Pablo Hupert Historiador Elaboración de experiencias

16abr/114

Tradiciones goies – a propósito de la Pascua judía

Palabras de Pablo en una cena de Péisaj

Voy a hablar desde la mesa de los jóvenes.[1]

Nosotros –estos judíos reos que somos–, parece, nos caracterizamos por no saber, por ignorar el sentido doctrinario de Péisaj. Siempre que voy a un Péisaj me pregunto qué sentido tiene, por qué lo celebro, qué es lo que me gusta. Y bueno, lo que me gusta, aunque no lo sé bien, es que entro a recordar qué me pasaba cuando era chico, cómo empezó la historia de Péisaj. Estaban los zeides, los abuelos haciendo los rezos, pero en un idioma que no entendíamos y que nos causaba mucha gracia, y estaba también la familia en pleno, los primos en pleno de los dos lados, los tíos de los dos lados… Y no entendíamos; de lo único que podíamos darnos cuenta era de quiénes estaban ahí y qué comíamos.

Estos judíos reos, parece, nos caracterizamos por no saber. Ante este no-saber habría dos caminos, y acá empieza lo que quiero decir. Un camino puede ser el de sentirse en falta, sentirse un ignorante, sentir que otro sabe más que uno y que hay que hacer lo que otros ya saben que hay que hacer y uno aprender. Y el otro camino es, me parece, tomar esta ignorancia nuestra, este no-saber, como nuestro saber. Por ejemplo, no saber las reglas dietéticas de la religión judía, como que no se puede mezclar crema con carne, cosa de la que me enteré hace poco, de adulto.

Les cuento un chiste[2] que está bueno para esto. Un joven judío le dice al padre:

–Papá, conocí a María. No es judía, pero se va a convertir; yo la amo y quiero que se case conmigo.

–No, mirá, aunque se convierta no va a ser judía; no es lo mismo.

–No, pero ella se va a convertir, y yo la quiero mucho y ella me quiere.

El muchacho se casa con María. Pasa el tiempo y un día el padre llama al hijo:

–Hijo, necesito que me ayudes con unos papeles en el negocio, ¿podés venir esta tarde?

–Mirá papá, yo iría con mucho gusto, pero María dice que hoy es sábado y no me deja trabajar el sábado.

–¿Viste hijo? Yo te dije: una goie es una goie.

Parece mentira, ¿no?: María sabía bien las reglas judías, pero desde el punto de vista del viejo judío eso era antisemitismo.

Lo que quiero decir es que hay un saber judío distinto al proclamado oficialmente. María aprendió lo que está escrito, pero hay otro saber, uno que no sé si llamar ‘saber de la trampa’ o, mejor, un ‘saber ser judío mundano’.

Entonces, esta ignorancia nuestra –la de los reos– es un saber. ¿Saber qué? Bueno, trabajar un sábado para terminar unos papeles puede ser un saber. Pero, además, estas reuniones plenarias de la familia eran un saber. También, saber que había algo que no sabíamos. También, que cada vez había algo nuevo (esto lo empezó mi vieja hace poco, que cada año venía escribiendo algo fuera del ritual, algo agregado), y hasta comer una comida que nunca habíamos comido en la cena de Péisaj, que también es algo nuevo que pasó hoy.

Lo digo con otras palabras. Los que íbamos a esas cenas no conocíamos el contenido de esta festividad. Al menos hasta los catorce o quince años yo no lo conocí, pues el relato de Péisaj lo hacía mi zeide Samuel en hebreo. Es decir, no conocíamos el relato del Éxodo, el relato de la liberación de la esclavitud y la promesa de una Tierra.

¿Qué quiere decir esto? ¿Que como no conocíamos todo eso no era un Péisaj auténtico?, ¿o que en el fondo –y solo en el fondo– seguía siendo el Péisaj auténtico de la religión judía? Creo que esto quiere decir que el saber –el saber que esa ignorancia oficial muestra– es que la fiesta tiene el fin de la reunión, y no es el fin su contenido oficial. Este saber, este saber ignorante, se ha convertido en una tradición judía.

