{"id":4458,"date":"2019-05-10T20:59:25","date_gmt":"2019-05-10T23:59:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=4458"},"modified":"2019-05-24T19:39:16","modified_gmt":"2019-05-24T22:39:16","slug":"una-diagonal-de-lectura-de-como-vivir-juntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/una-diagonal-de-lectura-de-como-vivir-juntos\/","title":{"rendered":"Una diagonal de lectura de \u00ab\u00bfC\u00f3mo vivir juntos? La pregunta de la escuela contempor\u00e1nea\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Por fin le\u00ed el libro Marcela Mart\u00ednez, <em>C\u00f3mo vivir juntos. La pregunta de la escuela contempor\u00e1nea<\/em> (Villa Mar\u00eda, Eduvim, 2014). Estas notas lo resumen en diagonal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El estar en la escuela deviene existencial. \u201cEl sistema disciplinario ofrec\u00eda un emplazamiento para los sujetos en el que la pregunta \u2018\u00bfC\u00f3mo vivir juntos?\u2019 recib\u00eda como respuesta un orden previamente establecido.\u201d El ambiente escolar, ese que propiciaba que los sujetos estuvieran en sus \u201cplazas\u201d, <em>ven\u00eda dado<\/em>.<\/p>\n<p>Pero \u201cla escuela post disciplinaria est\u00e1 descolocada de la cerraz\u00f3n del claustro. Se caracteriza m\u00e1s bien por la heterogeneidad y la irrupci\u00f3n de situaciones impensadas. Tiene que <em>crear ambiente<\/em> y estar m\u00e1s preparada para singularizar trayectorias que para reproducir el mismo molde todos los d\u00edas.\u201d (p. 128; subrayado m\u00edo)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una forma posible de resumir un argumento:<\/p>\n<ol>\n<li>Hay consenso en que el aula ya no funciona como la modernidad. Esa conciencia no hace que sepamos qu\u00e9 escuela hacer, que sepamos c\u00f3mo funcionar\u00e1 el aula o \u2013mejor dicho\u2013 c\u00f3mo nos relacionaremos con los j\u00f3venes o c\u00f3mo viviremos juntos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Hay tres posiciones que como docentes podemos adoptar: a) el deseo empecinado de restituir el modelo perdido; b) la condena al padecimiento o la baja intensidad de la presencia en el aula; c) \u201cel devenir existencial de la escuela o la apuesta vitalista a m\u00faltiples modos de relaci\u00f3n con los j\u00f3venes\u201d (p. 29).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Si tan frecuentemente que caemos en a) o b) es porque esa conciencia de que el aula ya no funciona como en la modernidad viene con representaciones de lo antiguo de las que les docentes no podemos despojarnos. La representaci\u00f3n principal es cierto diagrama de fuerzas \u00e1ulico: un profe al frente y muchos alumnos escuch\u00e1ndolo, respet\u00e1ndolo y obedeci\u00e9ndolo. Solamente hay all\u00ed un punto del que salen y al que concurren todas las fuerzas presentes (ese punto era la autoridad). Este diagrama moderno tiene tambi\u00e9n una temporalidad que hoy es inviable (porque \u201clos chicos de hoy no son aburribles\u201d (p. 154); porque internet no dosifica la entrega de saber y porque no sabemos qu\u00e9 trabajos habr\u00e1 en el futuro).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Este diagrama moderno establec\u00eda (preestablec\u00eda) lugares; hoy, cuando queremos ocuparlos, por el mismo hecho de intentarlo, los vaciamos. Pero \u2013esta es la dificultad que capta Mart\u00ednez\u2013 ocuparlos vaci\u00e1ndolos reproduce las representaciones que acompa\u00f1an al diagrama moderno y que evitan la apuesta vitalista (insisto: reproduce las representaciones que acompa\u00f1aban al diagrama moderno; no reproduce el diagrama). \u00abA\u00fan cuando lo debido no ocurre, este principio del deber prima m\u00e1s que las presencias efectivas\u00bb (p. 80).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Si logramos dejar caer ese diagrama podremos ver el aula como un diagrama de fuerzas m\u00faltiples, sin centro. Para lograr dejar caer ese diagrama necesitamos armar un plano colectivo de pensamiento con otres docentes y actores de la escuela (incluides les estudiantes). \u201cInsistimos: suponer que cada docente va a poder solo es no reconocer la amplitud [y profundidad] del problema con el que se encuentra la educaci\u00f3n contempor\u00e1nea.\u201d (p. 101). Para lograr dejar caer ese diagrama necesitamos adem\u00e1s otra temporalizaci\u00f3n del aula y la escuela, menos atenta a la curr\u00edcula y m\u00e1s atenta a las diferencias de ritmos entre los chicos y los adultos de la escuela (la propuesta es habitar un entre, y no que unos se adapten al ritmo de otros: una ideorritmia barthesiana y no una heterorritmia, \u201csin pretensiones de una transmisi\u00f3n obligada\u201d).<\/li>\n<li>Si logramos armar un plano colectivo de pensamiento, logramos que se forme un com\u00fan que sea un espacio de singularidades (singularidades r\u00edtmicas, singularidades afectivas, singularidades de configuraciones \u00e1ulicas o diagram\u00e1ticas): \u201clo com\u00fan de las escuelas es la necesidad de singularizar sus trayectos\u201d (p. 103). Si logramos formar un com\u00fan, la escuela se convierte en territorio (o espacio que se llena al ocuparlo).