{"id":5046,"date":"2023-07-11T18:57:22","date_gmt":"2023-07-11T21:57:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=5046"},"modified":"2024-07-09T20:44:34","modified_gmt":"2024-07-09T23:44:34","slug":"cambios-en-la-fluidez-de-la-primera-a-la-segunda-un-pasaje-por-ignacio-lewkowicz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/cambios-en-la-fluidez-de-la-primera-a-la-segunda-un-pasaje-por-ignacio-lewkowicz\/","title":{"rendered":"Cambios en la fluidez (de la primera a la segunda). Un pasaje por Ignacio Lewkowicz."},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cambios en la fluidez (de la primera a la segunda),<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">o c\u00f3mo pensar sin Estado hoy.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un pasaje por Ignacio Lewkowicz.<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Nos dispusimos a militar activamente para no someter la novedad al conjunto delas representaciones previas \u2013nuestro mayor riesgo. <\/em>Grupo doce<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><em>Algo esencial est\u00e1 cambiando esencialmente. Eso es claro. Sin embargo, no es tan claro qu\u00e9 est\u00e1 cambiando. Y en qu\u00e9 planos transcurre el cambio. Y con qu\u00e9 estrategias de pensamiento podemos situar los cambios, aunque m\u00e1s no fuera para formular los problemas.<\/em> Ignacio Lewkowicz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/viscosidad-x-2.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"254\" height=\"199\" src=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/viscosidad-x-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5047\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cambios en la fluidez (de la primera a la segunda),<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">o c\u00f3mo pensar sin Estado hoy.<\/h3>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un pasaje por Ignacio Lewkowicz.<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos dispusimos a militar activamente para no someter la novedad al conjunto de las representaciones previas \u2013nuestro mayor riesgo. Grupo doce<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algo esencial est\u00e1 cambiando esencialmente. Eso es claro. Sin embargo, no es tan claro qu\u00e9 est\u00e1 cambiando. Y en qu\u00e9 planos transcurre el cambio. Y con qu\u00e9 estrategias de pensamiento podemos situar los cambios, aunque m\u00e1s no fuera para formular los problemas. Ignacio Lewkowicz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una hip\u00f3tesis recorre este libro,<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a> la hip\u00f3tesis de la segunda fluidez, la fluidez de la precariedad constitutiva, la que no lic\u00faa lo s\u00f3lido sino que produce elementos fluidos. Aqu\u00ed reunimos lecturas hechas bajo esa hip\u00f3tesis y que fueron haci\u00e9ndola a su vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un mundo de efectos se genera cuando leemos algunas circunstancias bajo el supuesto de que la fluidez ya no se retirar\u00e1. Una escuela que parece como la cl\u00e1sica pero sin implicaci\u00f3n, una instituci\u00f3n que aparenta ser la cl\u00e1sica pero sin metainstituci\u00f3n, un Estado como el nacional pero sin capacidad de totalizaci\u00f3n, una imagen que parece representar pero hace otra cosa, un linchamiento que parece castigar pero agrava la desligaz\u00f3n, unas relaciones que parecen cl\u00e1sicas pero conectan sin vincular. La hip\u00f3tesis se mostr\u00f3 productiva como el mundo (un poco menos, en rigor), y abri\u00f3 espacio a nuevas hip\u00f3tesis \u2013la de lo imaginal, la de la astituci\u00f3n\u2013 que permiten a su vez leerlo en su fluidez y en su fuerza generadora de relaciones, objetos y sujetos fluidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no solamente eso. \u201cEl historiador se pregunta si es posible habitar una&nbsp; subjetividad distinta a la instituida\u201d.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> La hip\u00f3tesis de una fluidez productiva permite preguntar por los modos de subjetivaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de sus efectos \u2013la posibilidad de unos contraefectos. Donde las instituciones fragmentarias amenazan ahogar toda posibilidad de habitarlas en una febril hiperactividad restitutiva, aparecen los m\u00e1s-all\u00e1s de la astituci\u00f3n; donde los linchamientos expropian la posibilidad de vivir juntos, aparecen la carpa villera y la biograf\u00eda escolar de David; donde a la escuela se le escurre una situaci\u00f3n, aparece la disponibilidad para el encuentro (su m\u00e1s-all\u00e1 aleatorio); donde la din\u00e1mica imaginal se alimenta solo de s\u00ed misma, aparece la expresi\u00f3n de lo real por el com\u00fan; donde el contacteo rarifica el trabajo sobre sus afectos y potencias, aparece la trama consecuente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La subjetividad no es una intimidad. Por cierto que resulta c\u00f3modo suponerla interior, un refugio resguardado de lo social. Vivir nos resulta muy dif\u00edcil, y nosotros, herederos de Descartes y contempor\u00e1neos de la revista <em>Para t\u00ed<\/em>, influenciados por psicoanalismos y psicologismos, contempor\u00e1neos de la autoayuda y el <em>management<\/em> del propio cerebro, confesores permanentes v\u00eda redes sociales, nos aferramos a la idea del s\u00ed-mismo como reparo de una objetividad hostil. As\u00ed, la subjetividad ser\u00eda lo que se le opone conceptualmente y resiste cotidianamente esa objetividad. Por cierto que resulta tranquilizador, al yo asediado que somos, o al grupo imaginado y al opinador informado, creer que lo social no atraviesa lo subjetivo, que mucho menos lo teje y constituye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y sin embargo. El reparo no repara y el refugio recibe conmociones una y otra vez; yo padece, los grupos se disgregan, s\u00ed-mismo no alcanza las m\u00e1ximas que le prometen felicidad o plenitud. \u00bfSer\u00e9 un <em>looser<\/em>?, se pregunta s\u00ed-mismo. En la hostil objetividad encontrar\u00e9 explicaciones que me permitir\u00e1n reformarme antes que pensarme. Volverme <em>winner<\/em> y que se restaure la confianza en yo o en mi equipo antes de alterar c\u00f3mo percibo los yoes, los nosotros, los ellos y el mundo. No tan r\u00e1pido, t\u00ed-mismo. Quiz\u00e1s yo sufra menos si alteramos esa percepci\u00f3n. Quiz\u00e1s podamos m\u00e1s si pensamos c\u00f3mo se construye nuestra subjetividad en estos tiempos. Poder experimentar que podemos m\u00e1s pensando la subjetividad. Pero, \u00bfc\u00f3mo pensar la subjetividad si no la pensamos como intimidad protegida de una exterioridad acechante?, \u00bfc\u00f3mo pensarla si no la pensamos como un alma inducida hacia unas seguridades por conquistar?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debemos a Ignacio Lewkowicz un pensamiento de la subjetividad. Nos ha legado un modo de pensarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed, la subjetividad es una \u201cm\u00e1quina\u201d de pensar-hacer en situaciones sociales. La subjetividad es un conjunto regular de pr\u00e1cticas o de, dec\u00eda \u00e9l, <em>operaciones <\/em>para estar, los cuerpos parlantes, en el medio social que les toca. Las operaciones configuran la subjetividad que habita o tolera las situaciones. Entonces la pregunta se traslada a las situaciones, \u00bfc\u00f3mo pensarlas? Lewkowicz las abordaba desde dos vertientes. Por un lado, como problema para un sujeto \u2013un sujeto que se constituye al problematizar la banalizada circunstancia o el obstaculizante pensamiento heredado como situaci\u00f3n que <em>habitar<\/em>. Por otro, como conjunto de condiciones para una subjetividad \u2013regularidad que se produce como conjunto de condiciones en y con las que operar. Este operar regular es lo que hay desde el vamos siempre; aquel problematizar, solamente a veces. El operar regular combina pr\u00e1cticas y representaciones y les permite a los cuerpos parlantes <em>tolerar<\/em> las l\u00f3gicas a las que pertenecen.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Pr\u00e1cticas y representaciones regulares o habituales pertenecen a un repertorio hist\u00f3rico-social que \u00e9l llamaba condiciones; pero estas condiciones, adem\u00e1s del mero \u2018inventario\u2019 de operaciones disponibles en la \u00e9poca, inclu\u00eda un modo de pensar, un modo de practicar, un modo, en suma, de configurar. \u00bfDe configurar qu\u00e9? Lo que fuera: la relaci\u00f3n entre sujeto y objeto o entre cultura y naturaleza, o el relato hist\u00f3rico o las biograf\u00edas, pero tambi\u00e9n las c\u00e1rceles o la relaci\u00f3n entre Estado y escuela o entre Estado y mercado y hasta entre conciencia y objetos. Este modo habitual o predominante de configurar mundo que Lewkowicz llamaba subjetividad instituida era un dispositivo pr\u00e1ctico (no consciente, no declarado) de pensamiento, y esa m\u00e1quina era la que se trataba de explicitar en cada situaci\u00f3n.<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> El modo inhabitual y deseable, el que alteraba las formas dominantes de estar pensar hacer, las llamaba, en cambio, subjetivaciones; estas permit\u00edan una afirmaci\u00f3n subjetiva tal que las l\u00f3gicas que tolerar se volv\u00edan situaciones que habitar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, pues, el pensamiento de Ignacio Lewkowicz articula condiciones sociales, pr\u00e1cticas sociales, subjetivaciones, y el modo de pensar todo eso, que es tambi\u00e9n un modo de configurar todo eso \u2013el mundo. Lograr explicitar este modo era lograr explicitar un paradigma, cosa que tambi\u00e9n se tornaba posible con el pasaje del Estado-naci\u00f3n al \u201cmercado radicalizado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAunque no entendamos muy precisamente qu\u00e9 significa, podemos admitir que esta alteraci\u00f3n se enuncie como pasaje del paradigma Estado al paradigma mercado\u2026 <em>Paradigma<\/em><em>\u2026 <\/em>viene a decir o a querer decir que no se trata del mero cambio de una cosa sino de un cambio simult\u00e1neo y complejo de una cosa, de la modalidad de una cosa, de los modos de pensar la cosa, del contexto de la cosa, de las condiciones de la cosa, de las condiciones del observador y de las relaciones del observador y la cosa que hacen que no sean ya posibles los observadores ni las cosas: el paradigma mercado afecta esencialmente el proceso mismo de pensamiento.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 173).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl agotamiento del Estado Naci\u00f3n como pan-instituci\u00f3n donadora de sentido es tambi\u00e9n el agotamiento de sus recursos de pensamiento. Luego, las pr\u00e1cticas (sin representaci\u00f3n) no podr\u00e1n ser le\u00eddas en su novedad por ese esquema de pensamiento. En definitiva, la estrategia de pensamiento capaz de sostener esa novedad demandar\u00e1 la elaboraci\u00f3n de una variedad de herramientas situacionales.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea: entre el consumo y la adicci\u00f3n\u201d; s.f., circa 2000)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese pasaje del Estado al mercado era no solamente un cambio en el estatuto del Estado y del mercado sino sobre todo una mutaci\u00f3n en la forma de configurar el mundo \u2013o pensarlo. Si, como dec\u00eda, debemos a Ignacio Lewkowicz un modo o un estilo o unos m\u00e9todos para pensar la subjetividad y la subjetivaci\u00f3n en sus condiciones hist\u00f3ricas, modo que se explicita en estas citas, tambi\u00e9n se explicita all\u00ed una alteraci\u00f3n fundamental de las condiciones sociales hist\u00f3ricas. Ignacio no solamente lo se\u00f1al\u00f3, sino que aport\u00f3 elementos para pensar ese pasaje de las condiciones estatal-nacionales a las condiciones mercantil-globales, o pasaje de la solidez a fluidez, como un pasaje donde el mercado desplazaba al Estado pero <em>no lo reemplazaba<\/em>. En el mundo que el pensamiento lewkowicziano configuraba, ese desplazamiento sin re-emplazamiento desconfiguraba lo social y lo subjetivo como piedra vuelta arena, o como s\u00f3lido vuelto fluido. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo pensar lo social fluidificado?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este libro \u2013el que el lector tiene entre manos\u2013, sus cap\u00edtulos, sostienen de diversas maneras ese modo de pensar la articulaci\u00f3n de condiciones hist\u00f3ricas, pr\u00e1cticas sociales y subjetivaciones para llegar a entender lo que no es entendible si no modificamos ese mismo modo de pensar. Si una coyuntura signa la lectura de Ignacio Lewkowicz, esa es la de ese proceso hist\u00f3rico que gracias a \u00e9l llamamos desfondamiento y que encontr\u00f3 su ep\u00edtome en diciembre de 2001 y que entonces pas\u00f3 a caracterizar como \u201ccat\u00e1strofe\u201d: destituci\u00f3n generalizada de las referencias subjetivas \u2013o las coordenadas sociales.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a> \u201cLa condici\u00f3n primera [dec\u00eda en ese turbio 2002 Ignacio] de la subjetividad contempor\u00e1nea es la devastaci\u00f3n; la estabilizaci\u00f3n de la cat\u00e1strofe implica que el punto de partida <em>ya no es la instituci\u00f3n o la destituci\u00f3n situada sino la destituci\u00f3n general.<\/em>\u201d La piedra vuelta arena: \u201cEl medio fluido no ejerce una inercia de conservaci\u00f3n sino de disoluci\u00f3n\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 182).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde entonces, sin embargo, lo social no se ha desvanecido en un desierto arenoso y yermo. Proliferan novedades y todo tipo de elementos sociales. Algunos de estos elementos no parecen novedosos (digamos, un club de f\u00fatbol, un evangelismo medi\u00e1tico, un partido xen\u00f3fobo europeo); pero no lo parecen solo si no sostenemos ese modo de pensar las condiciones sociohist\u00f3ricas actuales. Si acordamos en que en el \u00faltimo medio siglo el capitalismo financiero ha desplazado al capitalismo industrial, se vuelve entonces innegable que lo social se ha fluidificado, y que eso altera los modos en que se produce lo social, la subjetividad y las subjetivaciones. Si sostenemos ese modo de pensar que ve en el mercado global una condici\u00f3n que el Estado no puede regular como en los siglos XIX y XX, entonces veremos que lo novedoso de las novedades y todo tipo de elementos sociales que proliferan desde 2001 no estriba en que no tienen antecedentes, sino en el modo mismo de su producci\u00f3n. A pesar del destituido panorama que testimoniaba Ignacio Lewkowicz, <em>las condiciones fluidas se han mostrado muy capaces de configurar lo social, lo institucional, lo subjetivo.<\/em> Los trabajos que re\u00fane este libro intentan sostener la pregunta por lo social sin ceder credulidad a quienes, ingenuamente o no, proclaman que la solidez estatal-nacional puede regresar, o que regres\u00f3 o que regresar\u00e1 pronto o que ellos mismos son s\u00f3lidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo pensar, pues, lo social fluidificado? \u00bfC\u00f3mo pensar lo fluido de manera fluida, o sea, sin suponerle solidez? \u00bfC\u00f3mo contar y contarnos, despu\u00e9s de la \u201ccat\u00e1strofe\u201d de 2001, las regularidades subjetivas y las singulares subjetivaciones que se dan en un medio tan distinto al de los tiempos moderno-burgueses? En este cap\u00edtulo nos proponemos distinguir entre la fluidez que pint\u00f3 Nacho y la que pudimos ir bocetando en nuestro recorrido. Llamaremos \u201csegunda fluidez\u201d a esta y \u201cprimera\u201d a aquella. Entremos, entonces, en la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el paisaje lewkowicziano destacaban algunas figuras fuertes: la instituci\u00f3n devenida galp\u00f3n (as\u00ed, la escuela-galp\u00f3n y la c\u00e1rcel-dep\u00f3sito), el Estado desfondado, el consumidor, la cat\u00e1strofe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una hip\u00f3tesis recorre este libro, la hip\u00f3tesis de la segunda fluidez, la fluidez de la precariedad constitutiva, la que no lic\u00faa lo s\u00f3lido sino que produce elementos fluidos. Aqu\u00ed reunimos lecturas hechas bajo esa hip\u00f3tesis y que fueron haci\u00e9ndola a su vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un mundo de efectos se genera cuando leemos algunas circunstancias bajo el supuesto de que la fluidez ya no se retirar\u00e1. Una escuela que parece como la cl\u00e1sica pero sin implicaci\u00f3n, una instituci\u00f3n que aparenta ser la cl\u00e1sica pero sin metainstituci\u00f3n, un Estado como el nacional pero sin capacidad de totalizaci\u00f3n, una imagen que parece representar pero hace otra cosa, un linchamiento que parece castigar pero agrava la desligaz\u00f3n, unas relaciones que parecen cl\u00e1sicas pero conectan sin vincular. La hip\u00f3tesis se mostr\u00f3 productiva como el mundo (un poco menos, en rigor), y abri\u00f3 espacio a nuevas hip\u00f3tesis \u2013la de lo imaginal, la de la astituci\u00f3n\u2013 que permiten a su vez leerlo en su fluidez y en su fuerza generadora de relaciones, objetos y sujetos fluidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no solamente eso. La hip\u00f3tesis de una fluidez productiva permite preguntar por los modos de subjetivaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de sus efectos \u2013la posibilidad de unos contraefectos. Donde las instituciones fragmentarias amenazan ahogar toda posibilidad de habitarlas en una febril hiperactividad restitutiva, aparecen los m\u00e1s-all\u00e1s de la astituci\u00f3n (<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/astituciones-y-sus-mas-allas-completo\/\">cap\u00edtulo \u201cAstituciones y sus m\u00e1s-all\u00e1s\u201d<\/a>); donde los linchamientos expropian la posibilidad de vivir juntos, aparecen la carpa villera y la biograf\u00eda escolar de David (<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/cual-victima-elige-usted\/\">cap\u00edtulo \u201c\u00bfCu\u00e1l v\u00edctima elige usted?\u201d<\/a>); donde a la escuela se le escurre una situaci\u00f3n, aparece la disponibilidad para el encuentro, su m\u00e1s-all\u00e1 aleatorio o contingente (<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/escuela-e-implicacion-subjetiva-una-relacion-en-cuestion\/\">cap\u00edtulo \u201cEscuela e implicaci\u00f3n\u201d<\/a>); donde la din\u00e1mica imaginal se alimenta solo de s\u00ed misma, aparece la expresi\u00f3n de lo real por el com\u00fan <a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/lo-imaginal-y-la-expresion-entre-la-conexion-y-el-encuentro\/\">(cap\u00edtulo \u201cLo imaginal y la expresi\u00f3n\u201d<\/a>); donde el contacteo rarifica el trabajo sobre sus afectos y potencias, aparece la trama consecuente (<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/contactos-sin-vinculo-un-bosquejo-de-la-vincularidad-fluida\/\">cap\u00edtulo \u201c\u00bfContactos sin v\u00ednculo?\u201d<\/a>).<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Figuras diversas para pensar una multiplicidad diferente, unas contingencias imprevisibles para el historiador de los \u201990 y de 2001, a la vez que ocurridas bajo algunas condiciones se\u00f1aladas por \u00e9l e inmodificadas: agotamiento del Estado-naci\u00f3n (de toda centralizaci\u00f3n y de cualquier totalizaci\u00f3n de lo social), declaraci\u00f3n subjetiva de su cesaci\u00f3n (<em>que se vayan todos<\/em>), pensamiento sin conciencia o imposibilidad de la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica. No era aplicar lo sabido a lo nuevo, no era reconocer lo viejo en lo imprevisto, era una \u201cestrategia de pensamiento capaz de sostener esa novedad\u201d, una que \u201cdemanda la elaboraci\u00f3n de una variedad de herramientas situacionales.