{"id":1340,"date":"2007-11-21T14:11:33","date_gmt":"2007-11-21T17:11:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=1340"},"modified":"2013-11-26T14:09:59","modified_gmt":"2013-11-26T17:09:59","slug":"el-genocidio-despues-del-genocidio-de-la-memoria-heteronoma-a-la-justicia-autonoma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-genocidio-despues-del-genocidio-de-la-memoria-heteronoma-a-la-justicia-autonoma\/","title":{"rendered":"El genocidio despu\u00e9s del genocidio: de la memoria heter\u00f3noma a la justicia aut\u00f3noma"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>C\u00f3mo olvidarse c\u00f3mo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>desalojar el crudo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>recuerdo de la muerte<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>esa desgarradora memoria<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>esa herida.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Si es el precio incre\u00edble<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>el alt\u00edsimo orgullo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Idea Vilari\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Lo contrario de olvido no<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>es memoria sino justicia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">AEDD<\/p>\n<pre>Ponencia presentada al <em>2\u00b0 Encuentro Internacional de An\u00e1lisis de las Pr\u00e1cticas Sociales Genocidas<\/em>, UNTreF, Buenos Aires, 20 al 22 de Noviembre de 2007<\/pre>\n<pre style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/archivos\/2012\/08\/Hupert-de-la-memoria-a-la-justicia-ponencia.doc\">ver en formato.doc<\/a><\/pre>\n<h3>Resumen<\/h3>\n<p>A veces podemos librarnos de sus efectos, pero, en general, no. Hemos aprendido que las v\u00edctimas de un genocidio, luego de masacradas, siguen \u2015dig\u00e1moslo as\u00ed\u2015 siendo matadas, esta vez por v\u00edas simb\u00f3licas (D. Feierstein, <em>Seis estudios sobre genocidio<\/em>, Eudeba, Buenos Aires, 2000, cap\u00edtulo 6). Si la modernidad nos hab\u00eda ense\u00f1ado que viv\u00edamos luego de muertos en el recuerdo que dej\u00e1bamos entre los vivos (cfr. J. L. Romero, <em>La revoluci\u00f3n burguesa en el mundo feudal<\/em>), la perpetraci\u00f3n simb\u00f3lica de un genocidio niega o subsume el recuerdo de las v\u00edctimas en discursos funcionales a la sociedad posgenocidio. En este trabajo proponemos una noci\u00f3n para continuar pensando los efectos del genocidio despu\u00e9s del genocidio: la realizaci\u00f3n subjetiva. El modo m\u00e1s conocido de esta realizaci\u00f3n es \u00faltimamente la memoria. En un abanico de efectos que van desde la paranoia hasta la arrogancia y desde la victimizaci\u00f3n a la impotencia y desde el conocimiento a la informaci\u00f3n, los afectados por un genocidio acusamos sus efectos en nuestra subjetividad. La desligaz\u00f3n es tal vez el efecto general que apresa al afectado. En cierto sentido, la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica y la subjetiva son ineludibles. Pero existen procedimientos de subjetivaci\u00f3n que las atraviesan. En general no se dan, aunque a veces, s\u00ed. Son diversos (la hermanaci\u00f3n, el escrache, el gui\u00f3n, el amor&#8230;). Para pensarlos, proponemos la noci\u00f3n de justicia aut\u00f3noma, que no pide restituci\u00f3n de lo perdido sino que practica fidelidad.<\/p>\n<h3>Planteo<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn1\">[1]<\/a><\/h3>\n<p>Pensar un genocidio luego de un genocidio es pensar c\u00f3mo nos afecta un genocidio. Es pensar los efectos del genocidio sobre nosotros luego del genocidio. Es pensar los obst\u00e1culos que esos efectos ponen para habitar nuestra situaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Efectos de la memoria<\/h3>\n<p>El efecto m\u00e1s difundido es la memoria. La memoria del genocidio tiene, a su vez, efectos. Dado que no es un mero recipiente que contiene recuerdos, sino un artefacto, produce una cierta subjetividad (una afectada por el genocidio).<\/p>\n<p>Caractericemos el dispositivo memorial se\u00f1alando algunas de sus piezas claves. La memoria no es un simple continente, una olla donde ponemos los contenidos pasados. Aunque eso parezca, la memoria es un artefacto, un dispositivo con un funcionamiento. Es un artefacto cultural: un dispositivo que constituye la subjetividad de los memoriosos. No es un simple contenido, es algo que <em>forma<\/em> a los memoriosos. Y forma a los memoriosos de tal manera que se convierten en artefactos que forman memoriosos, que se convierten a su vez en artefactos que forman nuevos memoriosos, y as\u00ed sucesivamente. Necesitamos ver qu\u00e9 pr\u00e1ctica o qu\u00e9 artefacto es la memoria, para ver c\u00f3mo nos forma la  memoria. Primero est\u00e1 la investidura sagrada de la memoria, la de la culpa: como es memoria de los muertos, es memoria sagrada, y por sagrada es intocable. Y aqu\u00ed empiezan los problemas, porque como es intocable me angustia y me escapo, pero si me escapo siento culpa\u2026 Luego, tiene una utilidad supuesta, la utilidad de evitar repetir los errores. Pero vemos, por ejemplo, en la pel\u00edcula <em>Geb\u00fcrtig<\/em><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn2\">[2]<\/a> que el sobreviviente Geb\u00fcrtig se la pasa recordando, y que porque recuerda tan bien no puede amar, no puede relacionarse con otros, no puede salir de Manhattan (una isla f\u00edsica y vital). Y vemos tambi\u00e9n otra dificultad: las cat\u00e1strofes, como los genocidios, son imprevisibles; adem\u00e1s, hoy vivimos en un tiempo muy imprevisible, un tiempo de mucha volatilidad, de mucha velocidad. As\u00ed las cosas, si queremos que un aprendizaje sobre el genocidio tenga utilidad, tiene que servir para pensar la situaci\u00f3n y los problemas propios. Y si son problemas siempre nuevos, como son en la globalizaci\u00f3n y en el genocidio, tal vez la repetici\u00f3n memorial es contraproducente.<\/p>\n<p>Otra pieza clave del artefacto memorial es el modo de producci\u00f3n de la memoria. Primero se presenta como algo que no est\u00e1 producido, pues la memoria se presenta como si fuera el pasado mismo, cuando en realidad la memoria es <em>una<\/em> forma que se le da al pasado, <em>una<\/em> representaci\u00f3n posible del pasado. As\u00ed, la memoria aparece as\u00ed naturalizada, como el pasado naturalmente dado, ocultando que es algo producido. Ocurre que normalmente no somos nosotros los que elaboramos ese pasado: otro modo por el cual el pasado queda como algo separado de nosotros, como algo ajeno: no lo podemos configurar y hay que tomarlo como nos lo cuentan. Lo mismo hace la sacralizaci\u00f3n y de otra manera lo mismo hace esta utilidad supuesta de servir en un tiempo en que la repetici\u00f3n es una anomal\u00eda estad\u00edstica (el tiempo actual es muy vol\u00e1til y en constante alteraci\u00f3n). Otras dos piezas son los contenidos y los procedimientos. El contenido es la victimizaci\u00f3n operada por el genocidio, el procedimiento es la repetici\u00f3n. No es necesario explicitar qu\u00e9 es un contenido memorial, porque los contenidos conforman la cara visible del dispositivo de memoria. El procedimiento no es tan visible: es el mecanismo a trav\u00e9s del cual colecciono, o muestro, o traspaso, o retengo los contenidos memoriales. En la  Argentina de los \u201980, el procedimiento m\u00e1s usado fue la denuncia. En la ense\u00f1anza, el procedimiento cl\u00e1sico que conocemos es la explicaci\u00f3n.  Probablemente muchos olvidamos el teorema de Tales, pero recordamos la explicaci\u00f3n, y raramente contamos las cosas de una manera que no sea explicativa. El procedimiento fue lo que me form\u00f3, aunque me haya olvidado el contenido.<\/p>\n<p>El contenido del artefacto memorial son, claro, las v\u00edctimas, pero vamos a llamar al contenido <em>victimizaci\u00f3n<\/em>. Aunque el discurso promedio haga suponer que las v\u00edctimas <em>son <\/em>v\u00edctimas, el hombre no es v\u00edctima de nacimiento, no es v\u00edctima por naturaleza: el hombre puede ser victimizado, as\u00ed como puede devenir victimario puede ser victimizado. La victimizaci\u00f3n es un conjunto de operaciones que victimizan a un hombre. Victimizar es separar al hombre de lo que puede. Una victimizaci\u00f3n es un conjunto de operaciones que separan al hombre de su potencia. Los nazis hac\u00edan esto, por ejemplo, tatuando un n\u00famero en el antebrazo de los prisioneros, sac\u00e1ndoles sus nombres, que es una de las potencias que ellos tienen. Los milicos de la Dictadura hac\u00edan esto encapuchando, tabicando a los detenidos-desaparecidos. Hay infinidad de operaciones desubjetivantes.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn3\">[3]<\/a> Ahora bien, tambi\u00e9n el discurso memorial victimiza, al suponer que las v\u00edctimas del genocidio eran absolutamente impotentes:<\/p>\n<p>Dos imperativos cunden hoy con fervor: defensa irrestricta de las v\u00edctimas y predicaci\u00f3n ilimitada de las virtudes de la memoria. Donde hay una v\u00edctima, hay una raz\u00f3n; si algo ocurri\u00f3, debe quedar inc\u00f3lume en la memoria de los hombres. En el sost\u00e9n de estos principios, el pensamiento f\u00e1cil deviene progresista.<\/p>\n<p>Comprendemos el sentido de estos axiomas \u00e9ticos cuando advertimos qu\u00e9 lugar vienen a usurpar. La noci\u00f3n omnipresente de v\u00edctima viene a sustituir al concepto precario de sujeto. La evidencia period\u00edstica de la memoria viene a sustituir a la operaci\u00f3n historiadora de pensamiento\u2026<\/p>\n<p>No extra\u00f1ar\u00e1 entonces que cierta pol\u00edtica de la memoria est\u00e9 al servicio de la reproducci\u00f3n de las v\u00edctimas como tales. Si se ha ofendido a un grupo, nada ser\u00e1 m\u00e1s indigno que olvidar. Nada ser\u00e1 m\u00e1s digno que no olvidar. Y aqu\u00ed la trampa se consuma: no olvidar es conservar la memoria.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>El dispositivo de memoria, con centro en la memoria despotenciadora de las v\u00edctimas, con eje en el procedimiento de la repetici\u00f3n, tiene efectos subjetivos, efectos constitutivos de subjetividad. Deteng\u00e1monos en esos efectos (es decir, en c\u00f3mo nos afectan) para luego pensar qu\u00e9 hacer con ellos.<\/p>\n<p>Los efectos subjetivos son variados: padecimiento por los padecimientos de otros, compadecimiento por los padecimientos de otros, la culpa o la arrogancia del aislamiento, par\u00e1lisis, miedo, verg\u00fcenza, enmudecimiento, esperanzamiento, encapsulamiento. Especificaremos algunos; no hay espacio para especificar todos.<\/p>\n<p>El efecto par\u00e1lisis. El conocido cuento de Borges <em>Funes el memorioso<\/em> muestra que la memoria, cualquiera sea su contenido, paraliza. Funes es un personaje fant\u00e1stico. \u201cAprendi\u00f3 sin dificultad el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s el alem\u00e1n. Sospecho sin embargo que no era muy capaz de pensar\u201d. Porque, seg\u00fan Borges \u201cpensar es olvidar diferencias\u201d. En lugar de esto, Funes ve\u00eda un perro a las 3.14 y el mismo perro a las 3.15, lo ve\u00eda una vez de frente y una vez de perfil, y lo fastidiaba que tuvieran el mismo nombre. Funes termina postrado en una cama, y muere de una congesti\u00f3n pulmonar; su memoria prodigiosa lo paraliza. Cuando adem\u00e1s la memoria tiene contenidos traum\u00e1ticos, la par\u00e1lisis est\u00e1 asegurada. La verg\u00fcenza queda ilustrada en una frase de Jos\u00e9 Luis Milmaniene: \u201cuna humanidad avergonzada todav\u00eda est\u00e1 pagando con su sufrimiento hechos siniestros que jam\u00e1s debieron haber acontecido\u201d. El efecto que llamo encapsulamiento es la necesidad de hacer a un lado los contenidos de la memoria, dejarlos encapsulados, sin intercambio con el resto de mi subjetividad, para poder vivir.