<\/li>\n<li>Si la escuela hace este camino, la escuela deviene existencial (y existencial significa, entre otras cosas, \u201c\u00e9tica-pol\u00edtica\u201d, \u201cterritorial\u201d, \u201ccom\u00fan\u201d, \u201csingular\u201d, \u201cimpresionista\u201d, \u201csabor del encuentro\u201d entre presencias intensas, posnacional).<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Qu\u00e9 significa devenir existencial:<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo vivir juntos, c\u00f3mo estar con otros y construir un <em>sentido compartido<\/em>? \u00bfC\u00f3mo hacer de la escuela un territorio com\u00fan, ya sin las pautas del sistema disciplinario y en medio de una fiebre individualista que siempre marca m\u00e1s de cuarenta grados en su term\u00f3metro? El presente nos muestra escuelas en las que la heterogeneidad, la irrupci\u00f3n de situaciones impensadas y la ausencia de un sentido garantizado de antemano componen un escenario inquietante. Escuelas habitadas por ni\u00f1os y j\u00f3venes que han aprendido m\u00e1s palabras de la televisi\u00f3n que de sus madres. Es otra experiencia del mundo y, entonces, otro modo de pensar los v\u00ednculos, no s\u00f3lo de los docentes con sus alumnos, sino tambi\u00e9n el v\u00ednculo entre docentes, con los padres, con los directivos, con las autoridades. A esta nueva experiencia, a ese otro modo [de vincularse], llamamos aqu\u00ed devenir existencial en la escuela. Un concepto compuesto, que re\u00fane movimiento y condici\u00f3n ontol\u00f3gica, experiencia singular y composici\u00f3n com\u00fan\u2026 El devenir existencial piensa relaciones, no la sumatoria de problemas personales. Lo que caracteriza al devenir existencial es \u201cel entre\u201d, aquello que se compone en los v\u00ednculos sin estar exclusivamente mediado por una curr\u00edcula escolar\u201d (p. 44; subrayado m\u00edo).<\/p>\n<p>\u201cEl devenir existencial de las relaciones es el modo de alojar todo eso <em>para lo que no fuimos preparados<\/em>\u2026 porque implica un desplazamiento de la d\u00edada maestro-alumno y del modo de relaci\u00f3n [concomitante]. El corrimiento de este patr\u00f3n binario, en el que los profesores tienen que ser escuchados y atendidos por alumnos obedientes, habilita la creaci\u00f3n de otras [dis]posiciones en la relaci\u00f3n y abre a la configuraci\u00f3n de nuevos diagramas de fuerzas\u201d (p. 45; subrayado en el original).<\/p>\n<p>\u201cEn la escuela contempor\u00e1nea, el v\u00ednculo con los otros no es el efecto\u2026 autom\u00e1tico de estar en un mismo espacio, sino la condici\u00f3n para un hacer. La escuela actual requiere presencias intensas y es en una composici\u00f3n escolar com\u00fan que eso es posible. (p. 101).\u201d<\/p>\n<ol start=\"6\">\n<li>\u201cEl alce de la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de la escuela es relativo al descenso de su dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica\u2026 [Entendemos aqu\u00ed pedagog\u00eda] como \u2018la transmisi\u00f3n de una verdad que tiene por funci\u00f3n dotar a un sujeto de actitudes, capacidades, saberes que antes no pose\u00eda y que deber\u00e1 poseer al final de la relaci\u00f3n pedag\u00f3gica\u2019 (Foucault)\u2026 Entendemos aqu\u00ed pol\u00edtica como una pr\u00e1ctica con vocaci\u00f3n indeterminada pero que conjuga relaciones situadas, de enlace entre personas desde ciertos puntos de partida \u2013que los protagonistas pretenden perder a lo largo del recorrido\u2013 y con una apertura ontol\u00f3gica para la creaci\u00f3n de verdades inmanentes. En este sentido, la escuela actual aparece como un escenario muy propicio para que el encuentro intergeneracional conquiste una dimensi\u00f3n pol\u00edtica\u201d (pp. 17-18).<\/li>\n<li>\u201c<em>El mundo escolar se ampl\u00eda.<\/em>\u201d (p. 18; subrayado m\u00edo)<\/li>\n<\/ol>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Las palabras entre comillas son los t\u00edtulos de otros tantos capitulitos del libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por fin le\u00ed el libro Marcela Mart\u00ednez, C\u00f3mo vivir juntos. La pregunta de la escuela contempor\u00e1nea (Villa Mar\u00eda, Eduvim, 2014). Estas notas lo resumen en diagonal. &nbsp; El estar en la escuela deviene existencial. \u201cEl sistema disciplinario ofrec\u00eda un emplazamiento para los sujetos en el que la pregunta \u2018\u00bfC\u00f3mo vivir juntos?\u2019 recib\u00eda como respuesta un &#8230;<\/p>\n<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/una-diagonal-de-lectura-de-como-vivir-juntos\/\" class=\"read-more-link\">Continua leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\"Una diagonal de lectura de \u00ab\u00bfC\u00f3mo vivir juntos? 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