{"id":3708,"date":"2017-07-17T11:51:04","date_gmt":"2017-07-17T14:51:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=3708"},"modified":"2017-08-08T23:22:59","modified_gmt":"2017-08-09T02:22:59","slug":"prologo-a-cambiar-el-mundo-desde-arriba-los-limites-del-progresismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/prologo-a-cambiar-el-mundo-desde-arriba-los-limites-del-progresismo\/","title":{"rendered":"Posible, potencia, poder."},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Pr\u00f3logo a Cambiar el mundo desde arriba. Los l\u00edmites del progresismo.<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\">Por Pablo Hupert y Ariel Pennisi<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u2026 de toda la gama de posibilidades, el llamado realismo pol\u00edtico es el que menos recurre al riesgo, el que m\u00e1s decidido est\u00e1 a confundirse con lo que combate, el m\u00e1s dispuesto, entonces, a ser considerado como una traici\u00f3n a los que lo llevaron al poder.<\/em><br \/>\nLe\u00f3n Rozitchner<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Tanto realismo, tanta aceptaci\u00f3n de las relaciones de fuerzas, muestra la voluntad de no transformarla.<\/em><br \/>\n<em> Alejandro Horowicz<\/em><br \/>\n<em> \u00bfHay que aceptar como una ley de la raz\u00f3n que lo real exija en toda circunstancia una sumisi\u00f3n en vez de una invenci\u00f3n?<\/em><br \/>\nAlain Badiou<\/p>\n<p>La pregunta \u00bf<em>Qu\u00e9 hacer?<\/em>, un legado tal vez inapropiado para nuestro tiempo de voluntarismo en ca\u00edda y voluntariado en ascenso, es constantemente reemplazada por una dilucidaci\u00f3n algo cobarde y poco honesta en torno a lo posible. En ese sentido, proponemos una interrogaci\u00f3n en torno a las tensiones que conciernen a lo posible, el realismo, la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y lo real, seg\u00fan dos principios del hacer de lo pol\u00edtico: la potencia y el poder. Ambas ontolog\u00edas, suerte de pliegues de la argamasa pol\u00edtica en movimiento, se dicen de la potencia de pensar, hacer y organizarse y redefinen, a su vez, el hacer potente. Es decir, potencia y poder se vuelven puntos de vista que \u201cvuelven\u201d a nombrar (incluso ignor\u00e1ndola) la potencia como fuente de problemas vitales y desaf\u00edos colectivos. Por eso se vuelve constituyente la lectura; de modo que no se trata de un antagonismo est\u00e1tico, sino de una tensi\u00f3n problem\u00e1tica que no admite principismos exculpatorios de las coyunturas ni cinismos coyunturalistas.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>Lo posible y lo dado<\/em><\/p>\n<p>En <em>Cambiar el mundo desde arriba. Los l\u00edmites del progresismo<\/em>, Decio Machado y Ra\u00fal Zibechi<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> buscan un criterio que les permita tanto un ejercicio cr\u00edtico del progresismo actual y de la tentativa de gobiernos con raigambre popular de reparar la cat\u00e1strofe neoliberal, como un principio que habilite avizorar nuevas perspectivas en formas de movilizaci\u00f3n, lucha y organizaci\u00f3n nacientes. En ese sentido, sostienen que \u201cel punto de referencia debe ser siempre el grado m\u00e1s alto alcanzado por la lucha social y nunca aquello que es posible conseguir\u201d. Los debates del \u00faltimo ciclo pol\u00edtico latinoamericano en torno a su car\u00e1cter soberanista, reformista, transformador en t\u00e9rminos de derechos, su car\u00e1cter estrat\u00e9gico a nivel regional, etc. y, al mismo tiempo, sostenedor de modelos de acumulaci\u00f3n regresivos, tendientes a la concentraci\u00f3n y extranjerizaci\u00f3n econ\u00f3mica, la expansi\u00f3n financiera y una forma de productivismo extractivista en varios sentidos, no se agotan en el lenguaje coyuntural ni en las muecas de la hora. La valoraci\u00f3n cr\u00edtica o la cr\u00edtica valorativa, seg\u00fan el tono, nos remite a un problema filos\u00f3fico pol\u00edtico de fondo: la categor\u00eda de lo <em>posible<\/em>. Pues se dice que los progresismos hicieron todo lo que la realidad posibilit\u00f3. \u00bfA qu\u00e9 llamamos posible? En principio, distinguimos un posible asociado a la potencia y un posible propio del poder (de uso m\u00e1s corriente).<\/p>\n<p>Ese uso corriente de la categor\u00eda de lo posible homologa la realidad a la posibilidad, <em>calca<\/em> una de la otra de manera reversible. La realidad, m\u00e1s o menos autoevidente, servir\u00eda de par\u00e1metro a la posibilidad, m\u00e1s o menos incompleta, seg\u00fan el ideal, una suerte de \u201ctodo\u201d imaginario \u2013lo completo es siempre imaginario. De ah\u00ed la f\u00f3rmula trillada que reza \u201cla pol\u00edtica es el arte de lo posible\u201d. El realismo pol\u00edtico no s\u00f3lo homologa lo posible a la realidad, sino que hace de la resignaci\u00f3n virtud cuando explica que es poco lo que se puede hacer (si de acci\u00f3n pol\u00edtica se trata), pero es mejor que menos aun o nada. Calca, esta vez, la realidad a lo posible, que es, seg\u00fan esa definici\u00f3n, un bien escaso. Sin embargo, el recurso a una comparaci\u00f3n algo maniquea entre \u201clo posible\u201d (lo poco) y lo imposible (todo) parece algo tramposo. La confrontaci\u00f3n o comparaci\u00f3n nunca se da entre \u201clo posible\u201d y \u201ctodo\u201d, sino entre posibles heterog\u00e9neos entre s\u00ed. Ocurre que la comparaci\u00f3n entre \u201clo posible\u201d y \u201ctodo\u201d tiende a licuar la heterogeneidad a trav\u00e9s de una imagen de lo posible seg\u00fan la cual \u00e9ste resulta una versi\u00f3n realista que mantiene al \u201ctodo\u201d, es decir, al ideal, como horizonte. Se trata del punto de vista del poder, seg\u00fan el cual, lo posible tambi\u00e9n est\u00e1 dado: es lo que le falta a la realidad para ser completa (\u201ctodo\u201d, o ideal). Pol\u00edtica realista, seg\u00fan el poder, es la sucesi\u00f3n de reformas necesarias para acercar la realidad al ideal. Cuando las condiciones se presentan pr\u00f3speras, ese mecanismo de lo posible y el todo moviliza expectativas, mantiene la tensi\u00f3n en favor de una imagen ascendente, momento en que lo \u201cposible\u201d paga bien. Pero en situaciones adversas, lo \u201cposible\u201d act\u00faa, a la vez, como una v\u00e1lvula para la presi\u00f3n popular, y como una fuente de justificaciones de las que se sirve el sistema pol\u00edtico (militancia incluida) para, en el mejor de los casos, contener los \u00e1nimos.<\/p>\n<p>Paolo Virno sostiene que hay \u201cposible\u201d porque hay diversos modos <em>posibles<\/em> de ser aun para el caso en que identificamos un ser determinado que a primera vista nos parece, antes que posible, simplemente necesario<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Como no hay ser igual a s\u00ed mismo, sino modos de ser (por ejemplo, \u201cigual a s\u00ed mismo\u201d no es el ser, sino un modo de ser), lo posible nada tiene que ver con la distancia entre una realidad \u201cposible\u201d y una realidad deseada o ideal, sino que dice de los <em>posibles<\/em> modos de ser. La vida humana re\u00fane instantes eternos en su finitud. Es finita y posible; de hecho, la vida debe hacer posible la vida, en parte porque no coincide consigo misma y en parte porque no est\u00e1 toda dada de antemano. \u201cY es distinta porque no abandona nunca un estado de potencialidad, de incompletud, de poder-ser-de-otro-modo.\u201d (Paolo Virno). Ese juego filos\u00f3fico de las palabras y los guiones (poder-ser-de-otro-modo) da cuenta de la especificidad de lo posible: poder ser de otro modo.<\/p>\n<p>Para el realismo pol\u00edtico del poder, lo posible no es un \u00edndice de la potencia, sino un sin\u00f3nimo de lo incompleto. Por nuestra parte, asumimos que la incompletud o precariedad inevitable de lo que es (lo dado, la realidad), constituye un elemento din\u00e1mico fundamental para la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, es decir, la apertura a otros <em>posibles<\/em>. Si en lo posible est\u00e1 impl\u00edcita la posibilidad de no ser, \u201cno se trata de lo posible como un \u2018calco\u2019 de un hecho o de un real, sino de lo posible en tanto comprende algo del orden de lo imprevisible\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. \u00bfEs, entonces, la pol\u00edtica un arte de lo imprevisible antes que de lo posible? Siempre y cuando no confundamos los tantos: un arte tal no es el que va de lo imprevisible a lo previsible, sino el que se mueve singularmente entre imprevisibles permitiendo habitar instancias de metaestabilidad. De lo que podr\u00eda no ser a lo que podr\u00eda no ser, de lo que puede ser de otro modo a lo que puede ser de otro modo, de posible en posible.