{"id":32,"date":"2008-05-04T18:29:14","date_gmt":"2008-05-04T21:29:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/a-proposito-de-la-reunion-%e2%80%9csujeto-subjetividad-deslindes%e2%80%9d\/"},"modified":"2018-03-16T12:47:03","modified_gmt":"2018-03-16T15:47:03","slug":"sujeto-sin-subjetividad-el-deslindamiento-contemporaneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/sujeto-sin-subjetividad-el-deslindamiento-contemporaneo\/","title":{"rendered":"\u00bfSujeto sin subjetividad? El deslindamiento contempor\u00e1neo"},"content":{"rendered":"<p class=\"Estilo7\" style=\"text-align: center;\"><strong>[Este art\u00edculo entr\u00f3 como cap\u00edtulo en el libro<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-bienestar-en-la-cultura-y-mas-composiciones-precarias\/\" target=\"_blank\">El bienestar en la cultura<\/a>\u2026<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a>\u00a02da edici\u00f3n ampliada, publicada por Pie de los hechos en 2016]<\/strong><\/p>\n<p class=\"Estilo7\">\n<p class=\"Estilo7\"><em>publicado originalmente en Revista Fluctuat n\u00b0 3, diciembre de 2005<\/em><\/p>\n<p class=\"Estilo7\">[A prop\u00f3sito de la reuni\u00f3n \u201cSujeto-Subjetividad. Deslindes\u201d]<\/p>\n<p class=\"Estilo7\">\u00a0<em>Fluctuat <\/em>organiz\u00f3 un foro de debate con el t\u00edtulo \u201cSujeto-subjetividad. Deslindes\u201d. No pude asistir, pero el t\u00edtulo de la convocatoria me requiri\u00f3 algunas anotaciones.<\/p>\n<h3 class=\"Estilo32\">Antes<\/h3>\n<p class=\"Estilo32\">Cl\u00e1sicamente, sujeto y subjetividad no eran deslindables. El sujeto participaba de una subjetividad; el sujeto moraba dentro de sus lindes. Cuando los historiadores decimos subjetividad intentamos resaltar la historicidad de una constituci\u00f3n del ser humano, su especificidad hist\u00f3rica. No decimos humanidad y no decimos identidad para evitar que lo humano resuene como algo inmutable.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Definamos esos t\u00e9rminos r\u00e1pidamente de un modo que conecte a historiadores y psicoanalistas. Llamamos subjetividad a una forma de organizaci\u00f3n del sentido. (Tambi\u00e9n podr\u00edamos decirlo as\u00ed: llamamos subjetividad a una forma de relaci\u00f3n del hombre con los hombres, la sociedad y el mundo; o tambi\u00e9n, as\u00ed: subjetividad es una forma de relaci\u00f3n del hombre con lo otro; o as\u00ed: una subjetividad humana es una forma de organizaci\u00f3n de lo humano como tal humanidad). En la especificidad de una organizaci\u00f3n del sentido est\u00e1 lo epocal, lo hist\u00f3rico de lo humano. Y el sujeto que vive en los lindes de la subjetividad es el que se sostiene de esa organizaci\u00f3n del sentido que su \u00e9poca le brinda. La subjetividad es lo que sujeta al sujeto \u2013dentro de sus l\u00edmites, se entiende. En este momento primigenio, sujeto y subjetividad aparecen suturados \u2013\u201cindeslindables\u201d, si cabe decirlo as\u00ed.<\/p>\n<h3 class=\"Estilo32\">Despu\u00e9s<\/h3>\n<p class=\"Estilo32\">Despu\u00e9s, con un clasicismo ya un poco m\u00e1s moderno, empez\u00f3 a pensarse un sujeto que se deslindaba de la subjetividad de su \u00e9poca, y apareci\u00f3 la idea de subjetivaci\u00f3n como mecanismo que operaba el deslinde. Se trataba de pensar un sujeto sin sujeciones, o al menos con un punto de afirmaci\u00f3n propia, aut\u00f3noma. Las pr\u00e1cticas pol\u00edticas revolucionarias, las psicoanal\u00edticas, las art\u00edsticas y las cient\u00edficas permitieron pensar que el sujeto sujetado a la subjetividad epocal no era un sujeto plenamente consistente.