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Surgieron as\u00ed distinciones como las que siguen y que se van aclarando a lo largo del libro:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>Siglo XX<\/td><td>90&#8217;s<\/td><td>2000&#8217;s<\/td><\/tr><tr><td>Solidez<\/td><td>Fluidez 1<\/td><td>Fluidez 2<\/td><\/tr><tr><td>Instituci\u00f3n<\/td><td>destituci\u00f3n\/galp\u00f3n<\/td><td>astituci\u00f3n<\/td><\/tr><tr><td>Estado-naci\u00f3n<\/td><td>Estado t\u00e9cnico-administrativo<\/td><td>Estado posnacional<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/td><\/tr><tr><td>capital industrial<\/td><td>capital financiero<\/td><td>capital recombinante<\/td><\/tr><tr><td>configuraci\u00f3n vincular<\/td><td>Galp\u00f3n\/ desvinculaci\u00f3n<\/td><td>contacto<\/td><\/tr><tr><td>Lazo<\/td><td>Desligaz\u00f3n\/conexi\u00f3n real<\/td><td>Conexi\u00f3n imaginal-medi\u00e1tica<\/td><\/tr><tr><td>Representaci\u00f3n<\/td><td>Insignificancia<\/td><td>imagen imaginal<\/td><\/tr><tr><td>Yo<\/td><td>Inexistente \/ irresponsable<\/td><td>Yo-sombra<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no nos adelantemos tanto. Lo importante es ver que la producci\u00f3n de social y de subjetividad puede no ser la modalidad <em>instituci\u00f3n<\/em>, que entre las extremas destituci\u00f3n (nombre de la inconsistencia m\u00e1xima) e instituci\u00f3n (concepto de la consistencia m\u00e1xima) apareci\u00f3 una consistencia fluida. Este tipo de consistencia ha sido una creaci\u00f3n hist\u00f3rica, que deb\u00ed llamar <em>astituci\u00f3n<\/em>. Los a\u00f1os de condiciones fluidas que han transcurrido luego de la obra lewkowicziana han creado elementos sociales y cualidades que eran imprevisibles entonces (o que permanec\u00edan en un segundo o tercer plano). Pero hoy que son muy visibles, es importante ver tambi\u00e9n figuras que no son totalmente s\u00f3lidas ni totalmente fluidas, que no tienen la consistencia de lo cl\u00e1sicamente industrial ni la volatilidad de lo puramente financiero, consistencias especiales que son otras tantas especificidades hist\u00f3ricas. No se trata de ver matizadas consistencias intermedias entre la m\u00e1xima consistencia s\u00f3lida y la m\u00e1xima inconsistencia fluida, sino de ver consistencias espec\u00edficas, funcionamientos <em>sui generis<\/em>. Es necesario ver, en breve, que entre Estado-naci\u00f3n y Estado t\u00e9cnico-administrativo apareci\u00f3 el Estado posnacional,<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a> que entre los aparatos ideol\u00f3gicos de Estado y la insignificancia apareci\u00f3 el dispositivo imaginal, que entre el consumidor y el ciudadano aparecieron el consumidor subsidiado y el vecino; que entre la estructura y la fragmentaci\u00f3n apareci\u00f3 la recombinaci\u00f3n; que entre la seguridad ontol\u00f3gica y la cat\u00e1strofe apareci\u00f3 la precariedad; que entre la repetici\u00f3n de la conexi\u00f3n entre puntos y la aleatoriedad de la conexi\u00f3n entre puntos apareci\u00f3 la precariedad de esa conexi\u00f3n. No son moderadas formas intermedias, algo as\u00ed como una equilibrada alegor\u00eda que entre el l\u00edquido y el s\u00f3lido pone lo viscoso; son modalidades y cualidades nuevas que en cada campo especifican pr\u00e1cticamente lo fluido. En fin, es necesario ver que la fluidez gener\u00f3, luego de fallecido Nacho, consistencias fluidas que no coinciden con la desconfiguraci\u00f3n y el sinsentido (<em>insignificancia<\/em> dec\u00eda \u00e9l) que aparecen en emblem\u00e1ticas figuras nachianas como el consumidor y el expulsado, la c\u00e1rcel-dep\u00f3sito, la instituci\u00f3n sin naci\u00f3n o la escuela-galp\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero vayamos menos r\u00e1pido. Deteng\u00e1monos moment\u00e1neamente en esas figuras. Un p\u00e1rrafo aparte merecer\u00eda tambi\u00e9n la figura del estado t\u00e9cnico-administrativo. Comencemos por la m\u00e1s resonante y recordada, la del consumidor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNuestra hip\u00f3tesis es que la subjetividad contempor\u00e1nea puede pensarse a partir del consumo, o m\u00e1s bien, que la subjetividad socialmente instituida es la subjetividad consumidora\u2026 No todos los homo sapiens caen dentro del concepto pr\u00e1ctico de hombre cuando el rasgo constitutivo de humanidad es el consumo.&nbsp;El consumo es productor de imagen. El consumidor que al consumir se reconoce como imagen se instituye como signo. Los que no acceden al consumo, expulsados tambi\u00e9n -correlativamente- de la imagen no pueden hacer signo: se tornan precisamente por eso insignificantes.\u201d<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Figura compleja de persona: no se la define como tal porque compra o quiere comprar sino porque se la reconoce como signo, y deviene signo al consumir. Solo ese reconocimiento la instituye como consumidor\/a. Si no consume, no llega a ser persona (enti\u00e9ndase subjetividad instituida) y queda \u201canulado\u201d.<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a> La expulsi\u00f3n econ\u00f3mica se tornaba as\u00ed exclusi\u00f3n de la humanidad (enti\u00e9ndase del \u201cconcepto <em>pr\u00e1ctico<\/em> de humanidad\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Naturalmente, se preguntaba Ignacio qu\u00e9 pod\u00eda hacer alguien cuando su humanidad resultaba as\u00ed destituida. La respuesta lleg\u00f3 leyendo 2001: el estado de asamblea,<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a> la actividad configurante y la existencia de nosotros.<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a> Son figuras de pensamiento (insisto en aclararlo: pensamiento en tanto configuraci\u00f3n de mundo y por lo tanto en tanto potencia de existencia), de subjetivaci\u00f3n efectiva, que abren un m\u00e1s-all\u00e1 de la subjetividad instituida tanto como de su destituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Deteng\u00e1monos aqu\u00ed en una figura de pensamiento propuesta por Cristina Corea en el libro que co-pens\u00f3 con Ignacio, pues muestra la posibilidad de un m\u00e1s all\u00e1 del consumo. En este caso se refiere al consumo massmedi\u00e1tico y la posibilidad de dejar de ser un mero \u201cactualizador\u201d o consumidor de la oferta televisiva para convertirse en un \u201cprogramador\u201d o un pensador de ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSin operaciones de pensamiento, la mera observaci\u00f3n del texto televisivo produce exceso de estimulaci\u00f3n. El chico respecto de la tele es un mero \u201cactualizador\u00bb, a menos que se <em>interponga<\/em> entre la pura imagen y \u00e9l alg\u00fan dispositivo que le permita \u201cprogramar\u00bb, producir, dominar, manejar esa informaci\u00f3n. La figura del programador remite a la idea de armado a partir de un medio saturado. La idea de la creaci\u00f3n o invenci\u00f3n parte de una situaci\u00f3n estable, de algo que estaba fijo y se rearma, se recrea, se resignifica, o de un punto de vac\u00edo desde el cual se produce. La programaci\u00f3n se da a partir de un medio absolutamente saturado y la operaci\u00f3n es desaturar. No se trata de darle otro sentido a algo que hab\u00eda o inventar algo que no hab\u00eda, sino de producir un sentido que era imposible en la saturaci\u00f3n total. Esto marca una diferencia entre la subjetividad art\u00edstica y la subjetividad del programador.\u201d (Cristina Corea en <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 63; subrayado m\u00edo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante aqu\u00ed son dos cosas; por un lado, que la insignificancia no se da por imposibilidad de consumir sino por imposibilidad de no consumir, por saturaci\u00f3n; por otro lado, que es posible, si hay una subjetivaci\u00f3n, si hay ciertas operaciones, ir m\u00e1s all\u00e1 del consumo. A estas operaciones (\u201cdesaturaci\u00f3n\u201d y \u201carmado\u201d) las condensa en \u201cprogramaci\u00f3n\u201d. Lo que importa se\u00f1alar aqu\u00ed, en todo caso, es que esas operaciones no son las esperables en la subjetividad \u201cactualizador\u201d (versi\u00f3n medi\u00e1tica del consumidor), y por ello suponen una subjetivaci\u00f3n, un plus sobre esa subjetividad espont\u00e1nea, que todav\u00eda llamaban \u201csubjetividad instituida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Importaba se\u00f1alar eso para mostrar el esquema lewkowicziano que opera en el pensamiento de la fluidez y de la subjetivaci\u00f3n en la fluidez: la subjetividad, la del actualizador y la del consumidor, tiende a licuarse en la insignificancia, al igual que la del expulsado y en general la del yo.<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a> Esa insignificancia arrasadora puede sin embargo superarse con operaciones de pensamiento o subjetivantes (el yo, v\u00eda responsabilizaci\u00f3n colectiva; el expulsado, con el piquete; el actualizador, con la programaci\u00f3n; el consumidor, v\u00eda \u2018avecinamiento\u2019 en 2001<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a>). La fluidez, en fin, desubjetiva o quita existencia o humanidad al definido biol\u00f3gicamente como humano; resultan necesarias unas operaciones de pensamiento y cohesi\u00f3n para llegar a existir, para producir subjetividad donde las condiciones generales la ralean. Llegar a la existencia subjetiva era entonces, en condiciones fluidas, una \u201ccontingencia\u201d. Si hay ligadura o lazo, \u201cs\u00f3lo es por operaci\u00f3n cohesiva y no por donaci\u00f3n fluida,\u201d<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a> por pensamiento situacional y no por automatismo mercantil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en la segunda fluidez aparecen existencias subjetivas autom\u00e1ticas, sin pensamiento. Aparece por caso \u2013para seguir con el ejemplo de Corea\u2013 el usuario \u201cprosumidor\u201d. Es una figura que deber\u00edamos investigar mejor, pero desde ya podemos decir que no es muy distinto al \u201cprogramador\u201d de CC, salvo que es una din\u00e1mica autom\u00e1tica del mercado en la segunda fluidez; este mercado parte del hecho de que el usuario es un \u201cprosumidor\u201d (palabra que combina productor y consumidor, aunque tambi\u00e9n consumidor y profesional), que no solo mira videos, sino que elige qu\u00e9 ver; que no solo ve videos en youtube sino que tambi\u00e9n los sube y tambi\u00e9n los edita; que no solo env\u00eda fotos por whatsapp o las sube a instagram, sino que tambi\u00e9n las retoca, que no solo env\u00eda los emojis de whatsapp sino que tambi\u00e9n crea stickers; que no solo lee sino que tambi\u00e9n comenta; que no solo recibe noticias sino que tambi\u00e9n las reporta a los medios masivos o las transforma en memes. El usuario meramente \u201cactualizador\u201d ya pr\u00e1cticamente no existe \u2013aunque esto no significa que est\u00e9 menos saturado su mundo semi\u00f3tico, pues vive no solo consumiendo sino tambi\u00e9n alimentando ese flujo de obviedad. Es importante subrayar este punto pues la construcci\u00f3n de subjetividad se da dentro de la din\u00e1mica propia de la semi\u00f3sfera, dentro de la misma saturaci\u00f3n imaginal, y no tanto interponiendo a la misma una producci\u00f3n contingente o inesperada. Es importante advertir que el consumidor tiene hoy siempre algo de productor <em>en el mismo acto de consumir<\/em>,<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a> y no solamente cuando va a trabajar. En esta forma de participar de los flujos semi\u00f3ticos, el prosumidor, al alimentarlos, se alimenta \u2013subjetivamente hablando. Lo que en la primera fluidez parec\u00eda una operaci\u00f3n subjetivante, en tiempos de conectividad ubicua es una operaci\u00f3n sujetadora \u2013operaci\u00f3n que, por supuesto, produce subjetividad \u2018regular\u2019. Cu\u00e1l es el plus de esta subjetividad, no lo sabemos, y habremos de leerlo en las pr\u00e1cticas (volveremos a la cuesti\u00f3n en el cap\u00edtulo sobre la imaginalizaci\u00f3n y su m\u00e1s-all\u00e1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuadro de tres columnas quedar\u00eda as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>&nbsp;<\/td><td>Solidez<\/td><td>fluidez 1<\/td><td>fluidez 2<\/td><\/tr><tr><td>Sujeto<\/td><td>Receptor<\/td><td>Actualizador<\/td><td>Prosumidor<\/td><\/tr><tr><td>Subjetivaci\u00f3n<\/td><td>Creaci\u00f3n<\/td><td>Programaci\u00f3n<\/td><td>\u00bf?<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la segunda fluidez, entre el receptor y el actualizador ha aparecido el prosumidor. Nuevamente una consistencia \u2018intermedia\u2019 entre el extremo saturado de sentido y el extremo saturado de sinsentido. Pero nuevamente no es un matiz intermedio, tanto porque no est\u00e1 en el medio (ha surgido en un tercer momento) como porque tiene una l\u00f3gica espec\u00edfica, cualitativamente diferente de la s\u00f3lida y de la de primera fluidez: si el receptor y el actualizador son ambos pasivos, el prosumidor es proactivo. Como vemos, para percibir las producciones de la segunda fluidez, hay que percibir peque\u00f1as diferencias a primera vista irrelevantes o inocuas y luego cualificarlas como pr\u00e1cticas especiales, distintas, propias de unas condiciones hist\u00f3ricas diferenciadas, en las cuales resultan ser operaciones eficaces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a las figuras lewkowiczianas. El esquema que abrocha fluidez y desubjetivaci\u00f3n se torna m\u00e1s expl\u00edcito en la c\u00e1rcel-dep\u00f3sito:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas c\u00e1rceles dep\u00f3sito son dispositivos en los que se retira de circulaci\u00f3n a los individuos que no pueden circular. Es preciso eliminarlos. La acumulaci\u00f3n mec\u00e1nica de nuevos cuerpos sobre los ya depositados es un indicio de la operaci\u00f3n. En los dep\u00f3sitos, no se castiga a los presos como sujetos: el castigo paga una culpa y es cosa humana. El palo que aniquila la subjetividad no disciplina ni castiga: produce el retiro de una materia sin sentido.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 137)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la escuela-galp\u00f3n tom\u00f3 m\u00e1s cuerpo en sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl edificio sigue siendo el mismo, tambi\u00e9n el escudo. Pero no sigue siendo el mismo dispositivo\u2026 Incluso la relaci\u00f3n con los mismos textos y las mismas pr\u00e1cticas est\u00e1 orientada desde otro sesgo.\u201d<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLos ocupantes de las instituciones tambi\u00e9n sufr\u00edan, pero sobre todo sufr\u00edan el car\u00e1cter normalizador de las instancias disciplinarias. Hoy, los ocupantes de las escuelas post-nacionales (maestros, alumnos, directivos, padres) sufren por otras marcas. Ya no se trata de alienaci\u00f3n y represi\u00f3n, sino de destituci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n; ya no se trata del autoritarismo de las autoridades escolares, sino del clima de anomia que impide la producci\u00f3n de alg\u00fan tipo de ordenamiento. Los habitantes de la escuela nacional sufr\u00edan porque la normativa limitaba las acciones; los habitantes de la escuela contempor\u00e1nea sufren porque no hay normativa compartida.\u201d<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escuela no es la \u00fanica instituci\u00f3n que, en condiciones fluidas, se \u201cgalponiza\u201d. Por eso, profundizaremos su caracterizaci\u00f3n si posamos la mirada en la \u201cinstituci\u00f3n sin naci\u00f3n.\u201d<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a> Sabemos que la tesis madre de Lewkowicz es el agotamiento del Estado-naci\u00f3n, y que una de las formas de definirlo fue como \u201cconcierto de instituciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cBrevemente, entonces, se puede condensar el tipo institucional moderno [o nacional, o s\u00f3lido] sobre estos dos rasgos. Por un lado, inscripci\u00f3n en un conjunto org\u00e1nico de instituciones. Por otro, organizaci\u00f3n vertical, racionalista, que supone un mundo calculable.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 44-5)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa sistematicidad del concierto institucional, esa organicidad, llamada en otra parte \u201crelaci\u00f3n transferencial entre instituciones\u201d, queda descalabrada con la mengua de la capacidad del Estado para asignarle a cada una su funci\u00f3n: \u201cLas instituciones ya no son las mismas porque sin meta-regulaci\u00f3n estatal, quedan hu\u00e9rfanas de funci\u00f3n, tarea, sentido. [Quedan] sin proyecto general donde implicarse\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 42) y \u201csin tablero que unifique el juego, las instituciones se transforman en fragmentos sin centro\u201d (\u00edd., p. 40). Esta descoordinaci\u00f3n interinstitucional tiene serios efectos intrainstitucionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEst\u00e1 claro que hay escuelas, familias, prisiones. Pero no se trata de instituciones disciplinarias, de aparatos productores y reproductores de subjetividad ciudadana\u2026 La subjetividad que resulta de estar en las escuelas, las familias o las prisiones cuando el mercado es la instancia dominante de la vida social, es absolutamente otra.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, 41)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSin funci\u00f3n [estatal] ni capacidad a priori de adaptarse a la nueva din\u00e1mica [mercantil], se transforman en galpones. Esto es, en un tipo de funcionamiento ciego a la destituci\u00f3n de la l\u00f3gica estatal y a la instalaci\u00f3n de la din\u00e1mica de mercado. Esta ceguera compone un cuadro de situaci\u00f3n donde prosperan: suposiciones que no son tales, subjetividades desvinculadas, representaciones e ideales anacr\u00f3nicos, desregulaciones legitimadas en nombre de la libertad, opiniones varias, etc. Se trata, en definitiva, de configuraciones an\u00f3micas que resultan de la destituci\u00f3n de las regulaciones nacionales.\u201d <a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aparece entonces la condici\u00f3n hist\u00f3rica que afectar\u00e1 todo lo social y podremos considerar un sin\u00f3nimo de la primera fluidez: la pura materialidad sin simbolizaci\u00f3n integrada. Cuando hablamos de galpones,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cse trata, en definitiva, de reductos hostiles donde la posibilidad de producci\u00f3n vincular deviene, a priori, imposible. En s\u00edntesis, si una instituci\u00f3n cualquiera dispone de una serie de t\u00e9rminos constituidos por una misma regla, si una instituci\u00f3n cualquiera dispone de un instituido que si bien aliena a sus componentes tambi\u00e9n los enlaza, el galp\u00f3n carece de semejante cohesi\u00f3n l\u00f3gica y simb\u00f3lica. En este sentido, se trata de un coincidir puramente material de los cuerpos en un espacio f\u00edsico. Pero esta coincidencia material no garantiza una representaci\u00f3n compartida por los ocupantes del galp\u00f3n. M\u00e1s bien, cada uno arma su escena. De esta manera\u2026 las condiciones de un encuentro no est\u00e1n garantizadas.\u201d<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese momento resultaba una subjetivaci\u00f3n darles sentido \u2013sentido <em>situacional<\/em>. Pero luego vino el Estado a dar sentidos generales (no surgidos desde las situaciones), y tambi\u00e9n las ong\u2019s, y los proyectos institucionales, los convenios\u2026 y el mismo mercado, por supuesto. De tal modo, las instituciones posnacionales, que ya no se conciertan, s\u00ed encuentran coherencias parciales y sentidos funcionales (esto es, adaptados \u201cal mundo de hoy\u201d, que, ya sabemos, es mercantil).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si en la primera fluidez los galpones eran \u201cel destino de las instituciones disciplinarias\u201d en tiempos posteriores a los estatal-nacionales, hoy en cambio nos parece que el destino de las instituciones es la astituci\u00f3n, que en este contexto podemos definir como un tipo de funcionamiento tambi\u00e9n ciego a la destituci\u00f3n de la l\u00f3gica estatal-nacional pero que a la vez ha asumido la instalaci\u00f3n de la din\u00e1mica de mercado dentro de los aparatos estatales y entre ellos. Son, brevemente, \u201cinstituciones\u201d que exhiben un funcionamiento precario en condiciones precarias. Aunque volvemos sobre las astituciones en el cap\u00edtulo correspondiente, digamos algo m\u00e1s sobre ellas para seguir delineando la segunda fluidez a partir de sus diferencias con la primera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El derivar en galp\u00f3n de las instituciones era su destino en \u201cun r\u00e9gimen de destituciones permanentes\u201d como \u201cla era del capital financiero\u201d, en que \u201cla existencia no est\u00e1 garantizada; el neoliberalismo es la experiencia de una din\u00e1mica que transforma a priori a los cuerpos en superfluos\u201d y \u201cdisuelve cualquier rasgo de subjetividad\u201d.<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\">[22]<\/a> El argumento lewkowicziano estaba, verbigracia, s\u00f3lidamente construido, y en ese 2002 argentino resultaba muy patente. Casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, sin embargo, debemos tomar nota de que ninguna formaci\u00f3n social soporta dos d\u00e9cadas de destituci\u00f3n permanente. \u00bfC\u00f3mo se genera y regenera lo social si no lo hace en condiciones de predominio del capital industrial, si tampoco lo hace apoyado en un suelo estatal-nacional? La noci\u00f3n de astituci\u00f3n apuesta a trabajar esa pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una primera forma de adelantar algo sobre las astituciones es traer la siguiente frase:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl capital financiero se afirma sin reprimir ni producir. No se afirma dominando sobre otros t\u00e9rminos. S\u00f3lo tiene planes para s\u00ed, ning\u00fan plan para otros. Conf\u00eda femeninamente en que esos otros poderes anhelar\u00e1n configurarse para fecundarlo.