<\/p>\n<p>Hay un realismo pol\u00edtico de la potencia. El despliegue concreto de un posible no agota lo posible, ya que no puede borrar el hecho de que podr\u00eda haber sido de otro modo. En ese sentido, lo posible abre la realidad. Por eso lo posible no puede calcarse de lo dado como un determinismo, y por eso mismo el \u201cposibilismo\u201d es un conservadurismo, porque no tiene que ver con los posibles (otros posibles modos de ser), sino con lo dado, en todo caso, proyectado hacia atr\u00e1s o hacia adelante como posible. El diario del lunes nos confirma que lo consumado equivale a lo que en un momento \u201cdado\u201d fue posible. Los pron\u00f3sticos surgidos del seno del realismo pol\u00edtico presumen que lo posible futuro est\u00e1, en alguna medida, escrito en lo \u201cdado\u201d presente. Esas dos temporalidades del realismo del poder hacen coincidir dos tonalidades aparentemente alejadas, en una suerte de una ciclotimia pol\u00edtica: resignaci\u00f3n y alucinaci\u00f3n. La resignaci\u00f3n pretende prescindir de la imaginaci\u00f3n, la alucinaci\u00f3n se cree ella misma la imaginaci\u00f3n. Pero la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica, a diferencia de la alucinaci\u00f3n,<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> es un tipo de imagen que moviliza lo que el realismo resigna, moviliza ese \u201cposible\u201d en tanto imprevisibilidad real, en tanto poder ser y no ser a la vez; por eso apuesta, porque asume que m\u00e1s all\u00e1 del c\u00e1lculo al que tambi\u00e9n se debe, es necesario abrazar el elemento incalculable en el mismo movimiento.<\/p>\n<p>Es un error, frecuente en cierto autonomismo ingenuo, contraponer realismo a imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. El realismo tiene su propia forma de imaginar y la imaginaci\u00f3n alberga un tipo de realismo. Ni uno ni la otra escapan a los dilemas del riesgo y del c\u00e1lculo. Decimos que algo es posible porque estructuralmente no podemos asegurar que sea posible, como tampoco podemos afirmar la fatal necesidad de lo dado. \u00bfCu\u00e1l es la forma propia de suspender la certeza para el caso de la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y para el caso del realismo? \u00bfQu\u00e9 es lo que ponen una y otro en riesgo? Lo posible est\u00e1 hecho de una relaci\u00f3n entre c\u00e1lculo e incalculable que es, a su vez, incalculable y requiere de un arte: \u00bfla pol\u00edtica? Cuando se ubica a las \u201crelaciones de fuerza\u201d como medida de lo posible, se atiende una cuesti\u00f3n fundamental, pero se margina otra cuesti\u00f3n no menos importante: la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica asociada, como fuerza, a otras fuerzas (actores pol\u00edticos, memorias, contextos, \u00e9ticas, afectos, ideas, c\u00e1lculos, apuestas).<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> \u00bfQui\u00e9n sabe de las relaciones de fuerza? \u00bfC\u00f3mo saber de las fuerzas sin ponerlas a prueba, sin forzarlas?<\/p>\n<p>Por otra parte, hay una dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de lo posible en t\u00e9rminos de lo que Zibechi y Machado llaman \u201cemancipaci\u00f3n colectiva\u201d, ya que lo posible es tambi\u00e9n lo que fue posible, es decir, un posible que al abrirse sent\u00f3 un precedente y, m\u00e1s all\u00e1 de los derroteros posteriores, de las batallas que se ganan y se pierden, mantiene las virtudes de lo irreversible. En ese sentido, un posible que se abre en un momento determinado, \u201cel grado m\u00e1s alto alcanzado por la lucha social\u201d \u2013como lo llaman Zibechi y Machado\u2013, funciona como una reserva de eternidad; no s\u00f3lo no se agota en una coyuntura que, claro, puede contribuir a explicarlo, sino que les habla a los desconocidos de siempre, los que vienen de un futuro incierto. Una apuesta pol\u00edtica presente puede valerse de un posible abierto por una lucha hist\u00f3rica en un doble sentido: por un lado, retomar los problemas en juego en esa apertura someti\u00e9ndola al dif\u00edcil di\u00e1logo con una coyuntura hist\u00f3ricamente distinta; por otro, puede apoyarse en una tradici\u00f3n inventada de \u201cposibles\u201d imit\u00e1ndola en su movimiento, forzando un nuevo posible y hacer posible lo que antes no hab\u00eda podido tener lugar.<\/p>\n<p>\u00bfEs pensable una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica materialista m\u00e1s all\u00e1 del realismo pol\u00edtico del poder? Estimamos (apostamos) que por estos caminos (lo posible como \u00ednsito en la no necesariedad de la realidad dada, la pol\u00edtica como arte singular de recorrer de posible en posible, la imaginaci\u00f3n como fuerza real \u00ednsita en lo posible, la apuesta pol\u00edtica como reuni\u00f3n de aquel arte, la imaginaci\u00f3n, el c\u00e1lculo y lo incalculable) se vuelve posible pensar la emancipaci\u00f3n colectiva de un modo realista a la altura de una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica asociada a la potencia y el posible que le es propio.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio.jpg\" rel=\"attachment wp-att-3709\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3709\" src=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio.jpg\" alt=\"zibechidecio\" width=\"542\" height=\"266\" srcset=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio.jpg 542w, https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio-300x147.jpg 300w, https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio-435x213.jpg 435w, https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/zibechidecio-150x74.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) calc(100vw - 50px), (max-width: 767px) calc(100vw - 70px), (max-width: 991px) 429px, (max-width: 1199px) 637px, 354px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>La disputa por lo posible<\/em><\/p>\n<p>Tras la ca\u00edda del Muro, tras el derrumbe del horizonte socialista, las posiciones antes caracterizadas peyorativamente como reformistas ocupan, gracias a su dominio sobre lo posible, un c\u00f3modo sill\u00f3n al costado izquierdo de la discusi\u00f3n hegem\u00f3nica y otro al costado hegemonista de la discusi\u00f3n de las izquierdas. Los reformismos, cada vez m\u00e1s tibios, se dedican a reparar los efectos devastadores de los conservadurismos, cada vez m\u00e1s cruentos, y, por su parte, las izquierdas, cada vez m\u00e1s anticuadas, se empe\u00f1an en sostener un muro imaginario y hasta alucinado. Tomando en cuenta esta suerte de diagn\u00f3stico veloz, el desaf\u00edo de las luchas actuales pasar\u00eda por generar condiciones de enunciaci\u00f3n de otros horizontes de sentido capaces de hacer pasar el problema de la emancipaci\u00f3n colectiva de un modo realista a la altura de una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica propia de las movilizaciones y las fugas de nuestro tiempo. En parte, atendiendo a las instancias callejeras, pero tambi\u00e9n a los cuerpos movilizados de diversas maneras en pr\u00e1cticas aparentemente silenciosas, gestos aparentemente m\u00ednimos, invenciones, \u00e9xodos y zonas de germinaci\u00f3n. Es decir, creaciones reales que el posibilismo nunca hubiera imaginado y que, en su lectura de la realidad como no pudiendo ser de otro modo (necesidad), suele no percibir.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> Al mismo tiempo, atendiendo a la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica y log\u00edstica, los nuevos dispositivos tecnocient\u00edficos, los efectos de desregulaci\u00f3n y desterritorializaci\u00f3n completa de los v\u00ednculos y las mutaciones antropol\u00f3gicas en curso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conservadurismo, reformismo e izquierda conforman, de un modo u otro, tal vez como r\u00e9mora o espectro del siglo XX, con intensidades y matices diversos, la imagen del sistema pol\u00edtico vigente en nuestra regi\u00f3n, en sinton\u00eda con un sentido instalado: la pol\u00edtica no es del orden de la invenci\u00f3n, sino del orden de lo administrable<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. El Estado gerente, que no es el Estado moderno, cuyo rasgo decisivo pasaba por su capacidad de donar sentido, reaparece como un Estado ideol\u00f3gico-gestor tras el sombr\u00edo per\u00edodo del neoliberalismo de \u00e9lite. Administra con mayor o menor cercan\u00eda y eficacia un conglomerado de situaciones que involucran actores heterog\u00e9neos en relaci\u00f3n a los dilemas financieros, tecnocient\u00edficos, metropolitanos, ambientales, de gobernabilidad, etc., que se gestionan de manera compleja \u2013y no f\u00e1cilmente determinable desde el punto de vista del com\u00fan\u2013 en otra parte, es decir, en corrimiento y oscurecimiento permanente de la posibilidad de ser procesados democr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>De modo que ante la arrogante evidencia macroeconomicista, desarrollista y cientificista, y aun bajo los efectos de una crisis terminal de representaci\u00f3n (Ignacio Lewkowicz hablaba de \u201cagotamiento\u201d) le toca al Estado reinventarse como agregado inestable de m\u00e1quina sensorial, ideol\u00f3gica e institucional y como gobernabilidad pura y dura. En este punto la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 hacer?