Red espacio-tiempo

Notas sobre espacio-tiempo global y multirrealidad.

Fluidez
A partir de la reunión del taller La fluidez hoy del 29/8/12

Seguimos leyendo a López Petit, Breve tratado para atacar la realidad (cap IV: “Las dos caras de la realidad: el espacio-tiempo global y la multirrealidad”) y encontramos más pistas sobre para descular el “croquis” (así lo llama LP) de la realidad contemporánea, esa realidad hecha una con el capitalismo.

Una de las tesis petitianas que más nos atrajeron hacia este librito fue la de que hoy el sistema capitalista no se articula vía ideología o discurso sino vía obviedad. La obviedad no convence argumentando sino evidenciando: “la realidad es la realidad”, y es capitalista (R=R=K). Para entender en qué punto entra la obviedad debemos al menos entender el funcionamiento de las dos caras de la realidad según LP.

  • Primero que nada, al menos mencionemos que la realidad hecha una con el capitalismo (R=R=K) no es un todo con fundamento sino un sistema no unitario. Ni tiene centro ni perímetro ni Otro: ¿cómo entender que se reproduzca? LP recurre a un oxímoron inexplicable pero palpable: la R=R=K es un acontecimiento repetido. La realidad se produce cada vez, y cada vez es un acontecimiento, y este acontecimiento se repite.
    • Se trata, entonces, de entender cómo sobrevive algo que para el pensamiento sociológico clásico es un imposible: un sistema que no es uno. Por no tener centro ni hacer totalidad, ni tener el Otro obrero (ni en forma de campo socialista ni en forma de movimiento obrero fabril y organizado) no tiene contradicciones antagónicas: ni la dialéctica ni el pensamiento estructural permiten descifrar su movimiento (esto es, su producción, su reproducción, su conflicto).
    • Por no tener centro ni hacer totalidad, ni tener Otro, no tiene contradicciones antagónicas: tiene fugas. Lo que la amenaza no es su Otro antagónico sino la entropía social, la posibilidad, siempre al acecho, de disolución (lo cual aporta una posible clave de lectura para nuestro 2001 y también para la respuesta kirchnerista).
    • Este capitalismo hecho uno con la realidad es una “utopía del capital”, y esto en dos sentidos: por un lado, el triunfo del capital sobre la clase obrera y el campo socialista y, por otro, la financiarización.
      • La financiarización crea una “zona lógica” (la noción es de A. Valle) que independiza al capital ficticio del capital productivo y permite al primero multiplicarse sin los límites que los marxistas decían que la producción imponía a la especulación.
        • Esto no significa que su expansión vaya a ser eterna, ni tampoco que carezca de condicionamientos ni, mucho menos, de crisis. Significa, sencillamente, que, desde la década de 1970 hasta ahora, el capital financiero siempre ha conseguido extender los plazos y erigirse en capital dominante.[1]

(fin del panorama general; paso a reseñar la organización espacio-temporal de la R=R=K)

