Presentación de El Estado Posnacional en La Casona de Flores
Ya está el libro!
La Casona de Flores nos hospedará para presentarlo y comentarlo.
Los presentadores serán los que asistan y quieran intercambiar comentarios (vos, por ejemplo).
El encuentro es el jueves 8 de setiembre a las 8 de la noche.
Te paso la dirección por si querés venir. Moron 2453 (y Artigas), en el barrio de Flores.
Hay extractos para que vayas viendo algo por si querés comentarlo: http://elestadoposnacionallibro.blogspot.com/
¿Nos vemos y nos comentamos?
Abstract de Astituciones. El tiempo, el sujeto y la cultura en la fluidez posneoliberal: ni instituidos ni destituidos.
[abstract de la exposición en el Congreso latinoamericano de la FLAPAG que se hizo hace un par de semanas en la Fac. de Derecho]
Se dice –desde fines de los ‘90– que la subjetividad ya no es lo que era. De una sociedad instituida por el Estado habíamos pasado a una arrasada por el mercado. Entonces entrábamos, según Lewkowicz, en la era de la fluidez y, según Bauman, en la modernidad líquida. Bien, pero el mercado ya tampoco es lo que era. A principios de los ’10 asistimos a una fluidez recompuesta.
Este trabajo intenta correlacionar las grandes mutaciones económico-políticas llamadas corrientemente globalización y las mutaciones cultural-subjetivas que no tienen nombres corrientes. Pensaremos las prácticas contemporáneas con algunas nociones clásicamente centrales: el tiempo, la subjetividad, la cultura. Buscaremos luego describir conceptualmente sus configuraciones actuales: temporalidad fluida, subjetividad egoica, cultura imaginal o de bienestar. Finalmente propondremos que sus modos de configuración son isomórficos. Llamaremos a este modo de configuración, a falta de mejor mote, ‘actividad figurante del capital’ o ‘astitución’.
Plantearemos también la pregunta por los modos de subjetivar la astitución, apenas señalando prácticas subjetivadoras para iniciar una exploración que el diálogo permitirá continuar.
ver ponencia ampliada
La segunda fluidez. Pensarla con Estado.
Tesis: vivimos una segunda fluidez. Se dice –desde fines de los ‘90– que la subjetividad ya no es lo que era. De una sociedad instituida por el Estado habíamos pasado a una arrasada por el mercado. De la égida del Estado a la del mercado. Entonces entrábamos, según Lewkowicz, en la era de la fluidez y, según Bauman, en la modernidad líquida. Según Bauman, quedábamos hiperindividualizados. Según Nacho, el mercado radicalizado nos dejaba en la humanidad superflua. Bien, pero el mercado ya tampoco es lo que era. A principios de los ’10
Asfixia, afirmacion y soledad judías. Apreciaciones del Dr. Senkman
por Leonardo Senkman
desde Jerusalén, 11 de marzo de 2011
Apreciado Pablo,
Te agradezco me hayas enviado tus cavilaciones entre la asfixia y la afirmación esperanzada. Creo que siempre los pensamientos más lúcidos brotan en una atmosfera enrarecida por la falta de oxígeno y el deseo de inhalar bocanadas de aire puro.
Me interesaron tus tesis porque no surgen como meras elucubraciones teóricas sino que destilan zozobras y dolor personal a fin de afrontar tus dilemas de “mancomunión” con lo judío.
Tu punto de partida es haber descubierto la ruptura histórica de la modernidad. Es verdad, desde el siglo XIX ya no hay más aquel adentro que le dio sentido al mundo judío tradicional, pero que, sin embargo, tardíamente en el siglo XXI las marcas identitarias pareciera que continúan siendo incisiones punzantes desde el afuera. Esta cesura apenas la simulan las múltiples identidades que conviven en nosotros, pero ellas no son capaces de orearla en la actual posmodernidad. Si fuera solo “algo que ver” o “sentirlo a tu manera” la marca personalizada de cada quién con lo judío, no provocaría tan insistente malestar que no se alivia en la intimidad individual o en el gregarismo gastronómico “a la carte, prêt-à-porter”. En la era Facebook , o en otras páginas virtuales donde consumimos de un menú light, es imposible optar por una afirmación creativa con lo judío: en el mejor de los casos, los judíos talentosos sin judaísmo inventan ser “judíos imaginarios”,
Calvino define la era de la información o la fluidez
Indigencia del discurso = plenitud = cultura fluida o bienestar en la cultura
Subrayado del artículo de Italo Calvino “Notas sobre el lenguaje político” (recopilado en Punto y aparte, de Tusquets, Barcelona, 1995)
“La intolerancia hoy día, a juzgar por el elevado número de episodios que conozco, se manifiesta, más que como imposición de un determinado discurso para excluir otros discursos, como rechazo de todo tipo de discursos, como burla del discurso de sí mismo. La perspectiva que ello implica sería, en último término, la de un mundo inarticulado, aunque no silencioso que se manifestase a través del alternarse de pulsiones agresivas y de caídas de tensión, individuales y multitudinarias (…). Hoy, el rechazo de la palabra, la negativa a escuchar, me parece signo de un deseo de muerte. Tender hacia la condición en que nada puede alcanzarnos desde afuera, en que el otro no interviene para desbaratar el estado de plenitud que creemos haber conseguido, significa envidiar la condición de muerto. La intolerancia es aspiración a que ‘el afuera de nosotros’ sea igual a lo que creemos que es ‘el dentro’ de nosotros, es decir, una cadaverización del mundo”.
