{"id":5321,"date":"2026-01-16T11:41:00","date_gmt":"2026-01-16T14:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=5321"},"modified":"2026-01-09T22:13:59","modified_gmt":"2026-01-10T01:13:59","slug":"un-comun-concreto-las-muchas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/un-comun-concreto-las-muchas\/","title":{"rendered":"Un com\u00fan concreto: Las Muchas."},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:37px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abEl olor a trementina nos coloca, la ventana que deja entrar la luz, las copas de los \u00e1rboles\u2026 Empezamos a juntarnos m\u00e1s deliberadamente en una \u00e9poca en que organiz\u00e1bamos los \u201canti-s\u00e1bados\u201d. Cada una con su atril a pintar. No hab\u00eda rondas. Cada una frente a su tela forma como su propio bunker. Salir y con\u00adversar para volver a entrar y nunca perder consciencia de las luchas de cada una, aun si no se conversa, aun si, espalda con espalda, se pierde la noci\u00f3n de que hay alguien m\u00e1s ah\u00ed.\u00bb<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llama la atenci\u00f3n el procedimiento de estas pintoras: no se limitan a enfrentar el lienzo, como cualquier pintorx; a eso le agregan tener una espalda tras la propia espalda. No es darle la espalda sino estar -pintar- \u201cespalda <em>con<\/em> espalda\u201d. Para la incertidumbre del pintar, tienen espalda. No pintan lo mismo; pintan juntas. Es una \u201cestancia en com\u00fan\u201d, pintando. Una parte del procedimiento es estar frente a la tela como en un bunker y otra parte es salir del bunker para conversar de la lucha que pintar es -en medio de la lucha. Una conversaci\u00f3n colectiva que sostiene la actividad singular que sostiene a su vez la conversaci\u00f3n colectiva. Este proceder crea una intimidad p\u00fablica y (es decir: o) un com\u00fan que sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este com\u00fan concreto nace, como un grupo, con rasgos compartidos, y, como lo grupal o como la trama consecuente o como el nosotros lewkowicziano, produce algo com\u00fan que no estaba antes de su actividad colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero, los rasgos compartidos. Estas pintoras ten\u00edan como profe de pintura a Lula Mari y les interesaba \u201cla pintura figurativa al \u00f3leo.\u201d<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Sin embargo, este rasgo compartido, m\u00e1s que rasgo identitario, era una inadecuaci\u00f3n como la que plantea Ariel Pennisi: una in-coincidencia de cada une consigo mismo y con el mundo.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> \u201cNuestra forma de pintar est\u00e1 ya atravesada por una cantidad de rechazos, lo que no hace tan f\u00e1cil asumir un deseo en relaci\u00f3n a la pintura\u2026 Por eso a los encuentros llegamos cada una de su desierto, de su propio desencuentro con el ambiente art\u00edstico.\u201d<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> El colectivo se convirti\u00f3 en un espacio en que esa inadecuaci\u00f3n, que se viv\u00eda como soledad, pod\u00eda afirmarse, desarrollarse. \u201cEs como encontrarse con alguien que tiene un vicio secreto que es igual al de una.\u201d<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Otro rasgo compartido es el de la lucha por el tiempo. \u201cNuestras econom\u00edas son parecidas, algo precarias, entre las clases y la necesidad de ganar tiempo para pintar.\u201d<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a> Pero una lucha compartida no genera necesariamente identidad grupal o de clase, sino que puede ser un proceso transindividual que, adem\u00e1s de singularizar a cada une, genera un exceso. Ese exceso es lo que resumimos como \u201clo grupal\u201d, y tiene que ver con una producci\u00f3n com\u00fan, una coproducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo primero que Las Muchas produce es un tiempo para pintar. Luchar contra la disposici\u00f3n corriente de los s\u00e1bados organizando \u201canti-s\u00e1bados\u201d generaba tiempo, un tiempo en un espacio. No un tiempo-espacio objetivo, definido solamente por d\u00eda, hora y lugar, sino producido