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Seg\u00fan el recorrido, esta inconsistencia se pens\u00f3 como vac\u00edo, inconsciente, punto ciego, s\u00edntoma, lucha de clases, sujeto barrado, falta, falla, exceso, plus. No eran sin\u00f3nimos todos estos t\u00e9rminos: eran diferentes sesgos, cada uno con su utilidad y su \u00e9nfasis propios, pero eran cooperadores en un problema com\u00fan a todo sujeto que se afirmara aut\u00f3nomamente: el de pensar c\u00f3mo un sujeto pod\u00eda deslindarse de una subjetividad sin que eso fuera un retorno a la pura animalidad. No se trataba ya de imaginar un retiro a una utop\u00eda ad\u00e1nica, de inocencia y virginidad restituidas finalmente, sino de abrir nuevos sentidos. El sujeto que se deslindaba de la subjetividad de su \u00e9poca era el que propon\u00eda un sentido nuevo, aut\u00f3nomo, propio, capaz de reorganizar la relaci\u00f3n entre sujeto y subjetividad. En la afirmaci\u00f3n del sentido que presentaba, en la revaluaci\u00f3n de lo epocal que inspiraba, estaba la afirmaci\u00f3n de ese sujeto.<\/p>\n<h3 class=\"Estilo32\">Ahora<\/h3>\n<p class=\"Estilo32\">En la circunstancia actual \u2013la nuestra\u2013, todos estos deslindes se ven descalabrados.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">El sujeto sujetado se configuraba por el naturalizado broche entre subjetividad general y particular. El sujeto afirmativo aut\u00f3nomo se deslindaba descosiendo la sutura, explorando lo que aparec\u00eda al desabrocharse de la subjetividad general. Y la dificultad que encontramos en nuestra circunstancia es justamente el desvanecimiento de las suturas. Como se\u00f1alaba Ignacio Lewkowicz, lo que genera el malestar de hoy no es ya la saturaci\u00f3n de sentido sino la insignificancia. En \u00e9pocas m\u00e1s estables, la sutura saturaba de sentido a los sujetos, de tal modo de dejarlos abrochados a la subjetividad general (es decir, dentro de sus lindes). Hoy, en cambio, la saturaci\u00f3n no es de sentido sino de informaci\u00f3n. Y la particularidad de la saturaci\u00f3n de informaci\u00f3n es que desorganiza el sentido.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Contrastemos los momentos. En las \u00e9pocas de \u00e9gida del sentido, el sujeto que viv\u00eda dentro de los lindes de la subjetividad era <em>formado <\/em>por el sentido; luego, si el sujeto se deslindaba, era <em>re <\/em>formado o <em>trans <\/em>formado por el sentido que se le abr\u00eda. Hoy el sujeto es <em>in <\/em>formado por la informaci\u00f3n. Ahora bien: \u00bfExiste una subjetividad informativa? No podemos afirmar que un sujeto amorfo sea todav\u00eda un sujeto: esta es la dificultad ahora. Da la sensaci\u00f3n de que no hay una subjetividad a la cual sujetarse, ni de la cual deslindarse. Lo que se deslinda del sujeto es la subjetividad; ya no es el sujeto el que se deslinda de ella, pues la subjetividad sufre de descalabro del sentido, de insignificancia, de licuaci\u00f3n, de amorfismo. \u00bfEntonces la informaci\u00f3n es desubjetivante? Si hasta ahora la subjetividad, hist\u00f3ricamente, ha sido una forma de organizar el sentido, una forma de dar forma al sujeto, la subjetividad informada suena como una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos. Si s\u00f3lo suena como contradicci\u00f3n o es realmente una contradicci\u00f3n que se\u00f1ala la imposibilidad de una subjetividad de nuestra \u00e9poca, lo dir\u00e1n las pr\u00e1cticas cl\u00ednicas, subjetivas y pol\u00edticas que hist\u00f3ricamente se den (nos demos). (Despu\u00e9s de todo, en una \u00e9poca resultaba imposible que se organizara una subjetividad sin relaci\u00f3n con lo sobrenatural; fueron los inventos hist\u00f3ricamente dados a partir del siglo XVIII los que lo hicieron posible.)