\u201d se ve reemplazada por una dilucidaci\u00f3n no declarada en torno a lo posible. Es decir, una vez resignados por todo lo que no se puede, desde el punto de vista de esa multiplicidad que por comodidad llamamos \u201ccampo popular\u201d, el Estado se reinventa como \u00fanico lugar de decisi\u00f3n sobre <em>lo posible<\/em>. Ese Estado, mezcla de vieja institucionalidad en decadencia, dispositivos territoriales directos, trayectorias pol\u00edticas m\u00e1s y menos din\u00e1micas y fuerza policial y parapolicial, no deja de presentar fisuras que le permitieron durante este \u00faltimo per\u00edodo latinoamericano funcionar como un aliado parcial de la pujanza multitudinaria y heterog\u00e9nea de la regi\u00f3n. Logr\u00f3 que su imposibilidad de donar sentido como pan-instituci\u00f3n, apareciera por unos cuantos a\u00f1os como una posibilidad de contenci\u00f3n tanto econ\u00f3mica como imaginal ante el desgarro generalizado en t\u00e9rminos de horizontes colectivos de sentido y condiciones econ\u00f3micas de vida. Pero la categor\u00eda de lo \u201cposible\u201d sigue en disputa, pues la pol\u00edtica se dinamiza por abajo y por los costados, incluso cuando el dinamismo toma forma \u201cpor arriba\u201d, en las definiciones de los liderazgos. \u00bfC\u00f3mo inscribir la disputa por lo posible en procesos sucesivos de democratizaci\u00f3n? \u00bfEn qu\u00e9 condiciones se encuentran las nuevas luchas y formas de vida para conformar su propia caracterizaci\u00f3n de lo posible? \u00bfPuede la potencia leerse aut\u00f3nomamente como potencia? \u00bfPuede esa lectura no simplificarse en una captura por arriba? \u00bfPuede imaginar una forma de saltar de posible en posible?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Potencia, poder, lectura<\/em><\/p>\n<p>Las experiencias m\u00e1s revulsivas de 2001, el caracazo, las guerras del gas y el agua, las revueltas que derribaron presidentes ecuatorianos, nos devuelven dos constataciones. 1: existe la potencia; 2: existen \u201creyes buenos\u201d. La primera, con sus revueltas y organizaciones, tiene potencial destituyente y a la vez es capaz de constituir social, capaz de hacer mundo sin someterse al poder ni pedirle paternidad. La segunda muestra que el poder no es necesariamente aband\u00f3nico como el Consenso de Washington hac\u00eda pensar, y promete que el poder puede ser paternal por siempre si un l\u00edder bueno se pone a la cabeza. Hay quienes nunca aceptaron la segunda constataci\u00f3n, o incluso la tomaron como una treta para borrar la primera: todo poder, postulan y vuelven a postular, se yergue contra la potencia. Podr\u00edamos llamarlos autonomistas ingenuos o antiestatalistas dogm\u00e1ticos. Quienes vivimos y analizamos el ciclo progresista latinoamericano estamos frente al dilema \u2013no dogm\u00e1tico sino pragm\u00e1tico\u2013 de conjugar ambas constataciones en una experimentaci\u00f3n capaz de expandir lo que puede la potencia. Tenemos ese problema porque nos venimos planteando un diagn\u00f3stico distinto: a medida que fueron pasando estos a\u00f1os, a medida que las \u201cbondades\u201d del poder nos iban prodigando cierto bienestar \u2013mucho m\u00e1s relativo y menos justo y feliz que el que el poder relataba, pero innegable\u2013, el juego del poder \u201cbueno\u201d tendi\u00f3 a reducir el espacio de juego de la potencia, a la vez que fue dejando espacio a una forma revanchista de poder (en Brasil,<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> por ejemplo, esa revancha comenz\u00f3 incluso antes de que el PT fuera ileg\u00edtimamente expulsado del palacio de gobierno). Irrumpiendo y organiz\u00e1ndonos frente a \u201creyes malos\u201d, supimos condicionar al poder, que respondi\u00f3 con algunas de sus figuras encarnando un \u201cala buena\u201d. \u00bfC\u00f3mo seguir condicionando al \u201crey bueno\u201d, una vez que llega al poder, para que la separaci\u00f3n inherente a la instancia de gobierno no obture lo real de la potencia (y termine separ\u00e1ndonos de lo que podemos) ni termine deponiendo la permeabilidad conquistada por formas efectivas de condicionamiento desde abajo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si nos proponemos pensar<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> la cuesti\u00f3n, necesitamos hacer nuevas lecturas y, a su vez, considerar a la <em>lectura<\/em> como una elemento pr\u00e1ctica constitutiva del pensamiento y la apuesta pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La potencia es ingobernable e impredecible, y ah\u00ed radica su fuerza y vitalidad, pero tambi\u00e9n es fr\u00e1gil y evanescente. Como lo real psicoanal\u00edtico, insiste pero no existe ni consiste. Como el real badiouiano, es un m\u00faltiple no sometido a la cuenta de las partes, y por eso cuando se presenta y despliega redistribuye lo sensible (lo real rancieriano): algunas partes sociales, que hasta el momento no contaban, comienzan a contar. Ahora bien, para que cuenten las partes que antes no contaban, para que se tornen realidad los posibles innecesarios, se vuelve necesaria una lectura, una operaci\u00f3n que haga consistir al m\u00faltiple y encuentre formas de existir y v\u00edas de despliegue en la circunstancia en la que irrumpe. Sin esta lectura, el ruido de la revuelta no se vuelve afirmaci\u00f3n y los efectos que pueda propiciar quedan separados de la potencia.<\/p>\n<p>Si la lectura no se produce desde la potencia, y si el poder no puede reprimir y suprimir su revuelta, entonces ser\u00e1 el \u201cala buena\u201d del poder quien la haga.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> Si logra leerla, logra gobernarla. Al mismo tiempo, la potencia, que revuelve abre e insiste pero no consiste, que puede irrumpir, pero necesita tambi\u00e9n durar, que puede impugnar pero necesita tambi\u00e9n afirmar, que destituye pero quiere tambi\u00e9n constituir en otros t\u00e9rminos, necesita ella misma lectura. Por \u201clectura\u201d entendemos m\u00faltiples operaciones de determinaci\u00f3n y toma de consistencia: ling\u00fc\u00edsticas (descripci\u00f3n, diagn\u00f3stico, interpretaci\u00f3n, agitaci\u00f3n, discusi\u00f3n, comunicaci\u00f3n, narrativa, editorial, performativa, etc.), semi\u00f3ticas en general (imaginales, musicales, murales, danzantes, etc.), institucionales (judiciales, legislativas, gestiones con organizaciones privadas y semiprivadas, etc.), callejeras (piquetes, instalaciones, performances, marchas, ocupaciones, tomas, etc.), edilicias (apertura de lugares de reuni\u00f3n y actividad), vinculares (entre colectivos y dentro de ellos y cada quien como pliegue posible). En esta lectura (y, sobre todo, en su dimensi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica y en su narrativa) se conforma un sentido de la revuelta, su car\u00e1cter afirmativo y expansivo. Semejante lectura supone un grado de autodeterminaci\u00f3n, y no hay autonom\u00eda sin ella.<\/p>\n<p>Esta lectura es activa. Primero, es retroactiva: de ella depende que la revuelta no haya sido un manotazo desesperado sino una apertura vital, no pura bronca sino tambi\u00e9n alegr\u00eda afirmativa, no resistencia en la sola direcci\u00f3n del rechazo, sino a la vez invenci\u00f3n. En segundo lugar \u2013y al mismo tiempo\u2013 act\u00faa hacia adelante: de ella depende que la afirmaci\u00f3n sea vector de alteraciones subjetivas y sociales. La potencia que irrumpi\u00f3 y dio impulso al ciclo de luchas que va del Caracazo a las revueltas ecuatorianas, pasando por el 2001 argentino, destituyendo gobiernos (en alg\u00fan punto, y solo por un instante, destituyendo la posibilidad de cualquier gobierno) y gritando \u201cque se vayan todos\u201d, se topa con una encrucijada dram\u00e1tica: si es legible es gobernable, si es ilegible es inviable.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> Necesitamos leer y ser le\u00eddos. Si no logramos autorizar un o unos <em>nosotros<\/em> como lectores de nuestras pr\u00e1cticas pronto (o incluso antes) es la autoridad la que lee determinando lo ocurrido y hegemonizando el sentido. Seg\u00fan el realismo del poder (lectura-captura), la potencia no puede por s\u00ed misma, mientras que un realismo de la potencia hace coincidir lo que \u00e9sta puede con la lectura de la que es capaz (lectura-apertura).