{"id":29,"date":"2008-05-04T18:24:20","date_gmt":"2008-05-04T21:24:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-proyecto-personal-%c2%bfuna-subjetivacion-que-me-sujeta\/"},"modified":"2018-03-16T12:51:08","modified_gmt":"2018-03-16T15:51:08","slug":"el-proyecto-personal-una-subjetivacion-que-me-sujeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-proyecto-personal-una-subjetivacion-que-me-sujeta\/","title":{"rendered":"El proyecto personal, \u00bfuna subjetivaci\u00f3n que me sujeta?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>[Este art\u00edculo entr\u00f3 como cap\u00edtulo en el libro<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-bienestar-en-la-cultura-y-mas-composiciones-precarias\/\" target=\"_blank\">El bienestar en la cultura<\/a>\u2026<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a>\u00a02da edici\u00f3n ampliada, publicada por Pie de los hechos en 2016]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>publicado inicialmente en Campo Grupal 85, diciembre de 2006<br \/>\n<\/em><em>reeditado en la <\/em>Antolog\u00eda E.E.V.<em>, Bs. As., 2009<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Estas notas comenzaron al experimentar una dificultad para lo colectivo. El otro d\u00eda, en el profesorado Joaqu\u00edn V. Gonz\u00e1lez, un conflicto con las autoridades no lleg\u00f3 a mayores. Seg\u00fan dec\u00edan los de ah\u00ed, su intrascendencia se debi\u00f3 a que hay muchos profesores que van all\u00ed como van a muchos otros trabajos, a picotear algo de sustento, y <em>p\u00e1jaro que comi\u00f3, vol\u00f3<\/em>.<\/p>\n<p>El proyecto personal es un mecanismo de dominaci\u00f3n bien contempor\u00e1neo: un mecanismo por el cual el individuo se autosujeta a la dispersi\u00f3n, que es lo que hoy nos produce como dominados.<a title=\"_ftnref1\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> En el mercado radicalizado se ha desarrollado de hecho una nueva manera de (como se dec\u00eda en otra \u00e9poca) alejar a los trabajadores de la lucha; dicho de otro modo, una nueva forma de comprometernos con nuestro trabajo y descomprometernos de nuestro lugar de trabajo; un nuevo modo de fortalecer la lealtad al jefe (que bajo este modo puede estar personificado en una persona o en uno mismo) y debilitar la reciprocidad entre pares. Denominamos corrientemente a esta forma <em>proyecto personal<\/em>.<\/p>\n<p>Estamos en diciembre, momento de proyectar otro a\u00f1o. Bien vale que pensemos qu\u00e9 es lo que hacemos cuando ponemos en pr\u00e1ctica nuestros proyectos en las condiciones contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p><strong>Consumidores de trabajo<\/strong><\/p>\n<p>Si tradicionalmente se hablaba de que cada uno luchara desde su lugar de trabajo, hoy en d\u00eda no tiene uno <em>su lugar<\/em> de trabajo, sino que uno tiene muchos trabajos y no arraiga en ninguno, no pertenece a ninguno en especial. Al contrario: para uno, cada trabajo de los varios que tiene es una pieza de una estrategia llamada \u00abmi proyecto personal\u00bb. Este proyecto personal tal vez no exista, en los hechos, m\u00e1s que como una forma imaginaria que para ese individuo articula los h\u00edpersaltos entre los diferentes trabajos donde toca y se va. Este mi proyecto personal existe como entelequia que resume bien una comprensible pretensi\u00f3n. Pero, mientras tanto, como ning\u00fan trabajo por si solo es suficiente para asegurar el sustento o alcanzar las expectativas, nos sirve llamar a nuestra sobrecarga de trabajo, a la dispersi\u00f3n de trabajos, a las corridas consiguientes, al \u00abquemarse\u00bb, proyecto personal. No hay, as\u00ed, propiamente, un trabajador ni mucho menos \u00ablos trabajadores\u00bb, la clase trabajadora, o siquiera la planta de trabajadores, sino que hay <em>gente<\/em> que consume distintos trabajos.<a title=\"_ftnref2\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> No s\u00f3lo no trabajo todo el d\u00eda en tal o cual trabajo, sino que tampoco trabajo toda la vida en ese trabajo.