<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Nuestro humanismo se apura a contrapreguntar: \u2013\u00bfY la gente que camina por la calle?, \u00bfno existe?\u2013 A lo que debemos contestar: \u2013No todo lo que camina es sujeto: tambi\u00e9n los chabones yiran por\u00e1i.<\/p>\n<h3 class=\"Estilo32\">Sinsentidos: \u00bfchabonizaciones?<\/h3>\n<p class=\"Estilo32\">Reflexiones como las anteriores me permiten pensar una empiria plet\u00f3rica e insignificante. De registros muy diversos, refiero algunas pizcas de ella que gracias a aqu\u00e9llas pude recortar y comenzar a significar.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">I. Del campo al que me vengo dedicando, que es el de la judeidad actual, tomo a Ariel, el personaje protagonista de <em>El abrazo partido <\/em>. La pel\u00edcula muestra a un muchacho de unos 20, 25 a\u00f1os, agudo informante de los h\u00e1bitos de los que lo rodean. Los espectadores re\u00edmos ante su agudeza cuando nos refiere, por ejemplo, los rasgos comerciales del mediocre comerciante que es su hermano, o los peregrinos rasgos de su gringa abuela; pero Ariel, m\u00e1s que divertirse, mira perplejo. La pl\u00e9tora de h\u00e1bitos sin sentido no le causa gracia. Ariel, pareciera, diagnostica su perplejidad como ausencia de puntos de apoyo y se lanza a buscarlos. Hace una indagaci\u00f3n an\u00e1rquica de los que podr\u00edan convertirse en sus asideros: el rabino, la embajada polaca, la madre, la ex novia Elena, los vecinos tanos, los vecinos coreanos, el padre, la abuela, una pel\u00edcula italiana, la pel\u00edcula de su circuncisi\u00f3n&#8230; \u201cY yo me perd\u00ed estar en la cama tirado con Elena rasc\u00e1ndome la cabeza\u201d: la sensaci\u00f3n de deriva, de ausencia de muelles a los que amarrarse, es omnipresente. Pero simult\u00e1neamente conjeturamos que a Ariel lo mismo le dar\u00eda amarrarse a cualquiera de los muelles que podr\u00edan ofrec\u00e9rsele, no obstante lo cual (u obstante lo cual) no encuentra un muelle apropiado. En este jud\u00edo contempor\u00e1neo que se llama Ariel podemos ver un sujeto descosido, si es que se lo puede llamar sujeto; un chab\u00f3n (el t\u00e9rmino es riguroso) que no puede amarrar a una subjetividad precisa.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Hagamos el ejercicio de esquematizar la historia moderna del juda\u00edsmo seg\u00fan los tres momentos te\u00f3ricos arriba puntuados. Antes. En el jud\u00edo religioso tradicional, el del levit\u00f3n, la barba y los aladares del siglo XIX, encontramos al sujeto suturado a una subjetividad. Cuando los jud\u00edos de mi edad vemos fotos de nuestros bisabuelos, encontramos que todos ellos ten\u00edan ese aspecto de jud\u00edo ortodoxo. Cada uno de ellos era el caso particular de la subjetividad epocal jud\u00eda, eso que para ellos estaba naturalizado como el jud\u00edo a secas. Despu\u00e9s. En el pasaje del siglo XIX al XX podemos encontrar la figura de un jud\u00edo en exceso respecto de la subjetividad jud\u00eda general. Fuera sionista, marxista o, m\u00e1s probablemente, inmigrante, este jud\u00edo dejaba de estar sujetado a ella y abr\u00eda un nuevo sentido, propon\u00eda t\u00e9rminos nuevos y clivajes nuevos con los que organizar la subjetividad jud\u00eda. Y casi siempre este nuevo sentido se