Redondeo. Es como que este no-saber es un saber de unas costumbres de nuestra familia, y yo diría que estas costumbres se resumen en algo así como que en vez de reunirnos para celebrar Péisaj celebramos Péisaj para reunirnos. Y para comer guefilte fish también. Mi zeide Bernardo, con esa ere de los gringos, hubiera dicho: “Estamos aquí reunidos para celebrar que estamos aquí reunidos”.

[Risas]

pablohupert@yahoo.com.ar

www.pablohupert.com.ar


[1] En la cena había dos mesas, una para los mayores, otra para los jóvenes.

[2] Compilado por Rudy y Eliahu Toker, El pueblo elegido y otros chistes judíos, Grijalbo, Buenos Aires, 2003.

30mar/110

Asfixia, afirmacion y soledad judías. Apreciaciones del Dr. Senkman

por Leonardo Senkman

desde Jerusalén, 11 de marzo de 2011

Apreciado Pablo,

Te agradezco me hayas enviado tus cavilaciones entre la asfixia y la afirmación esperanzada. Creo que siempre los pensamientos más lúcidos brotan en una atmosfera enrarecida por la falta de oxígeno y el deseo de inhalar bocanadas de aire puro.

Me interesaron tus tesis porque no surgen como meras elucubraciones teóricas sino que destilan zozobras y dolor personal a fin de afrontar tus dilemas de “mancomunión” con lo judío.

Tu punto de partida es haber descubierto la ruptura histórica de la modernidad. Es verdad, desde el siglo XIX ya no hay más aquel adentro que le dio sentido al mundo judío tradicional, pero que, sin embargo, tardíamente en el siglo XXI las marcas identitarias pareciera que continúan siendo incisiones punzantes desde el afuera. Esta cesura apenas la simulan las múltiples identidades que conviven en nosotros, pero ellas no son capaces de orearla en la actual posmodernidad. Si fuera solo “algo que ver” o “sentirlo a tu manera” la marca personalizada de cada quién con lo judío, no provocaría tan insistente malestar que no se alivia en la intimidad individual o en el gregarismo gastronómico “a la carte, prêt-à-porter”. En la era Facebook , o en otras páginas virtuales donde consumimos de un menú light, es imposible optar por una afirmación creativa con lo judío: en el mejor de los casos, los judíos talentosos sin judaísmo inventan ser “judíos imaginarios”,

1feb/1117

Lo asfixiante judío y la afirmación posible

Primera tesis: En el judaísmo centroeuropeo clásico (el posterior a la Emancipación pero anterior al exterminio nazi), el del rural shtetl o el del barrio judío urbano, el judío nacía adentro de una judería y del judaísmo; en el judaísmo contemporáneo, en cambio, a menos que uno nazca en una comunidad ortodoxa, los judíos nacemos ‘afuera’ de una judería y del judaísmo

6jul/100

Qué es una imagen si no es representación

a partir del imaginalísimo "Roshashaná Urbano" de Yok

En una sola plaza en una tarde sola pudimos ver cómo funciona la imagen contemporánea para el sujeto contemporáneo y no sólo la imagen judía para los judíos contemporáneos.

Decimos que en la sociedad contemporánea todo es imagen. ¿Qué es una imagen? Una imagen es un elemento que circula sin articulación discursiva con otros elementos. Y es por esto que la imagen puede ser un texto o cualquier otro "contenido", como les dicen ahora, y no sólo las imágenes en sentido estricto.

Me avivé de esto paseando

16abr/100

¿Política judía? Los judíos, la subjetivación y la humanidad

"No se pregunte qué es ser judío.

Pregúntese qué es ser humano." Jack Fuchs

Cuando mentamos política judía, ¿estaremos mentando a Corach y Kohan o al embajador Timerman y al empresario amigo de Kirchner Enrique Eskenazi? ¿Estaremos mentando las noticias de Medio Oriente o las elecciones de Amia? ¿Decir "política" es necesariamente decir repartija del poder? ¿Tenemos alguna chance de significar subjetivación al decir política? Tenemos. ¿Podremos hacer un shídaj entre lo judío y la subjetivación?

