nacimiento-de-la-biopolitica

Reunión-invitación (apuntes)

Las cosas cambian. El neoliberalismo no es una cosa, pero también cambia.
Nacimiento de la biopolítica nos sirve no tanto por sus contenidos –que son deslumbrantes–, sino como guía para una investigación nuestra, para situarnos. Qué atender, qué mirar en el gobierno actual, detectar qué cambió respecto de los neoliberalismos alemán y norteamericano que Foucault analiza. Guía para comenzar a caracterizar nuestro neoliberalismo realmente existente.

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Museo cuadros imagenes

Lo imaginal y la expresión: entre la conexión y el encuentro

El pasaje de la modernidad sólida a la “modernidad líquida” (Bauman, 1999) o del pensamiento con Estado-nación al pensamiento “sin Estado” (Lewkowicz, 2004) tiene profusos efectos que obligan a la teoría social a repensarse. Algunos de esos efectos son semióticos y subjetivos. Proponemos pensar lo imaginal como un dispositivo de conexión y recombinación celulares e introducción en la red del “semiocapital” (Berardi, 2007) más que de imágenes en sentido icónico o visual. Lo imaginal no puede pensarse como solía pensarse lo ideológico o lo imaginario: como una instancia separada y más o menos ilusoria del relacionamiento social efectivo, sino en sus “intersticios” (Dipaola, 2011).

La pregunta que queremos compartir es por la producción de sentido y subjetividad líquidos, distinguiendo entre una producción líquida prevaleciente, que podría llamarse mainstream, y unas subjetivaciones en mayor tensión con la época. Abordaremos la pregunta atendiendo las prácticas de las pintoras Celina Capello y Lula Mari (“veo-luego-existo” y “recital de pintura”) y el fotógrafo García-Alix (“el autorretrato no es una selfie”). Las leeremos, de nuevo, como dispositivos prácticos de producción de sentido y subjetividad, pero ya no por conexión líquida ni por acople sólido sino por encuentro o pensamiento.

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Sensación de inseguridad

La “sensación de inseguridad” llegó a Cristina

¿Cristina desayunó un Blumberg? Si la “sensación de inseguridad” es eso que le ocurre a la subjetividad de tiempos fluidos cuando ve amenazada su tranquilidad cotidiana, si el reclamo de seguridad es el reclamo de restitución de las bases de una vida previsible socavadas por la fluidez, estamos viendo el punto en que ese reclamo se apodera tanto del “ciudadano de a pie” como del gobierno nacional. Para un gobierno que hace unos años siente que cualquier movida seria de oposición es destituyente, es comprensible que cualquier fosforito que se acerce al polvorín social o cualquier chispa allí le resulten una amenaza a su seguridad.
Estamos asistiendo a un proceso de ‘securitización’ ya no solo del tratamiento de la cosa social sino también de la cosa político-institucional.

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