Curso: Pensar la política con Alain Badiou y Judith Balso
por Víctor Militello (filósofo y miembro del Grupo Acontecimiento)
Pocos pensadores en los últimos años le han dedicado a las políticas de emancipación, y a la polìtica en general, un estudio tan agudo y tan sistemático como Badiou. Atravesando la Ontología, la Lógica y la Ética , así como la experiencia histórica, Badiou intenta mostrarnos que la política aún es pensable, que su relación al Estado y a la Sociedad es, quizá, en lo sucesivo diferente a como las tradiciones de pensamiento la habían identificado.
Judith Balso, por su parte, es una compañera de militancia de Badiou, su texto Estar presentes en el presente ( incluído en el volumen colectivo La idea del comunismo), nos oferec una perspectiva sobria y luminosa sobre las secuencias de la existencia de la política comunista en los últimos 150 años, tocando puntos decisivos en la organización de esta experiencia.
Abiertos siempre a las inquietudes de cada grupo y su deriva, proponemos un recorrido para introducinrnos en estos nuevos caminos, intentando recortar su aspereza o su impenetrabilidad.
El taller se desarrollará en 12 encuentros, comenzando el 14 de Abril a las 18 hs ( Jueves), su costo es de 160$ por mes, en el estudio Pablo Hupert, Avenida La Plata 303 15 A.
Este es el programa:
El ensayista
por Ariel Pennisi
1. ¿Qué es un ensayo? Esa no es, seguramente, una pregunta ensayística. Por otra parte, preguntarse “qué no es un ensayo”, podría significar una insistencia solapada en la misma pregunta, esa bonachona búsqueda de lo esencial que anida en la fórmula “qué es”. Aunque pensándolo nuevamente, un abordaje posible del ensayo bien podría pasar por ejercitar series negativas, contrapuntos capaces de definir una y otra vez el “no ser” del ensayo, renunciando al mismo tiempo a admitir su ser. Escritura inadmisible, el ensayo está sin embargo ahí, es estando y, quién sabe, esté no siendo.
La escritura, desde niños, se suele
Infrapolítica
por Diego Sztulwark
octubre de 2010
Acabo de leer un excelente artículo de Diego Tatián en el diario Página 12 de hoy, el mismo diario en el cual –ayer- Chantal Mouffe explicaba la importancia de los llamados gobiernos populistas de Sudamérica.
Ha vuelto la política, de acuerdo. De acuerdo también en que ha vuelto bajo el modo en que se la había soñado en los años 80, y no en los setentas. La distinción no es menor (la derrota sigue siendo el umbral infranqueable).
Esta política que ha vuelto no está asegurada
Un lazo que bordea un borde que enlaza
publicado en Campo Grupal, diciembre 2009
Que se contradicen fue lo primero que entendí. Los disertantes hablaban de un borde que no es una frontera ni una muralla, y a la vez evocaban entradas a la cátedra o a la facultad y salidas al campo o a la asamblea. ¿En qué quedamos?, pensé.
Asistí, como curioseando desde afuera, a la mesa redonda "En los bordes de la Institución" y terminé tomado pensando desde adentro, desde adentro de un borde. Elucidar qué es un borde al que se puede "entrar" es el objetivo de esta nota.
la teoría del sujeto en Alain Badiou – seminario intensivo
seminario intensivo
la teoría del sujeto en Alain Badiou
teoriadelsujetoenbadiou.blogspot.com
por Franco Ingrassia
el sábado 17 de octubre en el Estudio de Pablo Hupert
En los mundos que recorremos, en las situaciones que habitamos, en medio del entramado de cuerpos y lenguajes que componen nuestra existencia emerge una excepción, un acontecimiento. Su aparición coincide con su desaparición. Pero queda una huella. Una huella mundana que abre la posibilidad de decidir sobre las consecuencias situacionales del acontecimiento. Badiou llamará “sujeto” a la orientación general de estas consecuencias sobre un cuerpo (es decir, sobre una configuración mundana apta para funcionar como suporte del formalismo subjetivo). Lo que está en juego es la producción de un nuevo presente. Un determinado tipo subjetivo se propondrá ser consecuente con el acontecimiento y su huella. Se trata del sujeto fiel. Otra modalidad subjetiva intentará negar ese presente, negar la potencia inmanente de su posibilidad. Es el sujeto reactivo. Finalmente existirá otra posibilidad subjetiva, consistente en la ocultación del presente detrás de una corporalidad (étnica, raza, nación, comunidad) presentada como plena. Será el caso del sujeto oscuro.
El presente seminario-taller se propone como una triple introducción: a la teoría del sujeto en Badiou; al pensamiento general de este autor; a su trabajo más reciente “Lógicas de los mundos”, segunda y última parte de su obra de mayor importancia “El ser y el acontecimiento”.
