Poderes reales bajo las baldosas

Aníbal Fernández dice que la juventud es un «poder real». Con “poder real” no habla, como suele hacerse, de las multinacionales o algo por el estilo, sino de ese movimiento real y potencialmente autónomo que por lo mismo no es conveniente dejar de advertir.

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vecinos-unidos-sin-tierras-indoamericano

Ni Macri ni CFK ni Duhalde. Fue la soja. El conflicto se resolvió pero no se solucionó.

El segundo camino fue el que se siguió, pero «reinventándolo». Examinémoslo, pues nos muestra bien la modalidad pos-2001 de lograr gobernabilidad. Constatación: Existe “un más allá del orden convencional”, una ‘para-sociedad’ marginal que no se deja gobernar formal e institucionalmente. El sistema de poder de hoy no funciona si no se inmiscuye en ese universo paralelo creando interfaces que conecten lo territorial y lo formal, lo excluido y lo institucional, lo local y lo superestructural. Algunos recursos de esa inserción territorial son la policía, los narcos, punteros, barras, ong’s, movimientos sociales. Dado este ‘más allá’, el kirchnerato, como protocolo de gobernabilidad, necesita de informalidad y baja institucionalización, de territorialización del poder, para tener amplia movilidad y gran margen de maniobra.

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Infrapolítica

llamaría infra-política (o aún micropolítica) a lo real de las experiencias que (con relaciones oscilantes y variables en relación con los “políticos” de los que desconfían) hacen sus cosas (es decir hacen colectivo, hacen social) sin saber del todo qué cosa es la política. Ampliando y cuestionando las definiciones que, no por casualidad, nos dan quienes “saben-de-política”.

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El kirchnerato, sistema de poder posnacional

En términos de Perón, perder un poco para no perder todo.
Estas notas intentan dilucidar cómo Kirchner logró eso: con un sabio equili-brio entre reforma/inflamación verbal y mantenimiento/profundización de la desigualdad recubierto de una imagen de restauración (gradual e infinita, obvia-mente) de lo que Menem y los milicos nos quitaron. El kirchnerato debe enten-derse como la salida creativa y pujante a una aporía que se puede formular así: ni ideología moderna ni mercado radical, sino formateo imaginal.

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Muerto Néstor, vive Néstor (en su pueblo y en su Estado)

Néstor Kirchner fue un peronista de pura cepa: llegó a lo subterráneo del país, a ese que estaba solo y esperaba –allí donde los medios nunca llegan. La muerte de Néstor nos hace ver que Kirchner logró ‘kirchnerizar’ los efectos de 2001, así como Perón logró peronizar a la clase obrera que irrumpió en el ’45. Kirchner tuvo su 17 de Octubre en 2001-2002

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Néstor, el estadista posnacional

2001 condicionaba a cualquier gobierno por venir. Vino Kirchner. Kirchner condicionó, a su vez, a la condición que debió asumir, y le puso nombre: ahora se llama amor nacional y popular, FPV o, directamente, kirchnerismo. Con la muerte de Néstor, lo que condiciona a cualquier gobierno por venir es el kirchnerismo, y no 2001.

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