<\/p>\n<p>Llegamos finalmente al gran efecto agregado de todos estos efectos de la memoria efecto del genocidio: la disociaci\u00f3n. La disociaci\u00f3n es el efecto subjetivo por antonomasia del discurso memorial. Estos efectos son los efectos aflictivos. Entonces el efecto clave que resume todos los efectos es la disociaci\u00f3n: si me a\u00edslo (como grupo o como individuo), me disocio, me separo de los dem\u00e1s y de la situaci\u00f3n. Si tengo miedo, si no puedo elaborar el pasado, si lo sacralizo, no puedo pensar el presente con el pasado, separo el pasado y el presente. Por lo mismo, si recuerdo, me a\u00edslo, y no puedo amar, no salgo de Manhattan, no puedo estar donde estoy. Como dec\u00eda Copani, tengo que disociarme para poder re\u00edr, pensar. Se disocian tambi\u00e9n la alegr\u00eda y el recuerdo: <em>pueden verme\/ entre risas y besos\/ no crean por eso\/ que voy a olvidar<\/em>, dec\u00eda Ignacio Copani. Con <em>disociaci\u00f3n<\/em> nos referimos simplemente a esto que llaman \u201cdisociaci\u00f3n operativa\u201d: dejo algo de lado para poder funcionar, para poder operar cotidianamente. La disociaci\u00f3n no es necesariamente algo negativo, como la angustia no es necesariamente algo negativo. El tema es poder atravesar la angustia. En cuanto a esta disociaci\u00f3n, lo que tiene de negativo es que nos separa: separa la memoria de la vida. Nos impide la posibilidad de que el pensamiento del pasado nos sirva para vivir. Es decir que la disociaci\u00f3n nos separa de nuestras potencias. La disociaci\u00f3n que produce la memoria nos separa de la potencia de pensar el presente con el pasado, de la potencia de pensar el pasado y presente con otros, por supuesto la potencia de alegrarme donde estoy, de alegrarme con otros, <em>con<\/em>, y no a pesar de, lo que me ha ocurrido.<\/p>\n<p>El procedimiento por obra del cual el dispositivo de memoria opera en la subjetividad memoriosa la disociaci\u00f3n de las potencias es la repetici\u00f3n. La repetici\u00f3n no abarca solo el efecto de repetir sino tambi\u00e9n la acci\u00f3n de repetir. Con \u201cestrategia repetitiva\u201d no solo se\u00f1alamos que la memoria buscada contiene contenidos repetidos infinitamente sino tambi\u00e9n que es un procedimiento repetidor. Concomitantemente, la subjetividad producida por la memoria tiene recuerdos repetidos y conductas repetidoras.<\/p>\n<p>As\u00ed, uno puede estar en el campo de concentraci\u00f3n aun estando afuera f\u00edsicamente. Aun habiendo dejado de funcionar como campo de concentraci\u00f3n, el campo de concentraci\u00f3n lo concentra a uno. Geb\u00fcrtig, por ejemplo, ha estado en el campo de Ebensee durante la Segunda Guerra  Mundial, y en el presente vive en Nueva York, y nunca ha querido volver a su ciudad natal, Viena. Compone m\u00fasica, es un importante compositor, y se acuesta con jud\u00edas polacas \u00eddishparlantes. Geb\u00fcrtig permanece concentrado, y no es que Manhattan sea una prisi\u00f3n: lo que lo mantiene concentrado es su disposici\u00f3n subjetiva repetidora (la cual incluye la disposici\u00f3n de vivir en Manhattan, claramente, pero podr\u00eda estar concentrado viviendo en cualquier lugar del mundo siempre que ese lugar no sea Viena \u2013o tal vez incluso en Viena, como muestra la pel\u00edcula, para otros personajes). La disposici\u00f3n subjetiva repetidora tambi\u00e9n incluye el suponer que Viena sigue siendo una ciudad nazi y que sigue siendo una ciudad como lo era en la v\u00edspera de la Segunda Guerra  Mundial. Tambi\u00e9n, claramente, el acostarse con jud\u00edas polacas que hablan \u00eddish sin comprometerse afectivamente con ninguna y el pasarse comiendo pepinos en salmuera. Cuando \u00e9l es finalmente transportado a Viena, f\u00edsicamente, se sorprende de c\u00f3mo ha cambiado esta ciudad, y eso a pesar de la marcada continuidad y preservaci\u00f3n edilicia de Viena.<\/p>\n<p>Saquemos una conclusi\u00f3n: si victimizar es separar a un hombre de sus potencias, entonces la memoria de un genocidio, que es la memoria de una victimizaci\u00f3n, victimiza al memorioso, porque le impide elaborar y relacionarse con el pasado de tal manera que le impide pensar el presente. \u00bfQu\u00e9 hacer, entonces? Estamos en el dilema: la memoria puede ser una prisi\u00f3n, y olvidar no es una opci\u00f3n. Necesitamos pensar qu\u00e9 hacer. \u00bfPodremos salir por nuestros propios medios? Y la pregunta es si podemos montar un dispositivo de justicia, porque esta disociaci\u00f3n es injusta \u2014una victimizaci\u00f3n es injusta.<\/p>\n<p>Hemos examinado los efectos subjetivos de la memoria. Hemos dicho que el efecto clave es la disociaci\u00f3n. Antes de continuar cualifiquemos el modo en que la memoria nos afecta: es injusto. La pregunta es si podemos montar un dispositivo de justicia. Adelant\u00e9moslo: es una de nuestras potencias.<\/p>\n<h3>Realizaci\u00f3n simb\u00f3lica y realizaci\u00f3n subjetiva<\/h3>\n<p>Declaremos la estrategia de este trabajo. Intentamos pasar de la visi\u00f3n victimal a la visi\u00f3n \u201cpotencial\u201d de los sujetos hist\u00f3ricos (los que sufrieron directamente el genocidio) tanto como de los presentes (los afectados por un genocidio pret\u00e9rito); pasar del supuesto de que la memoria es el pasado al supuesto de que la memoria es un modo de relaci\u00f3n con \u00e9l; pasar de la pr\u00e1ctica de la memoria como mon\u00f3logo de una voz intemporal a practicarla como di\u00e1logo colectivo (entre el presente y el pasado); pasar del sufrimiento al acto, de la victimizaci\u00f3n a la potencia, o de la animalizaci\u00f3n al acto y a la subjetivaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La memoria, toda memoria, es olvido de un pasado.<\/p>\n<p>Como dice Daniel  Feierstein, as\u00ed como los genocidas son perpetradores materiales del genocidio, los que vienen despu\u00e9s y lo recuerdan, sea que lo nieguen o lo recuerden, son los perpetradores simb\u00f3licos de ese genocidio. A esto Feierstein lo llama <em>realizaci\u00f3n simb\u00f3lica<\/em>.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn5\">[5]<\/a> As\u00ed, por ejemplo, el hecho de recordar a Ana Frank m\u00e1s que el levantamiento de los internos del campo de Sobibor \u2014en el que mataron a todos los nazis del campo, con lo que obligaron a cerrarlo\u2014 es un modo de realizar simb\u00f3licamente lo que los nazis perpetraron materialmente. Tambi\u00e9n decir que la compensaci\u00f3n para los jud\u00edos fue la creaci\u00f3n del Estado de Israel y no decir que la p\u00e9rdida de la cultura jud\u00eda europea es irremontable, incompensable, es una realizaci\u00f3n simb\u00f3lica. Las v\u00edas de esta realizaci\u00f3n simb\u00f3lica son muchas. Del mismo modo, es una realizaci\u00f3n simb\u00f3lica del genocidio perpetrado por la Dictadura argentina recordar las atrocidades y no recordar eso que las atrocidades dictatoriales hicieron desaparecer: recordar la maldad de los malos, y no recordar la autonom\u00eda del sujeto desaparecido. Dig\u00e1moslo as\u00ed: si los realizadores materiales dejan un tendal de muertos, los realizadores simb\u00f3licos les dan sepultura.<\/p>\n<p>La memoria completa es imposible<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn6\">[6]<\/a> y, sobre todo, la recuperaci\u00f3n de la vida genocidada es imposible, y por eso es que si vivimos despu\u00e9s del genocidio vivimos \u00bfirremediablemente? en la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica del genocidio \u2014si lo olvidamos porque lo olvidamos, si lo recordamos porque lo recordamos: siempre estaremos sepultando alguna de las cosas que los perpetradores materiales dejaron sin vida. Pero hay m\u00e1s.<\/p>\n<p>Una memoria, adem\u00e1s del olvido de un pasado, es el olvido de un presente. Si nos la pasamos recordando, nos olvidamos de nosotros, nos olvidamos de nuestra situaci\u00f3n: un modo m\u00e1s a trav\u00e9s del cual la memoria de las v\u00edctimas nos victimiza.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn7\">[7]<\/a><\/p>\n<p>Todo el problema del pensamiento del genocidio es el problema del posgenocidio: el problema es pensarnos pensando el genocidio. Avanza grandemente en este sentido (el de caracterizar c\u00f3mo afecta subjetivamente el genocidio despu\u00e9s del genocidio), el concepto de <em>realizaci\u00f3n simb\u00f3lica<\/em>. Habr\u00e1 que ver si hay algo m\u00e1s, algo que piense c\u00f3mo zafar de esa condena que los genocidios nos impusieron de ser realizadores simb\u00f3licos de los genocidios.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos primero en la caracterizaci\u00f3n que de la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica hace Feierstein. Ella se efect\u00faa, dice Feierstein, a trav\u00e9s de diferentes operativos discursivos, como la demonizaci\u00f3n de los victimarios, la comprensi\u00f3n metaf\u00edsica del genocidio, los procesos de transferencia de la culpa, la postulaci\u00f3n de la incomprensibilidad del fen\u00f3meno genocidio y la negaci\u00f3n de la identidad de las v\u00edctimas (nosotros agregar\u00edamos el discurso memorial-victimal). Ahora bien,<\/p>\n<p>estos operativos discursivos se conjugan con la m\u00e1s amplia divulgaci\u00f3n de los cr\u00edmenes, la narraci\u00f3n reiterada de las torturas, el detalle exhaustivo del sufrimiento, la profusi\u00f3n de fotograf\u00edas escalofriantes que no aportan demasiado a la reconstrucci\u00f3n o comprensi\u00f3n de los hechos (\u00bfcu\u00e1ntos tipo de tortura es necesario conocer para condenarla?), la exagerada minucia del testimonio horroroso, que instalan en la sociedad (mucho m\u00e1s que una condena moral difusa) <em>una sensaci\u00f3n de terror que conduce a la par\u00e1lisis. En eso se convierte la memoria, a eso se la relega, a la morbosa reiteraci\u00f3n y manipulaci\u00f3n del espanto.<\/em><\/p>\n<p>Tal como Foucault rebatiera a Reich sobre el papel de la sexualidad, la pol\u00edtica \u201cintencionada\u201d del poder no se vincula al \u201ctab\u00fa\u201d como estrategia, no pretende ya el silencio ni el olvido sino, por el contrario, tiende a la exageraci\u00f3n, a la profusi\u00f3n, a la construcci\u00f3n de un tipo particular de memoria: articulaci\u00f3n de diversas negaciones y privilegio de la f\u00f3rmula de espanto.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como la conjunci\u00f3n del terror y el borramiento de la identidad de las v\u00edctimas se construyen como artefactos simb\u00f3licos negadores de cualquier posibilidad social que tienda a la confrontaci\u00f3n.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn8\">[8]<\/a><\/p>\n<p>Como se insin\u00faa en este pasaje, <em>Seis estudios\u2026 <\/em>tiende a pensar el genocidio en clave de recurso extremo contra la lucha. En la estrategia de este trabajo, en cambio, la idea es pensar el genocidio y la memoria del genocidio (vale decir, la realizaci\u00f3n material del genocidio y la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica del genocidio), no ya como algo que impide la lucha reformista o subversiva de la sociedad, sino como algo que impide la potencia aut\u00f3noma (vale la redundancia), algo que despotencia. El concepto de realizaci\u00f3n simb\u00f3lica como realizaci\u00f3n de una sociedad sin confrontaci\u00f3n no se opone a la idea de la realizaci\u00f3n subjetiva como realizaci\u00f3n de una subjetividad separada de sus potencias, mientras recordemos que la transformaci\u00f3n social es solo una de las potencias humanas, solo una de las potencias de la autonom\u00eda que el genocidio busca anular.<\/p>\n<p>En la estrategia de que participa este trabajo, lo cualitativo es el hecho de la pr\u00e1ctica aut\u00f3noma, y no tanto hacia d\u00f3nde se dirige la autonom\u00eda. En otras palabras, no es decisivo si la autonom\u00eda se dirige hacia la modificaci\u00f3n de las relaciones sociales en un sentido m\u00e1s justo, m\u00e1s humano, m\u00e1s inclusivo, etc., sino que se d\u00e9 (qu\u00e9 produce la autonom\u00eda es algo que se estudiar\u00e1 en cada caso m\u00e1s que un requerimiento aprior\u00edstico). Lo decisivo es no la direcci\u00f3n sino el hecho, el acto, la acci\u00f3n de la uni\u00f3n con las propias potencias, o, en t\u00e9rminos spinozeanos, con los poderes de los cuerpos. As\u00ed, por ejemplo, si los homosexuales eran aut\u00f3nomos, nosotros no vamos a compartir la direcci\u00f3n de su autonom\u00eda, sino que vamos a pensar lo potente de esa autonom\u00eda. Lo mismo en cuanto a los jud\u00edos ortodoxos: si en la situaci\u00f3n previa a la Segunda Guerra Mundial planteaban una heterogeneidad respecto de la situaci\u00f3n, no vamos a acordar con la direcci\u00f3n hacia donde expl\u00edcitamente iba esa autonom\u00eda (seguramente mesi\u00e1nica), sino que vamos a tratar de pensar la potencia de autonom\u00eda relativa a la situaci\u00f3n Estado-naci\u00f3n alem\u00e1n (no tanto respecto del Libro o Dios).