<\/p>\n<p>Esa autoridad, en los progresismos latinoamericanos, se llama <em>l\u00edder<\/em>. El l\u00edder, como se dice, \u201csupo interpretar el sentir de las mayor\u00edas\u201d, de \u201clos vulnerables\u201d, de \u201cla patria\u201d o del \u201cpueblo\u201d, para \u201cconducirla hacia el bienestar\u201d; en lo que constituye, de entrada, una lectura manifiesta, una determinaci\u00f3n performativa, una lectura-captura. John W. Cooke llev\u00f3 al punto m\u00e1s alto la lectura del liderazgo rozando la frontera entre la capacidad de encarnar problemas y el rol protector y dador: \u201cel l\u00edder de masas, tiene una densidad de la que carece el demagogo o el caudillo que apela solamente a lo irracional de las multitudes para servirse de ellas (\u2026) No es un fen\u00f3meno personal sobreimpuesto a la realidad que permite su surgimiento, sino un protagonista que <em>integra <\/em>esa realidad y expresa las fuerzas del crecimiento, las ansias de libertad de los oprimidos, la volun\u00adtad nacional de constituirse como comunidad soberana.\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><\/p>\n<p>El punto en que el l\u00edder \u201cda\u201d reconocimientos materiales y simb\u00f3licos, se tensa con una politizaci\u00f3n por abajo que no \u201cpide\u201d. En todo caso, cuando desde abajo se \u201cpide\u201d, el reparto ya fue hecho y la lectura por arriba tiene el efecto retroactivo de preceder a los posibles de la potencia. El l\u00edder \u201clector\u201d da bienes, empleos, servicios, da derechos, visibilidad, alusiones, da reparaciones narrativas y dinerarias, otorga presupuestos para cultura y para memoria, da accesos a escuelas, universidades, hospitales, tribunales, cr\u00e9ditos y hasta propiedades. Da mucho; sobre todo, una interpretaci\u00f3n. En <em>nuestras<\/em> preguntas por explorar lee demandas a satisfacer, y comienza, con decisiones <em>suyas<\/em>, a darles satisfacci\u00f3n. Cuando esa tensi\u00f3n entre satisfacci\u00f3n desde arriba y problematizaci\u00f3n desde abajo se vuelve materia de ri\u00f1a de opiniones, queda velado el hecho de que el l\u00edder, as\u00ed como \u201cda\u201d, <em>toma<\/em>. Y lo que el liderazgo gobernante toma es una potencia, en principio, ajena. El poder no solamente lidia con la potencia, tambi\u00e9n <em>se nutre<\/em> de ella. El poder del l\u00edder es una captura de la potencia, con sus posibles y su margen de ingobernabilidad, por una l\u00f3gica que necesita de la acumulaci\u00f3n en una instancia separada para organizar la decisi\u00f3n (una decisi\u00f3n que decide sobre cuestiones consideradas en su modo actual de ser y descarta sus otros modos posibles). La lectura que el poder hace opera la alquimia por la cual el l\u00edder potenciado (potenciado por la irrupci\u00f3n de la potencia) empodera a \u201csu pueblo\u201d. Pero la primera potenciaci\u00f3n no se ve; la operaci\u00f3n alqu\u00edmica por la cual el l\u00edder se nutre de poderes inesperados se invisibiliza o no se visibiliza lo suficiente. En el proceso inmanente que se expresa como asimetr\u00eda de potencia y poder<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> la visibilizaci\u00f3n propia del poder muestra al l\u00edder dando vida a lo que sin \u00e9l, y sin auto-lectura, inconsiste. Pero no hay manipulaci\u00f3n lineal ni ilusi\u00f3n en esta mistificaci\u00f3n: el acontecimiento que aqu\u00ed llamamos irrupci\u00f3n de la potencia \u2013ense\u00f1a Badiou\u2013 se borra en sus efectos. Si no se ve al l\u00edder tomando vigor del elemento de la potencia es porque la percepci\u00f3n estatal de la pol\u00edtica no ve ni oye ni siente poderes que no surjan del funcionamiento del Estado (salvo los del mercado).<\/p>\n<p>El poder emana de la potencia, pero emana si y solo si el poder logra operar como captura de la potencia mediante esa operaci\u00f3n que llamamos \u201clectura\u201d. La potencia alimenta al poder pero no funciona como fundamento; es fuente de poder pero no es Dios ni Carta Magna. Como la potencia es indeterminada (no sabe lo que puede), no existe ni consiste ni fundamenta el poder (que s\u00ed sabe lo que puede). Esa condici\u00f3n conlleva la condici\u00f3n inversa: El poder puede \u2013funciona\u2013 a condici\u00f3n de no saber \u2013o desconocer\u2013 la fuente de su vigor. Como el l\u00edder aparece dando vida a lo que supuestamente sin \u00e9l inexiste, no se ve qu\u00e9 fuente le da fuerza a su liderazgo: lo que le da la fuerza \u2013ideas incluidas\u2013 no existe, insiste, pero su insistencia no se presenta como una forma previa ni como una materia <em>a priori<\/em> codificable; algo de su existir no dado, es decir, de su insistencia, permanece inevitablemente clandestino, fuera de la realidad necesaria del poder. La organizaci\u00f3n colectiva, cuando est\u00e1n en juego modos de vida en pugna y luchas emancipatorias, habita conflictivamente el barro hist\u00f3rico de la tensi\u00f3n potencia \/ poder. Unas veces, la organizaci\u00f3n se mistifica y separa como instancia aut\u00f3noma inclinando la tensi\u00f3n en favor del poder (<em>potestas<\/em>) y sus modos estatales y mercantiles de dar forma a la potencia; otras veces, la potencia que recorre los cuerpos y dispone las inteligencias en un sentido organizativo de b\u00fasqueda de criterios comunes tensa a su favor la relaci\u00f3n. Nos devuelve, entonces, un dilema: encontrar nuevos reg\u00edmenes de sensibilidad, o bien, estrategias de resignificaci\u00f3n del r\u00e9gimen perceptivo vigente.<\/p>\n<p>Experimentamos una suerte de reciprocidad no especular: la potencia condiciona al poder y le da fuerza por la v\u00eda de la insistencia, y el poder puede por la v\u00eda de la consistencia. Es inevitable que la consistencia vea (si la ve) a la insistencia como impotente e imposible; es inevitable que el poder pueda en tanto tome fuerza de la potencia, que no puede en los t\u00e9rminos del poder. Nuevamente: la potencia puede si no sabe lo que puede; el poder puede si no reconoce su fuente. A la inversa, el poder puede si le da poderes (o \u201cempodera\u201d) a la potencia que, en los t\u00e9rminos del poder, no puede; la potencia no puede salvo que acepte recibir los poderes que se le otorgan, es decir, no puede si no es aceptando dejar de ser potencia, dejar de no saber lo que puede. De ah\u00ed la mistificaci\u00f3n: el l\u00edder da porque no toma; la potencia recibe porque no tiene qu\u00e9 dar.<\/p>\n<p>Este esquema funciona de manera pr\u00e1ctica y matizada, dependiendo de d\u00f3nde provenga la estrategia: si el liderazgo se vuelve una necesidad, se dir\u00e1 que la estrategia viene de arriba, mientras la t\u00e1ctica (el realismo, el mal menor, etc.) debe ser asumida por los empoderados como un mandato; si el liderazgo forma parte de una estrategia que viene de abajo, o integra, como quer\u00eda Cooke, su movimiento, puede sufrir modificaciones t\u00e1cticas cuantas veces sea necesario, ya no en virtud de un realista mal menor, sino de un realismo de la potencia forzando una nueva y necesaria lectura (en este caso, se dir\u00e1 que la estrategia viene de abajo). Parafraseando a los zapatistas: los l\u00edderes pueden coadyuvar a expandir la potencia si lideran obedeciendo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Realismo de la potencia y composiciones potencia-poder. Una lectura<\/em><\/p>\n<p>En nuestras circunstancias, \u00bfse puede pensar al poder estatal latinoamericano como una instancia que depende de la revuelta para dinamizarse? \u00bfEs decisiva una potencia de movilizaci\u00f3n aut\u00f3noma que fuerce a los gobiernos de corte popular a gobernar disminuyendo o paliando el despojo? Seamos realistas materialistas: ni esas movilizaciones ni estos gobiernos pueden por s\u00ed solos hacer cosas como, por ejemplo, enterrar el ALCA. Necesitamos dar con la forma de narrarnos a nosotros mismos los modos en que una potencia no estatal pudo activar cierta potencia en un poder estatal que, visto a escala mundial, se parece a un \u201cabajo\u201d, a costa de solapar parcial y transitoriamente lo que tiene la l\u00f3gica estatal de obturante. Quiz\u00e1s la confluencia de la Cumbre de los Pueblos y los presidentes del Mercosur en la marcha de Mar del Plata en 2005 nos permita percibir cierta sinergia entre potencia y poder, sinergia cuya trama necesitamos discernir y narrar. Mientras no logremos ese lenguaje de <em>nosotros<\/em>, el relato ser\u00e1 poco realista en t\u00e9rminos de potencia y bastante barroco como bajada de l\u00ednea: ser\u00edan los l\u00edderes decididos que se plantaron ante el Emperador y entre otras cosas dijeron \u201cNo al ALCA\u201d por gracia y merced de su determinaci\u00f3n, su coraje, su sensibilidad social, su clarividencia y su mutuo entendimiento.