La ciudadanía posnacional creada durante el kirchnerato

El “que se vayan todos” no solo fue el golpe de gracia al Estado neoliberal, ni tampoco fue solamente la señal de que el Estado argentino debía reconstruir su relación con la gente. Visto desde hoy, desde el kirchnerismo que le sucedió, esa consigna se efectuó como “se fuimos todos”: nos fuimos como ciudadanos nacionales, a la vez que “volvimos otros”: volvimos de mil maneras distintas, como una ciudadanía bizarra, abigarrada, múltiple, dispersa. La exigencia vacía “que se vayan todos” se llenó de contenidos múltiples: un tipo de pertenencia por cada interfaz que el Estado argentino instaló durante el kirchnerato para relacionarse con la que desde entonces determinó como su gente.

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