<\/p>\n<p>El trabajador era aquel que se ligaba con una unidad productiva o laboral, y con los pares. Los llamados trabajadores de hoy, m\u00e1s que compa\u00f1eros y lugares de trabajo, tienen entregas, pasillos, lugares de tr\u00e1nsito entre trabajo y trabajo, y gente que tambi\u00e9n consume all\u00ed, a la que ven en el pasillo o mientras toman un caf\u00e9 (en la sala de profes, por ejemplo). Ese no es un compa\u00f1ero del trabajo sino un conocido con el que me cruzo a veces, otro que tiene un proyecto personal, del que tal vez puedo hacerme amigo, pero no compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>En breve, el trabajo no forma mi subjetividad, no hace sujeto; para decirlo a lo Foucault, ya no es un dispositivo de disciplinamiento. As\u00ed, el trabajo es tambi\u00e9n un perchero (como las comunidades-perchero de Bauman) del que me cuelgo moment\u00e1nea y salpicadamente, pero no es un lugar donde apoya nuestra subjetividad, que la constituya. As\u00ed tambi\u00e9n, los otros que trabajan ah\u00ed tampoco son compa\u00f1eros: uno puede recostarse en ellos, pero no apoyar en ellos.<a title=\"_ftnref3\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Uno no pertenece ni al trabajo ni al grupo de trabajo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSubjetivaci\u00f3n que sujeta?<\/strong><\/p>\n<p>El proyecto personal logra que el trabajador preste su consenso al trabajo que realiza. Hay que pensar esta doble cara de la noci\u00f3n de proyecto personal, que es a la vez mecanismo de dominaci\u00f3n y mecanismo de liberaci\u00f3n. Se trata de un ideologema como el que en tiempos modernos dec\u00eda \u00abel trabajo dignifica\u00bb. Por lo general, el proyecto personal hace creer al trabajador que est\u00e1 trabajando para s\u00ed cuando en realidad est\u00e1 poniendo su fuerza de trabajo al servicio del capital financiero. La eficacia del mecanismo radica en que permite al trabajador una movilidad interlaboral que era incompatible con el capital industrial y que se representa como <em>independencia<\/em>. El trabajador no depende de nada y nada depende de \u00e9l: m\u00e1s que libre, parece estar suelto. Y s\u00f3lo puede agarrarse de s\u00ed mismo, algo que, como un Descartes aggiornado, imagina como seguro. Pero Descartes contaba con un Dios, un Estado absolutista y la ciencia. Los laburantes desubjetivados no disponemos de tama\u00f1os amarres. Vuelve la imagen del proyecto personal como entelequia. En otras palabras, la noci\u00f3n de proyecto personal se autopublicita como un procedimiento contingente de subjetivaci\u00f3n que se efect\u00faa como una deriva de \u00absujeci\u00f3n\u00bb a la dispersi\u00f3n -o sea, como una desubjetivaci\u00f3n.<u><\/u><\/p>\n<p>Como no le alcanzaban los amarres de su \u00e9poca, Descartes <em>pensaba<\/em>. Experimentando que en la nuestra no hay amarres, \u00bfpodremos pensar?<\/p>\n<p><strong>Ca\u00edda de la relaci\u00f3n todo-partes<\/strong><\/p>\n<p>Toda esta reflexi\u00f3n sobre los proyectos personales no dice que no haya habido proyectos personales en \u00e9pocas s\u00f3lidas. Los hab\u00eda, pero eran otros. En aquella \u00e9poca encontraban un suelo com\u00fan en la solidez, en el Estado, en el Otro. Cada proyecto se proyectaba hacia un Otro. En \u00faltima instancia, todo proyecto individual se significaba como proyecto <em>com\u00fan<\/em> en alg\u00fan punto, sin necesidad de ser un proyecto <em>en<\/em> com\u00fan. Hoy, en cambio, en situaci\u00f3n fluida, no hay tal \u00ab\u00faltima instancia\u00bb significadora. Esta inexistencia de un suelo de base, de una instancia \u00faltima, de una instancia significadora general para los proyectos individuales es lo que posibilita que exista el proyecto personal puro, caprichoso, individual\u00edsimo.<\/p>\n<p>Es cierto, sin duda, que, en situaci\u00f3n s\u00f3lida, en la modernidad, exist\u00edan debates entre individualismo y comunalismo o entre individualismo y corporativismo. Sin embargo, el mismo hecho de que existiera la posici\u00f3n individualista, es decir, una brega por los derechos individuales por sobre las pretensiones del grupo social, indica la existencia de algunos individuos que se sent\u00edan oprimidos por la sociedad. Vale decir, la existencia de una relaci\u00f3n entre esas partes y su todo.