<\/p>\n<p>En resumen, lo decisivo de la autonom\u00eda no est\u00e1 en el futuro que el grupo aut\u00f3nomo se dibuja sino en la potencia que produce. Lo decisivo de la autonom\u00eda no est\u00e1 en sus potencialidades futuras, sino en la actualidad de su potencia.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn9\">[9]<\/a> Lo decisivo de la llamada radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica argentina de fines de los a\u00f1os \u201960 y principios de los \u201970 no estriba en sus chances de victoria o la casi seguridad de su derrota sino en la autonom\u00eda que en acto produc\u00eda.<\/p>\n<p>Convenido lo anterior, hay que dar un paso m\u00e1s. Lo nefasto del genocidio no estriba en la masividad o la atrocidad del asesinato sino en, dig\u00e1moslo as\u00ed, qu\u00e9 vida mata, y sobre todo en la forma de vida que sustituye a la extinguida. Lo catastr\u00f3fico del genocidio no est\u00e1 en la atrocidad que comete sino en la autonom\u00eda que, por medios atroces, sega. La pesadumbre que el genocidio instila luego del genocidio no reside en el asesinato de unos individuos biol\u00f3gicos sino en el hecho de que una subjetividad nueva reemplaza (desplaza) al sujeto aut\u00f3nomo genocidado.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn10\">[10]<\/a> Para pensar este desplazamiento de una subjetividad aut\u00f3noma por otra heter\u00f3noma es necesario el concepto de <em>realizaci\u00f3n subjetiva<\/em> del genocidio.<\/p>\n<p>Llamemos realizaci\u00f3n subjetiva a los modos en que la subjetividad es afectada por el genocidio, luego de realizado materialmente el genocidio; dig\u00e1moslo as\u00ed: la realizaci\u00f3n subjetiva es el modo en que se configura la llamada memoria, y el modo en el que la llamada memoria configura la subjetividad.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n subjetiva de la cat\u00e1strofe objetiva es inevitable. El \u00fanico modo de continuar algo parecido a la vida es internalizar subjetivamente la muerte de la autonom\u00eda.  Si no se la internaliza \u2014vemos en un libro de cuentos de 1984\u2014, el \u00fanico camino posible es la muerte biol\u00f3gica. Nos encontramos en los cuentos de <em>El general y los jilgueros<\/em><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn11\">[11]<\/a> con que, aunque los hechos, comprendidos entre 1976 y 1983, sean presumiblemente los mismos siempre, la memoria de esos hechos cambia en cada momento, y cambia la subjetividad que configura. En estos cuentos la muerte libera, o por lo menos alivia. Esto ya es un <em>locus<\/em> universal sobre la tortura: la muerte proporciona el alivio de escapar de ella. Los cuentos de Murillo, cuando tienen por protagonista a un detenido-desaparecido, terminan con la muerte del torturado; el relato no contin\u00faa luego, y por lo tanto lo que termina con la muerte es la densidad angustiosa de la tortura que el cuento cuenta. Da la sensaci\u00f3n de que el trauma del genocidio no puede realizarse subjetivamente de otra manera que anul\u00e1ndose subjetivamente, es decir muriendo.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn12\">[12]<\/a> En el momento en que el genocidio acababa de terminar, el trauma no era aun simbolizable. El proceso subjetivo, la reconstituci\u00f3n subjetiva luego del trauma, quedaba como pregunta sin respuesta (o, directamente, como pregunta irrespondible). Es posible que en 1984 no se viera m\u00e1s que muerte \u2014y muerte de toda subjetividad posible. En breve, en 1984 hay alivio en la muerte, pero no hay redenci\u00f3n ni hay renacimiento luego de la muerte.<\/p>\n<h4>Realizaciones subjetivas<\/h4>\n<p>A continuaci\u00f3n relatamos algunos puntos del recorrido por los cuentos de Murillo y por otros textos que nos fueron esclareciendo la noci\u00f3n de realizaci\u00f3n subjetiva.<\/p>\n<p>Uno de los cuentos tiene por protagonista a una militante comunista llamada Graciela Bertone. Prisionera en un campo de concentraci\u00f3n de la \u00faltima dictadura militar,<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn13\">[13]<\/a> mantiene en la tacucha un di\u00e1logo mental con Sacha, su novio moscovita:<\/p>\n<p>\u00a1Ah, Sacha, qu\u00e9 destino! Renunci\u00e9 a la posibilidad de ser feliz qued\u00e1ndome all\u00e1 [en Mosc\u00fa], con vos. \u00bfQu\u00e9 va a pasar ahora\u2026? \u00bfTendr\u00e1 alg\u00fan sentido este sufrimiento, esta angustia? Uno m\u00e1s y uno menos en el largo proceso de la revoluci\u00f3n. \u00bfParar\u00e1 algo\u2026? Esta es la gran duda. \u00bfTendr\u00e1 o no sentido el arriesgarse? \u00bfEs el momento para jugarse a cara o cruz la vida? (<em>ob. cit.<\/em>, p. 67)<\/p>\n<p>Estas dudas parecen m\u00e1s bien dudas propias de la posdictadura, que hablaban de una sinraz\u00f3n de la lucha armada, un sinsentido del poner en riesgo la vida por los ideales que eran una quimera, etc., como si la  Dictadura hubiera dejado una duda general sobre la conveniencia de una lucha violenta, radical, y sobre todo sobre la posibilidad de un triunfo. De modo tal que da la sensaci\u00f3n de que una militante comunista en 1976 \u00f3 1977, cuando se ubica este cuento, no se hubiera planteado estas dudas, sino que parecen una proyecci\u00f3n hacia atr\u00e1s desde el \u201984, y por lo tanto muestran que el genocidio ya en ese a\u00f1o comenzaba a realizarse subjetivamente: el genocidio mata a los luchadores decididos; no puede eliminar futuros reivindicadores de los luchadores desaparecidos, pero s\u00ed puede hacer que esos reivindicadores duden: que teman, recuerden o sue\u00f1en con los desaparecidos, pero ment\u00e1ndolos como quimeras. En otras palabras, la memoria, el recuerdo, es en s\u00ed mismo un modo de afectaci\u00f3n por el genocidio. Dicho de otra manera, un modo en que el genocidio afecta la subjetividad. Dicho de otra manera, la memoria no es necesariamente un recuerdo que hace justicia a lo recordado. Dicho de otra manera, la memoria no es registro fidedigno del pasado. (Teniendo esto en cuenta, la pregunta de este trabajo es c\u00f3mo hacer que la memoria sea <em>fiel<\/em>, m\u00e1s que <em>fidedigna<\/em> \u2014cosa imposible, por otra parte.) Es como si el recuerdo dependiera del estado de \u00e1nimo en que nos ha sumido el tremendo trauma genocida. Dir\u00edamos que <em>la memoria es interna al trauma que el genocidio causa<\/em>, a\u00fan si la memoria es un hecho propio del posgenocidio.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>Las mism\u00edsimas pr\u00e1cticas pol\u00edticas realizan subjetivamente el genocidio, si atendemos al siguiente fragmento:<\/p>\n<p>Los recuerdos traum\u00e1ticos, de guerra civil o de r\u00e9gimen autoritario, son determinantes para fijar las reglas de juego institucionales que se adoptan en los procesos de cambio pol\u00edtico. Muchas de ellas est\u00e1n <em>llenas de cautela<\/em> s\u00f3lo para evitar que la situaci\u00f3n se polarice o se reproduzca la violencia del pasado. Y esas normas, as\u00ed nacidas, condicionan el futuro funcionamiento de la democracia\u2026<\/p>\n<p>Hubo un acuerdo de no usar pol\u00edticamente el pasado, que se respet\u00f3 escrupulosamente. Si algo tuvieron los espa\u00f1oles en los a\u00f1os 70 fue <em>un exceso de memoria<\/em>, sin advertir que las circunstancias del pa\u00eds y de la sociedad hab\u00edan cambiado mucho. (Paloma Aguilar Fern\u00e1ndez, \u00abLa memoria tiene que ser plural\u00bb, entrevista de Silvia Pisani, en La Naci\u00f3n, Mi\u00e9rcoles 29 de marzo de 2006; subrayados m\u00edos. Disponible en http:\/\/www.lanacion.com.ar\/792709)<\/p>\n<p>En otro pasaje, Graciela Bertone se pregunta:<\/p>\n<p>\u00bfEs el momento para jugarse a cara o cruz la vida? Porque as\u00ed <em>lo han planteado ellos. <\/em>(Murillo, <em>ob. cit.<\/em>, p. 67, subrayado m\u00edo)<\/p>\n<p>Hay dos lecturas posibles aqu\u00ed. Una es la expl\u00edcita, o sea, leer como si hablara verdaderamente un personaje de los \u201970 argentinos, y muestra que ahora la iniciativa la tiene la tiene la heteronom\u00eda m\u00e1s que los aut\u00f3nomos, en el sentido de que define la situaci\u00f3n. Otra lectura lee sabiendo que en 1984 un escritor le hace decir estas cosas a un personaje detenido-desaparecido construido en 1984 y que, como toda esta filosof\u00eda blanda de los nuevos fil\u00f3sofos, o de la realizaci\u00f3n subjetiva posgenocida, asume que los \u00fanicos capaces de hacer una movida son los malos. Como si los procesos pol\u00edticos no empezaran a partir de la afirmaci\u00f3n de un bien sino por un mal,<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn15\">[15]<\/a> un mal tan malo que ataca a pobres inocentes que no tienen iniciativa ni intenciones de tenerla:<\/p>\n<p>Al ver en la v\u00edctima s\u00f3lo el blanco inm\u00f3vil de una violencia imposible de repeler, se la ubica como resultado de la determinaci\u00f3n m\u00e1s radical\u2026 Todo padecimiento en ella es producto del da\u00f1o infligido. De este modo, se tiende a creer que la v\u00edctima habita la inocencia m\u00e1s absoluta y, de tal modo, se pierde de vista la peculiar posici\u00f3n del sujeto frente a aquello que lo ha da\u00f1ado y frente al da\u00f1o mismo, que nunca es tan uniforme como se cree.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn16\">[16]<\/a><\/p>\n<p>Otro cuento de Murillo tiene por protagonista a Claudia, una \u201cDT montonera\u201d<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn17\">[17]<\/a>. Claudia frecuentaba los poetas y en un momento dice<\/p>\n<p>La vida es sue\u00f1o. \u00a1No! Es estafa. Nos han vendido cualquier tipo de sue\u00f1os. Para esto. Peor que para nada. Todo ha sido enga\u00f1o, trampa para incautos, para cr\u00e9dulos. Esa era la sensaci\u00f3n m\u00e1s honda. (Murillo, <em>ob. cit.<\/em>, p. 104)<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n puede leerse como una reflexi\u00f3n que se cuela desde 1984 o como lo que vive el detenido-desaparecido. Nos interesa el primer sesgo (por lo dem\u00e1s, los hechos relatados son ficcionales, mientras que el hecho de los relatos es constatable). Aqu\u00ed se ve claramente el modo ideol\u00f3gico en que se ha realizado el genocidio: los desaparecidos desaparecieron por luchar; luchaban por sue\u00f1os; esos sue\u00f1os eran estafas.<\/p>\n<p>La vida ha sido una inmensa trampa, como si de pronto nos hubiese envuelto a todos una gran telara\u00f1a cuyos hilos conducen a la muerte.  Pero a una muerte absurda. (<em>ob. cit.<\/em>, p. 104)<\/p>\n<p>El sentido que estos luchadores, estos aut\u00f3nomos hab\u00edan dado a su vida hab\u00eda logrado ser desaparecido de la faz de la Naci\u00f3n por la  Dictadura. As\u00ed las cosas, el sentido de sus muertes est\u00e1 ausente y su muerte ha sido absurda. Por eso, razonaba el democratista de los \u201980, \u201chay que resolver las cosas por la v\u00eda de las urnas, la violencia no tiene sentido, solo trae m\u00e1s violencia y muerte, bla bla bla\u201d. Los recursos democratistas para evitar el retorno de una dictadura tan atroz eran m\u00e1s bien los recursos que la Dictadura no hab\u00eda hecho desaparecer. Eran m\u00e1s bien la realizaci\u00f3n subjetiva del genocidio mismo.