La política y los judíos... Como siempre, el problema está en la "y".

Transcribo un chiste judío para escenificar el estado actual de las tratativas maritales entre lo judío y la política.

El casamentero propuso a Aarón presentarle una mujer muy hermosa con fines matrimoniales.

-Dígale que soy un comerciante -respondió Aarón- y antes de adquirir una mercadería acostumbro pedir una muestra.

-Respóndale -dijo ella- que yo también entiendo de negocios. Muestras no doy, pero puedo ofrecerle muchísimas referencias.

28abr/090

Menájem-Mendl, el asfixiado liberado

“¡Se cree que con solo decirme Odessa ya voy volando! Oye, Mendl, sácatelo de la cabeza, Mendl, no me llevarás para allá con tus engañitos, así se venga el mundo abajo. ¡Estate tranquilo! La abuela de mi abuela jamás estuvo allí y se las arregló lo mismo, pues yo también, seguramente, me las sabré arreglar sin ello. No me convencerás, Mendl, de que yo abandone a mis padres y a toda mi querida parentela y me largue hacia esa maldita Odessa ¡que ojala te arda en llamas por sus cuatro costados!” Es un párrafo de una carta de Sheine-Sheindl de Kasrilevke a su esposo Menakhem-Mendl en Odessa, en el primer libro de la novela Menakhem Mendl de Sholem Aleykhem, Obras escogidas, Tomo 1, Buenos Aires, 1960: ICUF; p. 247

En este pasaje vemos el conservadurismo del Shtetl, que a juzgar por el hecho de que Menakhem-Mendl tuvo que irse a la ciudad, no puede seguir como hasta entonces, pero se esfuerza por seguir como hasta entonces. No se trata aquí de una lucha entre conservadurismo paterno y la búsqueda juvenil de nuevos horizontes, sino entre dos miembros de más o menos la misma edad. Digo, estamos viendo la lucha entre la modernización secular y urbana, por un lado, y la tradición cuasi rural y religiosa por el otro, en el seno de la comunidad judía centroeuropea a fines del siglo XIX. Sheine-Shendl sigue después diciéndole a su marido “Vente a casa, que la gente se deje de pincharme los ojos y hacerme avergonzar” (Ibíd.). La lucha entre lo nuevo y lo viejo a fines del siglo XIX centroeuropeo está dentro incluso del mismo Mendl. En la carta nueve Menakhem-Mendl dice “Me embolsaré todas mis ‘diferencias’ y me haré un viaje a casa, y te traeré, si Dios quiere, a Odessa… Y viviremos como se vive en Odessa (Ibíd. pp. 244-245). En la carta siguiente de Menakhem-Mendl, la once, este dice “¡Te digo, esposa querida, que se me ha hecho tan insoportable esta Odessa con su bolsa, con su Fanconi, con todos sus hombrecitos!... ¡Correría sin rumbo por todo el mundo con tal de no verla!” (Ibíd. p. 249). Esta última cita es después de un bajón muy fuerte en las bolsas de Odessa y Londres.

24may/080

Judíos sueltos: De la vivencia a la experiencia

Disertación en la mesa debate "¿Qué significa ser judío hoy?".
Asociación de ex alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires. 4 de agosto de 2005.

Introducción

Esta idea, judíos sueltos, no estaba presente en el ensayo que premió la AMIA.[1] Es una idea que estaba muy en germen, como "elementos sueltos"; después fui llegando a la idea de judío suelto, que no está cerrada. Ocasiones como esta mesa sirven para ir pensando mejor el concepto.  Así que, tomen lo que les diga como parte de un intercambio y una elaboración conjunta.

Un supuesto con el que nos manejamos los historiadores es el de que ningún producto humano, ninguna cultura se puede definir de una vez para siempre. Así, me parece que no se puede decir que judaísmo sea una cosa y que esa respuesta sea definitiva. Sí se ha dicho en determinadas épocas que judaísmo es religión, o que es nación, o un idioma, o una cultura, etc. En cada época las diferentes respuestas fueron ciertas, pero ninguna de las respuestas fue cierta para siempre.