<\/p>\n<p>Si hoy cada uno puede tomar sus trabajos, sus estudios, sus agrupamientos como proyecto personal, como piezas de un juego que solo \u00e9l maneja, es porque no hay Estado. No hay todo, no hay Otro que indique, que preestablezca, la relaci\u00f3n entre las partes. As\u00ed, cada chab\u00f3n est\u00e1 <em>libre<\/em> (como quien dice librado al azar) de tomar cada establecimiento, cada escuela -por ejemplo- donde trabaja como parte de su proyecto personal en lugar de considerarse \u00e9l mismo parte de un proyecto escolar o nacional. Ning\u00fan proyecto es ahora parte de un proyecto total, o general. Si en condiciones s\u00f3lidas el Estado posibilitaba los proyectos personales para el crecimiento individual o grupal como v\u00eda para el crecimiento social general, hoy el mercado no da posibilidades sino oportunidades. Y el mercado no significa esas oportunidades como partes de algo, como impulso hacia algo.<\/p>\n<p>El proyecto personal que en cada individuo se presenta como multiplicidad de actividades individuales, grupales o institucionales en pos de su proyecto personal, hace ca\u00f3ticas nuestras agendas. Tenemos agendas fragmentarias, fragmentadas y fragmentadoras. Nuestros proyectos personales, que encuentran su condici\u00f3n de posibilidad en la fragmentaci\u00f3n social, a su vez la alientan: fragmentan los grupos, instituciones o relaciones que esos proyectos aprovechan para realizarse. Si antes un establecimiento educativo -para seguir con el ejemplo- ten\u00eda varios docentes, hoy un docente \u00abtiene\u00bb varios establecimientos. Podr\u00edamos creer que todo depende del punto de mira y que tambi\u00e9n antes, si se cambiaba el punto de mira de lo general a lo particular, se dec\u00eda que un docente ten\u00eda varios establecimientos. Podr\u00edamos creerlo si olvid\u00e1ramos que la misma intercambiabilidad de los puntos de mira es un efecto de la p\u00e9rdida de la relaci\u00f3n todo-partes, de la ca\u00edda del Estado-naci\u00f3n; pues, cuando ese Estado (esa relaci\u00f3n) gozaba de buena salud, se ergu\u00eda como el punto de mira que invest\u00edamos como objetividad. En condiciones s\u00f3lidas, un docente ten\u00eda varias escuelas desde un punto de vista subjetivo, pero, <em>objetivamente<\/em>, el Estado ten\u00eda escuelas y las escuelas ten\u00edan docentes, y efectivamente as\u00ed funcionaban tanto la vida escolar como la de cada docente.<\/p>\n<p>En condiciones s\u00f3lidas, el proyecto personal era una parte, y una parte siempre es parte de un todo (parte de un proyecto social, en el caso de los proyectos personales). Ahora bien, si algo define la fluidez o era del mercado radicalizado es la ca\u00edda de la relaci\u00f3n todo-partes. Ca\u00eddo el suelo com\u00fan -o geod\u00e9sica- de lo social,<a title=\"_ftnref4\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> el Estado deja ser el todo y los individuos e instituciones dejan de ser partes; ahora son fragmentos y pululan a la deriva. En condiciones fluidas, el proyecto personal troca de parte a fragmento, un fragmento del que otros fragmentos nos agarramos como de una tabla de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hacer esto, por lo dem\u00e1s, en nuestras condiciones, no depende de nuestra buena conciencia o de nuestro p\u00e9rfido egocentrismo; en general, es econ\u00f3micamente inevitable y, siempre, es psicol\u00f3gicamente necesario: nuestra buena salud yoica requiere que nos podamos pensar como timoneles de barcos, aunque m\u00e1s no sea de chinchorros monoplaza, m\u00e1s que como fragmentos a la deriva. \u00abEstoy solo. Yo soy yo y mi ombligo\u00bb, dice Barylko de la condici\u00f3n contempor\u00e1nea. La individualizaci\u00f3n mercantil me desliga de los otros y del Otro. \u00a1Pero me tengo a m\u00ed! \u00bfNo me queda m\u00e1s que ser un ombligo? Necesitamos, parece, seguir suponi\u00e9ndonos yoes, personas,<a title=\"_ftnref5\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> y lo conseguimos perge\u00f1\u00e1ndonos proyectos personales; habr\u00eda entonces que llamarlos, si no sonara tan mal, proyectos personificadores. Una linda articulaci\u00f3n de logros (o de expectativas de logros) <em>da<\/em> con el personaje que yo necesita, lo arma.