<\/p>\n<p>En un reportaje reciente, Diego Tati\u00e1n afirmaba que \u201cla izquierda ha privilegiado una pol\u00edtica de la memoria sobre la revoluci\u00f3n derrotada y los cr\u00edmenes del terrorismo de Estado m\u00e1s que un pensamiento sobre la emancipaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>La misma entrevista nos hace pasar a una realizaci\u00f3n subjetiva m\u00e1s cercana en el tiempo:<\/p>\n<p>El peligro mayor del discurso sobre los derechos humanos es la autocomplacencia, la ausencia de interrogantes nuevos en relaci\u00f3n con el hombre. Hoy sabemos que es posible llevar adelante guerras, masacres y limpiezas \u00e9tnicas en nombre de los derechos humanos. La mayor potencia militar del planeta usurpa la expresi\u00f3n y aduce razones humanitarias cada vez que derroca gobiernos o env\u00eda tropas de ocupaci\u00f3n. Es necesario reflexionar sobre esto. La constituci\u00f3n de redes orientadas a preservar jur\u00eddicamente al individuo del poder del Estado es imprescindible para cualquier democracia que se precie de tal. Pero los derechos humanos desbordan lo jur\u00eddico y aqu\u00ed s\u00f3lo puede intervenir el pensamiento.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>Otra realizaci\u00f3n subjetiva contempor\u00e1nea es lo que Ignacio  Lewkowicz llamaba la repetici\u00f3n pat\u00e9tica, muy propia de lo que llamamos setentismo.<\/p>\n<p>La idea de lo pat\u00e9tico es la de una serie de operaciones que fueron largamente eficaces y ahora brutalmente ineficaces.<\/p>\n<p>Es una l\u00f3gica que agrava sus rasgos porque en cada intento de producir lo mismo se encuentra con que no lo produce. Pero entonces lee que no fue hecho lo suficientemente bien, o con la suficiente intensidad. Es la l\u00f3gica del partido: \u00bfpor qu\u00e9 fracasa? No por ser partido sino porque no hizo lo suficiente, no exacerb\u00f3 lo suficiente la militancia. Y entonces la militancia se crispa desquiciadamente. Y en cuanto se ve que el efecto no es el esperado, se lee que sigue faltando a\u00fan m\u00e1s, y entonces se crispa m\u00e1s a\u00fan. Entonces el patetismo est\u00e1 en ese abismo entre el gesto y la eficacia, en donde el abismo no quita ning\u00fan cr\u00e9dito al gesto. Ser\u00eda una lectura viciada, donde cada vez que falla algo no duda del algo sino de la intensidad con que fue llevado a cabo.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn19\">[19]<\/a><\/p>\n<p>En este sentido, el setentismo es la realizaci\u00f3n subjetiva del genocidio de la subjetivaci\u00f3n pol\u00edtica de los \u201970: obstinaci\u00f3n en los enunciados cuando se han retirado las condiciones de enunciaci\u00f3n que los hab\u00edan hecho eficaces. El setentismo es efecto de la buena memoria: recuerdo y repetici\u00f3n que impiden ligarse en la situaci\u00f3n actual. El setentista es el que juzga los \u201970 fuera de los \u201970, es decir sin conexi\u00f3n con el real de los \u201970 sino con los ideales de los \u201970; el setentista desconoce que en los \u201970 nadie era setentista. El primer real del que est\u00e1 desconectado el setentista es el sujeto de los \u201970. (Esto no es una exigencia de mudez sino una exigencia a hablar desde la d\u00e9cada del 0, desde el siglo XXI.)<\/p>\n<p>Esto nos lleva a otra realizaci\u00f3n subjetiva, cual es la indistinci\u00f3n entre el pasado y el presente. En la temporalidad del afectado (que es tambi\u00e9n la temporalidad del sobreviviente), lo que para los dem\u00e1s es hoy (filmaci\u00f3n de una pel\u00edcula en un campo de concentraci\u00f3n, para tomar el relato de <em>Geb\u00fcrtig<\/em>), para el sobreviviente es ayer (campo de concentraci\u00f3n, por caso, y no filmaci\u00f3n del campo de concentraci\u00f3n). Viena, que para los dem\u00e1s es la ciudad donde viven, para Geb\u00fcrtig es la ciudad llena de nazis que sufri\u00f3 ayer. En la actualidad, Geb\u00fcrtig se la pasa acost\u00e1ndose con jud\u00edas polacas que hablan \u00eddish y comiendo pepinos en salmuera, como si no fuera necesario duelar el pasado; esto es, como si no fuera necesario asumirlo como pasado. Lo que para Christianne es un sue\u00f1o de Daniel \u00ady unas palabras que dice en medio de una noche de hoy, para el sobreviviente Daniel \u2014dice el mismo Daniel\u2014 tal vez sea su otra vida, su vida principal; all\u00ed oye la voz de Tania, una nena del orfanato donde estuvo Daniel muerta cuando \u00e9l ten\u00eda menos de siete a\u00f1os. El inverso de esto tambi\u00e9n ocurre: lo que para los dem\u00e1s es ayer, por ejemplo el campo de concentraci\u00f3n, para el sobreviviente es pura actualidad (hablo del sobreviviente que no hizo el duelo, del sobreviviente recluido, concentrado). As\u00ed,<\/p>\n<p>La m\u00e9dica Christianne ingresa con neumon\u00eda a la madre de Emmanuel Katz (tambi\u00e9n ella sobreviviente de Auschwitz) y este le dice: <em>Se va a morir<\/em>. A lo que Christianne responde: <em>No es grave lo que tiene<\/em>. Katz: <em>Se va a morir por Auschwitz, es Auschwitz lo que la va a matar<\/em>. Christianne: <em>No sea tremendista<\/em>. Katz: <em>\u00bfUsted sabe lo que es Auschwitz?<\/em> Christianne: <em>S\u00ed, un campo de concentraci\u00f3n que estaba en Polonia<\/em>. Katz: <em>Todav\u00eda est\u00e1 all\u00ed<\/em>.<\/p>\n<p>Sin duelo no hay m\u00e1s que presente: concentraci\u00f3n permanente. Sin duelo no hay historia; hay envejecimiento, pero no hay tiempo. Y, a ojos de los otros, el tiempo se enrevesa. A trav\u00e9s de su temporalidad subjetiva, se a\u00edsla el afectado por el campo de concentraci\u00f3n.<em> <\/em><\/p>\n<p>Podemos, luego de estas lecturas, formular de otra manera el efecto general de la memoria traum\u00e1tica: un sujeto desligado de la situaci\u00f3n y de otros.<\/p>\n<p>Durante el <em>Primer Congreso Latinoamericano de aprendizaje-ense\u00f1anza de la Sho\u00e1\/Holocausto<\/em>,<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn20\">[20]<\/a> era comentario generalizado que muchos padres, jud\u00edos ellos, con hijos en escuelas jud\u00edas, solicitaban a los maestros de sus hijos que no ense\u00f1aran el tema del exterminio nazi a los ni\u00f1os. Esto muestra dos cosas. Por un lado, que la memoria de la Sho\u00e1 ha resultado traum\u00e1tica para estos padres y, por otro lado, que la ense\u00f1anza de la Sho\u00e1 no les dio herramientas para elaborar esas angustias, ese trauma. Muestra una cosa m\u00e1s: <em>La consciencia no produce necesariamente responsabilidad sobre sus contenidos<\/em>.<\/p>\n<p>Toda la cuesti\u00f3n de pensar el posgenocidio es pensar c\u00f3mo respondemos a la interpelaci\u00f3n que el genocidio produce en nosotros; la cuesti\u00f3n del posgenocidio es la cuesti\u00f3n de la responsabilidad. La forma habitual \u2014al menos por estos pagos\u2014 de responder a esa interpelaci\u00f3n es la proclamada memoria completa; Barela mandaba, pero es solo una recurrencia de una receta infinitamente sugerida, \u201crecordar sin olvidarnos nada\u201d<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn21\">[21]<\/a>. Pero esta forma de responsabilidad, lo vimos, nos paraliza, nos disocia de nuestra potencia (manifiestamente, de la de hacer justicia).<\/p>\n<p>Solo luego de testimoniar en el juicio contra el SS del campo de concentraci\u00f3n en que estuvo y de acostarse con Susanne, Geb\u00fcrtig sale del campo de concentraci\u00f3n. Pero no puede afirmarlo solo. Dice: \u201cCreo que por fin estoy ac\u00e1. \u00bfHabr\u00e9 salido por fin del campo de concentraci\u00f3n?\u201d Y Susanne le responde: \u201cS\u00ed, es as\u00ed\u201d. La pel\u00edcula afirma contundentemente: del campo de concentraci\u00f3n no se sale solo \u2014salir subjetivamente del campo es ligarse con otros. Esto ya se ve\u00eda as\u00ed en tiempos modernos, pero en tiempos modernos se supon\u00eda, y tal vez habr\u00e1 sido as\u00ed en esos tiempos, que s\u00f3lo se sal\u00eda subjetivamente del campo de concentraci\u00f3n con la sanci\u00f3n de una suprainstancia judicial, con la reafirmaci\u00f3n del vigor de la Ley, condici\u00f3n absoluta de toda subjetividad. Ahora bien; el sujeto colectivo Geb\u00fcrtig-Susanne afirma que Geb\u00fcrtig sali\u00f3 del campo aun antes del fallo tribunalicio (para ese sujeto, este fallo resulta indiferente). O sea que hoy tambi\u00e9n s\u00f3lo se sale con justicia, pero esta justicia no proviene de una suprainstancia sino que es un devenir otro con otros, un hacer justicia en uno con otros deviniendo otro al hacerla. En una palabra, subjetiv\u00e1ndose.<\/p>\n<h3>Procedimientos de justicia<\/h3>\n<p>La ausencia de justicia es lo insoportable. \u201cEl castigo de los actos genocidas no restaura la justicia, pero su inexistencia nos sume en una indignidad peor y en lo insoportable mismo.\u201d<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn22\">[22]<\/a> Ahora bien, la mayor\u00eda de las veces no hay castigo.<\/p>\n<p>El cuento \u201cClaudia. DT montonera\u201d bosqueja lo insoportable. Un guardia lleva a Claudia a las duchas y le dice <em>desnudate<\/em>. Ella \u201clo mir\u00f3. Indefensa supuso que se trataba de una nueva forma de humillaci\u00f3n. Esa idea la sobrecogi\u00f3\u201d (Murillo, <em>ob. cit.<\/em>, p. 97)<\/p>\n<p>\u00a1Dios m\u00edo, acordate de m\u00ed! \u00a1S\u00f3lo un momento! Ni Dios soportar\u00eda esta afrenta a la vida, a la dignidad, al decoro. Deb\u00eda haberles vuelto la espalda a los hombres. Y si hasta Dios se negaba a ser testigo de toda esta crueldad, \u00bfqui\u00e9n juzgar\u00eda a estos hombres?&#8230; Pod\u00eda ser que tantas atrocidades quedaran impunes; pero entonces. Si <em>no se puede apelar ni a la justicia divina<\/em>, qu\u00e9 futuro espera la humanidad\u2026 Desesperada y sin respuestas, no pudo contener el llanto. Lloraba con todo su cuerpo (<em>ob. cit.<\/em>, p. 98, subrayado m\u00edo).<\/p>\n<p>La necesidad de un Otro que restaure la distribuci\u00f3n del mundo en bien y mal es palmaria. Pero la ca\u00edda de un Otro tambi\u00e9n lo es. Ni la justicia nacional ni la justicia divina se mantienen en pie. La cuesti\u00f3n ser\u00e1 entonces producir una justicia inmanente, sin testificaciones, con testimonio, la justicia como elaboraci\u00f3n de experiencia, producci\u00f3n de experiencia, una justicia que no administra los hechos sino que produce las condiciones para habitar la de otro modo inhabitable experiencia de tortura y desubjetivaci\u00f3n.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>El cuento \u201cEl \u00faltimo ultraje\u201d escenifica a una abogada defensora de presos pol\u00edticos detenida y desaparecida. Ella vive que sin justicia la subjetividad queda afectada (injustamente afectada) para siempre.<\/p>\n<p>Cuando alguien muy importante, muy querido, muere, se suele decir que la vida debe continuar. Sin embargo debiera detenerse, habr\u00eda que poder parar la vida cuando se comete un hecho injusto, porque se involucra a todos los hombres. Cuando la injusticia, la prepotencia, la violencia y la impunidad del poder son norma, habr\u00eda que detener el mundo hasta que se remedie el da\u00f1o. Ella sab\u00eda muy bien que <em>despu\u00e9s no hay manera de reparar la infamia. Mariana era un ejemplo.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn24\">[24]<\/a> Sin justicia <strong>aqu\u00ed y ahora<\/strong> nada tiene sentido<\/em>. \u00bfLa tendr\u00e1 su padecimiento? (<em>ob. cit.<\/em>, pp. 135-6, subrayados m\u00edos)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el protagonista del cuento \u201cEl Aleph\u201d dese\u00f3 \u2013\u201ccon melanc\u00f3lica vanidad\u201d\u2013 que todo se detuviera en el instante de la muerte su amada Beatriz Viterbo.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn25\">[25]<\/a> La reparaci\u00f3n instant\u00e1nea es imposible. Incluso es dudoso que la reparaci\u00f3n siquiera diferida sea posible \u2015ni siquiera con el artilugio de la indemnizaci\u00f3n. Es justicia subjetiva, justicia como tarea propia, justicia aut\u00f3noma, la que crea condiciones para habitar luego del da\u00f1o infame, aquella que pone un sentido \u2015all\u00ed donde el sentido genocidado es irreponible. Esta justicia aut\u00f3noma es justicia <em>aqu\u00ed y ahora<\/em> no en el sentido de que sea instant\u00e1nea, no en el sentido de que sea en el mismo lugar, sino en el sentido de que no difiere a Otro (sea Dios o el Estado) la realizaci\u00f3n de justicia ni la transfiere al futuro.