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 197)<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Estado-naci\u00f3n era justamente el tipo de poder que \u2018masculinamente\u2019 \u2013o, m\u00e1s bien, paternalmente\u2013 adoptaba los cuerpos para moldearlos y configurarlos como ciudadanos, producir la subjetividad seg\u00fan el programa estatal para la naci\u00f3n que representaba. Ahora bien, pasadas casi tres d\u00e9cadas de la implementaci\u00f3n del Consenso de Washington que fuera sin\u00f3nimo del neoliberalismo puro y duro, pasadas unas cuatro d\u00e9cadas de predominio del capital financiero, y pasado m\u00e1s o menos el mismo tiempo de agotamiento del Estado-naci\u00f3n (estos procesos no tienen fechas tajantes), los cuerpos (los humanos tanto como los \u2018institucionales\u2019) han aprendido a configurarse para entrar en las redes del semiocapital recombinante (que es la forma actual del capital financiero) y lograr fecundaci\u00f3n. Solicitantes de cr\u00e9ditos llevan sus proyectos a los bancos, becarios presentan proyectos de investigaci\u00f3n a los entes estatales o fundaciones, ong\u2019s presentan proyectos de voluntariado a los organismos de cr\u00e9dito, docentes dise\u00f1an proyectos de ense\u00f1anza que presentan en su escuela o al Ministerio, algunos ex\u00e1menes escolares exigen a estudiantes de secundaria que elaboren proyectos de diversos tipos (seg\u00fan la materia), les profesionales proponen proyectos de capacitaci\u00f3n, les ejecutives proponen planes de expansi\u00f3n a sus ceos, los equipos de las empresas o del Estado se conforman <em>por<\/em> proyectos, unos ingenieros o ingenieras esbozan un proyecto civil para una gran empresa contratista, una <em>startup<\/em> tienta con un proyecto a unos inversionistas, <em>brokers<\/em> financieros presentan proyectos de inversiones\u2026 organismos p\u00fablicos presentan proyectos de inter\u00e9s p\u00fablico a los organismos de cr\u00e9dito internacionales, etc. Con sus proyectos, los m\u00e1s diversos elementos sociales se configuran para que el capital los fecunde (lo que tambi\u00e9n suele decirse \u201cpara insertarse en el mercado\u201d).<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\">[24]<\/a> Todos estos proyectos son puntuales, es decir, acotados en tiempo y espacio y concernientes a ciertos proyectantes y quiz\u00e1s a ciertos destinatarios, mientras que el programa estatal-nacional (el progreso y grandeza de la naci\u00f3n) era perenne y para toda una poblaci\u00f3n; adem\u00e1s aquellos se publicitan imaginalmente, con la velocidad de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n, mientras que este se instilaba ideol\u00f3gicamente, con los tiempos de la escuela y la Historia. En suma, la configuraci\u00f3n <em>por<\/em> proyecto es una modalidad que no disuelve la subjetividad sino que la configura; la configura flexible, la configura provisoriamente, pero la configura \u2013no la instituye, pero la astituye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacer un rodeo por la ni\u00f1ez y la maternidad historizadas seg\u00fan Ignacio Lewkowicz nos permitir\u00e1 ver desde otro sesgo la destituci\u00f3n y tambi\u00e9n plantear la cuesti\u00f3n de las astituciones. En <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, propone que, ante el desfondamiento de la instituci\u00f3n materna, debemos dejar de entender la crianza como amparo de un \u201c<em>infans<\/em>\u201d desamparado y comenzar a entenderla como cuidado mutuo entre dos seres fr\u00e1giles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEstamos atravesando una \u00e9poca de desfondamiento de las instituciones, y en esta \u00e9poca el amparo pierde esa cualidad institucional; tendremos que empezar a pensarlo de otro modo, <em>sin fondo institucional ya dado<\/em>\u201d (<em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, 99, subrayado m\u00edo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De forma tal, sin fondo institucional, las relaciones ya no ser\u00edan de amparo de un <em>infans<\/em> por un adulto con la mediaci\u00f3n de un tercero (ll\u00e1mese Estado, que \u201cpon\u00eda un marco en el que ese v\u00ednculo era posible\u201d) sino de cuidado entre dos, sin un tercero de fondo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAhora, desfondado ese marco, la relaci\u00f3n materno-filial se constituye en el encuentro -y bien puede no constituirse-. No s\u00f3lo puede no constituirse por d\u00e9ficit constitucional de la madre \u2013porque lo que estamos planteando es que, para ser madre, el d\u00e9ficit constitucional es hoy un hecho ineludible\u2013, sino tambi\u00e9n por no encontrar el modo efectivo de establecer el v\u00ednculo. Y puede que no encuentren el modo de establecer el v\u00ednculo ya no s\u00f3lo por razones hist\u00f3ricas que no le permitan apegarse sino por incapacidad actual de constituirse mutuamente.\u201d (\u00edd, p. 103)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn el desfondamiento de las instituciones -no s\u00f3lo en la extrema pobreza\u00ad hay dos que est\u00e1n desfondados [madre e hijo] y que tienen que configurarse pensando, hay dos que est\u00e1n desfondados y que pueden cuidarse mutuamente si mutuamente se piensan\u201d (\u00edd., p. 100).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuevamente, la disyuntiva \u00e9tico-pol\u00edtica lewkowicziana es clara: o desfondamiento y desubjetivaci\u00f3n o pensamiento y <em>nosotros<\/em>. En otras palabras, o din\u00e1mica mercantil destituyente o pensamiento co-constituyente. Nuevamente, nuestras condiciones son distintas (este cap\u00edtulo de <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em> es una conferencia de 2003, cuando la recomposici\u00f3n posterior a la crisis de 2001 no hab\u00eda aun cuajado). En nuestras condiciones, el fondo institucional no ha regresado \u2013y no regresar\u00e1\u2013 pero las instituciones han seguido existiendo, como pudieron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como pudieron: esto es, seg\u00fan lo que result\u00f3 eficaz para lograr existencia en las condiciones en que transcurr\u00edan. En otra conferencia, dec\u00eda Ignacio que \u201clo que la instituci\u00f3n no puede, el agente institucional lo inventa; lo que la instituci\u00f3n ya no puede suponer, el agente institucional lo agrega\u201d (\u00edd., p. 106). Nosotros pudimos ver, en los a\u00f1os que siguieron, que las instituciones fueron haciendo lo mismo: lo que no pod\u00edan suponer, lo agregaban, con el \u00fanico criterio de la eficacia \u00ad\u2013o la reproducci\u00f3n, simple o ampliada; en lo posible, ampliada. Por fuerza, <em>sin fondo institucional ya dado<\/em>, sin suelo metainstitucional, los recursos eficaces no ser\u00edan los que supusieran ese fondo sino a) los propios del mercado (publicidad y redes sociales para difundir actividades o para mejorar la imagen organizacional; coaching para sus agentes) o b) los que simularan el fondo institucional perdido (construcci\u00f3n de escuelas y rutas, programas para asistir el puerperio o la escolaridad, programas de \u201cfortalecimiento institucional\u201d, de subsidio a la industria y su empleo, de subsidio al desempleo y un largo etc.) sin olvidar c) recursos mixtos \u201cmercantil-estatales\u201d (como el desplazamiento de equipos de agentes estatales y sedes asistenciales a los territorios donde eran necesarios, esto es, hacia fuera de las paredes institucionales).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que requiere nota es que las instituciones sobrevivieron, ya sin la coherencia integral que supon\u00eda su concierto estatal-nacional, con la multiplicaci\u00f3n de actividades y conexiones que supone la nube reticular-mercantil. Eso, inevitable e inadvertidamente, las fluidific\u00f3. Eso significa que su reproducci\u00f3n era \u2013es\u2013 precaria como los conectivos recursos a que acudieran para seguir existiendo (un recurso conectivo puede siempre, por definici\u00f3n, desconectarse) \u2013y muchas, para nacer, para comenzar a existir. Esto es lo que queremos significar cuando decimos que ni segu\u00edan destituidas ni se restituyeron sino que se <em>astituyeron<\/em>. El principio \u201clo que falta se agrega\u201d, combinado con el principio \u201clograr existir\u201d, ejercidos en condiciones fluidas \u00ad\u2013que no solo han fluidificado al capital sino tambi\u00e9n al resto de los elementos sociales, incluido el Estado y sus t\u00e9cnicas de funcionamiento\u2013 convierte en astituciones a las supuestas instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el cap\u00edtulo sobre las astituciones, vemos que donde hubo, en solidez, coordinaci\u00f3n general metainstitucional, para dejar en la primera fluidez lugar a la fragmentaci\u00f3n, hay en la segunda fluidez coordinaciones parciales interinstitucionales. Y en el cap\u00edtulo sobre la vincularidad fluida vemos que donde hubo ligadura vincular, para dar paso luego al puro coincidir material de los cuerpos (donde \u201cla producci\u00f3n vincular deven\u00eda a priori imposible\u201d), se dar\u00e1n en la segunda fluidez unos contactos sin v\u00ednculo. Y veremos tambi\u00e9n, un poco en todos los cap\u00edtulos, que las formas de subjetivaciones en condiciones precarias posnacionales o de segunda fluidez son singulares, espec\u00edficas creaciones hist\u00f3ricas \u2013esto es, conectadas a sus condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo habitar las astituciones? \u00bfCu\u00e1l es la disyuntiva \u00e9tico-pol\u00edtica que se nos plantea? En las actuales condiciones, en la precariedad de cualquier dato humano, cunde el temor, latente o manifiesto, a que el car\u00e1cter precario de la configuraci\u00f3n en que andamos la haga caer o perder existencia; en la segunda fluidez, en la precariedad, el padecimiento no lo trae tanto el riesgo de disoluci\u00f3n subjetivo o la imposibilidad de encuentro por falta de coordinaci\u00f3n de las representaciones institucionales, no lo trae tanto la galponizaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien la hiperactividad conectiva (tambi\u00e9n llamada \u201cproactividad\u201d) con que reaccionamos al efecto de temer la vulneraci\u00f3n que acecha en la precariedad. Creo que si no pensamos, m\u00e1s que sufrir por desfondamiento (que ya ocurri\u00f3), sufriremos por febril anhelo restitutivo. El anhelo restitutivo puede consistir, claro, en restituir lo s\u00f3lido pero tambi\u00e9n y sobre todo en mantener en pie el castillo de naipes que las vidas y los \u201cproyectos institucionales\u201d son en la segunda fluidez; las vidas y las instituciones alcanzan delicados equilibrios que una y otra vez tambalean y que una y otra vez deben restituir. As\u00ed, campea la reactividad por doquiera y en quien fuera, pero es una reactividad que toma forma de proactividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bien. Las figuras lewkowiczianas que r\u00e1pidamente recorrimos hasta aqu\u00ed \u00ad\u2013las del consumidor, el dep\u00f3sito y el galp\u00f3n\u2013 son las m\u00e1s recordadas, pero no las centrales. La tesis crucial de Ignacio Lewkowicz es la del agotamiento del Estado-naci\u00f3n.<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\">[25]<\/a> Como se viene viendo, este agotamiento es el supuesto de aquellas figuras (y otras en las que no nos detuvimos), tesis madre que se mostr\u00f3 copiosamente productiva, y que es tambi\u00e9n el supuesto de todo el pensamiento de la segunda fluidez. Es decisivo, pues, entenderla con precisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cQue se agoten los estados nacionales significa que ha ca\u00eddo la instituci\u00f3n principal en la instauraci\u00f3n de nuestra subjetividad. Que los estados nacionales hayan ca\u00eddo no significa que hayan desaparecido, sino que han perdido la potencia hegem\u00f3nica de instituci\u00f3n de subjetividad propia de los siglos XIX y XX.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfEn qu\u00e9 consiste el agotamiento del Estado Naci\u00f3n (EN)? No se trata del mal funcionamiento de las instituciones del EN o del incumplimiento de unas leyes determinadas, se trata m\u00e1s bien de la incapacidad del estado para postularse como articulador simb\u00f3lico del conjunto de las situaciones sociales.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl agotamiento de una l\u00f3gica no implica la desaparici\u00f3n de sus dispositivos productores de sentido. M\u00e1s bien, implica que esos dispositivos devienen incapaces de semejante empresa. En otros t\u00e9rminos, el agotamiento no describe la desaparici\u00f3n de los t\u00e9rminos de la l\u00f3gica en cuesti\u00f3n sino el desvanecimiento de su consistencia <em>integral<\/em>.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 36, subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, despejados esos posibles malentendidos, vamos llegando a lo sustancial de la tesis, que logra pensar al Estado por su eficacia pr\u00e1ctica de fondo, por su l\u00f3gica, y no tanto por las acciones o las omisiones de los gobiernos de turno. Esa eficacia tiene que ver con eso decisivo para toda formaci\u00f3n subjetiva y social: el sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn tiempos nacionales, el estado es capaz de articular simb\u00f3licamente las situaciones, esto es, es capaz de producir un sentido general para la serie de instituciones nacionales. <em>En rigor, no se trata solamente de la producci\u00f3n de un sentido, sino de la producci\u00f3n de un sentido articulado.<\/em> En nuestra situaci\u00f3n, no hay estado capaz de producir articulaci\u00f3n simb\u00f3lica.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl agotamiento de los Estados nacionales consiste en su agotamiento como paninstituci\u00f3n donadora de sentido\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, no era solamente que el Estado-naci\u00f3n agotado no pudiera simbolizar lo que ocurr\u00eda en su territorio. Tampoco pod\u00eda articular integralmente las diversas simbolizaciones: fragmentaci\u00f3n del universo simb\u00f3lico que iba pareja con la fragmentaci\u00f3n del concierto institucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn condiciones modernas, en condiciones de estado-naci\u00f3n, el conjunto de las instituciones queda articulado por esta meta-instituci\u00f3n que es el estado.&nbsp;El estado no s\u00f3lo es el reservorio de la soberan\u00eda, sino que es tambi\u00e9n el articulador simb\u00f3lico que conecta entre s\u00ed las diversas instituciones. O en otros t\u00e9rminos, el estado como meta-instituci\u00f3n coordina las instituciones en un todo.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl agotamiento del Estado Naci\u00f3n como metainstituci\u00f3n implica el desvanecimiento de un tipo de dominaci\u00f3n totalizadora. Agotado el Estado que totalizaba y en presencia de una din\u00e1mica mercantil que opera sin totalizar, ya no hay un mundo sino fragmentos, ya no hay un sistema que articula a las partes en un todo y les provee un sentido sino fragmentos dispersos hu\u00e9rfanos de significaci\u00f3n.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, 97)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tal manera podemos integrar la idea del Estado-naci\u00f3n como paninstituci\u00f3n donadora de sentido y la del Estado-naci\u00f3n como metainstituci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa suposici\u00f3n de unas m\u00ednimas operaciones l\u00f3gicas y subjetivas entre los estudiantes de los m\u00e1s diversos niveles es una suposici\u00f3n nacida en las condiciones de Estado Naci\u00f3n. M\u00e1s precisamente, es una suposici\u00f3n que se verifica cuando la relaci\u00f3n entre instituciones es anal\u00f3gica, cuando la estructura formal es compartida por los agentes en cuesti\u00f3n. Entonces, la intervenci\u00f3n de una instituci\u00f3n se apoya en las marcas previas de la subjetividad, marcas efectuadas por cualquier otro dispositivo normalizador. De esta manera, la experiencia institucional preliminar, sea cual fuere, produzca los contenidos que produjere, opera como condici\u00f3n de posibilidad de las marcas disciplinarias futuras. En este sentido, si bien el pasaje de la instituci\u00f3n familia a la instituci\u00f3n escuela, o de la instituci\u00f3n colegio a la instituci\u00f3n universidad, inaugura posibilidades, saberes, operaciones, relaciones, complejidades diversas, apoya sobre una estructura formal antes armada. Se trata, en definitiva, de diversos dispositivos que forjan la misma subjetividad (institucional). Ahora bien, todo esto es posible cuando el Estado Naci\u00f3n opera como instituci\u00f3n que unifica bajo un mismo r\u00e9gimen, al conjunto de las experiencias. As\u00ed, la articulaci\u00f3n institucional est\u00e1 asegurada, m\u00e1s all\u00e1 de las anomal\u00edas, las patolog\u00edas o los tropiezos de cualquier emprendimiento.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 44)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi la subjetividad institucional producida por los dispositivos disciplinarios de los Estados Nacionales operaba como puente facilitador de las relaciones, <em>hoy no hay nada equivalente a esa meta-subjetividad<\/em>, a esas operaciones b\u00e1sicas que simplificaban el ingreso a un dispositivo. M\u00e1s bien, sucede todo lo contrario.\u201d (<em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 35)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando, como luego de 2003 en Argentina, la legitimaci\u00f3n de un gobierno depende del nivel de consumo de sus gobernados, tenemos una clara se\u00f1al de que se est\u00e1 legitimando por un principio mercantil (contribuir a la reproducci\u00f3n de la subjetividad consumidora) y no por un principio institucional (contribuir a la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de subjetividad institucional). Esa se\u00f1al fue una de las pistas que nos llev\u00f3 a caracterizar al Estado argentino como posnacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces, volviendo, ya no se trata de una cuesti\u00f3n cuantitativa, como creen o nos quieren hacer creer los gobiernos posnacionales: no se trata del retiro o la presencia del Estado en mayor o menor grado. Se trata de una alteraci\u00f3n cualitativa. El Estado puede incluso aumentar su presencia, como lo hizo, a la manera educadora, a la manera medi\u00e1tica, a la manera asistencial, a la manera represiva, a la manera endeudadora, a la manera securitaria, o de muchas otras maneras. Pero el punto es que, por muy presente que est\u00e9, esa presencia tiene otra ubicaci\u00f3n en la topolog\u00eda social. El Estado ya no ser\u00e1 una instituci\u00f3n de instituciones (o paninstituci\u00f3n) pues ya no ser\u00e1 el donador central de sentido. Puede publicitar sentidos; puede hacerlo con mucha fuerza, puede publicitar mucho sus actuaciones, desplegando gran presencia noticiosa de sus quehaceres y de sus agentes en los medios de comunicaci\u00f3n; puede tambi\u00e9n afectar mucho la vida de muchos, otorgando asignaciones o podando pensiones, abriendo universidades o desfinanciando escuelas. Puede mucho, pero no puede restablecer el lugar de un donador central de sentido y ocuparlo, no puede condensar los m\u00faltiples sentidos como sentido de su naci\u00f3n. El mercado (tanto el de bienes y servicios como el de signos y afectos), con su din\u00e1mica, le disputa la donaci\u00f3n de sentido \u2013en formas y contenidos, en funcionamientos y t\u00e9cnicas\u2013 y a la vez le impide el establecimiento de un lugar central y tercero que pueda significar e instituir la generalidad de las pr\u00e1cticas que ocurren en su territorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trata aqu\u00ed de la consabida ley sociol\u00f3gica que indica que los grupos econ\u00f3micamente m\u00e1s poderosos condicionan al gobierno y el mismo funcionamiento del Estado y que dominan ocult\u00e1ndose tras los gobiernos; esta ley puede afirmarse de tiempos s\u00f3lidos tanto como de tiempos fluidos. Se trata de otra cosa: un clivaje estatal del sentido social, institucional, subjetivo, que en tiempos s\u00f3lidos el Estado garantizaba y en tiempos fluidos ya no. Ese clivaje, ese poder de clivaje atribuido al Estado-naci\u00f3n, es la gran conquista del pensamiento lewkowicziano. Es ese poder de clivaje del sentido, ese poder de articulaci\u00f3n simb\u00f3lica integral y basal lo que el Estado t\u00e9cnico-administrativo hab\u00eda perdido y lo que el Estado posnacional no recuper\u00f3 ni, en condiciones de semiosfera imaginal, recuperar\u00e1. En fin, al Estado tambi\u00e9n hay que pensarlo sin Estado-Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAhora bien, \u00bfqu\u00e9 significa pensar sin Estado? Significa pensar sin garant\u00eda metainstitucional\u2026 Significa pensar una subjetividad y una subjetivaci\u00f3n sin Estado Naci\u00f3n.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 92-3)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPensar sin Estado no refiere tanto a la cesaci\u00f3n objetiva del Estado como al agotamiento de la subjetividad y el pensamiento estatales. Por eso podemos poner en duda que haya desaparecido el Estado; podemos verificar enormes organizaciones t\u00e9cnicas, militares, administrativas con un vasto poder de influencia. Pero influencia no es soberan\u00eda; y la subjetividad estatal no arraigaba en la mera existencia del Estado sino en su soberan\u00eda. El Estado ya no es un supuesto.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 10)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ser\u00eda entender este pasaje leer \u201csupuesto\u201d ligeramente. No se lea all\u00ed, por ejemplo, \u201cel Estado ya no es un dato\u201d. L\u00e9ase que el Estado ya no est\u00e1 \u2018sub-puesto\u2019; no est\u00e1 ubicado debajo de los elementos sociales de un pa\u00eds, como un \u201csuelo\u201d, como una metaestructura que asegura la consistencia de las estructuras que apoyan sobre ella; l\u00e9ase, en fin, que ya no es un re-aseguro de la formaci\u00f3n social a la que supuestamente gobierna. Por ello, \u201cEl Estado configura en la superficie de las situaciones y no predetermina desde el fondo. El Estado es un t\u00e9rmino importante entre otros t\u00e9rminos de las situaciones, pero no es la condici\u00f3n fundante\u201d (\u00edd., p. 11).