La vía representacional y vía imaginal de separarnos de la inmanencia 2

Vía representacional y vía imaginal de separarnos de la inmanencia

Es imposible para nosotr*s human*s una relación directa con lo real. Esta relación es una relación mediada por signos. Más: es con los signos que llega a haber algo que llamamos “nosotros” o “nosotres” y algo que llamamos realidad. Esta construcción que los signos realizan la llamaremos semiotización de lo real. Es la semiotización la que construye objetos y sujetos. Como soy historiador, quiero señalar un cambio. El cambio que quiero señalar es una sutileza. Es difícil de percibir. Es crucial que lo percibamos. Ese cambio es de un tipo de semiosis a otro. De la semiosis moderna a la contemporánea, de la representacional a la imaginal. Digo que hay signos representacionales y signos imaginales. Digo que la representación (semiosis moderna) tiene un régimen, un funcionamiento y que la imaginalización (semiosis actual) tiene otro. Lo que distingue a la imagen imaginal no es tanto su materialidad (o su intangibilidad: la imaginal suele ser digital), sino su régimen de producción de objetos y sujetos. Hay, pues, imágenes imaginales como hubo imágenes representacionales.

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imagen de la experiencia

Orientación por la experiencia de la imagen o por la imagen de la experiencia

Todo esto tiene al menos una consecuencia y es que la imagen es un ingrediente de todo agenciamiento. No es la representación de una actividad sino una fuerza que se agencia con la fuerza de lo experimentado o lo sentido para componer agenciamiento. Así, la composición que cada agenciamiento es, no se consuma sin imagen, y varía sensiblemente (digo, se determina de maneras muy distintas) según las imágenes que entren a componerlo.

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Museo cuadros imagenes

Lo imaginal y la expresión: entre la conexión y el encuentro

El pasaje de la modernidad sólida a la “modernidad líquida” (Bauman, 1999) o del pensamiento con Estado-nación al pensamiento “sin Estado” (Lewkowicz, 2004) tiene profusos efectos que obligan a la teoría social a repensarse. Algunos de esos efectos son semióticos y subjetivos. Proponemos pensar lo imaginal como un dispositivo de conexión y recombinación celulares e introducción en la red del “semiocapital” (Berardi, 2007) más que de imágenes en sentido icónico o visual. Lo imaginal no puede pensarse como solía pensarse lo ideológico o lo imaginario: como una instancia separada y más o menos ilusoria del relacionamiento social efectivo, sino en sus “intersticios” (Dipaola, 2011).

La pregunta que queremos compartir es por la producción de sentido y subjetividad líquidos, distinguiendo entre una producción líquida prevaleciente, que podría llamarse mainstream, y unas subjetivaciones en mayor tensión con la época. Abordaremos la pregunta atendiendo las prácticas de las pintoras Celina Capello y Lula Mari (“veo-luego-existo” y “recital de pintura”) y el fotógrafo García-Alix (“el autorretrato no es una selfie”). Las leeremos, de nuevo, como dispositivos prácticos de producción de sentido y subjetividad, pero ya no por conexión líquida ni por acople sólido sino por encuentro o pensamiento.

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