<\/p>\n<p>En un aniversario del No al ALCA, as\u00ed relataba el ex canciller argentino Jorge Taiana (que al momento de la Cumbre de 2005 oficiaba como vicecanciller):<\/p>\n<p>\u201cEsta propuesta del ALCA hab\u00eda surgido con el presidente Bush padre y luego continu\u00f3 en el mandato de Clinton. En la primera cumbre, realizada en 1994 en Miami, ning\u00fan pa\u00eds se opuso, salvo Cuba, que no estaba invitada. Tampoco nadie se opuso en 1998, en Santiago de Chile, y en 2001 en Quebec, Canad\u00e1, el \u00fanico que se mostr\u00f3 en desacuerdo fue Ch\u00e1vez. La Argentina, en esa cumbre de 2001, representada por De la R\u00faa, fue la que propuso ser sede para la firma del ALCA. Ese era el contexto previo al encuentro de Mar del Plata: todo listo para que Estados Unidos cumpliera, una vez m\u00e1s, con su objetivo de consolidar un \u00e1rea comercial con nuestros pa\u00edses, que no lograr\u00edan su desarrollo propio ni podr\u00edan trabajar en virtud de su integraci\u00f3n regional. Lo que se estaba debatiendo era un modelo de integraci\u00f3n frente a un mundo globalizado. (\u2026)<\/p>\n<p>Hubo ah\u00ed un elemento fundamental y fue la decisi\u00f3n pol\u00edtica de Argentina y Brasil de cambiar el eje del debate. Lula y N\u00e9stor entendieron que la Argentina deb\u00eda salir de su crisis a trav\u00e9s de su desarrollo industrial y, para cumplir con ese objetivo, Brasil era un actor fundamental. Lula y N\u00e9stor decidieron dar un giro en el modelo de relaci\u00f3n bilateral y apostaron a ser socios, y no meros importadores o exportadores de productos. Ambos apostaron fuertemente por una integraci\u00f3n productiva, una alianza estrat\u00e9gica que sirviera a los intereses de nuestros pueblos y a la regi\u00f3n en su conjunto.\u201d (<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/elpais\/1-232993-2013-11-06.html\"><em>P\u00e1gina 12<\/em><\/a>, 6\/11\/13.)<\/p>\n<p>Desglosemos. Taiana dijo: \u201cNadie se opuso en 1998\u201d, desconociendo que esa vez se realiz\u00f3, simult\u00e1neamente a la II Cumbre de las Am\u00e9ricas, la I Cumbre de los Pueblos. A este movimiento nacido del Foro de Belo Horizonte en 1997, como Alianza Social Continental, el ex canciller lo omiti\u00f3, lo cancel\u00f3 llam\u00e1ndolo \u201cnadie\u201d. Seamos justos (su honestidad intelectual lo merece): no lo hizo deliberadamente, sino que no lo vio, ya que desde esas alturas no dan los \u00e1ngulos de mira. No hablaba solo el canciller en la frase \u201cnadie se opuso\u201d, sino la forma estadoc\u00e9ntrica de concebir la pol\u00edtica y de narrarla. \u201cNadie se opuso\u201d significa, entonces, que los mandatarios cuentan por sobre el resto de los actores y condiciones, que la historia valedera es una historia de las autoridades y que a los gobernados se los incluye en la acumulaci\u00f3n narrativa estatal, pero no en el<em> protagonismo <\/em>pol\u00edtico. Es que se trata de una potente fuente invisibilizada para un poder sobre-visibilizado.<\/p>\n<p>Inmediatamente, se repite la f\u00f3rmula: \u201cNadie se opuso en 2001\u201d. Sin embargo, esa vez se hab\u00eda llevado a cabo, simult\u00e1neamente a la III Cumbre de las Am\u00e9ricas, la II Cumbre de los Pueblos. La movilizaci\u00f3n, que aun\u00f3 en la calle y en la Cumbre al movimiento antiglobalizaci\u00f3n que hab\u00eda prorrumpido en Seattle en 1999 y al movimiento latinoamericano-caribe\u00f1o Alianza Social Continental que hab\u00eda organizado la primera Cumbre, logr\u00f3 que el proyecto ALCA dejara de ser un secreto del poder. Desde 1994, cuando Bush padre presentara la propuesta y comenzaran las negociaciones interpresidenciales e interministeriales, el proyecto hab\u00eda permanecido secreto, a salvo de la discusi\u00f3n p\u00fablica. \u201cPor fin, como consecuencia del alto nivel de presi\u00f3n popular que se logr\u00f3 en el marco de esta Cumbre, en combinaci\u00f3n con las acciones directas durante los d\u00edas en que sesionaban en la Cumbres de las Am\u00e9ricas los presidentes, se public\u00f3 el primer borrador del acuerdo en las cuatro lenguas oficiales.\u201d<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>El relato estadoc\u00e9ntrico dramatiza: \u201cEl contexto previo al encuentro de Mar del Plata era todo listo para que Estados Unidos cumpliera, una vez m\u00e1s, su objetivo\u201d. Entonces, un relato de nosotros posible y realista cuenta que cuando en 2003 se reunieron en Canc\u00fan la OMC y en Miami los ministros de las Am\u00e9ricas, la ASC logr\u00f3 mantener empantanada realmente la aprobaci\u00f3n del ALCA y cuestionar p\u00fablicamente sus formulaciones. Al mismo tiempo, la Campa\u00f1a Continental de Consultas Populares, que comenz\u00f3 en Quito en 2002, logr\u00f3 en los a\u00f1os siguientes implicar a movimientos socioterritoriales de todo el Continente, sobre todo en Brasil, as\u00ed como lanzar una campa\u00f1a comunicacional.<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> Paralelamente, entre 2001 y 2005, Cuba aloj\u00f3 cuatro Encuentros Hemisf\u00e9ricos,<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> que perforaron la codificaci\u00f3n neoliberal de integraci\u00f3n regional y avanzaron en la direcci\u00f3n de imaginar una integraci\u00f3n alternativa. En 2005, ya en Mar del Plata, simult\u00e1neamente con la IV Cumbre de las Am\u00e9ricas, se realiz\u00f3 la III Cumbre de los Pueblos.<\/p>\n<p>El liderazgo fue, finalmente, convertido en explicaci\u00f3n \u00faltima: \u201cLula y N\u00e9stor entendieron\u2026\u201d \u201cLula y N\u00e9stor decidieron\u2026\u201d En TeleSur, desde Venezuela, se escuchaba: \u201cKirchner, Lula y Ch\u00e1vez comandaron aquellas hist\u00f3ricas jornadas de Mar del Plata\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> (al menos, en este caso, el verbo \u201ccomandar\u201d le hace m\u00e1s justicia al rol espec\u00edfico del liderazgo, sin tratarlo directamente como causa). Los ejemplos pueden multiplicarse, observando en cada caso la misma monopolizaci\u00f3n del protagonismo y el coraje, como en espejo reconocen los detractores antipopulistas atrapados en el mismo reparto de lo sensible (ya que podr\u00e1n llamar \u2018insolencia\u2019 al coraje, pero jam\u00e1s distribuir el protagonismo). Los l\u00edderes esgrimen un necesario arte de la oportunidad, atributos institucionales, ejecutan operaciones h\u00e1biles para neutralizar un embate determinado, construyen maniobras y se forjan oratorias capaces de dar forma a un movimiento que desborda los cauces diplom\u00e1ticos; pero ni el poder ni la potencia pueden ponerse solo a s\u00ed mismos como fundamento de las conquistas.<\/p>\n<p>Siguiendo la misma l\u00ednea de razonamiento, vemos que no pocas veces se les echa en cara a los presidentes del Mercosur y del ALBA la pobre integraci\u00f3n econ\u00f3mica (m\u00e1s presidencial que econ\u00f3mica y, dentro de esta, m\u00e1s comercial que productiva), o la constante preferencia por concretar tratados bilaterales con China en lugar de actuar como bloque frente al coloso.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> Por ejemplo, muy especialmente se ha objetado el freno puesto al desarrollo del SUCRE, un \u00absistema unitario de compensaci\u00f3n regional de pagos\u00bb que pod\u00eda fijar un antecedente de moneda regional, y el abandono del Banco del Sur, instrumento clave para la autonomizaci\u00f3n econ\u00f3mico-financiera de Nuestra Am\u00e9rica. Pero acusando a los l\u00edderes permanecemos en la sensibilidad estadoc\u00e9ntrica que hace eje en el l\u00edder. De ese modo, para cr\u00edticos y ap\u00f3logos rige la misma explicaci\u00f3n realista, la misma lectura-captura, cuyo horizonte es lo posible calcado de un conocimiento previo llamado \u201crealidad\u201d: \u201ctuvieron que ser realistas y aceptar que la relaci\u00f3n de fuerzas no era favorable\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLo posible es siempre el Estado, el partido, las institucio\u00adnes existentes\u201d, especifican Machado y Zibechi, as\u00ed como el r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n de capital en curso. Las im\u00e1genes m\u00e1s difundidas del acto de rechazo al ALCA muestran a los l\u00edderes protagonizando la escena, a Ch\u00e1vez en el Estadio marplatense, flanqueado por Maradona, a N\u00e9stor en la IV Cumbre, etc. No se cuenta en las im\u00e1genes y reportes habituales que ese encuentro fue el punto de llegada de una marcha donde confluyeron la Cumbre de los Pueblos y los presidentes del Mercosur. Tampoco, que de ese acto salieron Evo y Hugo rumbo a la \u00faltima sesi\u00f3n con Bush y los presidentes restantes (\u00abMe voy a la otra Cumbre a llevar el mensaje de ustedes\u00bb,<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> dijo Ch\u00e1vez, una afirmaci\u00f3n que el relato de TeleSur tampoco reporta<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>). Tampoco, que entonces Ch\u00e1vez dijo \u00abque el ALBA debe ser construida desde abajo, con los agricultores, los obreros, los estudiantes, los poetas, los ind\u00edgenas&#8230; No ser\u00e1 construida desde las \u00e9lites, sino desde abajo\u00bb. Desde el punto de vista de la potencia, se percibe que esta clar\u00edsima definici\u00f3n esbozada por Ch\u00e1vez no alcanz\u00f3. En ese sentido, Zibechi y Machado se hacen una pregunta fundamental: \u201cpor qu\u00e9 las potentes luchas socia\u00adles de nuestro continente se canalizaron hacia la pol\u00edtica electoral e institucional, confiando en que la conquista del Estado es la llave maestra para abrir las puertas del para\u00edso.