<\/p>\n<p>As\u00ed llegamos a lo perverso de esta entelequia. Un lindo proyecto personal hace sentir amarrado al individuo desligado, pero a la vez -como el toco-y-me-voy-sin-arraigar es clave para el \u00e9xito de una linda articulaci\u00f3n de expectativas de logros- el proyecto personal lo desamarra.<\/p>\n<p><strong>Error moral, ventaja operativa y posibilidad constitutiva<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfEntonces no hay forma de zafar de la personalizaci\u00f3n de los proyectos y la desligaz\u00f3n de las personas?<\/p>\n<p>Cotidianamente lamentamos: \u00a1Estamos en un mundo individualista! Y es cierto, pero a la vez hay que decir que no son tantas las necesidades de agrupamiento; que el individualismo no es, desde el vamos, una postura decidida ni una opci\u00f3n \u00e9tica ego\u00edsta, sino una perspectiva f\u00e1cilmente aprovechable. En otras \u00e9pocas, pocas cosas pod\u00eda el hombre hacer s\u00f3lo. Los inmigrantes, por ejemplo, no pod\u00edan integrarse al pa\u00eds de acogida y educar a sus hijos si no formaban instituciones comunitarias y de ayuda mutual. Hoy, para conseguir trabajo, emigrar, educar a los hijos, basta con un proyecto personal exitoso (o la mera promesa de tal proyecto). Por lo dem\u00e1s, si bien algunas cosas ser\u00edan m\u00e1s simples o saldr\u00edan mejor mancomun\u00e1ndose, en el mundo de hoy hacer las cosas con otros es mucho m\u00e1s dif\u00edcil que hacerlas solo; es mucho m\u00e1s costoso en tiempo, en energ\u00eda y en satisfacci\u00f3n yoica.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos dicho que, por lo general, el proyecto personal hace creer al trabajador que est\u00e1 trabajando para s\u00ed cuando en la pr\u00e1ctica est\u00e1 poniendo su fuerza de trabajo al servicio del capital financiero. O sea que hab\u00edamos intuido que no siempre es as\u00ed y que a veces ocurre que su proyecto personal pasa de entelequia que acompa\u00f1a los automatismos del mercado radicalizado a realizaci\u00f3n personal efectiva (que probablemente tambi\u00e9n acompa\u00f1e esos automatismos). Pero en estas notas la cuesti\u00f3n no es discernir cu\u00e1ndo un proyecto personal va en v\u00edas de una realizaci\u00f3n personal efectiva. La inquietud que nos <a title=\"t\" name=\"t\"><\/a>movi\u00f3 a estas notas era esclarecernos las dificultades contempor\u00e1neas de lo colectivo.<\/p>\n<p>\u00bfNo habr\u00e1 v\u00edas por las cuales proyecto personal y colectivo lleguen a fundirse?, \u00bfprocedimientos por los cuales un proyecto colectivo deponga la disolvente personalizaci\u00f3n de los intereses y los m\u00f3viles de cada uno de sus integrantes? No lo s\u00e9, habr\u00e1 que inventarlo, y seguramente muchas veces ya est\u00e9 ocurriendo o ha ocurrido. Pienso en los MTD, por ejemplo, y en todos los agrupamientos que se vuelven necesarios para quienes el mercado no da oportunidades, siendo su \u00fanico modo de posibilitaci\u00f3n (posibilitaci\u00f3n de lo que sea) el agrupamiento. Sin embargo, para las personas que tenemos una que otra chance mercantil, por nimia que sea, \u00bfhay forma de agrupaci\u00f3n? \u00bfHay mecanismos de deposici\u00f3n de la personalizaci\u00f3n de los proyectos? Probablemente muchos nos encontremos -si no es que no nos hemos encontrado ya- con que nuestras oportunidades sean mecanismo de disoluci\u00f3n de nuestras posibilidades. \u00bfNo habr\u00e1 pues procedimientos de constituci\u00f3n colectiva?, \u00bftendremos chances de posibilitarnos por agrupamiento? Puede ser, y voy a intentar averiguarlo. Justo en este momento, l\u00e1stima, ando con un par de proyectitos que tengo, y no puedo perder el tren.