Parece una buena y activa definición de la era de la información decir que se presenta como un rechazo de todo tipo de discursos, como burla del discurso de sí mismo. Cuando habla de rechazo de la palabra y negativa a escuchar, consiguientemente, no está hablando de una cerrazón totalitaria sino de una incapacidad, o por lo menos de una dificultad para relacionarse con lo otro, se trate de un ser humano, se trate del mundo, la sociedad, un problema, un hijo o lo que sea. El estado de plenitud del que habla, del mismo modo, no es una soberbia dogmática sino la plenitud que proviene de la idiotez, de la ausencia de reflexión, de la incapacidad para pensar. Se puede hablar de una plenitud posmoderna porque sólo hay pulsiones y no porque las pulsiones estén plenamente controladas por el discurso (que no funciona). Las pulsiones tienen una alternancia de intensidades crecientes o decrecientes pero eso no supone un cuestionamiento a la plenitud, puesto que para plantear una contradicción –o por lo menos una discontinuidad, o por lo menos una inconstancia– hay que poder armar un relato, y para armar un relato hace falta el discurso. El discurso, que es el que junta lo separado para mostrar lo opuesto, es el que yuxtapone y permite detectar una contradicción.
En breve: indigencia del discurso = ausencia de contradicción = plenitud no-pensante = cultura fluida o bienestar en la cultura
Del neoliberalismo salvaje al neoliberalismo cuidadoso.
Breve relato de las décadas del 1990 y 2000 a partir de Bifo.
[desempolvo esta nota de 2008 pues sirve para pensar el kirchnerismo]
“Dos mundos extraños e incomunicados entre sí se han desarrollado en el planeta Tierra durante la última década del siglo XX: guerra civil en el planeta físico e hipertrabajo cognitivo en el planeta virtual… Los dos mundos se miraban con creciente sospecha y la clase virtual globalizada multiplicaba y perfeccionaba las barreras de seguridad que la separaban de las posibles agresiones de las masas marginalizadas. Es sobre estas líneas que ha madurado el colapso [del año 2000].” (Generación post-alfa, Tinta limón, Buenos Aires, 2007, pp. 30-31).
Se me arma con esto el siguiente relato. Teniendo en cuenta que en los ’90 había desaparecido la amenaza comunista, es decir, la amenaza de las revoluciones populares, y que a fines de los años ’80, al menos en Argentina, había habido un fuerte shock económico (este relato se basa más bien en lo que conozco de Argentina porque bastante poco conozco de las noticias internacionales), teniendo en cuenta el efecto disciplinador de ese shock y el fin del efecto sublevador de aquella amenaza ahora extinguida, el Consenso de Washington (es decir, el establishment internacional que formuló las pautas que recibieron ese nombre) entendió que se podía reconcentrar la riqueza con todo salvajismo, sin miramientos por las masas, sin considerarlas como amenaza, y aplicar el neoliberalismo a mansalva y sin maquillajes humanitarios.
Luego de 2000, de 2001 en Argentina, se ve que las masas son de cuidado, aun sin existir la amenaza roja. Aparecen así las políticas de contrapeso, las políticas de parche, lo que llaman “la política de la ambulancia[PH1] ” o “de contención social”, de ir rescatando o dando primeros auxilios a las víctimas más dañadas pero, digámoslo así, se buscan paliativos a la pobreza sin redistribuir la riqueza. Por lo que veo, la década del 2000 es la década del neoliberalismo cuidadoso, del neoliberalismo atento, en la que se consolidan las ONG y sus proyectos de desarrollo local, en la que se consolidan los planes sociales paliativos y todo eso de la responsabilidad social empresaria.
En síntesis, luego de la irresponsabilidad social de los ’90 aparecen las advertencias de que es conveniente cierta responsabilidad social, que no veo tanto como responsabilidad por el otro sino como prevención para que el enriquecimiento acelerado, la concentración de la riqueza, la búsqueda del máximo beneficio, la precariedad social, no tengan efectos explosivos que la dificulten.
[PH1]la expresión es de Carlos Heller
El elemento astituido
La astitución es ese procedimiento por el cual el capital recombinante logra crear elementos que recombinar. Los elementos recombinables son tales que, por un lado, son lo suficientemente consistententes como para poder entrar en conexión con otros si algún proceso de maximización de ganancia (económica o de otro tipo) así lo requiere, y, por otro, son lo suficientemente inconsistentes como para desconfigurarse y reconfigurarse para poder entrar en conexión con otros si algún proceso de maximización de ganancia así lo requiere. Los elementos que admiten estas exigencias del capital recombinante son de variadas naturalezas: semillas, libros, instituciones, máquinas, ‘identidades étnicas’, minerales, ‘agrupaciones políticas’, fármacos, empresas, glaciares, información, obras de teatro, nóminas de personal, teorías científicas, personas, mapas genéticos, religiones, fábricas, imágenes…
La astitución no es una actividad configurante ni constituyente, ni desfigurante ni destituyente, sino figurante.