\u201d<\/p>\n<p>Agregamos otra pregunta: \u00bfpuede el Estado ser reconducido hacia una din\u00e1mica m\u00e1s af\u00edn a la potencia? Las posturas antes (puramente) antiestatales han comprobado la conveniencia de contar con el Estado para expandir la potencia, as\u00ed como la imposibilidad de extinguirlo r\u00e1pidamente o eludirlo ligeramente. Se impone un enfoque \u2018pos-estatal\u2019.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> Ahora bien, una pregunta acompa\u00f1a a la anterior: \u00bfPuede el Estado \u2013o sus fragmentos\u2013 desprenderse de su din\u00e1mica intr\u00ednseca \u2013independiente de la voluntad de su gobernante\u2013 de copertenencia al capital y de neutralizaci\u00f3n permanente de la potencia? Para pensar esta cuesti\u00f3n es clave no asumir acr\u00edticamente la narrativa progresista de los hechos y ensayar otras.<\/p>\n<p>Brevemente. Seg\u00fan la lectura-captura, el poder puede lo que el l\u00edder quiere. Seg\u00fan una lectura-apertura, el poder puede correr lo posible cuando es nutrido por la actividad de la potencia; esta nutrici\u00f3n s\u00f3lo se efect\u00faa cuando el l\u00edder le da curso entre los poderes constituidos. Como esta sinergia no especular y no codificada es invisible\/imperceptible en la lectura del poder, no tiene lugar. A menos que <em>la leamos<\/em>. Si no la leemos, la lectura propia del poder dice que \u201clo pudimos hacer <em>por suerte<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> Esta invocaci\u00f3n a la fortuna indica que la lectura del poder en verdad <em>no sabe<\/em> c\u00f3mo pudo el l\u00edder lograrlo.<\/p>\n<p>Se puede, entonces, con todo realismo (realismo de la potencia), pensar al poder estatal latinoamericano como una instancia que dependi\u00f3 de la revuelta, de capacidades auton\u00f3micas y de negociaci\u00f3n desde abajo para dinamizarse. Se puede pensar que en esa capacidad de afectaci\u00f3n estuvo su potencia en algunos momentos; pero tambi\u00e9n se puede constatar al poder estatal latinoamericano en su din\u00e1mica progresista como una instancia que necesita separarse de la revuelta para establecerse. L\u00edder y liderados ven el proceso hist\u00f3rico llamado progresismo como obra de aqu\u00e9l. El l\u00edder, as\u00ed, lee de tal manera su obra que se desliga de la fuente de su poder: su lectura realista es, en alg\u00fan punto, poco realista. Cree y persuade que si puede beneficiar a las mayor\u00edas es gracias al poder que le otorgan una constituci\u00f3n o unas elecciones o su voluntad \u2013es decir: cualquier poder ya determinado, m\u00e1s all\u00e1 de la vana dicotom\u00eda entre republicanismo liberal y populismo progresista. El realismo del poder y sus calcos se imponen as\u00ed al realismo de la potencia y su imaginaci\u00f3n. Elecci\u00f3n tras elecci\u00f3n, ese tipo de proyecto pol\u00edtico fue perdiendo poder de cambiar lo social. Desde arriba, el l\u00edder no ve ni oye ni siente poderes que no surjan del funcionamiento mismo del Estado (salvo los del mercado); si emergen, los neutraliza y ocluye la posibilidad de otros modos de ser que abran la realidad. En ese punto en que se separa de la irrupci\u00f3n y las organizaciones colectivas de la potencia y se establece, las neutraliza. Incluso, en ocasiones, si vuelven a emerger las reprime. La respuesta del realismo del poder, encarnado por un desgastado PT, al movimiento de junio de 2013 en Brasil es quiz\u00e1s la constataci\u00f3n m\u00e1s palmaria de los efectos de esa separaci\u00f3n. Y su p\u00edrrica victoria electoral de 2014 fue la se\u00f1a \u2013en negativo\u2013 de su vaciamiento de potencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Mal menor y posible real. Imaginaci\u00f3n material<\/em><\/p>\n<p>Desde el sentido com\u00fan expresado hoy d\u00eda electoralmente, el posibilismo lleva el nombre de \u201cmal menor\u201d. Mezcla culposa de escepticismo y esperanza, el mal menor tiene un corto recorrido, ya que no se somete a la prueba de su propia l\u00f3gica: sus desganados o hist\u00e9ricos sostenedores no se preguntan si optar por el mal menor es, a su vez, un mal menor, o si, transcurrido un tiempo razonable, trae aparejado o no un \u201cbuen\u201d destino; o incluso si se gana o se pierde tiempo de lucha. Gramsci escribi\u00f3: \u201cUn mal es siempre menor que uno subsiguiente mayor y un peligro es siempre menor que otro subsiguiente posiblemente mayor. Todo mal resulta menor en comparaci\u00f3n con otro que se anuncia mayor, y as\u00ed hasta el infinito. La f\u00f3rmula del mal menor, del menos peor, no es sino la forma que asume el proceso de adaptaci\u00f3n hist\u00f3ricamente regresivo, movimiento cuyo desarrollo es guiado por una fuerza audazmente eficaz, y las fuerzas antag\u00f3nicas (o mejor dicho los jefes de las mismas) est\u00e1n decididos a capitular progresivamente\u2026\u201d<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> La senda del mal menor es la senda del sujeto posibilista, cuyo goce est\u00e1 en tomar lo \u2018mejorcito\u2019 que, seg\u00fan sus c\u00e1lculos fatales, la necesaria realidad ofrece. Ese sendero es, a la vez, el obst\u00e1culo y desaliento que desde el poder se pone a lo que desde la potencia afirma otros posibles. As\u00ed, al evitar interrogarse, el posibilismo evita preguntar si tomar el camino de males menores cierra y despotencia o si puede abrir y potenciar, seg\u00fan la situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Por su parte, el cuestionamiento del \u201cmal menor\u201d no puede caer en tendencias similares; contrariamente, tiene el desaf\u00edo de incorporarlo situacionalmente, inscribirlo de manera circunscripta en apuestas de car\u00e1cter aut\u00f3nomo, reduciendo al m\u00ednimo su potencial cinismo regresivo, que coincide con su posibilismo. Es decir, el mal menor puede formar parte de una estrategia por abajo, pero no es universal sino t\u00e1cticamente aceptable.<\/p>\n<p>Dos apuestas interpretativas recorren transversalmente y desbordan, al mismo tiempo, el sistema pol\u00edtico vigente. Por un lado, la idea de que un conjunto de actores y procesos sociales de distintos colores y escalas, una red de pr\u00e1cticas territoriales, intelectuales y sensibles ponen en juego de distintos modos la cuesti\u00f3n de la \u201cemancipaci\u00f3n colectiva\u201d \u2013algo que s\u00f3lo puede ponerse en juego de distintos modos\u2013 en exceso respecto del Estado como aparato administrativo, centro de las decisiones, \u00f3rgano regulador y m\u00e1quina interpretativa. Llamamos provisoriamente a esta tendencia \u201cautonomismo\u201d. Por otro lado, la idea de un Estado que, excedi\u00e9ndose a s\u00ed mismo, se encuentra en capacidad de expresar esa multiplicidad configurando incluso un salto cualitativo en t\u00e9rminos de una relaci\u00f3n de fuerza algo m\u00e1s favorable a la potencia del \u201ccampo popular\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. Creemos que esta \u00faltima gust\u00f3 autodenominarse \u201cpopulismo\u201d. La intentona por definir lo m\u00e1s ampliamente posible los polos de una discusi\u00f3n sobre el car\u00e1cter excedentario de la vida colectiva asociada a formas <em>posibles<\/em> de emancipaci\u00f3n, autonom\u00eda, dignidad, igualdad y, por qu\u00e9 no, belleza, busca distanciarse de las caricaturas, chicanas y resentimiento con que agentes de apuestas afines solemos enredarnos. Ni el populismo o la gubernamentalidad estatal del \u00faltimo ciclo pol\u00edtico suponen la \u201ccooptaci\u00f3n\u201d lineal de movimientos sociales pr\u00edstinos o la adhesi\u00f3n irreflexiva del progresismo blanco, ni las distintas formas de autonomismo se resumen en un sectarismo sin remedio o en una candidez desconocedora de relaciones de fuerza. Hay diferencias de diagn\u00f3stico, de apuesta, de sensibilidad, e incluso diferencias epistemol\u00f3gicas sobre las que podr\u00eda resultar f\u00e9rtil trabajar.