<\/p>\n<p><br clear=\"all\" \/>[<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/posdatas-a-el-proyecto-personal\">Ver posdatas<\/a>]<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<p><a title=\"_ftn1\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"_ftn1\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Me doy cuenta de que <em>sujetarse a la<\/em> <em>dispersi\u00f3n<\/em> es un sinsentido. Es un sinsentido que me permito porque sujetarse hace sentido para nuestra comprensi\u00f3n moderna de la dominaci\u00f3n social. Tal vez una expresi\u00f3n m\u00e1s propia de estos tiempos dir\u00eda que el chab\u00f3n es arrastrado por la dispersi\u00f3n, o que deja que su proyecto <em>fluya<\/em>, que puede querer decir que deja que lo fluidifique.No es dominaci\u00f3n porque alguien sujete al dominado o porque le imponga una ley ajena sino porque el dominado no se da su propia ley. Pensar la dominaci\u00f3n fluida no es pensar las maldades de los malos sino la imposibilitaci\u00f3n de la autonom\u00eda obrada por los automatismos del capital financiero.<a title=\"_ftn2\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a><a title=\"_ftn2\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Por supuesto, no estamos pensando aqu\u00ed a partir el trabajo fabril que sigue exigiendo, por ejemplo, jornadas de 12 horas, sino de alguna eventual figura que combine figuras como el subocupado y las changas, el <em>free lance<\/em>, el <em>part time<\/em>, el trabajo a domicilio, la oficina a cuestas, etc., etc. Trabajo precario, que se le dice. <a title=\"_ftn3\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a><a title=\"_ftn3\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0Me han contado que en la c\u00e1rcel llaman <em>recostarse en alguien<\/em> a hacerlo hablar, hacerle preguntas, de modo de que hable y hable, no para dialogar, para escuchar lo que dice y registrarlo, sino para pasar el rato, porque el silencio se hace imbancable. Vale decir, <em>recostarse<\/em> es un entretenimiento, y no un modo de relacionarse. <a title=\"_ftn4\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"_ftn4\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Para una caracterizaci\u00f3n de la espacialidad fluida, se puede ver \u00abLa infinidad de opciones del mercado o la ciberespacialidad\u00bb en Campo Grupal 81. <a title=\"_ftn5\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a><\/p>\n<p><a title=\"_ftn5\" href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-admin\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0Para pensar este padecimiento es muy \u00fatil el cap\u00edtulo \u00abA la sombra de yo\u00bb, en Lewkowicz, <em>Pensar sin Estado<\/em>.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"mailto:pablohupert@yahoo.com.ar\"><span style=\"color: #0000ff;\">pablohupert@yahoo.com.ar <\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Este art\u00edculo entr\u00f3 como cap\u00edtulo en el libro \u201cEl bienestar en la cultura\u2026\u201c\u00a02da edici\u00f3n ampliada, publicada por Pie de los hechos en 2016] publicado inicialmente en Campo Grupal 85, diciembre de 2006 reeditado en la Antolog\u00eda E.E.V., Bs. As., 2009 Estas notas comenzaron al experimentar una dificultad para lo colectivo. El otro d\u00eda, en el &#8230;<\/p>\n<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-proyecto-personal-una-subjetivacion-que-me-sujeta\/\" class=\"read-more-link\">Continua leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\"El proyecto personal, \u00bfuna subjetivaci\u00f3n que me sujeta?\"<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a>","protected":false},"author":3,"featured_media":3333,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,12],"tags":[107,140,470,288,313,316,367,368],"class_list":["post-29","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos","category-fluidez","tag-consenso","tag-dominacion","tag-fluidez","tag-oportunidad","tag-precarizado","tag-proyecto-personal","tag-trabajador","tag-trabajo","penguin-post","penguin-post-not-sticky"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4054,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29\/revisions\/4054"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}