tapa de Judaísmo líquido

Llegó Judaísmo Líquido

Luego de mucho trabajo de edición y en la editorial, llega por fin a las librerías este intento de ubicarnos en lo judío contemporáneo.
En el intento, hemos encontrado que se puede pensar el consumo como algo más que comprar/vender/publicitar: una forma de relación con la cultura.
El consumo, esa forma de relación, licúa subjetividad, identidad, instituciones. Esto es lo este libro me dejó leer.

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Una interfaz judía

La institución sólida se ha desvanecido; en el hueco que quedó, algo toma forma –no sabemos por cuánto tiempo–: la interfaz.
Ha comenzado el siglo XXI y Yok muestra y propone, proactivamente, que el judaísmo no se vive ya de manera sólidamente comunitaria, tampoco necesariamente de manera líquidamente desperdigada y solitaria, sino a través de conexiones contingentes que, como en Internet, dibujan recorridos aleatorios y fugaces que toman significados imaginal, evanescentemente. El Rosh Hashaná Urbano o el Pésaj Urbano se han convertido en interfaces que ocasionan que esas conexiones aleatorias ocurran.

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educacion

Escuela e implicación subjetiva. Una relación en cuestión.

Si atendemos a las experiencias educativas que ‘salen bien’, el problema hoy no es, en el galpón, instituir algo, sino, en la astitución, implicar a algunos.
Hoy no solo necesitamos ir más allá de supuestos anacrónicos sino también de imágenes actuales.
Para pensar qué es una astitución, debemos pensarla en su medio, que es el Estado posnacional, una forma estatal diferente del Estado técnico-administrativo. En él, arriesgo, no hay galpones (o instituciones destituidas) sino astituciones o interfaces.
La forma astitucional o interfácica favorece la multiplicación inorgánica del sistema educativo. Esta inorganicidad es un vector de la circunstancia en la que debemos hacer –esto es: armar situación, vincularnos.

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Espiral ciudad quebrada

No hay dos sin tres. El Estado en la fluidez.

Hoy hay Estado y se habla de una vuelta del Estado, una vuelta de la política, una vuelta de la figura pública.
Esto que volvió, ¿significa que se fue la fluidez? ¿Significa que volvió un Tercero? ¿Significa que volvió el ciudadano y el consumidor no está más (ese consumidor que había destituido al ciudadano)? Este sería el problema que quiero compartir con ustedes hoy. Esa es la pregunta. La tesis es que hay dos sin Tres, o, mejor dicho, que hoy no hay dos sin tres, pero esta vez dicho con minúscula.

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