<\/p>\n<p>El \u00faltimo ciclo pol\u00edtico se cerr\u00f3 por arriba, en alguna medida, porque se dirimi\u00f3 en t\u00e9rminos de la topolog\u00eda esquem\u00e1tica del sistema pol\u00edtico.<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> Si el conservadurismo declarado nos mostraba que casi nada es posible y las izquierdas anticuadas alucinaron con lo imposible como completamiento ficticio de su ineficacia, las posiciones y construcciones reformistas de tinte popular llevaron las de ganar, ya que, al presentarse como la opci\u00f3n negociadora de cara a los actores encarnados por el conservadurismo, y hacedora en relaci\u00f3n al mandato de los sectores populares, configuraron, al mismo tiempo, el par\u00e1metro de lectura. El reformismo es el realismo del poder en s\u00ed. Eso y no otra cosa es el populismo, una capacidad de ubicar el elemento excedentario de la vida colectiva en el \u00e1mbito del \u201cEstado posnacional\u201d<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>, es decir, un Estado permeado desde abajo y, al mismo tiempo, expansivo, imaginal, tercerizador, capaz de capturar lo excedente y evitar su desborde. Entre el cielo moderno y la tierra posnacional, el populismo es el \u00e1ngel de lo posible. Nuevamente: es el \u201crealismo pol\u00edtico\u201d como conformaci\u00f3n de una posici\u00f3n enunciativa que se arroga la decisi\u00f3n sobre lo posible. Aun siendo consciente la decisi\u00f3n, la posici\u00f3n es estructuralmente ciega a lo real de la potencia: la capacidad de esta para realizar otros modos de ser.<\/p>\n<p>El enemigo del realismo pol\u00edtico no es un supuesto capricho infantil de izquierdas. En todo caso, las posiciones realistas eligen como enemigos para su teatro pol\u00edtico a los m\u00e1s viejos (conservadores) y los m\u00e1s j\u00f3venes (idealistas), demonizando a unos e infantilizando a otros, mientras eligen para s\u00ed el lugar de la adultez, la justa madurez pol\u00edtica. Por eso suenan aleccionadores y alientan a \u201cla juventud\u201d a plegarse a su realismo, es decir, a vigorizar el movimiento y \u201cmadurar\u201d como juventud. Pero el enemigo que el realismo niega, por temor o por falta de lectura \u2013o por exceso de realismo\u2013, es la laboriosa tarea de inventar otra cosa, una imaginaci\u00f3n pol\u00edtica materialista. En alg\u00fan punto, la disputa por el lugar de enunciaci\u00f3n que decide acerca de lo posible es una disputa por el materialismo, por el diagn\u00f3stico sobre la din\u00e1mica de los procesos sociales y la materialidad concreta de sus posibilidades.<\/p>\n<p>Recapitulando: seg\u00fan el poder, el diagn\u00f3stico es autoevidente (la posici\u00f3n \u201cmadura\u201d lo discierne sin m\u00e1s), y se llama \u201cmal menor\u201d al posible dado (que va de la reforma en los momentos de \u2018ascenso\u2019 al \u201crepliegue ordenado\u201d en los momentos de \u2018descenso\u2019; ambos son all\u00ed males menores: el repliegue es menos malo que la derrota campal y la reforma es menos mala que la derrota revolucionaria). Seg\u00fan la potencia, el diagn\u00f3stico es una laboriosa tarea de inventar otra cosa. Esta labor imagina materialmente otros modos de ser. As\u00ed, por ejemplo, el zapatismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los \u00faltimos y m\u00e1s recientes a\u00f1os parece dibujarse una serie insurrecta tan heterog\u00e9nea como la geograf\u00eda en que se emplaza (desde las revueltas en plaza Tahrir hasta el 15 M, desde Occupy hasta las jornadas de junio y julio de 2013 en Brasil). Se reabre en cada discusi\u00f3n la posibilidad de un nuevo realismo, o bien, de una nueva distribuci\u00f3n de la tensi\u00f3n inmanente potencia \/ poder (como tensi\u00f3n interna de todo realismo). Cada experiencia, al construir una nueva posici\u00f3n, al ejemplificar otro modo de pensar-hacer, al forzar nuevas agendas, al impugnar relaciones de dominio desde territorios diversos, se debe su propio \u201crealismo\u201d, su diagn\u00f3stico y decisi\u00f3n sobre lo posible \u2013su propia lectura. Se debe la construcci\u00f3n y defensa de su lugar existencial y pol\u00edtico como punto de vista irreductible ante los aspectos desmovilizantes \u2013limitantes\u2013 del realismo del poder, aun trat\u00e1ndose de una forma \u201cprogresista\u201d de realismo. En ese sentido, el zapatismo se sostiene como una importante referencia que no promete ni ilusiona; resiste aun duros embates y comparte potentes experiencias. Por eso, tampoco cabe su generalizaci\u00f3n como modelo. Cuando el realismo progresista centraliza la ampliaci\u00f3n de derechos, el zapatismo demuestra ampliaci\u00f3n de posibles; cuando el l\u00edder proclama ideales, el zapatismo realiza otros modos de vida; cuando el polit\u00f3logo de caf\u00e9 (o de TV) y el militante realista dan lecciones sobre el estado de las relaciones de fuerza, el zapatismo dice, tras veinte a\u00f1os de resistencia y creaci\u00f3n, \u201cac\u00e1 estamos, esto es lo que hicimos\u201d, a corta distancia de Estados Unidos y conviviendo en su propio pa\u00eds con gobiernos ultraconservadores dispuestos a matar. Y para disgusto de los solemnes, el zapatismo se toma el atrevimiento del humor, pide no ser tomado tan en serio, como quien se sabe atravesado por contrariedades, recorrido por el azar, esc\u00e9ptico ante certezas \u00faltimas\u2026 atravesado por la posibilidad de ser de otro modo. Siempre aun insistente, con gesto exploratorio.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Publicado en Buenos Aires por Autonom\u00eda y Pie de los Hechos en el a\u00f1o en curso. El presente art\u00edculo fue escrito inicialmente como pr\u00f3logo a <em>Cambiar el mundo desde arriba. Los l\u00edmites del progresismo<\/em>, y revisado para la presente publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> En su an\u00e1lisis del di\u00e1logo plat\u00f3nico <em>Sofista<\/em> (Paolo Virno, <em>Palabras con palabras<\/em>, Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2004).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Paolo Virno, entrevista realizada por Ariel Pennisi y Adri\u00e1n Cangi, publicada en Virno, Paolo, <em>Y as\u00ed sucesivamente, al infinito<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Bs. As., 2013.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Le\u00f3n Rozitchner llam\u00f3 \u201calucinada\u201d a una parte de la izquierda de los setenta que pretendi\u00f3 instrumentar al peronismo como etapa de una estrategia general de liberaci\u00f3n nacional. Curiosamente, fue esa misma izquierda alucinada la que m\u00e1s fuertemente defendi\u00f3 una pol\u00edtica \u201crealista\u201d que discern\u00eda t\u00e1ctica y estrategia seg\u00fan una determinada percepci\u00f3n de lo posible. La alucinaci\u00f3n es una forma de perderse en la imagen, es un acceso sin retorno a la figuraci\u00f3n de un mundo posible que est\u00e1 m\u00e1s cerca de la prefiguraci\u00f3n y, al mismo tiempo, responde a una ceguera en torno a un real inc\u00f3modo y violentamente contrastante (la decisi\u00f3n del personaje Per\u00f3n, es decir de Per\u00f3n como figura compleja decidida por una l\u00f3gica de poder como horizonte \u00faltimo), de sostener una orientaci\u00f3n conservadora del peronismo. Un real no problematizado, o bien razonado de tal modo que pueda ser absorbido por el car\u00e1cter estrat\u00e9gico de la apuesta\u2026 realista. El m\u00e1s realista y el m\u00e1s alucinado coincidieron.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Por lo dem\u00e1s, el estado de las relaciones de fuerza no es autoevidente: requiere una <em>lectura<\/em>. \u00bfse lee desde el punto de vista de la potencia o seg\u00fan un realismo del poder?<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Y cuando las percibe, termina consider\u00e1ndolas demandas satisfechas por un liderazgo o un proyecto pol\u00edtico vertical desligado de la potencia que lo nutre. Es la cuesti\u00f3n de la lectura la que as\u00ed se plantea.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Recomendamos, en este sentido, la lectura del libro de Ra\u00fal Cerdeiras <em>Subvertir la pol\u00edtica<\/em> (Autonom\u00eda \u2013 Quadrata, 2013).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Recomendamos el libro de Bruno Cava: <em>La multitud se fue al desierto. Revuelta, neodesarrollismo y crisis<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Pues no queremos reprochar al \u201cciclo progresista\u201d su \u201cfin\u201d. Queremos descifrar lo que el actual acotamiento del espacio abierto a la experimentaci\u00f3n ense\u00f1a. Necesitamos leer lo que venimos experimentando.