Dirigido a
Libros y hombres – Por Martin Buber
[Es la primera vez que posteo un texto de otro autor en
este blog. Ocurre que me ha conmovido irremediablemente.
Agradezco a Ari Pakman por traducirlo y permitirme postearlo]
Por Martin Buber
Si me hubiesen preguntado en mi juventud temprana, si preferiría tener trato sólo con hombres o sólo con libros, me habría pronunciado, por cierto, a favor de éstos últimos. Más tarde, esto ha cambiado cada vez más. No es que haya tenido mejores experiencias con hombres que con libros. Por el contrario, libros agradables todavía se cruzan en mi camino más frecuentemente que hombres agradables. Pero las muchas malas experiencias con los hombres han alimentado la médula de mi vida como el más precioso libro no podría, y las buenas han hecho para mí de la tierra un jardín. Frente a lo cual, ningún libro puede lograr hacer por mí, más que alejarme a un paraíso de los altos espíritus, en donde mi corazón más íntimo nunca olvida, que allí no se me es dado permanecer por mucho; pero tampoco puede siquiera desear que eso me fuese dado. Pues (debo decirlo ya, para ser comprendido), mi más íntimo corazón ama al mundo más que al espíritu. Por cierto, no estoy a la altura de la vida con el mundo tal como yo quisiera. Fallo una y otra vez en el trato con él, una y otra vez quedo en deuda respecto a lo que de mí él espera. Y esto, en parte, debido a que estoy tan aprisionado al espíritu.
Aprisionado estoy a él tal como, en cierto modo, lo estoy a mí mismo. Pero a él no lo amo, de igual manera que realmente no me amo. Realmente no amo a éste de aquí, que me ha tomado con su manota celestial y me sostiene firme, sino al mundo, aquél del otro lado, que una y otra vez viene hacia mí y me alcanza unos dedos. Ambos tienen regalos para dar. Éste me entrega su maná, los libros. Aquel tiene preparado para mí a los hombres, un pan moreno, en cuya corteza rompo mis dientes y del cual nunca me sacio. ¡Ay, estos cabezas huecas y buenos para nada, cómo los amo!
Yo venero a los libros -aquellos que realmente leo- mucho más de lo que podría amarlos. Pero en los hombres más dignos de veneración, sigo obteniendo algo más para amar que para venerar, algo más todavía de este mundo que está justamente aquí, tal como el espíritu nunca puede estarlo. Por cierto, éste se yergue por sobre mí y "es", pero no está aquí. Poderoso se yergue por sobre mí y pronuncia, hacia mí, hacia abajo, sus solemnes sentencias, los libros. ¡Qué imponente! ¡Qué incómodo! Aquél sin embargo, el mundo humano, necesita sólo su sonrisa muda para sonreír. Y sin él no puedo vivir.
Mudo es aquél mundo, pues todo el parloteo de los hombres no entrega ninguna palabra como aquella que, de vez en cuando, resuena desde los libros. Y yo tolero todo el parloteo, para poder sentir el mutismo que atraviesa el mutismo de la criatura. ¡Pero justamente de la criatura humana! Y esto quiere decir, de lo mezclado. Los libros son puros, los hombres, mezclados. Los libros son espíritu y palabra, espíritu puro y palabra depurada. Los hombres están armados de parloteo y de mutismo. Y el mutismo no es el del animal, sino el del hombre. Y mira, desde el mutismo del hombre, por detrás del parloteo, sale a tu encuentro el espíritu, el espíritu en cuanto alma. Esta, esta es la amada.
Hay una prueba que no engaña. Imagínate un comienzo, en el cual estuvieras solo, totalmente solo sobre la tierra, y pudieras recibir uno de los dos, libros u hombres. Escucho bien a algunos ensalzar su soledad, pero eso lo logran, justamente porque hay hombres sobre la tierra, aunque sea en la distancia.
No supe de libros cuando salí del regazo de mi madre, y quiero morir sin libros, con la mano de un hombre en la mía. Ahora, desde luego que cierro cada tanto la puerta de mi cuarto y me entrego a algún libro, pero solamente porque puedo reabrir la puerta, y un hombre alza su vista hacia mí.
En 1947 Martín Buber (1878-1965) escibió este breve y hermoso ensayo, ocupándose él mismo de hacer imprimir copias que repartió entre sus amigos. El texto -recogido luego en su recopilación de fragmentos autobiográficos "Begegnung" (encuentro)- es un testimonio de las búsquedas que ocuparon a Buber durante una gran parte de su vida: el tránsito de su inquietud mística juvenil, solitaria e individual, a la experiencias del encuentro con el hombre y con el mundo como momento intrínseco a la realidad última; el abandono de la palabra clara, fácil y estética, por aquella que se enuncia difícil, pero viva en el diálogo verdadero.
Traducido por Ari Pakman de "Bucher und Menschen" en Martin Buber, Begegnung, W. Kohlhammer Verlag, Stuttgart, 1961.