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un momento Ignacio Lewkowicz dice \u201clas nociones de trauma, acontecimiento y cat\u00e1strofe se apoyan en un suelo com\u00fan. Constituyen afecciones diversas -moment\u00e1neas O no, subjetivas O no, alteradoras o no- sobre una l\u00f3gica consistente. Son avatares que sobrevienen a una estructura. Pero esa estructura supuesta no es una invariante hist\u00f3rica sino el efecto del <em>modo estatal de producci\u00f3n de realidad<\/em>.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em> 155, subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diremos que el modo estatal de producci\u00f3n de realidad es el modo s\u00f3lido: el modo representacional-institucional. Como \u201cconcierto de instituciones\u201d, el Estado-naci\u00f3n representa a cada instituci\u00f3n (podr\u00edamos decir, sabe lo que cada instituci\u00f3n es). Como \u201cconcierto de representaciones\u201d, el Estado-naci\u00f3n institucionaliza cada representaci\u00f3n (podr\u00edamos decir, inscribe lo que cada saber dice<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\">[26]<\/a>). Al abordar la realidad contempor\u00e1nea, se trata de pensarla en la crisis del modo estatal de producirla, un modo que institu\u00eda los saberes haci\u00e9ndolos operar como discursos que sab\u00edan \u2013representaban\u2013 las pr\u00e1cticas instituidas). Todav\u00eda ubicado en el agotamiento (y, como mucho, en la cat\u00e1strofe) del modo estatal-nacional, Ignacio Lewkowicz no pod\u00eda anticipar otras formas \u2013pos-representacionales y pos-institucionales\u2013 de producir realidad.<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\">[27]<\/a> Por eso \u00e9l definir\u00eda la fluidez como \u201clibre juego entre pr\u00e1cticas\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 156), pues las pr\u00e1cticas no est\u00e1n reguladas simb\u00f3licamente, estructuralmente, y por lo tanto juegan \u201csin lugares\u201d (ib\u00edd.) asignados previamente por una Constituci\u00f3n expl\u00edcita ni por una estructura invisible. La segunda fluidez quiere, entonces, pensar un modo fluido de producci\u00f3n de realidad, un modo imaginal-astitucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volvamos a la tesis del agotamiento del Estado-naci\u00f3n como agotamiento de una organicidad pol\u00edtico-jur\u00eddico-subjetiva-institucional. Ya es momento de reintroducir la tesis que acompa\u00f1a a esa tesis. \u201cEl estado como pan instituci\u00f3n cae cuando las pr\u00e1cticas de mercado pasan a ser el fundamento de la vida social.\u201d Pero ocurre que el mercado tiene un funcionamiento tal que jam\u00e1s podr\u00eda operar como fundamento o reaseguro, pues<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cel mercado no organiza simb\u00f3licamente las situaciones, su relaci\u00f3n con las instituciones es otra. En rigor, el procedimiento del mercado no es la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica sino la conexi\u00f3n real. Esto es, el mercado en su devenir produce una variedad de efectos incalculables, pero al hacerlo <em>no produce un sentido<\/em> para tales consecuencias.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero decir \u201cel mercado\u201d conlleva el riesgo de anacronismo, que es un automatismo que les historiadores nos ejercitamos en prevenir; la diferencia temporal es lo que nos hace pensar. \u201cUno de los problemas que m\u00e1s insiste es la perplejidad que causa el mercado actual. Su dificultad de definirlo indica que estamos ante un mercado muy diferente al nacional.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d) Ocurre, entonces, que con la financiarizaci\u00f3n y globalizaci\u00f3n del capital, el mercado mismo, no solo el Estado, cambia su ubicaci\u00f3n en la topolog\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNo existe este espacio interior al que nos hab\u00edamos acostumbrado a llamar&nbsp;<em>mercado interno<\/em>,&nbsp;<em>estado-naci\u00f3n<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>espacio soberano<\/em>. Entonces, el mundo queda conectado a partir de los flujos de capitales, de im\u00e1genes, de informaci\u00f3n.\u201d (ib\u00edd.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUna ontolog\u00eda supone condiciones; y\u2026 las condiciones supuestas por la ontolog\u00eda estatal se han derretido. Una imagen puede colaborar. El Estado \u2013el Estado nacional, soberano\u2013 era el tablero dentro del cual transcurr\u00eda la existencia de un conjunto de entidades que llamamos instituciones. Los diversos modos de agrupamiento ten\u00edan una dimensi\u00f3n institucional. Una de esas instituciones, una pieza de ese tablero, era el mercado liberal. Ese mercado era una laguna en medio de un continente s\u00f3lido. Literalmente, el s\u00f3lido continente institucional conten\u00eda la laguna. Pero esa laguna crece, se desborda, se descontiene, se vuelve incontenible. Lo llaman neoliberalismo, o tercera ola, o globalizaci\u00f3n, o algo. Se ha revertido la trama; esa laguna devino oc\u00e9ano. Esa laguna que era una pieza del tablero estatal se convierte ahora en el tablero de otra l\u00f3gica. Ahora todas las dem\u00e1s piezas transcurren en el \u00e1mbito propio de lo que era s\u00f3lo una pieza. Esa pieza devino hegem\u00f3nica, devino condici\u00f3n de todo el juego y alter\u00f3 el juego de modo tal que las antiguas piezas no conocen las reglas de este nuevo juego. Quiz\u00e1s las reglas no sean desconocidas sino meramente inexistentes. A la vez, el Estado que era el tablero, en esta reversi\u00f3n, se convierte en una pieza entre otras.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 176)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La inundaci\u00f3n mercantil-financiera-global sumerge al Estado y lo obliga a mutar (primero en Estado t\u00e9cnico-administrativo, luego en Estado posnacional). Pero hay m\u00e1s. Como forma de dominaci\u00f3n de lo social, el pasaje del Estado al mercado altera la forma en que se hab\u00eda pensado la dominaci\u00f3n en tiempos s\u00f3lidos o estatal-nacionales. No producir un sentido tiene no solo la consecuencia de la conexi\u00f3n real sino tambi\u00e9n la de la fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSi el Estado ya no es capaz de producir articulaci\u00f3n simb\u00f3lica, tampoco opera como condici\u00f3n simb\u00f3lica de pensamiento. Se altera su ontolog\u00eda. El actual Estado t\u00e9cnico-administrativo es incapaz de producir un ordenamiento simb\u00f3lico para la heterogeneidad de las situaciones. En las condiciones actuales, el Estado es una fuerza entre otras fuerzas tratando de hacer palanca; no es un vector del pensamiento. En esta l\u00f3gica, las fuerzas del mercado son capaces de imponer una serie de funciones a ese Estado que ha dejado de ser program\u00e1tico y ha devenido administrativo. Pero el mercado tampoco organiza simb\u00f3licamente las situaciones. Su procedimiento no es la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica sino la conexi\u00f3n real. Los flujos del mercado conectan situaciones sin generar en el proceso un ordenamiento simb\u00f3lico para tal conexi\u00f3n.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 157-8)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto tiene efectos comprometedores para quienes, por oficio o por activismo, decimos que lo social es relacional, pues el Estado-naci\u00f3n y el mercado relacionan distinto. Ello obliga a preguntar por los efectos del relacionamiento fluido; es lo que indagamos y mostramos en los cap\u00edtulos sobre la vincularidad fluida y sobre los linchamientos: lo que en la primera fluidez aparec\u00eda como \u201cimposibilidad del encuentro\u201d o \u201cdesolaci\u00f3n\u201d y \u201cdesvinculaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn28\" id=\"_ftnref28\">[28]<\/a> muta en la segunda fluidez y aparece como precariedad del contacto. Pero la diferencia entre primera y segunda fluidez es una pregunta nuestra, y aqu\u00ed quiero mantenerme en la diferencia que hac\u00eda pensar a Ignacio Lewkowicz, la diferencia entre fluidez y solidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLas figuras del ciudadano estaban producidas por una vinculaci\u00f3n estructural, una vinculaci\u00f3n por la ley y por sus instituciones. Pero en tanto consumidores no somos iguales en nada ante nadie. Y sin punto de equivalencia eso es la pura desvinculaci\u00f3n.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 108)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa humanidad del tres es la humanidad ciudadana del lazo moderno [o s\u00f3lido]\u2026 La desolaci\u00f3n compartida, la perplejidad de a dos son tales desolaci\u00f3n y perplejidad por desvanecimiento del par\u00e1metro, ese tercero que tornaba simb\u00f3lico el encuentro entre dos.\u201d<a href=\"#_ftn29\" id=\"_ftnref29\">[29]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retengamos entonces que la sumersi\u00f3n del Estado-naci\u00f3n en la fluidez mercantil-financiera hace que lo social vea disolverse el lugar de pr\u00e1ctica dominante que ese Estado ocupaba y que asignaba a cada pr\u00e1ctica social su lugar y su sentido.<a href=\"#_ftn30\" id=\"_ftnref30\">[30]<\/a> En otras palabras, se disuelve la meta-instituci\u00f3n de lo social. Deja de haber \u201ctablero\u201d o \u201csuelo\u201d que articulen integralmente los t\u00e9rminos sociales \u2013y el mercado no lo hace. Deja de haber tambi\u00e9n totalidad social porque no hay un Estado que pueda totalizarlo \u2013y el mercado tampoco lo hace. Deja de haber vinculaci\u00f3n estructural entre personas, signos e instituciones a la vez que deja de haber un Tercero trascendente<a href=\"#_ftn31\" id=\"_ftnref31\">[31]<\/a> o \u201cun punto de equivalencia\u201d que vincule \u2013el mercado lo destituye y no lo instituye. En fin, decir agotamiento del Estado-naci\u00f3n es decir tambi\u00e9n que ha habido todas estas mutaciones. Decirlo exige pensar asumiendo esas mutaciones como condiciones del mismo pensar. Caracterizar la socialidad contempor\u00e1nea como segunda fluidez experimenta pensar con estas condiciones como conquistas del pensamiento que debemos a Ignacio Lewkowicz (o a los nosotros en cuyas asambleas logr\u00f3 existir).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos sumariar el repaso hecho hasta aqu\u00ed de la siguiente forma. El mercado muta y deviene global o neoliberal o financiero \u201co algo\u201d; deja de ser una pieza del tablero e inunda todo lo social. El Estado deja as\u00ed de ser tablero; deja de ser Estado-naci\u00f3n. Luego, no puede articular simb\u00f3licamente las pr\u00e1cticas sociales, institucionales, subjetivas; esto tiene diversos efectos. Aparecen los consumidores, la escuela y las instituciones sin naci\u00f3n se tornan galpones, la c\u00e1rcel se vuelve dep\u00f3sito. El Estado mismo se convierte en Estado t\u00e9cnico-administrativo. Si el Estado-naci\u00f3n era metaestructura donadora y reguladora del sentido, el Estado t\u00e9cnico-administrativo puede verse, aproximativamente, como figura administradora de la \u00abpura facticidad\u00bb propia de la primera fluidez (ya entraremos en esa facticidad descarnada). No asegura un sentido, y se aboca a facilitar los flujos sociales y econ\u00f3micos (lo que por supuesto incluye la represi\u00f3n, como en todo Estado).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abreviando. En la fluidez (primera o segunda) algunos t\u00e9rminos de la solidez sobreviven \u201csin articulaci\u00f3n integral\u201d. En la primera sobreviv\u00edan como fragmentos. En la segunda sobreviven como astituciones. Adem\u00e1s, se generan nuevos elementos, tambi\u00e9n astitucionales. Ninguna sobrevivencia, ni siquiera la del Estado, o incluso la de la relevancia del Estado, indica que exista una paninstituci\u00f3n donadora de sentido. Se hace necesario, entonces, pensar las pr\u00e1cticas de producci\u00f3n de subjetividad, de sentido y de elementos sociales, sin paninstituci\u00f3n, sin metaestructura, <em>sin Estado<\/em>. El mismo Ignacio Lewkowicz nos dej\u00f3 las herramientas para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u201cpura facticidad\u201d de la primera fluidez bien puede asociarse a la insignificancia. \u201cLa fluidez globalizadora nos sit\u00faa en un terreno de pura facticidad en tanto no dispone una trascendencia estatal integradora, capaz de proveer sentido\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em> 171). Pero no se trata simplemente de un debilitamiento m\u00e1ximo del sentido, sino que es un tipo de funcionamiento. Respecto, por caso, del Estado, \u201cparece que no importa la Constituci\u00f3n l\u00f3gica. Importa que funcione.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 25).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn el espacio de los poderes destituyentes estamos muy lejos del horizonte legal, muy <em>lejos de<\/em> unos poderes capaces de <em>generar subjetividad<\/em>. Sin autoridad ni soberan\u00eda, el poder destituyente es puramente f\u00e1ctico. Eficaz en su dominio operatorio, prescinde de cualquier eficacia simb\u00f3lica.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 199, subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, en la primera fluidez, los poderes financieros no solo debilitan los significados, sino que hacen algo m\u00e1s grave para la existencia. Disminuyen la eficacia del sentido para estructurar la experiencia. El bicho humano ya no tiene asegurada una subjetividad; es biol\u00f3gicamente humano, pero que sea subjetiva o simb\u00f3licamente humano deviene contingente. \u201cLa condici\u00f3n superflua parece decirnos que\u2026 se puede inexistir en vida.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 224)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa contingencia del llegar a ser subjetividad es efecto de la galponizaci\u00f3n de las instituciones, de su devenir fragmentos incapaces de mediar la vincularidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa materia humana no dispone de un discurso institucional que, alojado en la carne, le permita llamarse cuerpo, operar, o transgredir, o situarse. En los galpones se acumula materia superflua. La materia humana se amontona; proliferan los choques pero escasean los encuentros. En el choque, en la superfluidad, en el amontonamiento, nadie se puede pensar porque nadie lo est\u00e1 pensando. La facticidad desaloja la existencia\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 226).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCon la ca\u00edda de esa capacidad ordenadora del Estado, s\u00f3lo queda materia humana dispersa, materia humana arrojada a los flujos, materia humana que cambia esencialmente de cualidad. Entre los cambios de cualidad puede ocurrir tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de cualidad humana, que se vuelve inesencial.\u201d (\u00edd., p. 224)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La destituci\u00f3n de los significados es entonces tambi\u00e9n un funcionamiento destituyente de toda significaci\u00f3n que pueda instituir humanidad. En la primera fluidez, el capital desconfigura poniendo facticidad (carne no simbolizada como cuerpo) donde hab\u00eda habido, en solidez, existencia (miradas representadas por otras miradas; saberes sabidos por otros saberes). Y pone choques \u2013o menos que choques\u2013 donde hab\u00eda habido vinculaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl mercado tampoco organiza simb\u00f3licamente las situaciones. Su procedimiento no es la articulaci\u00f3n simb\u00f3lica sino <em>la conexi\u00f3n real<\/em>. Los flujos del mercado conectan situaciones sin generar en el proceso un ordenamiento simb\u00f3lico para tal conexi\u00f3n.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 159; subrayado m\u00edo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfCu\u00e1l es entonces la naturaleza de nuestra condici\u00f3n actual? La <strong>emergencia<\/strong> de unas pr\u00e1cticas <em>sin<\/em> representaci\u00f3n.\u201d (\u201cSubjetividad contempor\u00e1nea\u2026\u201d; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conexi\u00f3n real es lo que hay cuando hay pura facticidad operatoria, as\u00ed como, en tiempos s\u00f3lidos, hab\u00eda habido vinculaci\u00f3n cuando hab\u00eda mediaci\u00f3n simb\u00f3lica-institucional. As\u00ed, podemos definir mejor los galpones como lugares donde abunda la conexi\u00f3n real, esto es, una contig\u00fcidad que no permite saber qu\u00e9 esperar del otro. En condiciones de cat\u00e1strofe, entonces, aparece la <em>disyunci\u00f3n universal<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa inexistencia de v\u00ednculo se formaliza como disyunci\u00f3n universal. Nada de lo que se presenta para un punto de mercado se presenta para otro punto de mercado; nada de lo que se presenta en un instante para un punto de mercado se presenta en otro instante para el mismo punto de mercado. La disyunci\u00f3n universal no afecta s\u00f3lo la relaci\u00f3n entre dos t\u00e9rminos sino, si se puede decir as\u00ed, entre un instante y otro del mismo t\u00e9rmino. En condiciones estatales s\u00f3lo se era ciudadano como conciudadano con otros ciudadanos semejantes. El agente de mercado no s\u00f3lo est\u00e1 desamarrado de cualquier semejante o de cualquier complementario, sino que <em>est\u00e1 desamarrado de cualquier amarra<\/em>. Cada agente de mercado es un punto catastr\u00f3ficamente aislado. El lazo social en condiciones de capital financiero tiende al m\u00e1ximo de dispersi\u00f3n. La cat\u00e1strofe aqu\u00ed adquiere la forma de la dispersi\u00f3n: desvinculaci\u00f3n esencial, disyunci\u00f3n entre dos puntos cualesquiera.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 166; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retomando. La radicalizaci\u00f3n del mercado agota al Estado-naci\u00f3n; el agotamiento del Estado-naci\u00f3n trae como efecto la desarticulaci\u00f3n simb\u00f3lica, que trae aparejada la disyunci\u00f3n universal. Esta tiene un efecto angustioso, distinto al padecimiento s\u00f3lido. \u201cSi el destino reactivo para la subjetividad ciudadana era la alienaci\u00f3n a un sentido dominante, el destino reactivo de la subjetividad consumidora es la ausencia de sentido.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 83) Y la ausencia de sentido amenaza con \u2013o realiza\u2013 la desubjetivaci\u00f3n, la inexistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, a la inexistencia, a la desubjetivaci\u00f3n, pod\u00eda pens\u00e1rsela. En otras palabras, hab\u00eda una \u00e9tica-pol\u00edtica posible en la desolaci\u00f3n fluida, y esta apuesta fue quiz\u00e1 el se\u00f1alamiento m\u00e1s distintivo de Ignacio Lewkowicz. No solamente la cat\u00e1strofe, no solamente la destituci\u00f3n, sino la posibilidad de la subjetivaci\u00f3n en un medio catastr\u00f3fico. Una posibilidad contingente, sin la necesariedad que el progresismo moderno hab\u00eda confiado a las subjetivaciones. Al reactivo destino de la insignificancia, que todo lo desconfiguraba, se lo pod\u00eda procesar con una actividad colectiva configurante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCon una prohibici\u00f3n que no desplaza y un trabajo que no abunda, nuestra civilizaci\u00f3n intenta definirse por su extraordinaria actividad configurante en el borde oce\u00e1nico de la dispersi\u00f3n -que es nuestra barbarie, nuestro estado de naturaleza, nuestra guerra todos contra todos, nuestra ausencia de contrato: la figura actual de <em>lo asocial<\/em>-.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 208, subrayado m\u00edo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201cSin norma jur\u00eddica, sin posibilidad de regla social, la ley simb\u00f3lica ya no se nos presenta como la condici\u00f3n estructural de la experiencia humana; se nos insin\u00faa como la contingencia de una actividad configurante tambi\u00e9n, a su vez, contingente.