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> La cuesti\u00f3n es en realidad m\u00e1s complicada, pues en Am\u00e9rica Latina la multiplicidad de los movimientos potentes ha generado multiplicidad de dispositivos de enunciaci\u00f3n y \u2018auto-lectura\u2019 (radios, revistas, blogs, perfiles en redes sociales, escuelas, productoras de cine y video, centros culturales y a veces incluso alguna entidad electoral) as\u00ed como ha entablado nexos de potenciaci\u00f3n rec\u00edproca con enunciaciones universitarias; estas potenciaciones, si bien no siempre han podido contrarrestar el volumen, simplismo y grandilocuencia de la voz gobernante, s\u00ed han coadyuvado a que el despliegue y multiplicaci\u00f3n de movimientos del com\u00fan siguiera adelante. Valga, por el momento, y a los fines de esta breve presentaci\u00f3n del problema que este libro contribuye a formular, hablar de \u201cla potencia\u201d a riesgo de caer en creer que es una y homog\u00e9nea y de olvidar que es un m\u00faltiple de m\u00faltiples.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> En tiempos menos veloces, pod\u00eda pasar que la potencia fuera legible para s\u00ed misma e ilegible para la gubernamentalidad, al menos por un tiempo (es lo que pas\u00f3 con las Madres de Plaza de Mayo durante unas tres d\u00e9cadas); no parece que en estos tiempos (mercantiles, imaginales, cibern\u00e9ticos) esa larga elusi\u00f3n de toda captura sea posible. De modo que la legibilidad para el poder y la legibilidad desde y para la potencia disputan palmo a palmo una y otra vez instante a instante.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> John William Cooke, <em>Peronismo y revoluci\u00f3n. El peronismo y el golpe de Estado. Informe a las bases<\/em>. Biblioteca Popular, Buenos Aires, 2010.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Toni Negri lo distingue en Spinoza como tensi\u00f3n <em>potentia <\/em>\/<em>potestas<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Silvia B. Demirdjian. ALCA, resistencias y alternativas de integraci\u00f3n regional. Un estudio de caso: La Alianza Social Continental. CLACSO, 2007. Disponible en: http:\/\/bibliotecavirtual.clacso.org.ar\/ar\/libros\/becas\/semi\/2004\/demir.pdf.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Entre otras cosas, cre\u00f3 la p\u00e1gina http:\/\/movimientos.org\/noalca.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u201cLos Encuentros Hemisf\u00e9ricos de lucha contra el ALCA constituyeron un aporte concreto por parte de Cuba a las redes y campa\u00f1as contra el ALCA. Los mismos han significado para los movimientos sociales un espacio de concientizaci\u00f3n sobre el tema y han propiciado su articulaci\u00f3n, la construcci\u00f3n de alternativas desde la perspectiva social y la conformaci\u00f3n de agendas y planes de acci\u00f3n efectivos para el desarrollo de las estrategias de lucha\u2026 El I Encuentro Hemisf\u00e9rico se llev\u00f3 a cabo en noviembre de 2001 y estuvo dedicado a la concientizaci\u00f3n y alfabetizaci\u00f3n de los movimientos sociales acerca del tema. El II Encuentro, de noviembre de 2002, favoreci\u00f3 la articulaci\u00f3n de los movimientos sociales comprometidos en la lucha contra el ALCA y la formalizaci\u00f3n de la Coordinaci\u00f3n Continental de la Campa\u00f1a y la Secretaria Continental \u2013lo que produjo la fusi\u00f3n de esta \u00faltima con la Secretar\u00eda de la ASC, dada la coincidencia de agendas. El III Encuentro se produjo en enero de 2004 y el hincapi\u00e9 estuvo puesto en la construcci\u00f3n de alternativas, mientras que el IV Encuentro, desarrollado en marzo de 2005, se caracteriz\u00f3 por la consecuci\u00f3n y operatividad en la construcci\u00f3n de dichas alternativas y la ampliaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de los temas de agenda: Militarizaci\u00f3n, Deuda, TLCs y lucha contra la OMC.\u201d (Demirdjian, cit.) Aqu\u00ed encontramos una sinergia que expande potencia, que abre posibles reales, entre lo que Demirdjian siguiendo al De Souza Santos de 1998 llama \u201cla <em>subpol\u00edtica<\/em> emancipadora transnacional\u201d y un Estado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> http:\/\/www.telesurtv.net\/news\/10-anos-del-NO-al-ALCA-20151102-0028.html#comsup.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Para ver un buen diagn\u00f3stico de esta dificultad en el caso argentino, ver Gustavo Lahoud y Claudio Lozano, <em>Los Acuerdos con China. Las urgencias como camino para perder soberan\u00eda<\/em> (<a href=\"http:\/\/www.ipypp.org.ar\/descargas\/2015\/Los%20acuerdos%20con%20China.pdf\">http:\/\/www.ipypp.org.ar\/descargas\/2015\/Los acuerdos con China.pdf<\/a>).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Reporte de Pascual Serrano en <a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=22336\">http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=22336<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Por ejemplo, http:\/\/www.telesurtv.net\/news\/10-frases-contra-el-ALCA-20151102-0043.html.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> En Argentina, el rosarino Frente Ciudad Futura apuesta a \u201chacer lo que hay que hacer sin o con el Estado\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Parece ser un giro recurrente. Lo dec\u00eda as\u00ed Taiana en una disertaci\u00f3n en el Centro Cultural La Maga de Buenos Aires el 22\/9\/16 (https:\/\/youtu.be\/ana3UA2ju8k). Lo escrib\u00eda as\u00ed La C\u00e1mpora: \u201cPor suerte hubo un pu\u00f1ado de hombres con coraje, valent\u00eda y decisi\u00f3n, que en representaci\u00f3n del inter\u00e9s de sus pueblos, le pusieron un freno a la avaricia imperial\u201d (<a href=\"http:\/\/www.lacampora.org\/2014\/11\/05\/el-no-al-alca\/\">http:\/\/www.lacampora.org\/2014\/11\/05\/el-no-al-alca\/<\/a>).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Recuperado por Horacio Fern\u00e1ndez de los Cuadernos de la c\u00e1rcel de Gramsci, en \u201cReflexiones para un balance de los gobiernos progresistas en Am\u00e9rica Latina\u201d en <em>La experiencia de los gobiernos progresistas en debate: la contradicci\u00f3n capital trabajo<\/em> (Antonio El\u00edas comp.), InesUr, SEPLA, PIT-CNT, Confederaci\u00f3n de Organizaciones de Funcionarios del Estado, CLATE, Buenos Aires, 2017.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> En alg\u00fan momento, el fil\u00f3sofo argentino Diego Tati\u00e1n sostuvo que el gobierno (y consecuentemente las pol\u00edticas p\u00fablicas) se encontraban a la izquierda de la sociedad.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Nosotros mismos recurrimos en este texto a una topolog\u00eda que no deja de incomodarnos (abajo-arriba), sin descartar la b\u00fasqueda de otras im\u00e1genes de la potencia y su distribuci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Ver: Pablo Hupert, <em>El Estado posnacional. M\u00e1s all\u00e1 de kirchnerismo y antikirchnerismo<\/em>, Buenos Aires, Quadrata (Autonom\u00eda) \u2013 Pie de los Hechos, 2015.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/canalabierto.com.ar\/2017\/07\/19\/los-limites-del-progresismo-una-mirada-provocadora-sobre-la-ultima-decada-en-latinoamerica\/\" target=\"_blank\">Podes ver la entrevista de Pablo Hupert a los autores ingresando aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3logo a Cambiar el mundo desde arriba. Los l\u00edmites del progresismo. Por Pablo Hupert y Ariel Pennisi \u2026 de toda la gama de posibilidades, el llamado realismo pol\u00edtico es el que menos recurre al riesgo, el que m\u00e1s decidido est\u00e1 a confundirse con lo que combate, el m\u00e1s dispuesto, entonces, a ser considerado como una &#8230;<\/p>\n<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/prologo-a-cambiar-el-mundo-desde-arriba-los-limites-del-progresismo\/\" class=\"read-more-link\">Continua leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\"Posible, potencia, poder.\"<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a>","protected":false},"author":3,"featured_media":3718,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24,25],"tags":[165,305,346],"class_list":["post-3708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica-2","category-problemas","tag-estado-posnacional","tag-politica","tag-sociedad","penguin-post","penguin-post-not-sticky"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3708"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3746,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3708\/revisions\/3746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}