por el sujeto colectivo que desea pintar y se pone a pintar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abLa relaci\u00f3n que tenemos con la pintura es una suerte de adherencia a algo que est\u00e1 en la clave de lo in\u00fatil, del exceso, de lo intim\u00edsimo que se sustrae de cualquier demanda del mundo; al contrario, hay que inventar el vac\u00edo para que eso exista. Nunca tenemos conflicto por no saber qu\u00e9 pintar\u2026 como borrachas buscamos cualquier cosa cuando la pintura est\u00e1 encendida. Una vez despertado ese deseo no hay que forzar el acto de pintar, solo queremos m\u00e1s tiempo y m\u00e1s excusas para pintar.\u00bb<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Las Muchas, tambi\u00e9n se produce colectivamente un oficio, que es una forma de practicar la pintura: cada una en lo suyo y todas juntas, espalda con espalda y conversando. \u201cEn una pintura figura\u00adtiva [como la nuestra], muy trabajada, [se juega] una apuesta sensible no muy gritada, sino susurrada.\u201d<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\">[8]<\/a> Este oficio practica lo que Deleuze llam\u00f3 lengua menor o tartamudeo o estilo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abUn estilo\u2026 no es una estructura significante, ni una organizaci\u00f3n bien pensada, ni una inspiraci\u00f3n espont\u00e1nea, ni una orquestaci\u00f3n, ni una musiquilla. Es un agenciamiento, un agenciamiento de enunciaci\u00f3n. Tener estilo es llegar a tartamudear en su propia lengua. Y eso no es f\u00e1cil, pues hace falta que ese tartamudeo sea realmente una necesidad. No se trata de tartamudear al hablar, sino de tartamudear en el propio lenguaje.\u00bb<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El susurro de Las Muchas es la vacilaci\u00f3n del propio lenguaje, vacilaci\u00f3n comprensible en un lenguaje que se est\u00e1 inventando y se est\u00e1 afirmando en ese proceso colectivo de individuaci\u00f3n que es el procedimiento que inventaron. Como ve\u00edamos con Percia, un com\u00fan es una enunciaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como se trata de pintura, no solo el lenguaje, sino tambi\u00e9n la mirada se coproduce: \u201cCom\u00adpartimos una manera de pensar la pintura, fuimos armando unas pistas a partir de las cu\u00e1les podemos decirnos cosas sobre la pintura de la otra, forjarnos una mirada.\u201d<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n este com\u00fan produce consecuencias. Una consecuencia es el nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abCuando empezamos a juntarnos no ten\u00edamos la idea de armar un grupo solo de mujeres, incluso al momento de jugar a ponernos un nombre no sonaban nombres necesariamente femeninos, pero habiendo chicos en el taller [de Lula Mari] no se nos ocurri\u00f3 incluirlos. Hasta que surgi\u00f3 \u201cLas Muchas\u201d, porque efectiva\u00admente \u00e9ramos mujeres, unas cuantas y lo sentimos potente; un colectivo de muchas, abierto. La condici\u00f3n femenina no estuvo primero, pero despu\u00e9s se resignific\u00f3 y lo que en un principio fue intuitivo tom\u00f3 otro espesor.\u00bb<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra consecuencia coproducida es la alianza: \u201cHay una alianza en base a un entendimiento muy profundo, a una lucha compartida, a la necesidad de inventar un lugar en el mundo para esta pintura.\u201d<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\">[12]<\/a> Otra consecuencia es volverse a juntar: \u201cnunca salimos de los encuentros de igual \u00e1nimo, siempre algo se transforma y esa confianza nos mueve a seguir encontr\u00e1ndonos.\u201d<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\">[13]<\/a> Son todas consecuencias del entramarse en un espacio-taller que generan m\u00e1s entramarse. Nombre, alianza, confianza, seguir encontr\u00e1ndose: todas producciones colectivas que producen mundo com\u00fan que posibilita el encuentro entre pintoras co-operantes que produce mundo com\u00fan que posibilita el encuentro\u2026 en un bucle l\u00f3gico sin principio ni final.