<\/p>\n<p>En tiempos de liquidez (como la llama Bauman), o de, sencillamente, retiro del Estado-naci\u00f3n y \u00e9gida del capital financiero, \u00bfqu\u00e9 es hacer justicia? La justicia, cl\u00e1sicamente \u2014modernamente\u2014, ha sido poner las cosas en su lugar seg\u00fan manda la  Ley. Cuando alguien se descarriaba, la justicia dec\u00eda en qu\u00e9 punto estaba su desv\u00edo y c\u00f3mo reacomodarlo (o, m\u00e1s bien, c\u00f3mo, con una sanci\u00f3n, reacomodar la vida de la v\u00edctima y de la sociedad, amenazadas porque su Ley originaria hab\u00eda sido infringida).<\/p>\n<p>Pero, ahora, cuando comprobamos que la Ley se cumple muchas veces menos que las que se la infringe, que vemos que los criminales que cometieron cr\u00edmenes de lesa humanidad son encarcelados o ajusticiados de la manera que fuere muchas veces menos que las deseables; ahora que vemos que los Estados nacionales (esos que instituyeron la justicia moderna) suelen necesitar un genocidio para fundarse;<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn26\">[26]<\/a> ahora, cuando nadie oye nuestros gritos;<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn27\">[27]<\/a> ahora, cuando las condiciones son de fluidez y no de s\u00f3lida normatividad exhaustiva; ahora \u2014es decir, dadas todas estas condiciones\u2014, \u00bfqu\u00e9 es hacer justicia? Y espec\u00edficamente aqu\u00ed: \u00bfqu\u00e9 es hacer justicia para los afectados por el o los genocidios?<\/p>\n<p>En primer lugar, hacer justicia no puede ser solamente encarcelar, juzgar y castigar a los culpables, sino la tarea subjetiva de poner las cosas en su lugar seg\u00fan necesidades tambi\u00e9n subjetivas y no ya seg\u00fan los mandatos de un Padre legal. No es la Ley la que hay que hacer tener vigor sino que hay que configurar la situaci\u00f3n, hay que encarar una tarea que configure los datos de la realidad seg\u00fan las necesidades de relanzamiento del sujeto. Geb\u00fcrtig es relanzado porque encara la tarea de testificar para que se juzgue a un criminal, y no porque se lo condene. Geb\u00fcrtig, subjetividad moderna, no puede darse por relanzado cuando se entera de la falta de m\u00e9ritos que deja libre al SS contra el que \u00e9l testific\u00f3; en nuestras condiciones (condiciones posestatales pero tambi\u00e9n condiciones pos-posgenocidas, pos-pos-sobrevivencia) es el abordar la tarea subjetiva \u2014y no el consumarla objetivamente\u2014 lo que relanza al sujeto. Es el tomar la tarea como propia \u2014y no el d\u00e1rsela a un Tercero para que la consume\u2014 lo que relanza al sujeto.<\/p>\n<p>Por otro lado, est\u00e1n los que dicen que la justicia, si bien no repone a las v\u00edctimas sus p\u00e9rdidas, compensa, repara de alguna manera el vac\u00edo. Es una visi\u00f3n corriente, com\u00fanmente aceptada, pero no hace otra cosa que mantener a la v\u00edctima en lugar de v\u00edctima, un lugar objetivo, sin otra tarea que esperar, seguir esperando \u2013en este caso, reconocimiento. Sin estados nacionales ni jueces ni aparato judicial moderno, la justicia es una tarea del sujeto. Cuando hay suprainstancias, la justicia puede ser algo que se otorga, que se recibe, que se imparte. Cuando no hay eso, cuando s\u00f3lo somos carne humana ante la posibilidad o el hecho de haber sido animalizados, no hay otra cosa que la justicia por pensamiento propio. Digo esto parafraseando eso de \u201cjusticia por mano propia\u201d, pero la justicia por mano propia tiene muy poco de pensamiento y de subjetivaci\u00f3n. La justicia por mano propia busca poner a la v\u00edctima en lugar de victimario; donde no rige Ley, busca hacerla regir infringi\u00e9ndola (sobre todo, en el sentido de que la v\u00edctima debe permanecer v\u00edctima). La justicia por pensamiento propio es ese pensamiento por el que la v\u00edctima deja de ser v\u00edctima situ\u00e1ndose despu\u00e9s de la p\u00e9rdida. La justicia manual certifica y exacerba la crisis de la justicia estatal y legal; la justicia subjetiva opera \u2013es decir, <em>legisla<\/em>\u2013 en condiciones pos-legales.<\/p>\n<p>En tercer lugar, admitir\u00e9 que esta forma de entender lo justo resuena a la anta\u00f1o proclamada <em>justicia popular<\/em>. \u00bfEs lo mismo pensar la justicia como tarea y como justicia popular? Puede ser, pero depende. Anta\u00f1o, le\u00edamos la consigna <em>justicia popular<\/em> como la propuesta de una justicia tambi\u00e9n estatal pero de un Estado cuyo poder lo hab\u00eda tomado el Pueblo. Era una justicia con supra-instancia. Esta lectura no era del todo equivocada, pues conceb\u00edamos la justicia popular como mecanismo \u201cm\u00e1s justo\u201d de vigorizaci\u00f3n de la  Ley (del Estado o del Pueblo). Dejo por ahora de lado el asunto de que hoy no se puede hablar de <em>un<\/em> pueblo; aqu\u00ed importa pensar el hecho de que hoy no se puede hablar de una supra-instancia (ni de un Estado ni de un Pueblo ni de una Voluntad General). Y el hecho de que, cuando se dio hist\u00f3ricamente, la justicia popular no se dio siempre como parte de un proceso de toma del poder del Estado: los partisanos europeos practicaban sus juicios. Anta\u00f1o podr\u00edamos haber le\u00eddo que esa pr\u00e1ctica justiciera mostraba un proceso revolucionario incompleto. Hoy debemos leerla como afirmaci\u00f3n subjetiva en condiciones de no-vigencia de la Ley: hoy es m\u00e1s activo leerla as\u00ed (hoy = en condiciones de derrumbe del dualismo l\u00f3gico, ontol\u00f3gico, sociol\u00f3gico y social = en ausencia de Estado y en general de todo dispositivo con funci\u00f3n de Padre = en ausencia de supra-instancias). La justicia-tarea es justicia popular no en el sentido de que la hace el pueblo sino en el sentido de que es una justicia que se hace desde el llano. Tambi\u00e9n, es justicia popular en el sentido de que produce un sujeto emancipado y es ella misma un acto emancipado-emancipatorio. Sobre todo, es justicia popular en el sentido de que produce justicia para el mismo sujeto que \u2014peleando, testimoniando, amando, pintando o como sea\u2014 deviene justiciero, en el sentido de que no delega la capacidad de justicia, en el sentido de que es \u201cautojusticia\u201d.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn28\">[28]<\/a><\/p>\n<p>La diferencia decisiva est\u00e1 entre el reclamo de justicia y el acto de justicia. Si la justicia es una tarea a apropiarse, reclamarla producir\u00e1 injusticia (Geb\u00fcrtig lo comprob\u00f3 duramente); habr\u00e1 que actuarla (la  organizaci\u00f3n HIJOS nos lo ense\u00f1\u00f3 con sus escraches<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn29\">[29]<\/a>).<\/p>\n<p>La justicia \u201csuprainstancial\u201d o representativa es la de las v\u00edctimas que pugnan por reconocimiento, o compensaci\u00f3n.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn30\">[30]<\/a> Si el pensamiento del genocidio contin\u00faa centrado en la memoria del sufrimiento y la visi\u00f3n victimal de lo humano, continuar\u00e1 induciendo al reclamo de justicia, a la pasividad respecto del pasado y de la propia situaci\u00f3n. Y de este modo, adem\u00e1s de no ser pensamiento, se arriesga a ser injusto con sus sujetos.<\/p>\n<h4>Lo objetivo y lo subjetivo seg\u00fan la justicia aut\u00f3noma<\/h4>\n<p>El tribunal de <em>Geb\u00fcrtig <\/em>finalmente libera al SS pues estima que no se lo ha reconocido fehacientemente. Geb\u00fcrtig rompe entonces con Sussane y se escapa de Viena. O sea que, cuando se frustra la esperanza de justicia tribunalicia, cae el amor. Vale decir, cuando el apoyo de la justicia est\u00e1 en Otro, los otros se tornan irrelevantes.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn31\">[31]<\/a> Cuando los otros son el apoyo de la operaci\u00f3n de justicia, es el devenir <em>un<\/em> sujeto, lo que la sostiene. En este caso la  relaci\u00f3n Geb\u00fcrtig-Susanne es lo que sostiene la salida subjetiva del campo.<\/p>\n<p><em>Geb\u00fcrtig<\/em> es una pel\u00edcula sobre c\u00f3mo salir subjetivamente del campo, pero no solamente eso; tambi\u00e9n es una pel\u00edcula que muestra dos v\u00edas de salida del campo: una es la v\u00eda de la justicia popular, mientras que otra es la v\u00eda de la justicia tribunalicia, la justicia suprainstancial. A Geb\u00fcrtig le parece que lo que no reconoce el juez como reconocimiento del SS del campo de Ebensee es suficiente para que las operaciones realizadas hasta el momento por \u00e9l caigan, y no puedan ser sostenes de su salida subjetiva del campo. El amor, el duelo de los padres, el contacto con sus vecinos, la transformaci\u00f3n de Viena en una ciudad habitable para \u00e9l a trav\u00e9s de los contactos, el duelo y el amor, son operaciones que valen menos que el dictamen de un juez.<\/p>\n<p>Estamos entre la v\u00eda de la justicia hecha desde el llano y la de la justicia hecha desde una instancia superior. La que se hace desde el llano, se hace con otros y con otros permite atravesar una cat\u00e1strofe. La justicia hecha desde una instancia suprema es justicia hecha con Otro que no permite atravesar sino que ayuda a reconocer. El reconocimiento, la testificaci\u00f3n, es la operaci\u00f3n clave de la justicia suprainstancial. En cambio, la justicia desde el llano tiene como operaci\u00f3n emblem\u00e1tica el testimonio de la cat\u00e1strofe y el atravesamiento del problema que la cat\u00e1strofe trajo aparejado. Este atravesamiento se consuma porque se hace con otros; se hace pr\u00e1cticamente, pero es subjetivo, y es justicia subjetiva porque es una justicia que no requiere de una instancia contempladora externa y tercera que sancione que eso existi\u00f3, pues el testimonio no lo necesita.<\/p>\n<p>Si el testimonio supone la producci\u00f3n de la experiencia que se va configurando como tal en el registro mismo, as\u00ed como el sujeto capaz de enunciar esa configuraci\u00f3n, tambi\u00e9n el testimonio requiere de otro: el testigo. El testigo ser\u00e1 aquel con el cual componer sentido, el t\u00e9rmino que posibilite la puesta en juego de la producci\u00f3n del testimonio, de las operaciones para dar cuenta de la experiencia, aquel que sea capaz de ser interlocutor afectado por la producci\u00f3n del sujeto del testimonio. Los sobrevivientes de la  Sho\u00e1 testimoniaban ante otro que escrib\u00eda (Vanessa Aiello, \u201cFiguras de la subjetivaci\u00f3n\u201d, en <em>Campo Grupal<\/em> 56, Buenos Aires, mayo de 2004).<\/p>\n<p>El testimonio hace que lo que ocurri\u00f3 haya ocurrido, y esto no depende de un Otro que lo reconozca sino de la composici\u00f3n sobreviviente-testigo. En cambio, la justicia con Otro, la justicia de instancia superior es una justicia objetiva porque requiere de (y establece) una sanci\u00f3n hecha por alguien externo a la situaci\u00f3n, investido de capacidad de inscripci\u00f3n de los hechos como hechos efectivamente ocurridos para el conjunto social instituido.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn32\">[32]<\/a> Si la justicia subjetiva instituye el valor que sanciona, la justicia objetiva sanciona distribuyendo los valores morales establecidos; si la primera construye su propia racionalidad, la segunda \u201c<em>da<\/em> la raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>La justicia con otros, la subjetiva, la de nosotros, produce, instituye; la justicia de Otro es la reproducci\u00f3n simple o ampliada de lo instituido. La justicia con otros es aut\u00f3noma; la de Otro es heter\u00f3noma.<\/p>\n<h4>Justicias aut\u00f3nomas<\/h4>\n<p>Por no ser formales ni tener la pompa de lo instituido, las justicias aut\u00f3nomas son menos visibles que los juicios heter\u00f3nomos. Por ser necesarias, sin embargo, son muchas. Se ha mencionado el escrache (ver nota 57) y el amor (ver p\u00e1g. 48). Aqu\u00ed presentaremos algunas otras que pudimos detectar.<\/p>\n<h5>Hijos y nietos<\/h5>\n<p>Retomo el libro de Jos\u00e9 Murillo con el cuento \u201cGabi\u201d. Gabi es el hijo de Claudia, la \u201cDT montonera\u201d; sus padres han desaparecido y vive con sus abuelos maternos.<\/p>\n<p>La abuela no sabe qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 decirle (<em>ob. cit.