viene van a tener más amigos, pero que no van a perder los que tienen ahora. No me importa tanto si es verdad que no los van a perder, ni en qué medida van a conservar a los que van a conservar, etc., sino esta idea de que la experiencia realizada queda atesorada. Teníamos que llegar a una experiencia educativa, a un pensamiento educador para que el tiempo no sea sólo el instante que transcurre ahora, y que el pasado no sea algo ya consumido, algo ya extinguido, sino una experiencia internalizada, una experiencia constitutiva que actúa en el presente. Es como si Calu tuviera que decir "Yo me fui del jardín Planeta Juego pero Planeta Juego no se fue de mí". Podríamos decir: las etapas educativas pasan pero no se consumen; uno atraviesa etapas pero no las quema. La maestra no les dijo ‘se termina una etapa muy linda', sino ‘esta etapa que termina se proyecta hacia la otra y es insumo de la otra'. (Ahora que oigo esto me parece mucho menos tonto el discurso típico de las directoras que oíamos en la época en que terminábamos la primaria: "ustedes se llevan algo dentro suyo", "siempre vamos a estar con ustedes" y cosas así). Cuando termina una etapa educativa, lo que termina es la internalización, la constitución subjetiva en torno a una experiencia, y comienza el uso de lo internalizado para habitar un nuevo ámbito o espacio que requerirá los recursos subjetivos aprehendidos en el espacio anterior.

II.

Tal vez es por esto que la idea de educación cada vez circula menos en el mercado, en los medios, en el espacio público, y circula cada vez más la idea de capacitación. La educación supone un tiempo progresivo, constructivo, un tiempo en el que cada momento contiene al anterior. Supone formación, supone constitución subjetiva, supone un tiempo constructivo. En cambio, la capacitación supone un tiempo discreto en el que cada instante es pleno, en el que cada instante no deja nada del anterior. Aquí, en vez de construcción hay sustitución; en lugar de sedimento hay escurrimiento.

Si la educación brinda recursos, la capacitación brinda información; si la educación supone una temporalidad con mediaciones en la que lo aprendido hoy se usará en otro lado y en otro tiempo (e incluso, diríamos, por parte de un sujeto que ya no será el actual), la capacitación supone un tiempo inmediato en el que no se brinda formación sino información -y la información es para ser aplicada inmediatamente. Si se habla de capacitación continua no es porque haya un tiempo con futuro, con profundidad, proyectable, sino porque el presente es constante (y en rigor es dudoso que siendo así pueda seguir llamándoselo presente; se llama instante). La capacitación es continua porque la obsolescencia de los saberes técnicos es inmediata. La capacitación es continua porque ya hay un dato nuevo que ya hay que aplicar. La capacitación es continua porque pronto (digo, ya) un saber técnico y una técnica nuevos desplazan a los actuales. Así como en los medios cada noticia desplaza a la anterior y en el videoclip cada imagen sustituye a la anterior, en el mundo del instante en general cada innovación deja obsoleta a la anterior.

La capacitación capacita en saberes técnicos; la educación, en cambio, educaba en un modo de vida (no solo cambia el contenido sino también la práctica, no solo el sustantivo sino también el verbo). Esto no es maldad, ni siquiera es cortedad de vista, sino que es lo razonable en un mundo en donde, como dice Edgard Morin, el futuro se llama incertidumbre. Si el futuro es incierto, lo extraño es que a tantas cosas se las siga llamando educación. Habrá que ver cuándo la palabra ‘educación' se está usando más como un sinónimo de capacitación, como una representación atávica de unas prácticas que ya no son educativas (de prácticas que en realidad tienen el ritmo que les marca la temporalidad del instante y que no permiten ver mucho más allá de uno o dos instantes adelante). No se trata de cortedad de vista sino de cortedad del tiempo.