\u201d (\u00edd., 203)<a href=\"#_ftn32\" id=\"_ftnref32\">[32]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a la actividad desconfigurante del capital financiero, actividad configurante de nosotros. Nosotros es una figura decisiva para toda \u00e9tica en condiciones fluidas. Sigamos pues a Ignacio en su forma de presentar el nosotros:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy\u2026 uno intuye que si no se encuentra con otros, si se encierra, va a desvariar, va a quedarse sin otro que lo piense para poder pensarse y va a dar vueltas de zapping como un energ\u00fameno, esperando que alg\u00fan espacio medi\u00e1tico o virtual tire alg\u00fan est\u00edmulo con intensidad de olvido. La subjetividad estatal le supon\u00eda un sujeto al pensamiento. Si es <em>yo<\/em> el que piensa -con una serie de anclajes y de determinaciones ciegas- se configura una experiencia. Si ya no es <em>yo<\/em>, en cada circunstancia, si se piensa, habr\u00e1 que ver qui\u00e9n piensa para inferir qui\u00e9n existe. Aqu\u00ed adviene nosotros; pero adviene de un modo muy raro, porque este nosotros se organiza de manera puramente contingente, o sea que no es lo que se dice un <em>advenimiento<\/em>. No es un conjunto previo que se agrupa, percibe la propiedad com\u00fan, toma conciencia de su ser en com\u00fan y pasa de llamarse alienadamente <em>yo<\/em>, <em>yo<\/em> y <em>yo<\/em>, a llamarse con conciencia de s\u00ed nosotros. Tampoco es un grupo previamente insospechado que en adelante quede constituido. M\u00e1s bien el viento nos amonton\u00f3 en una esquina y de pronto -pero probablemente s\u00f3lo esa vez- ya est\u00e1bamos pensando en asamblea\u2026 Si es l\u00edcito resucitar arbitrariamente un verbo, nosotros no adviene; continge. (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 226-7, subrayados en el original)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El yo desolado, al borde de la disoluci\u00f3n, se encuentra con otros, aunque m\u00e1s probablemente, se encuentra con que estaba pensando con otros. Una asamblea hab\u00eda comenzado antes de convocarla. Este \u201ccontingir\u201d atraviesa la pura contig\u00fcidad desconfigurante y ofrece figuras de existencia:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn el galp\u00f3n, dos t\u00e9rminos cualesquiera chocan. En el choque, se ven de modo ef\u00edmero. Lo que ven confirma, o ignora, o destituye, pero no constituye nada. O bien verifica de modo especular una o ambos t\u00e9rminos, o bien los atraviesa sin percibir ninguna rugosidad interrogadora. En el encuentro, en cambio, la mirada de otro me ve de un modo en que nunca hab\u00eda sido visto. No es una mirada estructural que prescribe un ser, es una mirada ocasional que algo indica. Esas miradas intentan ver qui\u00e9n es o qu\u00e9 es ese que est\u00e1 al lado, en la esquina; ya no es todo choque y galp\u00f3n.\u201d (\u00edd., 227)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mirada del otro o los otros no es la del Otro. Algo indica de m\u00ed, pero no me instituye como yo. La asamblea de nosotros me permite pensarme y alejarme del borde de la disoluci\u00f3n y evitar la pura facticidad que me hace inexistir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cNuestra pregunta decisiva quiere indagar si cada uno de nosotros puede componerse de manera contingente a partir de la mirada contingente de otros, si puede uno pensarse a partir de la mirada y la voz de otros, que dan indicios sobre c\u00f3mo lo est\u00e1n pensando. Eso es pertenecer. No s\u00e9 yo c\u00f3mo me est\u00e1 pensando \u00e9l. Pero s\u00e9 que de alg\u00fan modo me est\u00e1 pensando y que a partir de la relaci\u00f3n puedo constituirme para hablarle, para escucharlo, para mirarlo. Esa relaci\u00f3n depende esencialmente de la ocasi\u00f3n: para ese otro, uno reci\u00e9n aparece en su escena -no vengo con una trayectoria, \u00e9l no tiene un discurso en que albergarme-. Para ese otro, yo s\u00f3lo existo en la palabra o el silencio que acabo de decir o hacer, soy s\u00f3lo este gesto actual. A la vez, mi gesto s\u00f3lo existe en la percepci\u00f3n que se configura con \u00e9l. <em>En el enigma mu<\/em><em>tuo nos asociamos, nos conjeturamos, nos configuramos.<\/em> En esa esquina, eso es nosotros; nosotros pensamos.\u201d (\u00edd., p. 228; subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como dice Sebasti\u00e1n Grimblat, se trata de una composici\u00f3n subjetiva que, partiendo de la cat\u00e1strofe y la devastaci\u00f3n, se compone a trav\u00e9s de peque\u00f1as y sutiles operaciones. \u201cEl cambio es esencial; por lo tanto, permanece casi imperceptible\u201d (\u00edd., p. 231). Resumiendo,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEste presente, esta <em>terra incongnita, <\/em>esta indeterminaci\u00f3n esencial de nosotros, es la posibilidad m\u00e1s rica de <em>nuestra <\/em>circunstancia. El desfondamiento arroja a cada uno a un pozo de soledad. Cada uno, aislado, entra en eclipse de <em>yo. <\/em>Aprendemos trabajosamente que, quiz\u00e1, <em>nosotros <\/em>sea la primera persona.\u201d (\u00edd., p. 231; cursivas en el original)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante en este punto destacar que este nosotros nada tiene que ver con una identidad que se construye por oposici\u00f3n a un ellos. Es una asamblea y no un grupo que funciona como el tercero o el Otro entre dos otros. Es la posibilidad de \u201cpensar el dos en su potencia instituyente de simbolizaci\u00f3n.\u201d<a href=\"#_ftn33\" id=\"_ftnref33\">[33]<\/a> Algunos kirchneristas han querido encontrar en la constituci\u00f3n del nosotros kirchnerista un caso del nosotros lewkowicziano. Otros no kirchneristas han hablado de su nosotros poni\u00e9ndole may\u00fascula inicial (como si fuera trascendente). Espero quede claro que esos errores conceptuales son de hecho una operaci\u00f3n estatal que borra el car\u00e1cter aut\u00f3nomo de este dispositivo asambleario llamado nosotros. Su car\u00e1cter contingente, su proceder en condiciones fluidas, impiden que haga identidad o que recurra a una referencia tercera para pensarse:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDesde cada punto, cada uno conjetura la figura. En funci\u00f3n de esa figura conjeturada -invisible desde un inconcebible tercer lugar satelital, exterior, al que llamamos Estado- cada uno insiste en la actividad configurante. Conjetura, configura, percibe la actividad del otro polo, o mejor, sus indicios: los oye, los mira, los piensa; interroga la figura que est\u00e1 dise\u00f1ando. Ajusta, conjetura, habita la actividad de configurarse.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 230)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En breve, ante \u2013en\u2013 la desconfiguraci\u00f3n general que Ignacio Lewkowicz nombr\u00f3 cat\u00e1strofe, se planteaba la posibilidad de configurarnos mutuamente. Padecer la destituci\u00f3n o habitar la configuraci\u00f3n. Por eso, \u201cme parece que la tarea de pensamiento de nuestra generaci\u00f3n es investigar los mecanismos concretos de la producci\u00f3n de nosotros\u201d (\u00edd., 229).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la segunda fluidez esta sigue siendo la tarea, aunque las condiciones son otras. Pasemos a diferenciarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la segunda fluidez hay al menos tres grandes diferencias que en los diferentes art\u00edculos del libro muestran pl\u00e9tora de efectos, pues las tres vienen mostr\u00e1ndose decisivas. Una: Hay producci\u00f3n de sentido o subjetividad sin pensamiento (en la primera fluidez, la subjetividad, el sentido, la existencia, eran posibles como subjetivaciones, esto es, como pensamiento). Otra: Hay Estado no paninstitucional (y tampoco es meramente t\u00e9cnico-administrativo). Otra: Cambia la exclusi\u00f3n y por lo tanto la inclusi\u00f3n es problema de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si hab\u00eda algo de \u00e9tico-pol\u00edtico en el trabajo lewkowicziano, eso era que el pensamiento era un hacer y que este hacer era una tarea subjetiva indelegable. En condiciones fluidas, llegaba a constituirse en sujeto quien pensara. Por supuesto, como vimos en el nosotros como v\u00eda de existencia, indelegable no significaba autoengendrada; subjetivo no significa individual, mucho menos desde la \u201cmuerte de yo\u201d. Si recordamos esto, podemos continuar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl desfondamiento del Estado implica inseguridad esencial. El Estado no tiene la capacidad de generar existencia que tuvo en los siglos de modernidad pol\u00edtica. Desde entonces, existir no es un dato objetivo sino un trabajo subjetivo.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 224).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En condiciones s\u00f3lidas, cuando el pensamiento era estatal, existir era un dato objetivo. En condiciones fluidas, la existencia deja de estar asegurada, pues se ha desvanecido y fragmentado el concierto institucional que produc\u00eda existencia (existencia ciudadana, lo sabemos) al transitar los cuerpos por sus partes. As\u00ed las cosas, si no pensamos, si no nos encontramos con otres, si no nos encontramos con lo que ocurre en esos encuentros, si no nos componemos, \u201cnuestro destino ser\u00e1 el galp\u00f3n\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 45).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En breve, no se pod\u00eda existir si no se pensaba en y con las asambleas en las que uno encontraba estar. \u00abUno solamente podr\u00e1 pensarse a partir de pensamientos que lo piensen circunstancialmente\u00bb (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 225). Ahora bien, eso ocurr\u00eda as\u00ed en la primera fluidez. Pues, en la segunda fluidez, uno podr\u00e1 sentirse existir (no necesariamente pensarse) a partir de (no necesariamente pensamientos) miradas, logros, consumos, \u201cexperiencias\u201d (de consumo). La segunda fluidez es, en este sentido, la posibilidad de existir sin pensar. Es la oferta de una innumerable cantidad de recursos para existir sin pensar. (Algunos lo llaman \u201cproducci\u00f3n neoliberal de subjetividad\u201d.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es que hoy el aislamiento individual que acechaba en la desligaz\u00f3n lewkowicziana es pr\u00e1cticamente improbable. Ignacio dec\u00eda que \u201cuno intuye que, si se encierra, va a desvariar\u201d (\u00edd., 226). En la segunda fluidez el encerrarse no es posible, salvo como yo-sombra hiperconectado.<a href=\"#_ftn34\" id=\"_ftnref34\">[34]<\/a> Esa hiperconexi\u00f3n bien le ahorra al yo la fatiga de pensar, la de pensarse, la de hacerlo a partir de c\u00f3mo lo piensan les otres. La emisi\u00f3n compulsiva (a veces llamada opini\u00f3n) es menos gasto subjetivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo pensar una din\u00e1mica social de dominaci\u00f3n cuando no hay cuenta de la cuenta, cuando no hay metaestructura? Ignacio Lewkowicz lleg\u00f3 a considerar, en sus \u00faltimos trabajos (por ejemplo, los comentarios que agreg\u00f3 en la <em>La historia sin objeto<\/em> II, publicada luego de su muerte), que no se pod\u00eda hablar de dominaci\u00f3n si no hab\u00eda una articulaci\u00f3n simb\u00f3lica integral, una pr\u00e1ctica que totalizara lo social y subsumiera sus partes al todo que inventaba (esa pr\u00e1ctica bien pod\u00eda ser un Estado-naci\u00f3n, que obraba una representaci\u00f3n de lo presentado, una cuenta de la cuenta). Tantos a\u00f1os de fluidez sin embargo, nos hacen necesario pensar una dominaci\u00f3n que no opera una sujeci\u00f3n-fijaci\u00f3n, una dominaci\u00f3n que no opera <em>instituyendo<\/em> (donde instituir significa que las pr\u00e1cticas, su existencia simb\u00f3lica, quedan sometidas a la representaci\u00f3n que la pr\u00e1ctica dominante hace de ellas). La tesis de la segunda fluidez quiere pensar una dominaci\u00f3n que no necesita metaestructura que salve las fallas de la estructura, pues la fluidez es, justamente, una din\u00e1mica social que no se deja aprehender estructuralmente. La pista para pensarla la leemos en el mismo <em>La historia sin objeto<\/em>, as\u00ed como en <em>Generaci\u00f3n<\/em> <em>post-alfa<\/em>, de Bifo. Por un lado, en <em>La historia sin objeto<\/em>, las pr\u00e1cticas logran existencia por reconocimiento. En solidez las pr\u00e1cticas lograban reconocimiento por representaci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n. En la primera fluidez no encontraban ese reconocimiento que les diera existencia simb\u00f3lica. En la segunda fluidez las pr\u00e1cticas logran existencia por reconocimiento imaginal \u2013un reconocimiento precario, por supuesto. Por otro lado, en <em>Generaci\u00f3n post-alfa<\/em>, lo que las pr\u00e1cticas (aunque no las llama as\u00ed) necesitan para existir es \u201cintroducirse en la red\u201d. En solidez, las pr\u00e1cticas buscaban, para llegar a ser (a ser reconocidas, se entiende), adecuarse al todo y a sus requisitos de coherencia. En la primera fluidez, las pr\u00e1cticas ve\u00edan desvanecerse esas exigencias y por lo tanto tambi\u00e9n las v\u00edas por las que llegar a ser reconocidas, y as\u00ed se extraviaban (quedaban al borde de la disoluci\u00f3n). En la segunda fluidez, las pr\u00e1cticas encuentran que pueden existir introduci\u00e9ndose en la red (o, m\u00e1s bien, en redes: de intercambios, de trabajo, de afectos, de signos\u2026). La introducci\u00f3n en una red difiere cualitativamente de la fijaci\u00f3n en una estructura por muchos motivos que van vi\u00e9ndose a lo largo del libro; digamos aqu\u00ed la principal diferencia cualitativa: tiene la forma de una conexi\u00f3n y no de un v\u00ednculo. Si bien ambos requieren un reconocimiento, cambia la fuente que lo ofrece. En el v\u00ednculo \u2013un fen\u00f3meno s\u00f3lido\u2013, el reconocimiento llegaba del otro pero sobre todo de otro tercero que mediaba los reconocimientos y por eso se lo escrib\u00eda Otro; en la conexi\u00f3n imaginal \u2013un fen\u00f3meno de la segunda fluidez\u2013, el reconocimiento llega de otro que (como ya dec\u00eda Ignacio Lewkowicz) es tambi\u00e9n una imagen. El hecho de que no medie un Otro tercero es lo que hace que los signos por los que las pr\u00e1cticas son reconocidas no sean representaciones sino im\u00e1genes imaginales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, Lewkowicz concibe el yo cl\u00e1sico, el moderno, el s\u00f3lido, \u201ccon una serie de anclajes y de determinaciones ciegas\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em> 227). Esos anclajes y determinaciones las pone, ya ha quedado claro, el Estado-naci\u00f3n, a trav\u00e9s de sus instituciones. Esos anclajes, esa estabilidad de base, es la que el yo contempor\u00e1neo no tiene. Podemos, por ello, considerarlo una sombra del yo s\u00f3lido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un cap\u00edtulo del libro m\u00e1s importante de Ignacio Lewkowicz se llama \u201cA la sombra de yo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cZaratustra hab\u00eda anticipado que la muerte de Dios no iba a ser breve; \u00edbamos a tener que lidiar durante siglos con las sombras de Dios. Aqu\u00ed no se trata de Dios sino del Estado y sus sombras -de las que forma parte <em>yo<\/em>-.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 215).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese yo de tiempos s\u00f3lidos era \u201cel instituido b\u00e1sico por cada instituci\u00f3n\u201d e Ignacio lo ve\u00eda como un dispositivo disciplinario en s\u00ed mismo (p. 212). En \u201cA la sombra de yo\u201d, Lewkowicz se preguntaba qu\u00e9 sujeto podr\u00eda hacer el duelo del Estado-naci\u00f3n.<a><\/a> \u201cEl pensamiento del duelo de cualquier objeto lo hace <em>yo<\/em>. Si no puede, si carece de recursos, <em>la sombra del objeto cae sobre el yo<\/em>\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em> 215; subrayados en el original). Aqu\u00ed, entonces, la sombra de algo es un resto de ese algo, el resto de un objeto extinto pero no duelado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, como el que hace un duelo es un <em>yo<\/em>, cuando se extingue la instituci\u00f3n yoica, el objeto extinto y el sujeto que debe duelarlo coinciden. Pero en realidad no coinciden: <em>yo<\/em> se ha extinguido y no est\u00e1 all\u00ed para duelar (y tampoco para cumplir con las funciones y responsabilidades que asum\u00eda en tiempos s\u00f3lidos). <em>Yo<\/em> no puede duelar a <em>yo<\/em>, pero tampoco puede hacer el duelo del Estado naci\u00f3n, pues es una de sus instituciones, las que han perdido el suelo metainstitucional. Ocurre que \u201cel tipo de operaciones requeridas [por el duelo] desborda su responsabilidad\u201d (ib\u00edd.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, si no se compone un agenciamiento capaz de duelar el yo y el Estado extintos, un resto de ellos caer\u00e1 sobre <em>yo <\/em>y sobre los otros t\u00e9rminos sobrevivientes a la cat\u00e1strofe (como el Estado y las instituciones, ahora fluidificados).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00edamos entonces caer en una tentaci\u00f3n: la tentaci\u00f3n de considerar que lo que encontramos luego de la cat\u00e1strofe es puro resto no procesado. Sombras nada m\u00e1s. M\u00e1s bien tendr\u00edamos que considerar que el Estado posnacional, el yo-sombra, las astituciones, los contactos sin v\u00ednculo son quiz\u00e1s restos no procesados, no duelados, de las instituciones que la fluidez desconfigur\u00f3, pero no deber\u00edamos dejar de ver que son, al mismo tiempo, procesamientos en acto de la desconfiguraci\u00f3n que hab\u00edan sufrido sus antecedentes. El desfondamiento de las instituciones s\u00f3lidas no ha sido duelado en regla \u2013pero, \u00bfacaso alg\u00fan proceso hist\u00f3rico se duela cabalmente? Sin embargo, casi todas las instituciones que alguna vez fueron s\u00f3lidas han seguido existiendo y han debido sobrevivir y, por el solo hecho de hallarse en la circunstancia contempor\u00e1nea, por la sola necesidad de eficacia, se han reconfigurado. Pero lo han hecho sin fondo simb\u00f3lico \u2013es decir, en fluidez. Sombras y brillos, a un tiempo. A un tiempo restos no duelados y adaptaciones al nuevo medio. En cuanto resto no duelado, las astituciones son sombras de instituciones s\u00f3lidas, y en cuanto febriles nodos de hiperactividad, las astituciones, m\u00e1s que sombras, son brillos de instituciones fluidas. Las sombras contempor\u00e1neas no son sombr\u00edas sino brillantes espect\u00e1culos que logran introducirse en las redes y as\u00ed llegan a existir.<a href=\"#_ftn35\" id=\"_ftnref35\">[35]<\/a> Sin embargo, se trate de yoes, de empresas o de las todav\u00eda llamadas \u201cinstituciones\u201d, la necesidad de irradiar luz para ser visto, la incertidumbre, por parte de las pr\u00e1cticas, de tener una mirada que las reconozca como tal o cual pr\u00e1ctica convoca una febrilidad, una hiperactividad, que no asegura la existencia y la mantiene en ese estado de provisoriedad y riesgo que caracteriza a las relaciones precarias. En fin, en la segunda fluidez, a diferencia de la primera, se logra existencia sin asamblea, sin nosotros, sin pensamiento, con los automatismos que el ambiente provee como recursos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho es que hay producci\u00f3n de sentido o subjetividad sin pensamiento (en la primera fluidez, la subjetividad, el sentido, la existencia, eran posibles como subjetivaciones, esto es, como pensamiento). Digamos algo de la segunda diferencia: Hay Estado no paninstitucional (y tampoco es meramente t\u00e9cnico-administrativo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cinco diferencias entre Estado posnacional y Estado-naci\u00f3n. <em>Cuatro diferencias.<\/em> El Estado posnacional (EP) es un Estado con apariencia de nacional pero que tiene al menos cuatro importantes diferencias, entre otras que podemos discernir, con el Estado nacional. El territorio oficialmente reconocido es, se dir\u00eda, el mismo, el nombre es el mismo (\u201cRep\u00fablica Agentina\u201d), el himno y la moneda lo son, etc., pero no por eso el Estado es el mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera diferencia consiste en que el EP no tiene centralidad social ni tampoco pol\u00edtica. La segunda es que no totaliza, esto es, la segunda es el reverso de la primera. La tercera es que no precede, o sea, que no tiene poder soberano o que (si se lo quiere seguir llamando as\u00ed) su poder soberano no es el estatal-nacional, porque no es fundante, no es fundamental, no es anterior al todo sino dependiente de su proceder adecuadamente, eficazmente, all\u00ed donde se lo necesite, en cada gesti\u00f3n (cuando hablo de \u201cprocedimiento adecuado\u201d me refiero a las fuerzas econ\u00f3micas \u00ad\u00ad\u2013nacionales o transnacionales\u2013, las fuerzas pol\u00edticas \u2013estatales, extra-estatales, para-estatales\u2013, las fuerzas subjetivas \u00ad\u2013ciudadanas, consumidoras\u00ad, gangsteriles\u2013, y dem\u00e1s, que existen de hecho, incluyendo fuerzas naturales \u2013altas temperaturas o cenizas volc\u00e1nicas- o del tipo que sean, que existen de hecho y con las que el EP debe v\u00e9rselas adecuadamente para obtener legitimidad, consenso, poder de gobierno). La cuarta es un complemento de la tercera, que es la supremac\u00eda de las t\u00e9cnicas de gobierno por sobre la constituci\u00f3n pol\u00edtica del Estado (por sobre la Constituci\u00f3n tan mentada),<a href=\"#_ftn36\" id=\"_ftnref36\">[36]<\/a> de modo tal que el Estado posnacional se va constituyendo como un Estado que, m\u00e1s que crear un marco estable para el tr\u00e1mite de lo social, crea t\u00e9cnicas para ir detr\u00e1s de las contingencias de lo social. \u201cLa estatalidad es parte de la gobernabilidad y no al rev\u00e9s\u201d, dijo una vez Franco Orellana.<a href=\"#_ftn37\" id=\"_ftnref37\">[37]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El EPno es un Estado que puede limitarse a poner cimientos y dejar a la sociedad, como si dij\u00e9semos, andando sola. Este Estado tiene que estar todo el tiempo \u201csobre las cosas\u201d para que la sociedad no se desintegre o, al menos, no fluya por v\u00edas ajenas a su esfera de influencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Goznes.