organizaba sin darle preeminencia al t\u00e9rmino religioso. Obviando los detalles de las distintas variantes, dir\u00edamos que el sujeto de un jud\u00edo de la edad del Ariel de <em>El abrazo partido <\/em>de las primeras d\u00e9cadas del siglo XX amarraba en la tradici\u00f3n jud\u00eda, vale decir, los h\u00e1bitos y las costumbres que adquir\u00edan un sentido independientemente de la investidura religiosa que ahora se remov\u00eda. Esos rasgos habituales, consuetudinarios, eran muchos, pero se articulaban eficazmente por el concepto de tradici\u00f3n. De modo que tradicional era la subjetividad jud\u00eda promedio en la Argentina de mediados del siglo XX y los jud\u00edos individuales ten\u00edan a qu\u00e9 sujetarse (de qu\u00e9 agarrarse, como se dice). Ahora. Volvamos al jud\u00edo del umbral del siglo XXI llamado Ariel: le toca vivir en tiempos posmodernos, tiempos de licuaci\u00f3n de las referencias de anta\u00f1o, en que las tradiciones comunitarias se dispersan, multiplican, desdibujan. Son tambi\u00e9n tiempos de fragmentaci\u00f3n y derrumbe; es lo que le pasa a la tradici\u00f3n, que muta hacia <em>las <\/em>tradiciones jud\u00edas. Los fragmentos de tradici\u00f3n, como el leicaj que come Ariel o las canciones en \u00eddish que nunca le cant\u00f3 su abuela, se agitan e incluso proliferan en una dispersi\u00f3n sin articulaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">La tradici\u00f3n jud\u00eda, la que formaba a tal o cual cuerpo humano como sujeto jud\u00edo sutur\u00e1ndolo a la subjetividad jud\u00eda, ese discurso que operaba la sutura en el siglo XX, hoy se ha dispersado y se mueve cual suspensi\u00f3n coloidal. <a name=\"_ftnref1\"><\/a>Los que portamos la marca de lo jud\u00edo ya no sabemos qu\u00e9 significa esa marca y, como Ariel, deambulamos aneblados. La tradici\u00f3n hab\u00eda logrado volver a suturar lo jud\u00edo a una subjetividad jud\u00eda general, luego del exceso que hab\u00edan supuesto los movimientos jud\u00edos no religiosos. Ahora la tradici\u00f3n se ve desbordada como dispositivo de sutura no por un exceso, por un sentido nuevo inalbergable en ella, sino por un desmadre, un desborde, una proliferaci\u00f3n an\u00e1rquica informe. La tradici\u00f3n se ve in-formada, y sus supuestos sujetos ya no tienen de d\u00f3nde agarrarse.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">II. Del campo que por atavismo llamamos legal, al momento de tomar estas notas (15 de mayo de 2005) observo la excarcelaci\u00f3n de Chab\u00e1n y la indignaci\u00f3n general de los medios y la de los que, por otro atavismo, llamamos la ciudadan\u00eda. Una forma com\u00fan de reaccionar frente a esta alevos\u00eda es decir: \u201cMurieron 180 chicos y a nadie le import\u00f3\u201d. Sin embargo, luego del revuelo que la medida judicial ha causado, dif\u00edcil es decir que a nadie le import\u00f3; el punto es que no se sabe qu\u00e9 importancia tiene, a qui\u00e9n le importa y c\u00f3mo; no se sabe su significaci\u00f3n. El Sujeto, el Otro que han sido los operadores cl\u00e1sicos, claves de la sutura del sujeto a la subjetividad, no muestran claramente su inter\u00e9s, no lo sancionan. Cualesquiera sean los avatares de la causa (digo: incluso si concluye justicieramente), debemos notar que el sentido de Croma\u00f1\u00f3n, como el de tantas otras causas desde el Punto Final para ac\u00e1, queda sin la sanci\u00f3n de la Cultura. La ley jur\u00eddica, tradicional veh\u00edculo privilegiado de la ley simb\u00f3lica, ha dejado de funcionar como tal, y la gente, los que por atavismo nos llamamos ciudadanos, no sabemos c\u00f3mo ligarnos, c\u00f3mo quedamos suturados a lo que por atavismo llamamos la sociedad.