  • Esta realidad  utópica se desdobla en dos: “Es única pero de ella se puede hablar de dos maneras. De un modo reducido, y estamos frente al espacio-tiempo global. De un modo proliferante, y estamos ante la multirrealidad. Espacio-tiempo global y multirrealidad son la plasmación de la utopía del capital.”
    • El espacio-tiempo global produce un espacio liso, homogéneo, pero no porque homegeneíce la heterogeneidad del mundo sino porque la mercantiliza: lo heterogéneo se convierte en con-mensurable vía dinero. El dinero posibilita las trayectorias por todo el mundo (que ya no es “el mundo” en sentido clásico, ni siquiera “el mercado mundial” sino una configuración histórica específica del mercado mundial: el espacio-tiempo global, un mercado financiarizado en un 95% y que hace posible decir que es el equivalente general el que, por vía financiera, produce el espacio-tiempo global). La diversidad mundial encuentra su traducibilidad por vía mercantil. Se puede, simplificando muchísimo, graficar así:Espacio tiempo globalidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Así se logra un espacio-tiempo tal que toda trayectoria en él produce valor.
  • Sin embargo, para poder capturar ese valor, hace falta un poder: “el capital y el poder de los agentes históricos se han transformado en propiedades de la geometría de esta nueva realidad.” Esto remite a otro concepto: la copertenencia capital-poder, que es diferente a la de tiempos estatal-nacionales (ver reseña del 3/7/12).
  • La multirrealidad produce un espacio proliferante: ya no hay realidad común sino múltiples realidades privadas
    • Deja por lo tanto de existir un espacio público naturalizadamente político, una arena donde se encuentren las luchas, un campo por cuyo dominio puedan combatir. Así, dividiéndose en múltiples planos, la multirrealidad impide fijar puntos de antagonismo: hay elementos contradictorios, pero no colisionan de maneras definitorias.[2]
      • A este desquicio, LP lo llama también indeterminación o “gelificación” (notable metáfora para pensar la segunda fluidez, que no es acuosa sino viscosa).
      • Es un “divide y reinarás” donde ya es necesario dividir directamente las filas enemigas sino la realidad misma donde un enemigo podría llegar a formar sus filas. O sea, más estrictamente, es un “dispersa y reinarás”.[3]
  • Ahora bien, ¿cómo es que esta realidad proliferantemente múltiple sigue siendo una única realidad (la realidad hecha una con el capitalismo)? No puede ser por vías ideológicas ni disciplinarias-discursivas, pues la ideología y la disciplina no admiten la indeterminación y todos los desquicios lógicos a los que nos va habituando (por ejemplo, la contradicción, pero también el estiramiento indefinido de los plazos y la multiplicación de claves de inteligibilidad tal que ninguna da la clave de inteligibilidad de la realidad). La multirrealidad tiene sus propios mecanismos de cierre.
  • Y aquí entra la obviedad. Queda para la próxima.

[1] Marx decía que el capital ficticio era una “apropiación intertemporal de plusvalía que se espera sea producida y realizada” (según Marisa Silva Amaral “Breves consideraciones acerca de las teorías del imperialismo y de la dependencia ante la financiarización del capitalismo contemporáneo”, en V Jornadas de Economía Crítica, 23, 24 y 25 de agosto de 2012, Fac. de Ciencias Económicas – UBA), y que, de tal modo, el capital productivo seguía predominando y reduciendo al ficticio a “mero epifenómeno” de la producción. Algunos dicen que esto sigue siendo así; ignoro cómo se lo comprueba o refuta, pero aun suponiendo que esté comprobado, también comprobamos que el capital ficticio ha logrado que esa espera se prolongue por al menos cuatro décadas, un tiempo que le ha dado la posibilidad de pasar de ser mero epifenómeno a ser capaz de controlar Estados, devastar naturaleza, reformar sociedades…

Aun reconociendo que, razonablemente, esa espera tenga fecha de vencimiento, reconozcamos también la fecha es desconocida y que, hasta ahora, el capital financiero siempre ha conseguido extender la bicicleta, aplazar los plazos.

Luego, aun si la burbuja va a estallar más tarde o más temprano, necesitamos pensarla: esto es, asumir que es una zona con una lógica singular, que es R=R=K.

[2] Una interrupción notable de esta dinámica la provocó el reciente paro de subtes de Buenos Aires. Si bien el Gobierno de la Ciudad intentó abrir otro plano poniendo más bondis, eso no alcanzó ni mucho menos para eludir el “tapón” al transporte que los metrodelegados pusieron a las trayectorias por el espacio urbano.

[3] Esto es un poco libre traducción, pues LP no habla de dispersión sino de un plano N de orden y un plano N+1 de desorden: el desorden ocurre pero se le abre un plano propio para que no interfiera en el plano que funciona ordenadamente (ejemplo que se me ocurre: el plano punteril-narco-policial para los territorios mientras el plano institucional-mediático sigue funcionando). Es parecido a lo que se llama gestión de contingencia en desastres (cualquier ej: no podemos limpiar la mancha de petroleo, pero podemos ponerle unas barreras para evitar que se extienda a las playas turísticas).

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