<\/em>, p\u00e1g. 153).<\/p>\n<p>Lo que se acaba con un genocidio es la posibilidad de contarle un cuento a un chico para que se forme, para que supere los miedos de la infancia y se constituya subjetivamente.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn33\">[33]<\/a> Los mayores se quedan sin cuentos para los menores: \u201cGabi y los abuelos han quedado inmersos en un vac\u00edo de angustia, de desasosiego\u201d (<em>ob. cit.<\/em>, p\u00e1g. 156).<\/p>\n<p>La pregunta entonces es qu\u00e9 es justicia para un hijo de desaparecidos (y c\u00f3mo la hace) y qu\u00e9 para un nieto recuperado (y c\u00f3mo la hace), c\u00f3mo la efect\u00faa o c\u00f3mo se (le) efect\u00faa.<\/p>\n<p>En el reportaje que sigui\u00f3 a la proyecci\u00f3n de su pel\u00edcula <em>Nietos<\/em>, Benjam\u00edn \u00c1vila \u2014\u00e9l mismo un nieto recuperado\u2014 dijo que el punto de partida para la construcci\u00f3n de la familia (digamos: el punto de partida para la afirmaci\u00f3n subjetiva) es lo justo, y que lo considera m\u00e1s importante que mostrar el horror.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn34\">[34]<\/a> Aqu\u00ed la construcci\u00f3n de la propia familia y lo justo <em>son lo mismo<\/em>. No es <em>re<\/em>construcci\u00f3n de la familia (cosa imposible faltando las piedras basales del edificio \u2013el padre y\/o la madre\u2013) sino de <em>construirla<\/em> sin planos previos: determinar una indeterminaci\u00f3n, inventarla. Construir familia es justo, realizar un documental que muestra c\u00f3mo los nietos recuperados se ligan con su familia originaria es justo, es atravesamiento del horror, es superaci\u00f3n de la disociaci\u00f3n efecto del genocidio.<\/p>\n<p>Veamos el procedimiento por el cual los hijos de desaparecidos realizaron esto. \u00bfC\u00f3mo relacionarse con un padre desaparecido? \u00bfC\u00f3mo constituirme como hijo si hace poco, luego de adolescente, me enter\u00e9 de que mi padre era otro, y ese otro est\u00e1 desaparecido, y ni siquiera s\u00e9 si est\u00e1 muerto? La vulgata dice que contra el olvido usemos la memoria. Deber\u00eda, entonces, para llegar a ser su hijo, aprenderme de memoria al padre que desaparecieron. Y aqu\u00ed viene el problema: lo que puedo memorizar no son sino fragmentos, y esos fragmentos no tienen un sentido, porque no est\u00e1n en una estructura \u2014est\u00e1n boyando en la fluidez contempor\u00e1nea. Pero tal vez \u2013dice HIJOS\u2013 pueda componerlos entre s\u00ed, componerme con ellos, componerme con otros que tienen sus fragmentos para construir una relaci\u00f3n con mi padre desaparecido.<\/p>\n<p>Las instituciones que tradicionalmente tramaban la relaci\u00f3n paterno-filial constituy\u00e9ndose en dispositivos coadyuvantes del dispositivo familiar, como la escuela e incluso el orfanato, estaban incapacitadas para tramar una relaci\u00f3n paterno-filial con un padre desaparecido. Las instituciones, agotadas tras la arrasadora inundaci\u00f3n globalizadora, no ten\u00edan un saber que dispusiera las cosas de tal modo que estos hijos con padres desaparecidos pudieran filiarse. En este punto de no-saber lleg\u00f3 HIJOS, no una instituci\u00f3n con saber sino una organizaci\u00f3n para pensar.<\/p>\n<p>Definirse\u2026 les llev\u00f3 un mes de discusiones en asambleas. \u201cPero no hacerlo hubiese sido contradictorio con el discurso de que la dictadura nos afect\u00f3 a todos\u201d, se\u00f1ala Paula.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn35\">[35]<\/a><\/p>\n<p><em>Para filiarse, los hijos deb\u00edan juntarse con otros hijos<\/em>, componerse ellos como fragmentos de una filiaci\u00f3n con otros fragmentos de otras filiaciones, con otros fragmentos de recuerdos y de balbuceos, y tener como padres a sus padres desaparecidos. Y, pieza clave de esta composici\u00f3n filiadora, hacerles justicia a los padres desaparecidos escrachando a los desaparecedores. Ni la reuni\u00f3n con otros hijos de desaparecidos ni el escrache de los desaparecedores hacen aparecer a los padres, pero configura a los hijos como hijos de esos padres y como hermanos entre s\u00ed.<\/p>\n<p>No hay saber sobre c\u00f3mo ser hijo de un desaparecido; luego, hay que pensarlo. <em>No hay instituci\u00f3n donde saber eso; luego, hay que pensarlo con los hermanos.<\/em> \u201cTodos somos hijos de la misma historia\u201d.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn36\">[36]<\/a> La ense\u00f1anza de HIJOS suena rara: para ser hijo en ausencia de padre hay que tener hermanos que no sepan, como no lo s\u00e9 yo, ser hijo en ausencia de sus padres.<\/p>\n<p>El procedimiento que practic\u00f3 HIJOS es la  hermanaci\u00f3n. Es por cierto, un procedimiento justiciero aut\u00f3nomo: ca\u00eddo el Otro (sea padre o instituci\u00f3n), me constituyo como hijo en mi devenir sujeto con otros.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn37\">[37]<\/a><\/p>\n<h5>La justicia del gui\u00f3n: una tarea de fidelidad a lo genocidado<\/h5>\n<p>Tesis: la fidelidad a lo borrado por los nazis est\u00e1 en el trabajo con el gui\u00f3n. En otras palabras, en la puesta de la posibilidad de un gui\u00f3n y en el trabajo sobre ese gui\u00f3n, y no en la restituci\u00f3n de objetos culturales o la importaci\u00f3n de sujetos culturales.<\/p>\n<p>Mantuve entrevistas informales con Lucas Fiszman,<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn38\">[38]<\/a> un jud\u00edo descendiente de alemanes que estuvo en Alemania en 2003 y 2007.<\/p>\n<p>All\u00ed se hizo amigo del nieto de la novia alemana de su abuelo adoptivo (t\u00edo abuelo de sangre); me dec\u00eda \u201cno solo los jud\u00edos perdieron Alemania, sino que los alemanes tambi\u00e9n perdieron a los jud\u00edos\u201d. Tambi\u00e9n me dec\u00eda \u201cnunca se va a poder recuperar la cultura jud\u00eda alemana\u201d. Y contaba que los alemanes se sienten satisfechos y como si hicieran una reparaci\u00f3n hist\u00f3rica cuando inmigran los jud\u00edos rusos (y cuanto m\u00e1s ortodoxos, mejor). O cuando constatan que hay dos o tres mil jud\u00edos en tal ciudad (en la que antes de la Segunda  Guerra hab\u00eda cien mil y ninguno despu\u00e9s de la Guerra). Me dec\u00eda tambi\u00e9n que los jud\u00edos alemanes criticaban a los jud\u00edos rusos por hablar mal el alem\u00e1n y se indignaba.<\/p>\n<p>A Lucas le molesta la ilusi\u00f3n de restituci\u00f3n de lo que los nazis arrasaron y la autosatisfacci\u00f3n alemana por la \u201cvuelta\u201d de los jud\u00edos y sus cosas. Del insidioso supuesto de que ah\u00ed reside la fidelidad a lo matado por los nazis. Lucas se hizo amigo de Kai, a quien conoci\u00f3 en un viaje anterior, en cuya casa se hosped\u00f3 y a cuya hija cuid\u00f3 en varias oportunidades en el \u00faltimo viaje. A Lucas le pareci\u00f3 mucho m\u00e1s victoria contra los nazis esta relaci\u00f3n, esta construcci\u00f3n de <em>algo<\/em> (as\u00ed le dijo \u00e9l: <em>algo<\/em>), que la reconstrucci\u00f3n de la sinagoga de Dresde o el Museo Jud\u00edo de Berl\u00edn, incluso m\u00e1s que la radicaci\u00f3n de jud\u00edos rusos en Alemania o la existencia de una comunidad jud\u00eda de Dresde.<\/p>\n<p>Entiendo lo siguiente. No hay justicia all\u00ed donde se busca reposici\u00f3n de lo perdido, por lo dem\u00e1s imposible, sino donde hay posici\u00f3n del gui\u00f3n, donde se pone el gui\u00f3n. All\u00ed donde hay Museo Jud\u00edo de Berl\u00edn o sinagoga reconstruida de Dresde, lo que hay es puro s\u00edmbolo, puro imaginario de reparaci\u00f3n: <em>cart\u00f3n pintado<\/em>, les dice Lucas. Es puesta de objetos jud\u00edos y por lo tanto es reparaci\u00f3n \u201csimb\u00f3lica\u201d y por lo tanto es realizaci\u00f3n simb\u00f3lica del genocidio, pues es una construcci\u00f3n que se monta sobre la destrucci\u00f3n de lo jud\u00edo-alem\u00e1n, mientras que all\u00ed donde hay gui\u00f3n, donde hay relaci\u00f3n sujeto a sujeto, lo que hay es construcci\u00f3n real de algo liquidado por los nazis. Y lo liquidado por los nazis es el gui\u00f3n, precisamente.<\/p>\n<p>Hasta el momento est\u00e1bamos objetivando el genocidio nazi, y asumiendo que estos se limitaron a matar a los jud\u00edos, los gitanos y dem\u00e1s minor\u00edas. Pero \u201cyo creo que Alemania tambi\u00e9n perdi\u00f3 algo al matar a los jud\u00edos\u201d, dijo Lucas. No nos d\u00e1bamos cuenta de que al matar a los jud\u00edos alemanes mataron la relaci\u00f3n entre Alemania y lo jud\u00edo, o la relaci\u00f3n entre alemanes no-jud\u00edos y alemanes jud\u00edos. Mataron lo judeo-aleman. Al exterminar uno de los t\u00e9rminos de la relaci\u00f3n, exterminaron el gui\u00f3n. El gui\u00f3n es una subjetividad activa. El gui\u00f3n es esa indeterminaci\u00f3n sobre la que se puede trabajar. La importaci\u00f3n de jud\u00edos del exterior no establece ning\u00fan gui\u00f3n, sino que trae piezas que se consideran de museo.<\/p>\n<p>El gui\u00f3n no es una objetividad positiva (como un museo o una sinagoga) sino una relaci\u00f3n indeterminada que se construye en la relaci\u00f3n. Es una exigencia vac\u00eda, una tarea que supone un sujeto para su realizaci\u00f3n. Por lo tanto, no es objeto sino sujeto. El gui\u00f3n hace justicia a lo liquidado por los nazis. El gui\u00f3n es la tarea de la justicia consigo mismo. Era en este sentido que Lucas dec\u00eda que su relaci\u00f3n con Kai es real mientras que la reconstrucci\u00f3n de una sinagoga es simb\u00f3lica. Esa relaci\u00f3n hace justicia a la injusticia de que el jud\u00edo alem\u00e1n Hans y la  alemana Ilse no hayan podido amarse y de que la descendencia de Ilse y el difunto Billi no haya podido relacionarse con Hans y su familia. Esa relaci\u00f3n hace salir del campo de concentraci\u00f3n subjetivo a los descendientes de una y otro.<\/p>\n<p>O sea que la justicia no est\u00e1 en que vuelve lo mismo sino en que hoy ponemos en nuestra situaci\u00f3n un t\u00e9rmino indeterminado (aqu\u00ed, el gui\u00f3n) que fue (decidimos desde hoy) ese cuya liquidaci\u00f3n ayer nos marc\u00f3 hasta hoy y a partir de cuya puesta podemos ir m\u00e1s all\u00e1 de c\u00f3mo el genocidio nos marc\u00f3. Este ir m\u00e1s all\u00e1, este devenir otro con otros, es la tarea cuya determinaci\u00f3n encaramos en tren de hacernos justicia.<\/p>\n<h3>S\u00edntesis<\/h3>\n<p>En la siguiente tabla esquematizamos los modos activo y reactivo (o aut\u00f3nomo y heter\u00f3nomo) de afectaci\u00f3n posgenocidio.<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" width=\"657\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\"><strong>Dimensi\u00f3n<\/strong><\/td>\n<td valign=\"top\"><strong>Lo reactivo<\/strong><\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\"><strong>Lo activo<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Campo<\/td>\n<td valign=\"top\">Derecho<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">\u00c9tica<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Objetivo<\/td>\n<td valign=\"top\">Juicio<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Libertad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Estrategia<\/td>\n<td valign=\"top\">Veredicto<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Verdad<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Operaci\u00f3n<\/td>\n<td valign=\"top\">Justicia objetiva<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Justicia subjetiva<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn39\">[39]<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Objetivo de la operaci\u00f3n<\/td>\n<td valign=\"top\">Castigo del   victimario<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Liberaci\u00f3n de la   v\u00edctima<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Protagonista de la   operaci\u00f3n<\/td>\n<td valign=\"top\">El Otro<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Un nosotros<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Alcance de la operaci\u00f3n<\/td>\n<td valign=\"top\">General<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Singular; tal vez universal<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Recurso general<\/td>\n<td valign=\"top\">Memoria<em> <\/em><\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Duelo + justicia   subjetiva<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Respuesta a las   marcas del sufrimiento<\/td>\n<td valign=\"top\">Conservaci\u00f3n<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Dialectizaci\u00f3n<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn40\">[40]<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Actitud vital<\/td>\n<td valign=\"top\">DE las marcas<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">A PARTIR DE las marcas<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Procedimiento subjetivo<\/td>\n<td valign=\"top\">mendicidad<\/p>\n<p>de reconocimiento<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Acto<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\">Efecto<\/td>\n<td valign=\"top\">Par\u00e1lisis<\/td>\n<td width=\"198\" valign=\"top\">Subjetivaci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>El modo reactivo es efecto de las realizaciones simb\u00f3lica y subjetiva del genocidio; es objeto determinado por el posgenocidio. El modo activo atraviesa el efecto; es sujeto determinante del inicio de un tiempo pos-posgenocidio. El reactivo, el memorioso, el concentrado, se acomoda en el espacio de muerte que el genocidio dej\u00f3. El activo, el fiel, el justiciero, habita (porque la produce para continuarla) la estela de verdad que el genocidio mat\u00f3.