<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra producci\u00f3n de este com\u00fan es una alegr\u00eda que flota entre los cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abAl momento de emprender camino a una reuni\u00f3n parece jugarse una energ\u00eda extra en relaci\u00f3n a las actividades cotidianas, una energ\u00eda que cuesta, desde la coordinaci\u00f3n hasta la concreci\u00f3n. Pero una vez que los encuentros tienen lugar, fluye un entu\u00adsiasmo y terminamos muy enfocadas. Como si supi\u00e9ramos que ah\u00ed se alimenta el deseo de pintar.\u00bb<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abSe sostiene una intimidad grupal en di\u00e1logo con la masividad de las marchas. Para esas situaciones nos organizamos, pero no demasiado, hacemos lugar a lo que de manera improvisada va surgiendo y, al ritmo del proceso que se juega entre nosotras, vamos adquiriendo fuerza en la acci\u00f3n.\u00bb<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\">[16]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abCuando nos encontramos percibimos la lucha de la otra y nos emocionamos. Las conversaciones que tenemos alrededor de esa soledad nos dan mucha fuerza y nos enfoca. Y cada peque\u00f1o \u201ctriunfo\u201d de una de nosotras alivia al resto.\u00bb<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abNos hace felices la preparaci\u00f3n de una muestra.\u00bb<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\">[18]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:14px\">\u00abCuando gan\u00f3 Macri las elecciones, el clima que se empez\u00f3 a vivir nos golpe\u00f3 an\u00edmicamente y sentimos la necesidad de juntarnos para procesar la situaci\u00f3n, necesit\u00e1ba\u00admos un espacio que fuera amoroso y lo encontramos entre noso\u00adtras. El amor que se gener\u00f3 entre nosotras es la materia prima del colectivo.\u00bb<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\">[19]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda esta alegr\u00eda es \u201cintensidades que necesitan m\u00e1s de un cuerpo\u201d, como dec\u00eda Percia; necesitan un com\u00fan. Toda esta alegr\u00eda es potencia, y la potencia, as\u00ed como lo com\u00fan de un com\u00fan adviene por fuera y entre lo existente, se desarrolla por fuera y entre los poderes. Como dec\u00eda Deleuze: \u201cL\u00ednea quebrada que pasa entre dos\u201d entes. Si un com\u00fan es una composici\u00f3n transindividual o singularidad colectiva que deviene por fuera y entre los individuos individualizados, la potencia es un poder hacer que el individuo instituido y las instituciones instituidas no pueden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estuvimos diciendo, en \u00ab<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=5325\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=5325\">V\u00ednculo, contacto, trama, transindividual y com\u00fan<\/a>\u00ab, que lo com\u00fan es un rastro sutil, palpable y evanescente a la vez. Ahora podemos decir en qu\u00e9 se desvanece y en qu\u00e9 se palpa. Se palpa en la alegr\u00eda y en la juntura del nosotrxs; se desvanece cuando se desvanece la alegr\u00eda y la apuesta del hacer-pensar-sentir-decir juntxs ya no se afirma. Pero, dig\u00e1moslo de una vez, es eso palpable lo que hace concreto a un com\u00fan -y no meramente imaginario- que adviene por fuera de lo existente. Por eso Percia, despu\u00e9s de asentar que \u201clo grupal no son los grupos\u201d, admite que, a veces, \u201clos grupos son efectuaciones posibles de lo grupal.\u201d<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\">[20]<\/a> Esa concreci\u00f3n es muy poco frecuente, y palparla, percibirla, requiere del concepto de trama consecuente como lo que pone en marcha una composici\u00f3n transindividual o un com\u00fan concreto -y tambi\u00e9n requiere del relato que ese concepto permite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero volvamos al com\u00fan concreto que nos ocupa aqu\u00ed. Con toda esa actividad colectiva y (co)productiva se habita \u201cun entre-lugar que es la pintura misma\u201d<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\">[21]<\/a>, pero atenci\u00f3n: habitarlo es coproducirlo (no es un lugar preexistente que estaba esperando