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">III. De un campo que se denomina telecomunicaciones personales, tomo las pr\u00e1cticas ling\u00fc\u00edsticas de los mensajes de texto v\u00eda celular. Algunas veces, \u201csiempre\u201d se escribe \u201csiempre\u201d, otras se escribe \u201c100mpre\u201d, otras \u201csmpre\u201d, y tambi\u00e9n, con total seguridad, de muchas otras maneras (acabo de recibir uno que preguntaba \u201con d\u201d se har\u00eda una reuni\u00f3n). Se habla de esta forma de ejercer la lengua como de un \u201cc\u00f3digo adolescente\u201d. Sin embargo, para poder hablar de c\u00f3digo habr\u00eda que poder hablar de reglas y de regularidades, y para hablar de adolescencia habr\u00eda que poder delimitar edades. M\u00e1s bien parece que la prosa celular est\u00e1 sujeta a las ocurrencias del apuro; el mismo individuo ahora escribe \u201cq\u201d para decir \u201cque\u201d, y otro d\u00eda escribe \u201cque\u201d para decir \u201cque\u201d, un d\u00eda usa acento y signos de puntuaci\u00f3n, otro d\u00eda no, otro d\u00eda usa algunos, y siempre subyace el enunciado que del destinatario dice: \u201cTotal, me va a entender\u201d. Muchas veces no es tan seguro que entendamos lo que de ese modo nos escribieron y les escribimos. Pero en cualquier caso se nos plantea contundentemente la desligaz\u00f3n que tiene cada individuo respecto del c\u00f3digo ling\u00fc\u00edstico. No se trata de un nuevo c\u00f3digo: se trata de una labilidad y una volatilidad en aumento del antiguo. El tradicional sujeto de la lengua era el sujeto de un c\u00f3digo; \u00bfhoy es el sujeto de qu\u00e9?<\/p>\n<h3 class=\"Estilo32\">Dos preguntas (no m\u00e1s)<\/h3>\n<p class=\"Estilo32\">La subjetividad sujetaba al sujeto, y eso nos resultaba oprobioso. Lo que ahora vemos \u2013es decir, padecemos\u2013 es que el sujeto se sujetaba de la subjetividad, fuera para suturarse a ella, fuera para deslindarse de ella: los deslindes de ese momento que llam\u00e9 despu\u00e9s no eran autoengendramientos o independizaciones puras sino autonomizaciones que ten\u00edan por lo menos un punto de suelo en com\u00fan con la subjetividad que intentaban dejar atr\u00e1s. Lo que ahora vemos en tres registros del referencial contempor\u00e1neo es que jud\u00edos, ciudadanos y hablantes nos encontramos sin suturar: desligados, descosidos de cualquier subjetividad. Ahora que lo vemos, estamos perplejos. Y eso que nos ten\u00edan avisados: para un descosido, s\u00f3lo hay un roto.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">No es cuesti\u00f3n de andar extra\u00f1ando. Bien se podr\u00edan leer estas l\u00edneas como nost\u00e1lgicas. Pero la l\u00ednea es otra: deslindar lo actual y lo inactual, de modo tal de evitar intentos restauracionistas y la melancol\u00eda del que no hace duelo. Si recurro al contraste entre el despu\u00e9s y el ahora es para mejor discernir lo que hoy se deslinda, y no para proponer retornos imposibles. Historiadores los hay de todos los sesgos, pero todos atestiguamos que el pasado ya pas\u00f3.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">Las preguntas que se nos plantean son much\u00edsimas. Resum\u00e1moslas en dos, antes de que nos informen.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">I. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el sujeto, dado que no existe subjetividad? \u00bfQu\u00e9 es afirmaci\u00f3n, dado que no existe sutura?