<\/p>\n<p>La modernidad hab\u00eda naturalizado el supuesto de que viv\u00edamos luego de muertos en el recuerdo que dej\u00e1bamos entre los vivos (cfr. J. L. Romero, <em>La revoluci\u00f3n burguesa en el mundo feudal<\/em>). Ahora bien, lo cierto es que luego de muerto no se vive por el recuerdo sino por obra de una fidelidad.<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn41\">[41]<\/a> \u00bfFidelidad a qu\u00e9? Eso lo decide \u2014en acto m\u00e1s que concientemente\u2014 cada procedimiento aut\u00f3nomo (un tal Lucas y un tal Kai fueron fieles al gui\u00f3n que su relaci\u00f3n produjo; unos hijos, al principio de justicia popular que el escrache activa; unos nietos, a la familia originaria que su recuperaci\u00f3n construye; Geb\u00fcrtig, al amor; etc.).<\/p>\n<p>Para Badiou, en todo acto hay un dispararse a la inmortalidad en tanto hay inventar, y en tanto lo hay, hay relanzarse a la  inmortalidad. Pues el acto inventivo se inmortaliza cuando viene otro, en otra situaci\u00f3n, a ser fiel al principio de ese invento. La inmortalidad de San Pablo, por ejemplo, no depende de San Pablo, sino de qui\u00e9n toma a San Pablo a su cargo para continuarlo. As\u00ed que hay muertes y asesinatos. Pero existe la inmortalidad de los actos subjetivos si un acto subjetivo presente toma, es fiel, al acto subjetivo pasado para continuar su principio (no para repetir el acto mismo).<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn42\">[42]<\/a><\/p>\n<p>Lo \u00fanico que podemos hacer para liberarnos de la realizaci\u00f3n simb\u00f3lica y la subjetiva no es elegir bien qu\u00e9 tipo de memoria construir (eso ayuda por supuesto), sino hacer el duelo de lo matado, declararlo absolutamente muerto y pasado, y encontrar el principio de lo matado al que serle fiel, el principio que queremos vivificar y que nos vivifica en nuestra situaci\u00f3n. No se trata pues de reconstruir una identidad, la identidad verdadera que tuvieron las v\u00edctimas (y que la memoria corriente les niega), sino de asociarnos hoy con nuestras potencias, entre las que se cuenta tener una relaci\u00f3n con el pasado que no sea ni particular ni general sino singular.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo con palabras de trovador:<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftn43\">[43]<\/a><\/p>\n<p>No son s\u00f3lo memoria,<\/p>\n<p>son vida abierta,<\/p>\n<p>son camino que empieza<\/p>\n<p>y que nos llama.<\/p>\n<p>Cantan conmigo,<\/p>\n<p>conmigo cantan.<\/p>\n<p>El canto es en nuestra situaci\u00f3n; podemos cantar con ellos, pero no podemos cantar su canto, sino con ellos el nuestro. En t\u00e9rminos de V\u00edctor Jara, \u201cAqu\u00ed hermano, aqu\u00ed,\/ sobre la tierra,\/ el alma se nos llena de banderas\u201d. Las banderas son para aqu\u00ed, sobre la tierra; no vamos a bajar a recoger los estandartes que fueron a sus tumbas; levantaremos, con los hermanos enterrados, nuestras banderas sobre la tierra.<\/p>\n<p>En suma. No \u201cinocentizaremos\u201d a los que desaparecieron (pues la relaci\u00f3n con ellos ser\u00eda particular, es decir, asesina), ni obedeceremos a los exterminados (pues en este caso la relaci\u00f3n con ellos ser\u00eda general, es decir, moral), sino que los traeremos a nuestra situaci\u00f3n para usarlos como insumo para habitarla. En este caso la relaci\u00f3n con ellos ser\u00eda singular, es decir, \u00e9tica, es decir, justa.<\/p>\n<hr size=\"1\" \/><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Este trabajo contin\u00faa al menos dos trabajos previos: \u201cConsideraciones estrat\u00e9gicas para una ense\u00f1anza no-victimal del genocidio\u201d (disponible en <a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/consideraciones-estrategicas.html\">www.pablohupert.com.ar\/consideraciones-estrategicas.html<\/a>), expuesto en el Congreso Latinoamericano de Aprendizaje y Ense\u00f1anza de la Sho\u00e1 \/ Holocausto, y de \u201cDel reclamo de justicia a la justicia como tarea propia\u201d (disponible en <a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/del-reclamo-de-justicia-al-alto-de-justicia.html\">www.pablohupert.com.ar\/del-reclamo-de-justicia-al-alto-de-justicia.html<\/a>), expuesto en el V Encuentro sobre Genocidio, publicados por la <a href=\"http:\/\/www.fmh.org.ar\/revista\/28\/Nuestra%20Memoria%2028%20II.pdf\">Fundaci\u00f3n  Memoria del Holocausto<\/a> y el Centro Armenio respectivamente, y  ampliados y profundizados en sendas conferencias en AMIA en mayo y junio de  este a\u00f1o. Un primer planteo se me esboz\u00f3 en \u201cLa vida despu\u00e9s del testimonio\u201d  (disponible en <a href=\"http:\/\/www.generaciones-shoa.org.ar\/espanol\/textos\/textos_lavidadespues.htm\">www.generaciones-shoa.org.ar\/espanol\/textos\/textos_lavidadespues.htm<\/a>).<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref2\">[2]<\/a> Austria, 2002, dirigida por Robert Schindel y Lukas Stepanik, basada en la novela hom\u00f3nima de Robert Schindel.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref3\">[3]<\/a> Primo Levi cuenta el recurso que invent\u00f3 para superar esta desubjetivaci\u00f3n o victimizaci\u00f3n. Una forma de desubjetivar a alguien es que no se vea por a\u00f1os en el espejo, adem\u00e1s de no llamarlo por su nombre. Primo Levi se pon\u00eda frente al vidrio de las ventanitas y hac\u00eda de cuenta que se afeitaba. Mir\u00e1ndose, afeit\u00e1ndose, mirando su reflejo en el vidrio, manten\u00eda algo as\u00ed como una identidad, una subjetividad. Gracias al psicoan\u00e1lisis sabemos que el espejo es constitutivo de la identidad, que hace falta una mirada que me mire para constituir mi subjetividad.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref4\">[4]<\/a> Carlos E. F. Guti\u00e9rrez e Ignacio Lewkowicz, \u201cMemoria, v\u00edctima y sujeto\u201d, en <em>\u00cdndice. Revista de Ciencias Sociales<\/em>, A\u00f1o 36, n\u00b0 23, septiembre de 2005.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref5\">[5]<\/a> En <em>Seis estudios sobre el genocidio<\/em>, Eudeba, Buenos Aires, 2000.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref6\">[6]<\/a> Por \u201cmemoria completa\u201d entiendo el recuerdo conciente de todo lo ocurrido.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref7\">[7]<\/a> Dicen que el depresivo recuerda todo lo que le pas\u00f3\u2026 La memoria no parece asegurar ning\u00fan bienestar.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref8\">[8]<\/a> Feierstein, Daniel, <em>Seis estudios sobre genocidio. An\u00e1lisis de las relaciones sociales: otredad, exclusi\u00f3n y exterminio<\/em>, Buenos Aires, Eudeba, 2000, p. 123, subrayado nuestro.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref9\">[9]<\/a> Las potencialidades, cuya sumatoria forma \u201cel potencial\u201d de un sujeto, son determinadas, es decir, conocidas <em>a priori<\/em>. La potencia, en cambio, es indeterminada y por eso mismo es desconocida <em>a priori<\/em>. Una estrategia potenciadora busca, justamente, ser un ejercicio de determinaci\u00f3n y potenciaci\u00f3n de la potencia de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref10\">[10]<\/a> En base a <em>Seis estudios\u2026<\/em> se nos antoja proponer la siguiente terminolog\u00eda (aunque se nos ocurre demasiado tarde como para respetarla en este trabajo): si es homicidio lo que mata a un hombre o filicidio a un hijo, entonces es genocidio lo que mata a un sujeto aut\u00f3nomo.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref11\">[11]<\/a> Jos\u00e9 Murillo, <em>El general y los jilgueros. Cuentos<\/em>, Ediciones Pespir, Buenos Aires, 1984.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref12\">[12]<\/a> Freud llama trauma a una excitaci\u00f3n excesiva del aparato ps\u00edquico, una cantidad de est\u00edmulo demasiado grande para el aparato ps\u00edquico, en el sentido de no llega a elaborarlo, procesarlo, simbolizarlo.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref13\">[13]<\/a> En adelante, escribiremos \u201cla Dictadura\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref14\">[14]<\/a> No siempre lo es, como lo cuenta Daniel Lvovich en \u201cHistoria reciente de pasados traum\u00e1ticos. De los colaboracionismos europeos a la historia de la \u00faltima dictadura argentina\u201d, en Marina Franco y Florencia Lev\u00edn (comp.), <em>Historia reciente<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2007.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref15\">[15]<\/a> Sobre la pol\u00edtica como pensamiento-acci\u00f3n de un Bien y el discurso de derechos humanos como evitaci\u00f3n del Mal que impide toda pol\u00edtica, ver Badiou. Por ejemplo, su <em>La \u00e9tica. Ensayo<\/em><em> sobre la conciencia del mal<\/em>, Revista Acontecimiento, N\u00b0. 8, Buenos Aires, 1994.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref16\">[16]<\/a> Carlos E. F. Guti\u00e9rrez e Ignacio Lewkowicz, op. cit.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref17\">[17]<\/a> \u201cDT\u201d era la sigla usada por los represores para \u201cdelincuente terrorista\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref18\">[18]<\/a> Diego Tati\u00e1n, \u201cEn busca de una izquierda que sepa ser conservadora\u201d, entrevista de Ver\u00f3nica Gago, <em>P\u00e1gina\/12<\/em>, 17 de Septiembre de 2007. Disponible en <a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/elpais\/1-91526-2007-09-17.html\">http:\/\/www.pagina12.com.ar\/\u2005diario\/elpais\/1-91526-2007-09-17.html<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref19\">[19]<\/a> Comunicaci\u00f3n personal, 14-4-03.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref20\">[20]<\/a> Realizado en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, octubre de 2006.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref21\">[21]<\/a> L. Barela, en la \u201cPresentaci\u00f3n del libro <em>La memoria de las cenizas<\/em>\u201d, publicada en Nuestra Memoria n\u00b0 18.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref22\">[22]<\/a> Tati\u00e1n, entrevista cit. supra. Tati\u00e1n cita a Arendt, que a su vez toma la idea de Grocio.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref23\">[23]<\/a> \u201cAquello no era vida. Los delincuentes terroristas, como los llamaban, <em>sobreviv\u00edan<\/em> en una larga <em>agon\u00eda<\/em>. <em>Fuera del tiempo y el espacio<\/em> estaban atrapados en una dimensi\u00f3n de horrores, de dolor, de tortura que hac\u00edan dulce, hasta deseable la muerte. Era un submundo de desesperanzas y de humillaciones. <em>\u00bfEran seres humanos?