a sus ocupantes). Ese \u201centre-lugar\u201d es algo que adviene y deviene \u201cpor fuera de lo existente\u201d y entre los entes, pues los excede, y, sin embargo, existe, se vive. Ese exceso es el \u201cefecto Muchas\u201d: \u201cuna existencia inimaginada antes de estar vivi\u00e9ndose\u201d. Adem\u00e1s tiene una tarea, una \u201cactividad configurante\u201d: la producci\u00f3n com\u00fan de singularidades (tanto individuales como colectiva) en la pintura. Es decir, este com\u00fan es una trama de consecuencias, un proceso transindividual: es lo grupal que hace diferir a cada una respecto de su versi\u00f3n individual y al mismo tiempo es un social que difiere del <em>mainstream<\/em> social. Este doble diferir es la potencia que tiene un com\u00fan y que no tiene una red de contactos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> AA.VV., <em>Mujeres colectivas<\/em>, Vicente L\u00f3pez: Red Editorial, 2019, p. 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u00cdd., p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Ver \u201cUna trama con consecuencias. La amistad\u201d, en este volumen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Mujeres\u2026<\/em>, cit., p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> \u00cdd., p. 25.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> \u00cdd., p. 27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> \u00cdd., p. 26.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\">[8]<\/a> \u00cdd., p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\">[9]<\/a> Gilles Deleuze y Claire Parnet, <em>Di\u00e1logos<\/em>, Valencia: Pre-textos, 1980 [1977], p. 8.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>Mujeres\u2026<\/em>, cit., p. 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\">[11]<\/a> \u00cdd., p. 19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\">[12]<\/a> \u00cdd., pp. 22-23.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\">[13]<\/a> \u00cdd., p. 28.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\">[14]<\/a> Eso no significa que el colectivo dure para siempre. Los colectivos, dice Percia, \u201cse rompen tras decir lo que tienen que decir\u201d (<em>estancias\u2026<\/em>, cit., p. 91). De tal manera, creo que dir\u00eda Pennisi, \u201cviven y mueren instituyentes\u201d (<em>Nuevas instituciones\u2026<\/em>, cit., p. 57). Pero tambi\u00e9n hay colectivos que apuestan a continuar el colectivo para que diga lo que lo dicho (en el sentido de coproducido) hace decir, esto es, para seguir extrayendo consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>Mujeres\u2026<\/em>, cit., p. 22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u00cdd., p. 20.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\">[17]<\/a> \u00cdd., p. 23.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\">[18]<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\">[19]<\/a> \u00cdd., p. 27.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\">[20]<\/a> \u201cLo grupal\u2026\u201d, cit.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\">[21]<\/a> \u00cdd., p. 24.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>volvamos al com\u00fan concreto que nos ocupa aqu\u00ed. Con toda esa actividad colectiva y (co)productiva se habita \u201cun entre-lugar que es la pintura misma\u201d[21], pero atenci\u00f3n: habitarlo es coproducirlo (no es un lugar preexistente que estaba esperando a sus ocupantes). Ese \u201centre-lugar\u201d es algo que adviene y deviene \u201cpor fuera de lo existente\u201d y entre los entes, pues los excede, y, sin embargo, existe, se vive. Ese exceso es el \u201cefecto Muchas\u201d: \u201cuna existencia inimaginada antes de estar vivi\u00e9ndose\u201d. Adem\u00e1s tiene una tarea, una \u201cactividad configurante\u201d: la producci\u00f3n com\u00fan de singularidades (tanto individuales como colectiva) en la pintura. Es decir, este com\u00fan es una trama de consecuencias, un proceso transindividual: es lo grupal que hace diferir a cada una respecto de su versi\u00f3n individual y al mismo tiempo es un social que difiere del mainstream social. 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