<\/em> Me gustar\u00eda entrar entonces en la quinta diferencia, fundamental, la de las formas de relaci\u00f3n entre el Estado y sus gobernados en un Estado-naci\u00f3n y en un EP. Si en un Estado-naci\u00f3n, ese gozne encarna en el t\u00e1ndem que forman la administraci\u00f3n y la representaci\u00f3n, en este EP ese gozne es la operatoria del t\u00e1ndem que forman la gesti\u00f3n <em>ad hoc<\/em> y la imaginalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si, en tiempos de Estado-Naci\u00f3n, la representaci\u00f3n era una forma de centralizar los sentidos del pueblo (o \u201cNaci\u00f3n\u201d) en el Estado, la imaginalizaci\u00f3n es una forma de dispersar sensaciones en la poblaci\u00f3n. Aquella act\u00faa por mediaciones institucionales; esta, por mediaciones interf\u00e1cicas. Ilustr\u00e9moslo primero con Natanson: \u201cComo los conductores de televisi\u00f3n, que ya no esperan el rating al final del programa sino que lo siguen en vivo a trav\u00e9s del minuto a minuto, el pr\u00f3ximo presidente deber\u00e1 relegitimarse no ya cada dos a\u00f1os sino todos los d\u00edas.\u201d<a href=\"#_ftn38\" id=\"_ftnref38\">[38]<\/a> Pero tomemos las \u2018instituciones\u2019 llamadas partidos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEl partido ha sido normalmente observado como una asociaci\u00f3n voluntaria generada en y por la sociedad, o en todo caso que desde all\u00ed se dirige hacia el Estado para trasladar los intereses de los sectores sociales a quienes moviliza y a los cuales representa. Aunque varios de los m\u00e1s importantes partidos y movimientos pol\u00edticos de Am\u00e9rica Latina surgieron o se consolidaron a partir de su acceso a los recursos estatales y tuvieron desde el comienzo una conformaci\u00f3n y aspiraciones poli-clasistas, a lo largo del siglo XX ellos sirvieron de veh\u00edculo de integraci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de diferentes grupos sociales, lo que cristaliz\u00f3 tambi\u00e9n en la persistencia de fuertes identidades colectivas y en su visualizaci\u00f3n como fuerzas representativas de sectores sociales espec\u00edficos.\u201d<a href=\"#_ftn39\" id=\"_ftnref39\">[39]<\/a> Ahora bien, \u201cexigir en t\u00e9rminos abstractos que los partidos tengan hoy las mismas caracter\u00edsticas y cumplan con similares funciones a las que ten\u00edan hace 50 a\u00f1os no parece tener mayor sentido. El mutuo alejamiento entre sociedad y partidos, ha dado lugar a nuevos tipos de v\u00ednculos entre ambos polos.\u201d<a href=\"#_ftn40\" id=\"_ftnref40\">[40]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese \u201cnuevo tipo de v\u00ednculo\u201d, en condiciones fluidas, opera no como v\u00ednculo sino como <em>contactos<\/em>.<a href=\"#_ftn41\" id=\"_ftnref41\">[41]<\/a> As\u00ed las cosas, hoy esos partidos son, seg\u00fan polit\u00f3logos como Scherlis o Cheresky, m\u00e1s que \u00f3rganos de representaci\u00f3n, agencias de gobierno: \u201cEn definitiva, las elecciones contempor\u00e1neas en Am\u00e9rica Latina se disputan en torno a qui\u00e9n se presenta y es percibido como quien est\u00e1 en mejores condiciones de conducir un gobierno que resuelva los problemas que las mayor\u00edas perciben como prioritarios.\u201d<a href=\"#_ftn42\" id=\"_ftnref42\">[42]<\/a> El asunto entonces pasa por: influir en esa percepci\u00f3n mayoritaria de esos problemas prioritarios (por ejemplo, es conocido que en Argentina hay much\u00edsimas m\u00e1s muertes en accidentes de tr\u00e1nsito que en situaciones de robo; sin embargo, la \u201cinseguridad\u201d es producida y percibida como problema prioritario), y legitimar \u00ad\u2013si usamos t\u00e9rminos politol\u00f3gicos\u2013 o posicionar \u2013si usamos un t\u00e9rmino m\u00e1s marketinero\u2013 al partido o candidato como agencia capaz de <em>resolver<\/em> ese problema. Con lo cual, imaginalizaci\u00f3n y gesti\u00f3n <em>ad hoc<\/em> se retroalimentan mutuamente: gesti\u00f3n de las im\u00e1genes de lo social e imagen de las gestiones sobre lo social son operaciones mutuamente solidarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo tal que los medios y el gobierno no solo setean la agenda, tambi\u00e9n setean el lenguaje \u2013o los protocolos de opini\u00f3n. No siempre pueden hacer que juzguemos como ellos desean, pero s\u00ed logran casi siempre que la matriz del juicio, los criterios de evaluaci\u00f3n, el tamiz con que filtramos los hechos, los hechos mismos, los esquemas con que los repartimos (casi siempre, de dos lugares, uno moral y otro inmoral), incluso la velocidad con la que hay que llegar a un juicio, sean los necesarios para llegar a la compatibilidad con los protocolos de la dominaci\u00f3n contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En otras palabras y brevemente, en las condiciones contempor\u00e1neas, no se trata de asegurar un control sobre los contenidos de la conciencia \u201cciudadana\u201d sino de darle una plataforma a cualquier contenido por venir \u2013un modo de linkear, unos reg\u00edmenes de visibilidad, de audibilidad y de circulabilidad, por los que circular y a los que hacer circular al circular en ellos con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si la representaci\u00f3n era interpretaci\u00f3n de una voluntad, la imaginalizaci\u00f3n, en el campo de la pol\u00edtica fluida, es satisfacci\u00f3n de unas preferencias, unos gustos. La representaci\u00f3n interpelaba ciudadanos (o sus agregaciones en clases, pueblos, naciones, corporaciones empresariales o laborales) previamente homogeneizados en dispositivos disciplinarios o de moldeo; la imaginalizaci\u00f3n, en cambio, interpela consumidores-empresarios-de-s\u00ed-mismos constantemente diversificados en dispositivos de control o biopol\u00edticos o de modulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, para ello alcanza con la publicidad, la infosfera y el mercado, y no aquilatar\u00edamos el rol del EP en todo esto \u2013que no se limita a sancionar la normativa y poner la infraestructura, los subsidios y las gestiones <em>ad hoc<\/em> para que funcionen los negocios y existan los yoes. El Estado posnacional no solo redistribuye recursos econ\u00f3micos sino tambi\u00e9n sentidos (fluidos, por supuesto).<a id=\"_ftnref43\" href=\"#_ftn43\">[43]<\/a> Pero esta redistribuci\u00f3n de sentidos, si bien da cierta cohesi\u00f3n a la vincularidad fluida, si bien inviste en alguna medida lo social, no totaliza las significaciones sociales, y es por lo tanto insuficiente para detener la dispersi\u00f3n, pues lo social prolifera como multirrealidad<a id=\"_ftnref44\" href=\"#_ftn44\">[44]<\/a> y necesita un cierre o una contenci\u00f3n, algo que \u201caplaste\u201d esa hidra sin centro. Aqu\u00ed entran la repetici\u00f3n medi\u00e1tica y militante acerca de la existencia de un \u201cmodelo\u201d en curso, a la vez que el machaque medi\u00e1tico y militante de que hay una disputa maniquea, y muy predefinida, entre \u201cel modelo\u201d y \u201cel poder real\u201d (o entre \u201cel autoritarismo\u201d y \u201cel estado de derecho\u201d, seg\u00fan qui\u00e9n machaque). Si se logra \u2013y se logra\u2013producir la percepci\u00f3n de que hay semejante enfrentamiento binario, si semejante binarismo cubre todo el espacio social cual guerra civil total y sencilla, si ocurre eso, entonces los machaques y las afectaciones binaristas logran <em>aplastar<\/em> la multirrealidad, endureci\u00e9ndola como a fluido no-newtoniano<a id=\"_ftnref45\" href=\"#_ftn45\">[45]<\/a>. El EP redistribuye sentidos que no puede totalizar pero s\u00ed puede binarizar, controlando, sin acotar, la proliferaci\u00f3n de la hidra \u201ca cielo abierto\u201d (esto es, sin disciplinarla representacionalmente, subsumiendo todas las significaciones bajo, por ejemplo, una \u201cNaci\u00f3n\u201d). La binarizaci\u00f3n imaginal se ha revelado un vector clave del gozne imaginal, y ha, si no cancelado, al menos metamorfoseado el consensualismo argentino pos \u201983 (no lo ha cancelado pues no puede subsumirlo sino solo \u201caplastarlo\u201d como a las otras significaciones sociales que proliferan hoy).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasemos ahora al otro t\u00e9rmino del gozne. Si la administraci\u00f3n daba lugar a una burocracia que actuaba rutinariamente conforme a leyes, la gesti\u00f3n <em>ad hoc<\/em> tramita punto por punto, cuesti\u00f3n por cuesti\u00f3n y paso a paso sus operaciones. Se puede tratar de las listas de precios cuidados, de la remisi\u00f3n de ganancias a casas matrices, de paritarias o de poblaci\u00f3n escolar, cada paso requiere un tr\u00e1mite y una negociaci\u00f3n particular. Si bien hay rutinas, la proporci\u00f3n de rutina y excepcionalidad, as\u00ed como la relaci\u00f3n entre ellas, debe gestionarse cada vez, al igual que la relaci\u00f3n entre una ley y su implementaci\u00f3n. Los movimientos sociales han aprendido esto y, as\u00ed como presentan proyectos de ley, no se dan por satisfechos cuando obtienen su aprobaci\u00f3n sino que siguen trabajando los modos de su implementaci\u00f3n (supervisando, presionando, asesor\u00e1ndose, estudiando, tomando en sus manos, generando nuevas instancias de di\u00e1logo y de <em>gesti\u00f3n<\/em> o lo que puedan cada vez).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este punto, me parece importante distinguir entre el car\u00e1cter situacional poderoso y el potente, pues en tiempos s\u00f3lidos, lo situacional, tan escaso en el enfoque molar de entonces, nos parec\u00eda siempre activo, abridor, subjetivante. Hoy la cuesti\u00f3n es m\u00e1s ambigua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El EP es un Estado que no logra convertir las situaciones en \u201cprovincias\u201d de un \u201cuniverso\u201d o partes de un todo. Un Estado que puede tomar medidas macro pero que debe abordar situacionalmente cada situaci\u00f3n. Un Estado que puede tender a conectar las situaciones atraves\u00e1ndolas v\u00eda transversalidad o confundi\u00e9ndolas en una entelequia nacional por v\u00eda imaginal o en una red \u2018pan-territorial\u2019 por v\u00eda gestionaria, pero que, tanto por la din\u00e1mica heterogeneizadora fluida como por la din\u00e1mica territorial de los movimientos, o, incluso, por la din\u00e1mica complejizante de las empresas y la sobredeterminante de las tendencias y urgencias mundiales se ve obligado a gestionar <em>ad hoc<\/em> cada cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, en esa gesti\u00f3n <em>ad hoc<\/em> hay un intento de captura, un intento de des-situar, un intento de invisibilizar el hormigueo a trav\u00e9s de los mapas estatales, las singularidades situacionales y los encuentros singulares entre singularidades. Pero la tensi\u00f3n entre mapa y territorio, entre imaginalizaci\u00f3n-gesti\u00f3n des-situadora y movimiento situador se mantienen tanto desde el punto de vista puramente situacional como desde el punto de vista puramente estatal. As\u00ed, un movimiento como la T\u00fapac o como la Federaci\u00f3n Tierra y Vivienda tienen en su seno tanto una din\u00e1mica situadora como una din\u00e1mica des-situadora; de la misma forma que el Estado tiene tanto una din\u00e1mica imaginal desconocedora de la segmentaci\u00f3n territorial como unas pr\u00e1cticas gestionadoras que obtienen gobernabilidad solo a condici\u00f3n de hacer un abordaje situacional puntual (en general, pero no necesariamente, desingularizador) del segmento o problema en cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En pocas palabras, en condiciones posnacionales, la fuerza que tiende a la desingularizaci\u00f3n para volver gobernables las situaciones y la fuerza que tiende a la singularizaci\u00f3n para volver situaci\u00f3n lo gobernado no son f\u00e1cilmente asimilables (la primera, al Estado; la segunda, a los nosotros). Se tratar\u00e1 de abordar y experimentar situacionalmente los problemas-puntos que se planteen y detectar, ubicar y acompa\u00f1ar la fuerza del com\u00fan y su potencia a la vez que detectar, ubicar y sortear los obst\u00e1culos que pone la fuerza capital-gubernamental del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">S\u00ed podemos, sin embargo, hacer una caracterizaci\u00f3n general: a medida que 2001 se ha ido alejando en el tiempo (cronol\u00f3gico y subjetivo) y el r\u00e9gimen pol\u00edtico kirchnerista prolongando en el poder, se fue afianzando el extractivismo (tanto de recursos naturales como de capacidades colectivas) y se fue reduciendo el espacio para que el abordaje situacional-singularizador venga de agentes o equipos estatales. En otras palabras, el poder ha ganado posiciones y la potencia encuentra menos situaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Habr\u00eda entonces dos tipos de abordaje situacional en condiciones posnacionales. Al que tiene como efecto predominante tornar las situaciones menos singulares y m\u00e1s gobernables, lo llamaremos gesti\u00f3n <em>ad hoc<\/em>. Al que tiene como efecto predominante tornarlas menos gobernables, menos calculables y m\u00e1s potentes, con mayor apertura de posibles, lo llamaremos situacional, singularizador, o, tambi\u00e9n, con Ignacio Lewkowicz, actividad configurante del nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estamos intentando distinguir cualidades o fuerzas que act\u00faan en nuestra circunstancia, pero una y otra pueden darse entre agentes del Estado y entre movimientos sociales. Los actores concretos (se trate de personas, grupos o programas) pueden oscilar de una a otra, o estar atravesados por ambas, ofreciendo una gran ambig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso, situacionalmente. De conjunto, sin embargo, el Estado argentino (pero no solamente el argentino) es un aparato muy vasto, con necesidades y din\u00e1micas que no son situacionales (como reproducir y ampliar su maquinaria, por ejemplo, o como gobernar, satisfacer, legitimarse, etc.): su din\u00e1mica es, como tendencia general, abordar <em>ad hoc<\/em> cada situaci\u00f3n evitando que devenga singularidad ingobernable o disolvente, o que esa singularidad se expanda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fin, la noci\u00f3n de <em>conexi\u00f3n real <\/em>que Ignacio Lewkowicz propone en \u201cLa subjetividad contempor\u00e1nea\u201d y en <em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em> pasa a desligaz\u00f3n en <em>Pensar sin Estado<\/em>. Como sea, en la segunda fluidez debe a su vez ser modificada por conexi\u00f3n imaginal-medi\u00e1tica-astitucional. Los \u201cgoznes\u201d han cambiado. No son el v\u00ednculo mediado de la solidez, pero tampoco la pura facticidad de la conexi\u00f3n real que primaba en la primera fluidez. El Estado posnacional gestiona <em>ad hoc<\/em> que esas conexiones se den. Si hemos de recurrir a las may\u00fasculas para diferenciar la funci\u00f3n estatal nacional de la posnacional, el Estado-naci\u00f3n era un Tercero metaestructural, mientras que el Estado posnacional es un tercero que opera en la misma superficie que los t\u00e9rminos cuya conexi\u00f3n debe gestionar. Es por esta diferencia topol\u00f3gica que \u201cpresencia\u201d y \u201causencia\u201d del Estado no eran palabras cardinales del debate pol\u00edtico cuando era un Estado-naci\u00f3n y s\u00ed lo son cuando es uno posnacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><\/a>Pasemos a la tercera diferencia entre primera y segunda fluidez. Nos referimos al cambio en el estatuto de la exclusi\u00f3n y por lo tanto en el de la inclusi\u00f3n, que se vuelve problema de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ignacio Lewkowicz diferenci\u00f3 cualitativamente la exclusi\u00f3n s\u00f3lida, propia del capitalismo industrial, y la expulsi\u00f3n fluida. Con sus reflexiones, buscaba se\u00f1alar y pensar \u201cuna situaci\u00f3n en la que la humanidad ya no es el conjunto de los hombres \u00abbiol\u00f3gicamente\u00bb definidos.\u201d<a href=\"#_ftn46\" id=\"_ftnref46\">[46]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa reclusi\u00f3n es el modo de exclusi\u00f3n de los Estados Nacionales; la expulsi\u00f3n es el modo de exclusi\u00f3n del mercado neoliberal. Reclusi\u00f3n y expulsi\u00f3n describen modos distintos de hacer con lo excluido\u2026 En la l\u00f3gica nacional, la inclusi\u00f3n social es responsabilidad estatal, pero tambi\u00e9n la reclusi\u00f3n\u2026 Ni\u00f1os, locos y presos son encerrados en las escuelas, los hospitales y las prisiones con un prop\u00f3sito estatal: producci\u00f3n y disciplinamiento de las conciencias. Producida y disciplinada tal cualidad, los actores en cuesti\u00f3n ingresan en el \u00e1mbito del que hab\u00edan sido excluidos: la vida ciudadana, para la cual la conciencia es un atributo esencial. As\u00ed definida, la reclusi\u00f3n de los ni\u00f1os, los locos y los presos en las instituciones de encierro es una operaci\u00f3n productora de humanidad. Ahora bien, la exclusi\u00f3n en l\u00f3gica de mercado tiene un estatuto radicalmente otro. La exclusi\u00f3n actual no es reclusi\u00f3n por ausencia de conciencia, sino expulsi\u00f3n de la red de consumo.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, pp. 48-9)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso ten\u00eda efectos sobre el \u201cconcepto pr\u00e1ctico de humanidad\u201d: la condici\u00f3n superflua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa imposibilidad estatal de imponer restricciones al capital financiero condiciona la vida contempor\u00e1nea\u2026 M\u00e1s radicalmente, la operatoria del capital produce un tipo espec\u00edfico de antropolog\u00eda. Ahora\u2026, \u00bfqu\u00e9 es <em>humanidad<\/em> cuando el capital financiero es el medio en el que transcurre la existencia humana?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa dominaci\u00f3n del capital financiero altera el concepto pr\u00e1ctico de humanidad. En adelante, la humanidad de cada humano transcurre sobre un r\u00e9gimen de contingencia continua. La humanidad instituida por la Revoluci\u00f3n Francesa en particular y las revoluciones burguesas en general, se desvanece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u2026A diferencia de los poderes de cu\u00f1o estatal \u2013que dominan fijando, prescribiendo, adscribiendo los cuerpos a los lugares, las tareas o los discursos\u2013, el capital financiero condiciona escap\u00e1ndose. En caso de no hallar condiciones adecuadas para la ganancia m\u00e1xima, se retira hacia otro punto del tablero global\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa figura de la exclusi\u00f3n var\u00eda seg\u00fan la configuraci\u00f3n hist\u00f3rica. El estado naci\u00f3n excluye recluyendo; el capital financiero se desengancha de los t\u00e9rminos que no colaboran en su infinita valorizaci\u00f3n. El capital financiero no excluye, expulsa. Los desenganchados, sin tratamiento institucional destinado a normalizarlos o reciclarlos, quedan fuera de juego y <em>sin lugar de expulsi\u00f3n preciso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa poblaci\u00f3n, seg\u00fan las enciclopedias, es un dato primordial de la riqueza de las naciones. La superpoblaci\u00f3n relativa constitu\u00eda tambi\u00e9n un destacamento necesario: ej\u00e9rcito industrial de reserva. En definitiva, el trabajo era necesario para el capital productivo y el capital productivo era necesario para el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>En condiciones de capital financiero, la superpoblaci\u00f3n es el dato primordial<\/em>. Nadie es necesario hasta que demuestre lo contrario, a priori todos sobramos. Esencialmente, <em>cada uno es superfluo<\/em>. Una operaci\u00f3n de cohesi\u00f3n valorizadora lo conectar\u00e1 con el flujo de capital mientras colabore con ese proceso desesperado de valorizaci\u00f3n. Caso contrario, caer\u00e1 desenganch\u00e1ndose y sin arraigo en la humanidad instituida. Es cierto que hay otras formas de humanizaci\u00f3n, pero aqu\u00ed importa esta modalidad. As\u00ed definida, la humanidad contempor\u00e1nea es -ante todo\u2013 contingente en la era de la fluidez financiera. Y esto significa una sola cosa: <em>ya no hay nada equivalente a la humanidad socialmente instituida y asegurada. Podemos perder humanidad, podemos ganar humanidad<\/em>.\u201d<a href=\"#_ftn47\" id=\"_ftnref47\">[47]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta reversibilidad acarrea una mutaci\u00f3n irreversible: ser humane se ha vuelto contingente, y esto define el devenir superfluo de la humanidad de les homo sapiens:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEs preciso pensar el car\u00e1cter contingente de esa contingencia que est\u00e1 en juego en la definici\u00f3n de la humanidad como sitio de la contingencia. M\u00e1s claramente: la humanidad es su contingencia, pero existe cuando existe y no existe cuando no existe. Si esa contingencia de la humanidad no ha dado lugar a un advenir de la humanidad, entonces, la humanidad no existe; pero <em>si existe por la contingencia, no borra su contingencia al existir<\/em>. Siendo as\u00ed, puede haber y no haber humanidad. La humanidad puede perderse o conquistarse. Pero los caminos no son reversibles dado el car\u00e1cter ontol\u00f3gicamente superfluo propio del neoliberalismo.