Resumo:

 

Capacitación

Educación

Duración

Continua

Progresiva

Contenido

Técnica

Saber

Utilidad

Inmediata

Mediada

Objetivo

Aplicación

Sedimentación

Estrategia

Información

Formación

Funcionamiento

Desplazamiento (Innovación-obsolescencia)

Acumulación (correlatividad)

Tiempo

Instantáneo

Constructivo

Sujeto

Capacitando

Educando

Circunstancia general

Fluidez

Solidez

 

 

P.S.:

Vengo de ver la muestra del taller de artesanías del grupo de Calu. Las artesanías tienen la característica de demorar: si pinto la cabeza de un títere, debo esperar a que se seque para pegarle el pelo, y así con todo. Cuando le compro al pibe un títere hecho, en cambio, le transmito que las cosas no están hechas sino que simplemente están (y que solo hay que dar con la vidriera adecuada). Un títere hecho es uno títere instantáneo -y así con todo. Una actividad de producción introduce tiempo donde solo hay instante.

30mar/090

La escuela contra yo

La escuela era un gran dispositivo de malestar en la cultura. Es decir: un gran dispositivo, como lo era la familia moderna, de represión de las pulsiones y los apetitos en pos de la entrada del sujeto en la cultura para trabajar con los otros de la cultura. Los dispositivos de malestar cultural reprimen las apetencias del individuo para lograr su socialización, su integración social y su articulación con la economía (es decir, con otros), etc. El dispositivo escolar hace esto, sobre todo, a través de la introducción del superyó en el sujeto.

Hoy, en cambio, vivimos una época de bienestar en la cultura. Con el bienestar en la cultura, el superyó pierde vigor y el chabón no necesita posponer sus apetencias en pos del futuro, en pos de la sociedad y en pos de los otros. Es más, debe ser, todas las veces, él mismo, y ya mismo. Para ser él mismo, ¿puede acaso esperar a terminar su educación formal y casarse?

El individuo debe ser singular, esto es, no debe ser parte de nada, no debe someterse a otros (recordemos que articularse e integrarse son también formas de someterse). Sobre todo, no debe someterse a un todo del cual sea una parte; debe ser un fuera de serie. Como muestra Bauman, en nuestros tiempos, ser individuo es una tarea autorreferencial; no debe  referirse a ningún todo, a ninguna ley, a ninguna sociedad (Vida líquida, p. 22). El ideal de la ‘individualidad' es ideal de autenticidad, de ‘ser fiel a sí mismo', de ser ‘mi yo real'".

Con un ejemplo: si no tengo ganas de ir a la escuela, no debo ir; debo ser auténtico, actuar según mis ganas. Pero no termina ahí. Si el mes pasado dejé de ir a la escuela porque me dieron ganas de laburar para renovar la compu, puede que este mes tenga ganas de otra cosa, digamos, de tocar la guitarra todo el día. El mes pasado fui fiel a mí mismo dejando la escuela y comenzando a laburar. Este mes soy fiel a mí mismo dejando el trabajo y tocando la guitarra todo el día. ¿El mes que viene? No sé. Se trata de ser auténtico, no de ser consecuente ni de sostener un proyecto. Sostener un proyecto requiere cierto malestar (ciertas posposiciones, ciertas resignaciones, cierta disciplina, ciertas concesiones) que sería inauténtico aceptar.

Esto es un derivado de Bienestar en la cultura


Un tal Diego dice de su blog personal: "Estos pensamientos genuinos, paridos desde lo profundo, que me separan de la masa y me definen como individuo, serán el espíritu de este site." (www.diegoflores.net/objetivos/; visitado el 18/3/09; subrayados míos).

18mar/090

La escuela desertó (no los pibes)

Vi un programa del ciclo Mejor hablar de ciertas cosas, de la productora Rosstock, conducido por Gastón Pauls, en canal Encuentro. Este trataba sobre la cuestión de la deserción escolar. En la mitad del programa que pude ver se me presentaron claramente un par de cosas que se ve que la escuela no puede ver (ni la escuela ni todos los programas que hay para contrarrestar los ascendentes niveles de deserción y de repitencia).