<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">II. \u00bfY qu\u00e9 se hace con la informaci\u00f3n? Si concebimos la informaci\u00f3n como una proliferaci\u00f3n an\u00e1rquica de est\u00edmulos, veremos al chab\u00f3n como una dispersi\u00f3n an\u00e1rquica de reacciones; y ya lo sabemos: todos los seres reaccionan, y eso no los hace sujetos. El est\u00edmulo informativo no es un signo en una estructura significante, como la reacci\u00f3n no es una decodificaci\u00f3n regulada por esa estructura. En estas condiciones, puede ser que un camino formativo, un camino subjetivante, se transite cuando hay acotaci\u00f3n y significaci\u00f3n de ciertos est\u00edmulos. Habr\u00e1 que montar, en cada caso, los dispositivos pr\u00e1cticos necesarios para eso. <span class=\"Estilo32\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p class=\"Estilo32\"><a name=\"_ftn1\"><\/a>Refiero la definici\u00f3n de un qu\u00edmico amigo. Un coloide es un suspensi\u00f3n de s\u00f3lidos muy peque\u00f1os en un solvente (por ejemplo, agua). Cada part\u00edcula microsc\u00f3pica de s\u00f3lido est\u00e1 rodeada de l\u00edquido. Un ejemplo simplote ser\u00eda un poquito de barro en agua \u2013tipo agua de R\u00edo de la Plata filtrada: ya no tiene grandes cosas (arena, tierra). El agua turbio que queda son estas part\u00edculas s\u00f3lidas diminutas que ni sedimentan (depositarse al fondo) ni flotan ni pueden disolverse para ser una sola fase y componer una sola soluci\u00f3n. A estas caracter\u00edsticas hay que agregar la llamada \u201cefecto browniano\u201d, que consiste en que no se puede predecir la posici\u00f3n actual o futura de cada part\u00edcula s\u00f3lida.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">La definici\u00f3n era m\u00e1s compleja y completa. Tomemos aqu\u00ed lo que podemos usar como met\u00e1fora sociol\u00f3gica. En la era de la fluidez mercantil, los fragmentos de la solidez pasada (en Ariel, las tradiciones) est\u00e1n a la deriva: por un lado, ni flotan ni sedimentan ni se disuelven, o sea, ni aprovechan los flujos mercantiles ni desaparecen en el lecho del fluido ni en el fluido mismo; por otro lado, no est\u00e1n sometidos a una ley de movimiento, o sea, su futuro no es deducible del movimiento general de la \u00e9poca.<\/p>\n<p class=\"Estilo32\">La relaci\u00f3n entre los puntos s\u00f3lidos ya no tiene la forma de una coherencia que proviene del sistema general. Pero la solidez de cada fragmento de solidez no est\u00e1 asegurada para siempre. Habr\u00e1 que ver si los puntos s\u00f3lidos siguen suspendidos hasta fluidificarse (como est\u00e1 pasando con los individuos hiperindividualizados) o si logran componer una relaci\u00f3n entre ellos que los mantenga cohesionados y \u201clos saque a flote\u201d. (Qu\u00e9 puede querer decir esta \u00faltima met\u00e1fora ya no es traducible sociol\u00f3gicamente; habr\u00e1 que verlo hist\u00f3ricamente).<\/p>\n<p class=\"Estilo28 Estilo29\"><a href=\"mailto:pablohupert@yahoo.com.ar\">pablohupert@yahoo.com.ar <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Este art\u00edculo entr\u00f3 como cap\u00edtulo en el libro \u201cEl bienestar en la cultura\u2026\u201c\u00a02da edici\u00f3n ampliada, publicada por Pie de los hechos en 2016] publicado originalmente en Revista Fluctuat n\u00b0 3, diciembre de 2005 [A prop\u00f3sito de la reuni\u00f3n \u201cSujeto-Subjetividad. Deslindes\u201d] \u00a0Fluctuat organiz\u00f3 un foro de debate con el t\u00edtulo \u201cSujeto-subjetividad. Deslindes\u201d. 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