\u201d<a href=\"#_ftn48\" id=\"_ftnref48\">[48]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La condici\u00f3n de poblaci\u00f3n excedente, la condici\u00f3n de expulsado del excluido era un punto importante, decisivo, de la caracterizaci\u00f3n lewkowicziana de fluidez y de su contrapunto con la solidez. A diferencia del excluido s\u00f3lido, no se trataba de un recluido por inhabilidad provisoria o definitiva para usar la raz\u00f3n sino de un expulsado por incapacidad para consumir y entrar en la humanidad (tal como la defin\u00eda pr\u00e1cticamente el mercado en los \u201990: es humano quien consume, y no el que no consume):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que define la expulsi\u00f3n? M\u00e1s all\u00e1 de la existencia de poblaciones excluidas, lo espec\u00edfico de la expulsi\u00f3n actual es su inscripci\u00f3n como amenaza, su posibilidad de devenir destino, tambi\u00e9n entre los incluidos. En este sentido, la expulsi\u00f3n existe como horizonte probable para cualquiera. De esta manera, un rasgo espec\u00edfico de nuestra contemporaneidad es la instalaci\u00f3n de la <em>amenaza generalizada<\/em> de exclusi\u00f3n de la l\u00f3gica de consumo.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 50, subrayado m\u00edo)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo que, en uno y otro texto, lo que convert\u00eda al incluido en superfluo era la posibilidad de devenir poblaci\u00f3n sobrante \u2013desocupado, en fin\u2013 y no poder consumir. Por baja que fuera la probabilidad de expulsi\u00f3n para tal o cual individuo, el hecho era que se hab\u00eda convertido en una deriva posible en la nueva circunstancia, la del neoliberalismo mundial y el mercado global.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la segunda fluidez pudimos ver que la condici\u00f3n superflua del ser permanece; esa \u201ccondici\u00f3n superflua como antropolog\u00eda contempor\u00e1nea\u201d se mantiene, pero de otra manera. Ahora la condici\u00f3n superflua no proviene exclusivamente de la eventualidad de no poder consumir, sino del mismo hecho de poder consumir. La inclusi\u00f3n fluida es superflua por sus propias caracter\u00edsticas, y no solo porque est\u00e1 amenazada. La condici\u00f3n superflua ya no es solamente efecto de una amenaza de exclusi\u00f3n sino de las mism\u00edsimas formas en que se logra inclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pudimos ver, por un lado, que los \u201cexcluidos\u201d llegaron a estar \u201cincluidos\u201d en el mercado global, y, por otro, que la forma de inclusi\u00f3n tambi\u00e9n produce superfluidad. Por el lado de los excluidos, o sencillamente los pobres que no son, como en los \u201990, los recientemente despedidos de una unidad productiva, los vemos incluidos en el mercado a trav\u00e9s de varias v\u00edas. Por el lado puramente econ\u00f3mico, formas m\u00faltiples del trabajo (changas, ferias, empleos temporarios, alquiler de piezas, rebusques y emprendimientos diversos, incluyendo cooperativas, narcomenudeo y tambi\u00e9n condiciones serviles), los llamados planes sociales o subsidios al consumo (\u201casignaci\u00f3n por hijo\u201d, \u201cciudadan\u00eda porte\u00f1a\u201d, etc.), la llamada inclusi\u00f3n financiera (microcr\u00e9ditos, planes que se cobran por v\u00eda bancaria, cuentas bancarias gratuitas). As\u00ed las cosas, les excluides del empleo formal est\u00e1n muy lejos de estar excluides del mercado; quiz\u00e1 su capacidad de consumo \u2013individualmente considerada\u2013 sea baja o muy baja, pero lo cualitativo es que est\u00e1n incluides en la circulaci\u00f3n de dinero, bienes y servicios \u2013y tambi\u00e9n en la competencia mercantil, que resulta definitoria desde el punto de vista neoliberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el lado meramente econ\u00f3mico no es la \u00fanica forma de llegar a tener humanidad en la cultura contempor\u00e1nea. En tiempos de primera fluidez, consumir parec\u00eda la \u00fanica forma de humanizarse el homo sapiens.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El consumidor se define por sus actos de consumo\u2026 El hecho mismo de ser hombre es lo que est\u00e1 en juego\u2026 El consumo es producci\u00f3n de signos. El acto de consumir es un signo para el reconocimiento del otro.<a href=\"#_ftn49\" id=\"_ftnref49\">[49]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A tal punto el consumo econ\u00f3mico parec\u00eda la \u00fanica forma de obtener reconocimiento que en 1994 Ignacio Lewkowicz cre\u00eda adivinar que \u201ca principios del siglo XXI se interrumpe la dial\u00e9ctica del mutuo reconocimiento\u201d<a href=\"#_ftn50\" id=\"_ftnref50\">[50]<\/a> para aquellos que no pudieran consumir, esos \u201cque no son signo, los humillados, los avergonzados, que se esconden para ver, pero que no pueden ser vistos \u00ad\u2013una mirada los atraviesa sin verlos, los anula\u2013.\u201d<a href=\"#_ftn51\" id=\"_ftnref51\">[51]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las condiciones hoy son otras. El consumidor hoy tiene otras formas de obtener reconocimiento que no dependen directamente de la capacidad adquisitiva y que tampoco son las propias de la solidez. Estas formas de obtener reconocimiento tienen que ver con tecnolog\u00edas aun no disponibles en los \u00faltimos \u201990: la c\u00e1mara videofotogr\u00e1fica y el celular que es tel\u00e9fono y navegador web en cada bolsillo. Son formas de producir im\u00e1genes de s\u00ed y de \u2013tan importante como producirlas\u00ad\u2013 hacerlas circular, hacerlas ver por otros. Este ser vistas de las im\u00e1genes logra un reconocimiento a trav\u00e9s del gusteo y el comentario por otros. No es un reconocimiento s\u00f3lido porque no queda inscripto en el Otro propio de tiempos estatal-nacionales: la Patria o sus mediadores (Per\u00f3n o pap\u00e1 o el Partido, o el Padre que fuera), y en este sentido no es una representaci\u00f3n sino un reconocimiento imaginal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Transcribo unos p\u00e1rrafos de \u201cEl yo con hipo existencial, o la condici\u00f3n superflua del hombre socialmente incluido\u201d, cap\u00edtulo de <em>El bienestar en la cultura <\/em>queiban en este sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDany-Robert Dufour suger\u00eda hace poco que todas las \u2018grandes referencias\u2019 del pasado contin\u00faan estando disponibles para ser utilizadas hoy en d\u00eda, pero ninguna de esas tiene suficiente autoridad sobre las dem\u00e1s como para imponerse entre los buscadores de referencias. Confundidos y perdidos, en un mar de proclamaciones de autoridad que compiten entre s\u00ed, sin que ninguna voz en particular se haga suficientemente alta o audible durante el tiempo necesario para destacar sobre la cacofon\u00eda y proporcionar un motivo importante, los habitantes de un mundo moderno l\u00edquido no son capaces de encontrar, por mucho que se lo propongan, un \u2018enunciador colectivo cre\u00edble\u2019 (alguien que \u2018sostenga en nuestro nombre lo que no podemos sostener cuando se nos deja solos\u2019 y que \u2018nos asegure, frente al caos, una cierta permanencia de or\u00edgenes, fines y orden\u2019). Tienen que conformarse, en cambio, con sustitutos muy poco fiables. Las tentadoras ofertas alternativas de autoridad (la notoriedad -el lugar de la regulaci\u00f3n narrativa-, las celebridades ef\u00edmeras y los \u00eddolos del momento, los igualmente vol\u00e1tiles temas de conversaci\u00f3n de moda, sacados del silencio y la autoridad m\u00e1s absolutos por un receptor o un micr\u00f3fono en mano de un reportero televisivo, y que desaparecen del candelero y de los titulares con la misma rapidez fulminante), hacen las veces de se\u00f1ales de tr\u00e1fico m\u00f3viles en un mundo desprovisto de otras que sean permanentes.\u201d<a href=\"#_ftn52\" id=\"_ftnref52\">[52]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cAs\u00ed pues, a nuestro humano hambre de ser no lo sacia el sentido, sino la intensidad, la diferenciaci\u00f3n, la visibilidad, la autenticidad, el entretenimiento\u2026 en breve, la imagen imaginal. Vivimos nuestro hambre de ser como hambre de imagen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMientras que en solidez existir consist\u00eda en ser representado, en fluidez existir consiste en hacerse visible, en hacerse imagen. Si en la cultura s\u00f3lida, existir era ocupar un lugar en la cultura, en la fluida, existir es tener un lugar (que tal vez debamos llamar vitrina o sencillamente pantalla) en el flujo de obviedad. All\u00ed, hacerse reconocible; aqu\u00ed, hacerse visible. All\u00ed, tener identidad; aqu\u00ed, tener imagen. La imagen nos domina por aspiraci\u00f3n, m\u00e1s que por opresi\u00f3n. La tarea de llegar a existir es la tarea de aspirar a ser como la imagen, una tarea muy \u2018sustentable\u2019 \u2013dir\u00edamos usando la fraseolog\u00eda \u2018eco&#8217; de la hora\u2013, ya que es infinitamente renovable\u2026 Ciertamente, la tarea de servir a la patria, por ejemplo, o a Dios, tambi\u00e9n era infinita pero llevaba toda una vida. \u00c9sta era la referencia con la cual el sujeto se identificaba y por la cual el sujeto se dejaba interpelar, la referencia que comandaba, dispon\u00eda y encauzaba sus pr\u00e1cticas de modo vitalicio. Era una promesa tambi\u00e9n, pero era perenne \u2013\u201clarga como esperanza de pobre\u201d. Las promesas imaginales, en cambio, son ef\u00edmeras y cada vez que caduca una \u2013o antes aun\u2013, viene otra r\u00e1pidamente a reemplazarla. No es que aspirar a la imagen prometida sea una tarea infinita, sino que las im\u00e1genes a las que aspirar, las finitas im\u00e1genes que constituyen otras finitas aspiraciones, caducan y se renuevan infinitamente.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En fin, en la segunda fluidez, es f\u00e1cil llegar a ser imagen (no hace falta comprar cosas), una imagen reconocible por otres que f\u00e1cilmente llegan a ser im\u00e1genes. Lo que es imposible es que la imagen que cada uno llega a ser quede inscripta, quede instituida indeleblemente, esto es, representada por Otro que lo sabe a uno. Recordemos que saber es suponer (ver supra), y hoy nadie puede suponer que est\u00e1 siendo todo el tiempo supuesto por Otro. Nada \u2013ni nadie\u2013 en la fluidez queda instituido, como bien se\u00f1alaba Ignacio Lewkowicz, pero en la segunda fluidez los sentidos imaginales de las cosas, las instituciones y las personas logran astituirlas \u2013una forma precaria de existencia. Se mantiene as\u00ed la antropolog\u00eda superflua, pero ya no solamente por amenaza de expulsi\u00f3n sino por el mismo modo en que cada uno logra introducirse en las redes del reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues el reconocimiento, ese que para la persona es condici\u00f3n de existencia, no pasa solamente por hacerse ver, sino que incluye alguna manera, indispensable, de verse visto. Para sentirse reconocida y existente, la persona necesita no solamente mostrarse sino tambi\u00e9n alguna confirmaci\u00f3n de que lo que muestra es visto; su existencia subjetiva depende no solamente de emitir se\u00f1ales sino tambi\u00e9n de recibir alguna se\u00f1al de que sus se\u00f1ales han sido recibidas. Pero hay m\u00e1s: esas se\u00f1ales de recepci\u00f3n son tanto m\u00e1s constitutivas cuanto m\u00e1s significativa o significativo sea, para la persona, su emisor. Una madre, un padre, una escuela, un dios, una naci\u00f3n, un patr\u00f3n pueden ser esas \u201cgrandes referencias\u201d de que hablaba Bauman, que, al mostrarle a la persona que la ven tambi\u00e9n constituyen, aprueban, validan, su yo. En condiciones s\u00f3lidas, con Estado-naci\u00f3n, esas referencias destacan sobre la \u201ccacofon\u00eda general\u201d durante el tiempo suficiente para llegar a ser instituciones que instituyen yoes, grandes referencias que, otorgando su reconocimiento, los producen y autorizan y los inscriben en la cultura. En condiciones fluidas, en cambio, las fuentes de reconocimiento resultan contingentes: madres y padres cuya propia validaci\u00f3n no est\u00e1 confirmada sino que pende de su fluctuante capacidad de compra de lo que el mercado ofrece a sus hijos y de otras fluctuaciones (las conyugales, por ejemplo), escuelas cuya validaci\u00f3n es cuestionada seg\u00fan su capacidad de entretener m\u00e1s que de transmitir y seg\u00fan otras fluctuaciones, una naci\u00f3n que no existe como esencial comunidad de origen y destino de toda una poblaci\u00f3n sino como \u00e9xito o fracaso de su seleccionado de f\u00fatbol y otras variaciones poco esenciales (como por ejemplo, el gobierno de turno). En estas fluidas condiciones, una fuente vital de reconocimiento llegan a ser los gusteos, comentarios y dem\u00e1s interacciones virtuales que, en cuanto reconocimientos, tienen muchas diferencias con el reconocimiento s\u00f3lido: vienen de diversas personas, no dependen de un examen y por lo tanto no se sabe bien qu\u00e9 est\u00e1n aprobando, faltan si se cae la conexi\u00f3n a internet, no llegan a inscribirse sino que se esfuman tan r\u00e1pido que exigen una emisi\u00f3n constante de se\u00f1ales\u2026 en breve, es un reconocimiento disperso, fluctuante, ambiguo, no mediado por un Tercero, que no llega de una instituci\u00f3n y no instituye la subjetividad del reconocido (la astituye). De tal forma, la condici\u00f3n superflua es intr\u00ednseca a las modalidades de la misma inclusi\u00f3n y no depende solamente del albur de la exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed las cosas, debemos ver un cambio, ya no solamente en el estatuto fluido de la expulsi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en el de la inclusi\u00f3n. Cuando Ignacio escrib\u00eda \u2013en tiempos de primera fluidez, \u201cen la que la humanidad ya no es el conjunto de los hombres \u00abbiol\u00f3gicamente\u00bb definidos\u201d\u2013, no resultaba claro que la inclusi\u00f3n quedara afectada por la mercantilizaci\u00f3n general de lo social. \u201cS\u00f3lo una parte de esa supuesta humanidad cae en estado pr\u00e1ctico bajo la \u00f3rbita de la educaci\u00f3n de la modernidad.\u201d<a href=\"#_ftn53\" id=\"_ftnref53\">[53]<\/a> Lo que la noci\u00f3n de segunda fluidez intenta pensar es justamente unas condiciones en las que tampoco la parte incluida habita la cultura como en tiempos modernos. Si la primera fluidez permit\u00eda pensar que \u201cla subjetividad actual no es efecto de un pan\u00f3ptico exterior que vigila, sino de la amenaza de exclusi\u00f3n que controla\u201d<a href=\"#_ftn54\" id=\"_ftnref54\">[54]<\/a>, la segunda fluidez quiere pensar y dar a pensar una subjetividad actual que no es efecto de unos dispositivos de encierro que moldean sino de unos dispositivos de inclusi\u00f3n a cielo abierto que precarizan esa inclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><\/a>Podemos redondear este recorrido. La idea de fluidez lewkowicziana acusa recibo del fin de la estabilidad estatal-nacional, y encuentra inestabilidad, asociada a la volatilidad del capital financiero. La idea de segunda fluidez que propongo ver encuentra metaestabilidad, asociada a la precariedad del capital recombinante. La estabilidad estatal-nacional no ha regresado, pero hay equilibrios inestables \u2013o precarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a>Nuestro cuadro de tres columnas ser\u00eda:<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table><tbody><tr><td>Solidez<\/td><td>fluidez 1<\/td><td>fluidez 2<\/td><\/tr><tr><td>Estabilidad<\/td><td>Inestabilidad<\/td><td>Metaestabilidad<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Metaestabilidad es un concepto de la f\u00edsica y la qu\u00edmica, y refiere a sistemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDe un sistema f\u00edsico se dice que est\u00e1 en equilibrio metaestable (o falso equilibrio) cuando la menor modificaci\u00f3n de los par\u00e1metros del sistema (presi\u00f3n, temperatura, etc.) basta para romper dicho equilibrio. Es as\u00ed que, en agua subfundida (es decir agua que permanece l\u00edquida a una temperatura inferior al punto de congelaci\u00f3n), la menor impureza que tenga una estructura isomorfa a la del hielo juega el rol de un germen de cristalizaci\u00f3n y basta para hacer solidificar el agua en hielo.\u201d<a href=\"#_ftn55\" id=\"_ftnref55\">[55]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que aqu\u00ed interesa de este estado es que el punto de equilibrio es f\u00e1cil de romper.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa metaestabilidad es la propiedad que exhibe un sistema con varios estados de equilibrio, cuando permanece en un estado de equilibrio d\u00e9bilmente estable durante un considerable per\u00edodo de tiempo. Sin embargo, bajo la acci\u00f3n de perturbaciones externas dichos sistemas exhiben una evoluci\u00f3n temporal hacia un estado de equilibrio fuertemente estable.\u201d<a href=\"#_ftn56\" id=\"_ftnref56\">[56]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo t\u00edpico es el de la botella de cerveza enfriada a una temperatura menor a 0\u00b0 C. Esa cerveza permanece en estado l\u00edquido, pero, al golpear la botella (al \u201cperturbar el sistema\u201d), la cerveza se congela (alcanzando el estado s\u00f3lido, que se considera como fuertemente estable). Sin embargo, para ser rigurosos, ning\u00fan sistema es totalmente estable, y la metaestabilidad acecha incluso a la mayor solidez. El ejemplo t\u00edpico de esto es el del diamante, afamado por ser el material m\u00e1s resistente, el m\u00e1s duro. Sin embargo, se dice que, transcurridos millones de a\u00f1os o elevando la temperatura ambiente, un diamante se convierte en grafito, el blando material de las minas de l\u00e1piz. Tanto el grafito como el diamante se componen de \u00e1tomos de carbono y sus diferencias de dureza responde a diferencias en c\u00f3mo se estructuran esos \u00e1tomos. A la inversa, para formar un diamante, es necesaria que una gran energ\u00eda perturbe un sistema de \u00e1tomos de carbono, como la liberada por la gran presi\u00f3n de dos placas tect\u00f3nicas chocando entre s\u00ed a alt\u00edsimas temperaturas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tal manera, tampoco la solidez es totalmente estable (como venimos constatando hace tiempo, no lo fue, y mut\u00f3). Sin embargo, podemos definir la solidez, o las configuraciones estatal-nacionales como aquellas donde el equilibrio del sistema es m\u00e1s duradero y el mismo sistema act\u00faa permanentemente para evitar perturbaciones capaces de desequilibrarlo. Es el rol que Ignacio Lewkowicz otorgaba a la pr\u00e1ctica dominante o Estado-naci\u00f3n. \u201cLa eficacia de la dominante es decisiva para comprender la coherencia situacional de las pr\u00e1cticas <em>a priori<\/em> indeterminadas\u201d (<em>La historia sin objeto<\/em>, cap. 3). El Estado-naci\u00f3n era el gran dispositivo de producci\u00f3n constante de equilibraci\u00f3n de lo social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, <a>la noci\u00f3n de metaestabilidad no aparece en el pensamiento lewkowicziano de la fluidez. La fluidez lewkowicziana, en tanto pura facticidad y pura conexi\u00f3n real, se presentaba como la ausencia completa de equilibrios o, mejor, de procedimientos de equilibraci\u00f3n como los que hab\u00edamos conocido en tiempos nacionales. La segunda fluidez, en cambio, genera continuamente equilibrios precarios. Se nos dir\u00e1 que el equilibrio del diamante tambi\u00e9n lo es. La diferencia es que la precariedad del equilibrio diamantino nos resulta imperceptible, mientras que la de nuestras vidas, sus trabajos, sus parejas, sus gobiernos, sus empresas, se sienten en el cuerpo aun incluso si no es verbalizada. <\/a>Si la precariedad no es verbalizada, nada impide que atemorice los cuerpos. Sin embargo, si no es verbalizada, todo el flujo social impide que sea pensada. Las nociones de Estado posnacional, astituci\u00f3n, imaginalizaci\u00f3n, contacto ayudan a pensar la metaestabilidad contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn condiciones de fluidez [dec\u00eda Ignacio], naturalmente permanece el esquema ontol\u00f3gico de la instituci\u00f3n reproductiva. M\u00e1s que in\u00fatil resulta da\u00f1ino. Pues no permanece como pura representaci\u00f3n instituyente; <em>colabora a ciegas<\/em> con la destituci\u00f3n.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 185, subrayado m\u00edo). Esta es una importante diferencia con lo que pasa en la segunda fluidez: la representaci\u00f3n del esquema s\u00f3lido permanece pero colabora a ciegas, no ya con la destituci\u00f3n, sino con la astituci\u00f3n. En realidad, siempre que no hay pensamiento se colabora a ciegas con la din\u00e1mica <em>mainstream<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la primera fluidez a la segunda no hay cambios tan sustanciales como de la solidez a la fluidez. Si de la solidez a la fluidez hubo ruptura, mutaci\u00f3n, podr\u00edamos decir que de all\u00ed a la segunda fluidez hubo matices, evoluciones, gradaciones. Ello no impide, sin embargo, encontrar algunos cambios cualitativos que son decisivos para la subjetividad y su constituci\u00f3n. Esas gradaciones, esas figuras terceras logran a veces producir cambios cualitativos. No advertirlos puede muchas veces hacernos creer que el paradigma s\u00f3lido, su \u201cesquema ontol\u00f3gico\u201d, es bueno para pensar lo que ocurre y nos ocurre, creer que podemos volver a pensarnos como antes. Pero tenemos otro riesgo m\u00e1s: creer que el paradigma de la fluidez como \u201cdisyunci\u00f3n universal\u201d o \u201ccat\u00e1strofe\u201d es bueno para pensar lo que ocurre y nos ocurre cada vez que la precariedad se nos desequilibra y nos desequilibra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La segunda fluidez no es un cuadro completo de la circunstancia contempor\u00e1nea. Son algunas herramientas para pensarla sin caer en anacronismos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este libro intenta mostrar la productividad de una tesis, la tesis de una fluidez generadora, y quiere a la vez constituir una invitaci\u00f3n a emplear sus herramientas conceptuales en la percepci\u00f3n de lo social y el pensamiento de las subjetivaciones.