<\/em> Hab\u00eda visto a varios en los pasillos, arrastrados por los guardias. \u00bfGui\u00f1apos?, no, peor: <em>masa<\/em>s de huesos y de carnes ultrajadas, de pieles destrozadas, miradas vac\u00edas, enajenadas. <em>Sin raciocinio<\/em>. <em>Puro dolor final<\/em>. Ella acabar\u00eda as\u00ed. O tal vez peor. No estaba preparada para aguantar aquella infinita crueldad\u201d (<em>ob. cit.<\/em>, p. 107, subrayados m\u00edos).<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref24\">[24]<\/a> \u201cSe llamaba Mariana aquella muchacha violada en la c\u00e1rcel que ella hab\u00eda representado\u201d. La abogada \u201cno olvidar\u00eda la expresi\u00f3n de sus ojos [los de Mariana] cuando tuvo la confirmaci\u00f3n de su embarazo. No la vio m\u00e1s. Se suicid\u00f3 cort\u00e1ndose las venas\u201d (<em>ob. cit.<\/em>, p. 135).<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref25\">[25]<\/a> En Jorge Luis Borges, <em>El Aleph<\/em>, Planeta, Barcelona, 1969 [1951], p. 199.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref26\">[26]<\/a> La tesis es de Feierstein, Daniel, en <em>Tinieblas del crisol de razas<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref27\">[27]<\/a> Se dice, a prop\u00f3sito de los doce a\u00f1os sin que haya justicia por la masacre de la AMIA, que \u201ca veces, gritar es un deber. Aunque nadie nos oiga.\u201d (Kitzis, Laura, \u201cA la sombra de los grandes edificios\u201d, en <em>Nueva Si\u00f3n<\/em> n\u00b0 920, julio de 2006.)<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref28\">[28]<\/a> No debe confundirse la \u201cautojusticia\u201d con la llamada \u201cjusticia por mano propia\u201d. Mientras en la segunda el denunciante decide constituirse en juez y ejecutor del reo, en la primera no hay juez ni reo, no hay figuras instituidas.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref29\">[29]<\/a> \u201cEl escrache es un invento desde diversos aspectos notable. Tiene una cualidad pol\u00edtica muy singular, cuya percepci\u00f3n y prescripci\u00f3n depende de una lectura precisa. Pero para esto debemos aceptar que el escrache hace sujeto y no que el sujeto del escrache son los grupos que los organizan. \u00bfSomos capaces de percibir el sujeto en esa m\u00e1quina? No creo. Pero tampoco creo que sea tan dif\u00edcil si consideramos que, en su momento, supimos ver el sujeto en el partido.<\/p>\n<p>Hay escraches, es cierto, pero eso no es ninguna evidencia. \u00bfQu\u00e9 significa? No nos apresuremos a decir que es una pura t\u00e9cnica, un instrumento. La versi\u00f3n instrumental supone nuevamente un sujeto moderno que se sirve de los instrumentos para obtener sus fines.<\/p>\n<p>El escrache es un pensamiento pr\u00e1ctico. Es un dispositivo esencialmente (y no t\u00e9cnicamente) pol\u00edtico. Si el sistema pol\u00edtico es representativo, las capacidades estatales proceden de la representaci\u00f3n. La justicia es tambi\u00e9n representativa. La potencia del pueblo se delega y el Estado redistribuye esa sustancia delegada seg\u00fan diversas modalidades. De esa alquimia, resulta que la capacidad popular de justicia queda capturada en un aparato burocr\u00e1tico espec\u00edfico. Si ese aparato jur\u00eddico hace s\u00edntoma, no es por tal o cual modo de proceder legal o clandestinamente (esos juegos son consustanciales con su consistencia). Si hace s\u00edntoma es porque tocamos los l\u00edmites de la justicia representativa. El escrache es el invento pol\u00edtico que piensa en acto la justicia popular. Pero nuevamente, para percibirlo as\u00ed es preciso quitarse de encima toda una imaginer\u00eda derivada de la subjetividad post-pol\u00edtica. Los asesinos deben ir a la c\u00e1rcel. Nuestra justicia es corrupta. Los asesinos no van a la c\u00e1rcel. Entonces, como castigo menor, moral simb\u00f3lico, los escrachamos. Seg\u00fan esta subjetividad, nuestro modo de castigar, nuestro modo de hacer justicia, es idealmente la prisi\u00f3n. En caso de que no se pueda, bien viene el escrache. Sin embargo, en esta percepci\u00f3n se pierde lo esencial. El escrache es un invento porque es nuestro modo de castigar, nuestro modo pol\u00edtico y no penitenciario (unidad representativa en la que se ha delegado la capacidad popular de castigo).\u201d (Ignacio Lewkowicz, \u201cObst\u00e1culos en la b\u00fasqueda\u201d, en <em>La escena contempor\u00e1nea<\/em> n\u00b0 4, Buenos Aires, 2000.)<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref30\">[30]<\/a> No debemos ignorar que muchas veces la justicia objetiva ha funcionado como justicia subjetiva que ha permitido al sobreviviente y al afectado ligarse con su situaci\u00f3n. Es el caso, entiendo, de Sim\u00f3n Wiesenthal, pero tambi\u00e9n de innumerables otros casos. La pr\u00e1ctica y la necesidad de una justicia aut\u00f3noma aparecen por la p\u00e9rdida de la eficacia del Otro en las condiciones contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref31\">[31]<\/a> Tal vez se necesite esta precisi\u00f3n: el Otro no es el juez, tampoco es el tribunal o el jurado si lo hubiere, ni siquiera la corte suprema. Estas instituciones personifican al Otro, tienen investidura del Otro, pero no son el Otro, el Otro es la Cultura, el Universo Social, la Naci\u00f3n, la Patria, la Ley, lo que fuera seg\u00fan el caso. Vale decir, Otro es ese lugar donde reside alguna fuente \u00faltima de legitimidad.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref32\">[32]<\/a> Lo subjetivo no es algo que ocurre en la intimidad o m\u00edsticamente, sino que es algo que ocurre pr\u00e1cticamente en una efectividad colectiva, social, pero sin instancias exteriores, superiores, trascendentes, sin Otros. Eso, por un lado; por otro, nos encontramos con que es objetivo no lo que ocurre independientemente de los sujetos, sino tambi\u00e9n algo pr\u00e1ctico que les ocurre a los sujetos, pero que se da por ocurrido s\u00f3lo si una instancia tercera, investida como trascendente, lo sanciona como ocurrido.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref33\">[33]<\/a> Recurrimos a un poema de Le\u00f3n Felipe: \u201cYo no s\u00e9 muchas cosas, es verdad \/Digo tan s\u00f3lo lo que he visto. \/Y he visto: \/que la cuna del hombre la mecen con cuentos&#8230; \/Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos&#8230; \/Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos&#8230; \/Que los huesos del hombre los entierran con cuentos&#8230; \/Y <em>que el miedo del hombre \/ha inventado todos los cuentos<\/em>. \/Yo no s\u00e9 muchas cosas es verdad. \/Pero me han dormido con todos los cuentos&#8230; \/Y s\u00e9 todos los cuentos.\u201d (\u201cS\u00e9 todos los cuentos\u201d, subrayado m\u00edo. Disponible en <a href=\"http:\/\/www.tinet.org\/~elebro\/poe\/leon\/leon.html\">http:\/\/www.tinet.org\/~elebro\/poe\/leon\/leon.html<\/a>).<\/p>\n<p>Si bien este poema transmite la ilusi\u00f3n de poder abolir los cuentos, lo cierto es que no hay posibilidad de abolir el miedo del hombre \u00ad\u2014y el miedo del hombre necesita cuentos: el poema lo se\u00f1ala a pesar suyo.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref34\">[34]<\/a> Canal <em>Encuentro<\/em>, Buenos Aires, 7 de mayo de 2007.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref35\">[35]<\/a> \u201cDiez a\u00f1os de H.I.J.O.S.\u201d por Victoria Ginzberg, en Pagina\/12, 17 de abril de 2005.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref36\">[36]<\/a> Palabras de un integrante de la agrupaci\u00f3n, ib\u00eddem.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref37\">[37]<\/a> Estas ideas est\u00e1n algo ampliadas en <a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/constituirse-en-hijo.html\">https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/constituirse-en-hijo.html<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref38\">[38]<\/a> Mail enviado por Lucas el 9\/5\/7:<\/p>\n<p>Ilse Bernhardt es la se\u00f1ora de Alemania, y Hans Blumenkranz es mi t\u00edo abuelo. Ilse se cas\u00f3 con Billi, con quien tuvo a Gudi \u00fanica hija. Billi muri\u00f3 en el frente [en 1944].<\/p>\n<p>Posteriormente Gudi se cas\u00f3 con Achim V\u00f6lcker, que muri\u00f3 en 1994. Tuvieron dos hijos, Kai y Constanza. Kai hoy tiene 34, creo. Una hija Antonia, de 9, que tuvo con una novia, y otra hija Jovanka D\u00f6hler, de 2 a\u00f1os, hija de Kai y Susanne D\u00f6hler. En la d\u00e9cada del &#8217;60 o del 70&#8242;, no se bien, Ilse intent\u00f3 formar pareja con un hombre con el que convivi\u00f3 poco tiempo, no le fue nada bien.<\/p>\n<p>Hans, en cambio, nunca form\u00f3 pareja. Tuvo algunas mujeres, pero nunca fue nada serio. Aparte sol\u00edan ser relaciones complicadas, por ejemplo con mujeres casadas.<\/p>\n<p>En el 2003, cuando conoc\u00ed a Ilse, ella dijo que le ofreci\u00f3 a Hans venirse a Argentina con su hija, pero Hans le habr\u00eda respondido que con una hija \u00e9l no pod\u00eda aceptarla.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref39\">[39]<\/a> Como el amor, la hermanaci\u00f3n, la construcci\u00f3n de la familia, el escrache, el jurado popular, etc.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref40\">[40]<\/a> \u201cLa historizaci\u00f3n cr\u00edtica de las marcas de la memoria supone que esas marcan interpelan al sujeto ya sea para <em>conservarlas<\/em> o para <em>dialectizarlas ficcionalmente<\/em>: aqu\u00ed se ubica la responsabilidad, en el modo en que responde el sujeto a esta invitaci\u00f3n de las marcas\u2026 La primera de las posiciones vive (sobrevive) <em>de<\/em> las marcas. La segunda, vive <em>a partir de<\/em> las marcas.\u201d (C.F. Guti\u00e9rrez e I. Lewkowicz, ob. cit.)<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref41\">[41]<\/a> Tomamos el concepto de fidelidad de Alain Badiou. Por ejemplo, su <em>La \u00e9tica. Ensayo<\/em><em> sobre la conciencia del mal<\/em>, Revista Acontecimiento, N\u00b0. 8, Buenos Aires, 1994.<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref42\">[42]<\/a> Esquematicemos estos conceptos. El invento o acontecimiento es un acto que, seg\u00fan palabras de Badiou, se dispara a la  eternidad. Si una cadena hist\u00f3rica es una serie que es A, B, C, D, A\u2019, B\u2019, C\u2019, D\u2019, A\u2019\u2019, y as\u00ed sucesivamente, el acto es una Z intercalada en el medio (una irrupci\u00f3n), que no se dedujo de la serie anterior (una Z o un jerogl\u00edfico, lo que sea, pero algo no deducido de la serie anterior; a veces una B donde no correspond\u00eda), y que por esto mismo, por entrar en la historia sali\u00e9ndose de la regularidad de la cadena hist\u00f3rica, queda disparada a la eternidad. Es pura potencia que no est\u00e1 sometida al poder de la ley deductiva de la cadena, potencia que no est\u00e1 encadenada, potencia con potencia para inscribirse en una situaci\u00f3n y producir efectos no encadenados \u2014\u201cdesencadenar efectos\u201d, digamos. Este acontecimiento se dispara a la eternidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, para que se efect\u00fae como inmortal es necesario que en otra situaci\u00f3n hist\u00f3rica, que desciende de aquella, alguien tome a su cargo eso que se ha disparado y le haga desencadenar efectos en la propia situaci\u00f3n, sobre todo en su propia subjetividad. (\u201cSu propia subjetividad\u201d es una cosa colectiva, obviamente, m\u00e1s que individual, al menos en el sentido de que se trata de la subjetividad que hay en una aula o en una generaci\u00f3n o un pa\u00eds \u2014t\u00e9cnicamente, en una situaci\u00f3n.)<\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Martin\/Downloads\/Hupert%20-%20de%20la%20memoria%20a%20la%20justicia%20-%20ponencia.doc#_ftnref43\">[43]<\/a> Circe Maia &#8211; Daniel Viglietti, \u201cOtra voz canta\u201d. Disponible en <a href=\"http:\/\/www.trovadores.net\/nc.php?NM=5996\">http:\/\/www.trovadores.net\/nc.php?NM=5996<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo olvidarse c\u00f3mo desalojar el crudo recuerdo de la muerte esa desgarradora memoria esa herida. Si es el precio incre\u00edble el alt\u00edsimo orgullo. Idea Vilari\u00f1o Lo contrario de olvido no es memoria sino justicia. 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