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Originalmente, esta era la introducci\u00f3n a un ambicioso volumen sobre la segunda fluidez, pero, como resultaba muy extenso, ese libro se est\u00e1 publicando por partes (suprimiendo algunos cap\u00edtulos, como este): <em>Esto no es una instituci\u00f3n<\/em>, <em>Esto no es una representaci\u00f3n<\/em> y <em>Esto no es un v\u00ednculo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Ignacio Lewkowicz, \u201cSubjetividad contempor\u00e1nea: entre el consumo y la adicci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> \u201cVale aclarar que no se trata de meras operaciones exteriores para introducirse en esa l\u00f3gica sino de operaciones que resultan de transitar esa l\u00f3gica.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, 20)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> As\u00ed, no solo de operaciones se compone la subjetividad (si bien muchas veces Ignacio la defin\u00eda como conjunto de operaciones; por ejemplo, en la introducci\u00f3n de <em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>). \u201cNos hab\u00edamos acostumbrado a caracterizar la subjetividad en una situaci\u00f3n sondeando su concepto pr\u00e1ctico de <em>tiempo<\/em><em>, <\/em>sus pr\u00e1cticas productoras de <em>verdad<\/em><em>, <\/em>sus criterios de <em>responsabilidad<\/em><em> <\/em>y el estatuto de su <em>ley<\/em>\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 187, subrayados en el original). Hay que <em>sondearlos<\/em> porque no son visibles sin pensamiento, esto es, no son visibles a la luz de la subjetividad que hace a cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> \u201c<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/psicologia\/9-7505-2002-07-11.html\">Estos son los sujetos de la devastaci\u00f3n<\/a>\u201d, <em>P\u00e1gina\/12<\/em> del 11 de julio de 2002. Subrayado m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> El \u00edndice del libro proyectado era m\u00e1s largo. Se puede ver <a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/indice-proyecto-del-libro-sobre-la-segunda-fluidez\/\">aqu\u00ed<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> En este libro no ahondamos en esta noci\u00f3n y m\u00e1s bien partimos de ella. Ver Pablo Hupert, <em>El Estado posnacional. M\u00e1s all\u00e1 de kirchnerismo y antikirchnerismo<\/em>, Buenos Aires, Autonom\u00eda y Pie de los Hechos, 2015 [2011]. Es menester aclarar que Ignacio Lewkowicz empleaba tambi\u00e9n el adjetivo \u201cposnacional\u201d, pero en un sentido distinto al que le damos nosotros. \u00c9l lo empleaba en sentido lato, para referir a los tiempos posteriores al agotamiento del Estado-naci\u00f3n, y en ese sentido en sus escritos, los \u201ctiempos posnacionales\u201d son los tiempos en que lo social se desarrolla en condiciones fluidas. Nosotros, andado el tiempo, debimos diferenciar entre el Estado t\u00e9cnico-administrativo y el Estado posnacional, llamando as\u00ed al Estado que \u201credistribuye\u201d sentidos imaginales (ver <em>El Estado posnacional\u2026 <\/em>y en www.pablohupert.com.ar, \u201cNo hay dos sin tres. El Estado en la fluidez\u201d), mientras que el t\u00e9cnico-administrativo no lo hac\u00eda. Ninguno de los dos centraliza y articula lo social como lo hac\u00eda el nacional, pero, donde el t\u00e9cnico-administrativo se declaraba prescindente, el posnacional encontr\u00f3 formas de relevancia social semi\u00f3ticas y materiales (lo que hoy se llama \u201cpresencia del Estado\u201d). Debi\u00f3 hacerlo por un condicionamiento pol\u00edtico-social que recibi\u00f3 de <em>2001<\/em> y que aqu\u00e9l no hab\u00eda recibido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> V. <em>El Estado posnacional\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> \u201cSubjetividad contempor\u00e1nea: entre el consumo y la adicci\u00f3n\u201d; s.f, circa 2000.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> \u201cPero entendamos, no es la asamblea instituci\u00f3n -ef\u00edmera como instituci\u00f3n- sino la asamblea como disposici\u00f3n -duradera como disposici\u00f3n-. La asamblea es gigantesca y precaria, como dispositivo y mecanismo de pensamiento; la asamblea es un espacio en el que uno puede existir porque piensa.\u201d <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 221.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> \u201cSi no nos configuramos, no existo -as\u00ed, en este desacople gramatical-.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 210). Ver los cap\u00edtulos 9 a 11 de <em>Pensar sin Estado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ver el cap\u00edtulo 9 de <em>Pensar sin Estado<\/em>, \u201cA la sombra de yo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ver el cap\u00edtulo de <em>Sucesos argentinos<\/em>,\u201cSubjetivaci\u00f3n del consumidor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 198.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> Dice Christian Marazzi: \u201cla colonizaci\u00f3n capitalista de la esfera de la circulaci\u00f3n ha procedido sin descanso, hasta transformar al consumidor en un aut\u00e9ntico productor de valor econ\u00f3mico\u2026 Pi\u00e9nsese en Ikea que, despu\u00e9s de haber delegado en el cliente toda una serie de funciones (individuaci\u00f3n del c\u00f3digo del art\u00edculo deseado, b\u00fasqueda del objeto, descarga de la g\u00f3ndola, carga sobre el coche, etc.), externaliza el trabajo de montaje del sistema de bilbiotecas modulares Billy; es decir, externaliza costes fijos y variables importantes que son, desde ahora, soportados por el consumidor con un m\u00ednimo de beneficio en el precio de los productos, al tiempo que la empresa disfruta de enormes ahorros en t\u00e9rminos de costes\u2026 Se pueden dar otros ejemplos: las empresas de software, empezando por Microsoft y Google, habitualmente dan a probar las nuevas versiones de sus programas a los consumidores; pero no s\u00f3lo ellas.\u201d En AAVV, <em>La gran crisis de la econom\u00eda global<\/em>, Traficantes de sue\u00f1os y Tinta Lim\u00f3n, 2019. Por supuesto, debemos recordar que tambi\u00e9n al consumir informaci\u00f3n producimos m\u00e1s informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> \u201cEscuela y ciudadan\u00eda\u201d, clase 7 de la Diplomatura en Gesti\u00f3n Educativa de FLACSO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 31. Vale la pena volver aclarar que el t\u00e9rmino \u201cpost-nacional\u201d no tiene el sentido que le venimos dando desde nuestro libro <em>El Estado posnacional<\/em>.Lewkowicz no diferenciaba entre un estado t\u00e9cnico administrativo y uno posnacional (sencillamente porque esa diferencia aun no se hab\u00eda producido; fue una creaci\u00f3n hist\u00f3rica posterior ).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> T\u00edtulo del cap\u00edtulo 2 de <em>Pensar sin Estado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 32.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 33.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\">[22]<\/a> \u201c<a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/psicologia\/9-7505-2002-07-11.html\">Estos son los sujetos de la devastaci\u00f3n<\/a>\u201d, <em>P\u00e1gina\/12<\/em> del 11 de julio de 2002.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\">[23]<\/a> Hoy sabemos que el capitalismo financiero, tanto a nivel macroecon\u00f3mico como microecon\u00f3mico, produce subjetividad y estatalidad. Produce de otros modos, y eso es lo que queremos pensar con la segunda fluidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\">[24]<\/a> Ignacio, con su lucidez habitual, hab\u00eda se\u00f1alado (en el curso \u201cSociolog\u00eda de la dispersi\u00f3n\u201d de 2003) el car\u00e1cter decisivo del proyecto como vector de \u201ccomposici\u00f3n\u201d o \u201ccohesi\u00f3n\u201d en las nuevas condiciones, pero no lleg\u00f3 a ver su generalizaci\u00f3n ni su llegar a convertirse en forma espont\u00e1nea de llegar a ser algo o alguien. Tan espont\u00e1nea se ha vuelto, que hoy no distinguimos entre proyecto y programa, cosa que \u00e9l hac\u00eda. Si en ese momento ve\u00eda al <em>manager<\/em>, un actor poco frecuente de ciertas grandes empresas, como \u201cparadigma de la subjetividad por proyectos\u201d, hoy encontramos al emprendedor proactivo como ingrediente de casi todos los yoes y organizaciones. No hay hoy \u201cmeta-subjetividad institucional\u201d (como dec\u00eda en <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 35), pero hay s\u00ed conato emprendedor y, si bien no es \u201cmeta-subjetivo\u201d, s\u00ed es transversal a los sujetos. (En fluidez, la diseminaci\u00f3n transversal de ciertas pr\u00e1cticas puede hacer creer que existe la ubicaci\u00f3n \u201cmeta-\u201d.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\">[25]<\/a> Esta tesis es inseparable de la que dice que el mercado \u201cradicalizado\u201d desplaz\u00f3 al Estado del lugar de fundamento de lo social sin por eso ocupar ese lugar. Aqu\u00ed la separamos para claridad de la exposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\">[26]<\/a> En <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 101, Ignacio caracteriza el saber s\u00f3lido, representacional, como el que puede suponer, pues ocurre en \u201creg\u00edmenes de repetici\u00f3n capaces de producir [las] estabilidades requeridas para que el saber pueda suponer.\u201d) Saber es suponer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\">[27]<\/a> \u201cEs inconcebible la instituci\u00f3n sin metainstituci\u00f3n que disponga las condiciones.\u201d (<em>Pensar sin Estado<\/em> 173) La noci\u00f3n de astituci\u00f3n quiere pensar instituciones en las que las condiciones no las ponga una metainstituci\u00f3n. No digo que lo logre. Digo que ayuda a percibir que existen. Que comienza, entonces, a experimentar un pensarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref28\" id=\"_ftn28\">[28]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 109: \u201cEl consumidor es un ente at\u00f3mico desvinculado de otros. El mercado produce desvinculaci\u00f3n. Si la familia era la c\u00e9lula b\u00e1sica de la sociedad, el consumidor no es c\u00e9lula de nada. Es \u00e9l, en su mundo. Para hablar honestamente, <em>soy yo<\/em> en mi mundo.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref29\" id=\"_ftn29\">[29]<\/a> \u201cEl analista sin estado\u201d, en <em>Campo grupal<\/em> n\u00b0 56, mayo de 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref30\" id=\"_ftn30\">[30]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 156. En la terminolog\u00eda de Ignacio Lewkowicz, \u201cpr\u00e1ctica\u201d es el elemento social m\u00e1s b\u00e1sico (m\u00e1s b\u00e1sico aun que \u201ccuerpo\u201d o \u201clengua\u201d u otro elemento social, pues estos no son sino conjuntos de pr\u00e1cticas discursivamente estabilizadas, donde la estabilizaci\u00f3n discursiva es tambi\u00e9n una pr\u00e1ctica); ver Campagno y Lewkowicz, <em>La historia sin objeto<\/em>, Tinta Lim\u00f3n, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref31\" id=\"_ftn31\">[31]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 35.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref32\" id=\"_ftn32\">[32]<\/a> En la segunda fluidez aparece la actividad figurativa del semiocapital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref33\" id=\"_ftn33\">[33]<\/a> \u201cEl analista sin estado\u201d, en <em>Campo grupal<\/em> n\u00b0 56, mayo de 2004.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref34\" id=\"_ftn34\">[34]<\/a> Un caso extremo y patol\u00f3gico es el \u201chikikomori\u201d. \u201cUn <em>hikikomori<\/em> reacciona [a la presi\u00f3n que siente del mundo exterior] con un completo aislamiento social para evitar toda la presi\u00f3n exterior. Pueden encerrarse en sus dormitorios o alguna otra habitaci\u00f3n de la casa de sus padres durante periodos de tiempo prolongados, a menudo a\u00f1os. Normalmente no tienen ning\u00fan amigo, y en su mayor\u00eda duermen a lo largo del d\u00eda, y ven la televisi\u00f3n o juegan al ordenador durante la noche.\u201d (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hikikomori\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hikikomori<\/a>) Quiz\u00e1 un caso que se aproxima es el del personaje de la serie <em>Merl\u00ed<\/em> llamado Iv\u00e1n, de modo que no es un fen\u00f3meno solamente japon\u00e9s y puede encontr\u00e1rselo en cualquier parte en el mundo contempor\u00e1neo. Sin duda, se trata de una tendencia de la fluidez tal como Ignacio Lewkowicz la describi\u00f3. Pero, al mismo tiempo, muestra la gran dificultad pr\u00e1ctica que presenta encerrarse totalmente. Tampoco Lewkowicz cre\u00eda posible un encierro total y mencionaba \u201cest\u00edmulos medi\u00e1ticos o virtuales\u201d; lo que cambia en la segunda fluidez es que esos est\u00edmulos pueden y deben pensarse como productores de subjetividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref35\" id=\"_ftn35\">[35]<\/a> Por supuesto, no todas las astituciones son \u201ctuneos\u201d de instituciones pret\u00e9ritas. Al contrario, muchas o la mayor\u00eda nacieron en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref36\" id=\"_ftn36\">[36]<\/a> Se\u00f1alamiento de Ariel Pennisi durante la ronda de presentaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n de este libro en La Cazona de Flores, 8\/9\/11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref37\" id=\"_ftn37\">[37]<\/a> En abril de 2014, a prop\u00f3sito de los linchamientos que se sucedieron desde marzo de ese a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref38\" id=\"_ftn38\">[38]<\/a> \u201c<a href=\"http:\/\/www.eldiplo.org\/192-es-posible-limitar-al-poder-financiero\/la-democracia-del-minuto-a-minuto\/#n_3\">La democracia del minuto a minuto<\/a>\u201d, <em>Le Monde diplomatique, edici\u00f3n Cono Sur<\/em>, Buenos Aires, junio de 2015.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref39\" id=\"_ftn39\">[39]<\/a> G. Scherlis, \u201cPresidentes y partidos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref40\" id=\"_ftn40\">[40]<\/a> G. Scherlis, \u201cPartidos argentinos: m\u00e1s adaptaci\u00f3n, menos debate\u201d, <em>Blog del Centro de Investigaciones Pol\u00edticas<\/em> (www.cipol.org), 21\/5\/15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref41\" id=\"_ftn41\">[41]<\/a> Ver el cap\u00edtulo \u201c\u00bfContactos sin v\u00ednculo? Un bosquejo de la vincularidad fluida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref42\" id=\"_ftn42\">[42]<\/a> Scherlis, \u201cPresidentes y partidos\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref43\" id=\"_ftn43\">[43]<\/a> Ver P. Hupert, \u201c<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/la-escena-publica-posnacional-como-reconocimiento-y-ninguneo-posneoliberal\/\">La escena p\u00fablica posnacional como reconocimiento (y ninguneo) posneoliberal<\/a>\u201d en lobosuelto.com.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref44\" id=\"_ftn44\">[44]<\/a> L\u00f3pez Petit, <em>Breve tratado\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref45\" id=\"_ftn45\">[45]<\/a> \u201cUn fluido no newtoniano puede hacerse f\u00e1cilmente a\u00f1adiendo almid\u00f3n de ma\u00edz en una taza de agua. Cuando la suspensi\u00f3n se acerca a la concentraci\u00f3n cr\u00edtica es cuando las propiedades de este fluido no newtoniano se hacen evidentes. La aplicaci\u00f3n de una fuerza con la cucharilla hace que el fluido se comporte de forma m\u00e1s parecida a un s\u00f3lido que a un l\u00edquido. Si se deja en reposo recupera su comportamiento como l\u00edquido. Se investiga con este tipo de fluidos para la fabricaci\u00f3n de chalecos antibalas, debido a su capacidad para absorber la energ\u00eda del impacto de un proyectil a alta velocidad; pero permaneciendo flexibles si el impacto se produce a baja velocidad. Un ejemplo familiar de un fluido con el comportamiento contrario es la pintura. Se desea que fluya f\u00e1cilmente cuando se aplica con el pincel y se le aplica una presi\u00f3n, pero una vez depositada sobre el lienzo se desea que no gotee\u201d (wikipedia.org). Un video en <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\">www.youtube.com<\/a> \/watch?v=QPg2XkGXF1I.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se ve, no es la una estructura interna la que logra la contenci\u00f3n de la liquidez de estos fluidos, sino una fuerza externa, intensa y veloz (l\u00e9ase una fuerza fluida).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref46\" id=\"_ftn46\">[46]<\/a> <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, Buenos Aires, Paid\u00f3s, 2004, p. 26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref47\" id=\"_ftn47\">[47]<\/a> \u201cLa subjetividad en la era de la fluidez\u201d, ponencia al Congreso de la Federaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica de Am\u00e9rica Latina (FEPAL), Montevideo, 2002. Subrayados nuestros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref48\" id=\"_ftn48\">[48]<\/a> Ib\u00edd., nota 1. Subrayado m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref49\" id=\"_ftn49\">[49]<\/a> \u201cSubjetividad contempor\u00e1nea: entre el consumo y la adicci\u00f3n\u201d; s.f, circa 2000.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref50\" id=\"_ftn50\">[50]<\/a> <em>Pensar sin Estado<\/em>, p. 38, nota al pie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref51\" id=\"_ftn51\">[51]<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref52\" id=\"_ftn52\">[52]<\/a> Zygmunt Bauman, <em>Vida l\u00edquida<\/em>, Paidos, Bs As, 2006, p. 46-7. Las citas dentro de la cita son del libro de Dufour, <em>L\u2019art de reduire les t\u00eates. <\/em><em>Sur la nouvelle servitude de l\u2019homme liber\u00e9 a l\u2019\u00e8re du capitalisme total<\/em>, Deno\u00ebl, 2003, pp. 69 y 44. El subrayado es m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref53\" id=\"_ftn53\">[53]<\/a> <em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref54\" id=\"_ftn54\">[54]<\/a> \u201cEscuela y ciudadan\u00eda\u201d, clase 7 de la Diplomatura en Gesti\u00f3n Educativa de FLACSO.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref55\" id=\"_ftn55\">[55]<\/a> M. Combes, <em>Simondon. Una filosof\u00eda de lo transindividual<\/em>, Buenos Aires, Cactus, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref56\" id=\"_ftn56\">[56]<\/a> https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Metaestabilidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un mundo de efectos se genera cuando leemos algunas circunstancias bajo el supuesto de que la fluidez ya no se retirar\u00e1. Una escuela que parece como la cl\u00e1sica pero sin implicaci\u00f3n, una instituci\u00f3n que aparenta ser la cl\u00e1sica pero sin metainstituci\u00f3n, un Estado como el nacional pero sin capacidad de totalizaci\u00f3n, una imagen que parece representar pero hace otra cosa, un linchamiento que parece castigar pero agrava la desligaz\u00f3n, unas relaciones que parecen cl\u00e1sicas pero conectan sin vincular. La hip\u00f3tesis se mostr\u00f3 productiva como el mundo (un poco menos, en rigor), y abri\u00f3 espacio a nuevas hip\u00f3tesis \u2013la de lo imaginal, la de la astituci\u00f3n\u2013 que permiten a su vez leerlo en su fluidez y en su fuerza generadora de relaciones, objetos y sujetos fluidos.<\/p>\n<p>Pero no solamente eso. \u201cEl historiador se pregunta si es posible habitar una\u00a0 subjetividad distinta a la instituida\u201d. La hip\u00f3tesis de una fluidez productiva permite preguntar por los modos de subjetivaci\u00f3n y politizaci\u00f3n de sus efectos \u2013la posibilidad de unos contraefectos.<\/p>\n<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/cambios-en-la-fluidez-de-la-primera-a-la-segunda-un-pasaje-por-ignacio-lewkowicz\/\" class=\"read-more-link\">Continua leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\"Cambios en la fluidez (de la primera a la segunda). Un pasaje por Ignacio Lewkowicz.\"<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a>","protected":false},"author":2,"featured_media":5048,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[506,12],"tags":[63,68,157,165,470,450,210,244,421,710,801,323,352],"class_list":["post-5046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-adelanto-del-libro-sobre-segunda-fluidez","category-fluidez","tag-astitucion","tag-egida-de-la-imagen","tag-escuela","tag-estado-posnacional","tag-fluidez","tag-imaginal","tag-institucion","tag-lewkowicz","tag-mariana-cantarelli","tag-metaestabilidad","tag-prosumidor","tag-redes-sociales","tag-subjetividad","penguin-post","penguin-post-not-sticky"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5046"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5248,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5046\/revisions\/5248"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}