{"id":5361,"date":"2026-04-04T00:04:00","date_gmt":"2026-04-04T03:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/?p=5361"},"modified":"2026-04-06T12:36:38","modified_gmt":"2026-04-06T15:36:38","slug":"ignacio-lewkowicz-pensador-de-la-solidez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/ignacio-lewkowicz-pensador-de-la-solidez\/","title":{"rendered":"Ignacio Lewkowicz, pensador de la solidez"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Cuenta Mariana Lewkowicz que la gente que le pregunta por Ignacio no sabe cu\u00e1l era su oficio. \u201c\u00bfVos sos pariente del fil\u00f3sofo?\u201d, le preguntan. O tambi\u00e9n, del pedagogo, del periodista, del psicoanalista, del escritor, del polit\u00f3logo\u2026 De todo, menos historiador. Mariana, en las jornadas-homenaje que hicimos en julio pasado en Pu\u00e1n, nos pregunt\u00f3 a la mesa de la que particip\u00e9 junto a dos colegas historiadores (Fabio Wasserman y Javier Trimboli), una pregunta que quiero recoger aqu\u00ed: \u00bfEn qu\u00e9 sentido IL era historiador? Esa es la pregunta en esta exposici\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>IL proced\u00eda detectando pr\u00e1cticas sin representaci\u00f3n, o detectando representaciones sin pr\u00e1cticas. Al hacer eso, historizaba. Quiero aqu\u00ed mostrar a IL historizando: detectando una diferencia temporal, produciendo un pasado a partir del presente. En general, nos deslumbramos, al leerlo, de su capacidad para detectar y conceptualizar las tendencias m\u00e1s actuales, pero hoy quiero llamar la atenci\u00f3n sobre su capacidad para perfilar el pasado contra el cual esas tendencias se mostraban novedosas y decisivas.\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Por un lado, \u00e9l siempre dibujaba un esquema para ubicar lo que era una pr\u00e1ctica sin representaci\u00f3n o, mejor dicho, una pr\u00e1ctica desacoplada de su representaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Por otro lado, en <em>\u00bfQu\u00e9 hace el pensamiento?<\/em> dice que \u201clo que nos interesa no es el relato del cambio, sino la circunscripci\u00f3n precisa del enunciado obst\u00e1culo obsoleto.\u201d Enunciado obst\u00e1culo obsoleto puede entenderse como una representaci\u00f3n que ya no representa las pr\u00e1cticas. IL no buscaba relatar un devenir o un proceso social sino detectar una alteraci\u00f3n de las pr\u00e1cticas. Una alteraci\u00f3n tal que convert\u00eda en obsoleta a una representaci\u00f3n heredada.<\/li>\n\n\n\n<li>Podr\u00edamos decir que cuando \u00e9l desarrolla el concepto de fluidez, en los \u201990, detect\u00f3 que el enunciado obst\u00e1culo obsoleto era el sintagma \u201cEstado-naci\u00f3n\u201d. Circunscribi\u00f3 ese sintagma como uno que no acoplaba con las pr\u00e1cticas estatales que le eran contempor\u00e1neas. Las pr\u00e1cticas estatales de los \u201990 hab\u00edan cambiado. El Estado se hab\u00eda convertido en mero \u201cadministrador t\u00e9cnico de las nuevas tendencias\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 33). En <em>Pensar sin Estado<\/em> lo dice as\u00ed:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Vemos poderes pero no espacios soberanos. Los Estados ya no se enuncian como capaces -y con voluntad- de determinar el curso del devenir. Esta p\u00e9rdida de arraigo transforma los Estados soberanos en Estados administrativos. Si algo ha quedado establecido \u00faltimamente es que los Estados administran las consecuencias de un proceso que no gobiernan: el proceso de globalizaci\u00f3n. (p. 72)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo vemos en estas l\u00edneas detectando pr\u00e1cticas que no ten\u00edamos representadas: que, a pesar de que ten\u00edan gobiernos, los Estados administraban procesos que no gobernaban, los generados por -como lo llam\u00f3- el mercado radicalizado. Entonces propuso otra representaci\u00f3n para esos Estados que encontr\u00f3 en estado pr\u00e1ctico: el sintagma \u201cEstado t\u00e9cnico-administrativo\u201d. Los sintagmas \u201cmercado radicalizado\u201d y \u201cEstado t\u00e9cnico-administrativo\u201d quer\u00edan representar -o mejor, pensar- una realidad nueva, unas pr\u00e1cticas sociales nuevas.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>El panorama que pint\u00f3 IL, escribiendo en grupo o solo, es conocido. La expulsi\u00f3n, la cat\u00e1strofe, la escuela-galp\u00f3n, el consumidor, la insignificancia, la crisis como devenir no reglado, la locura enloquecida, la c\u00e1rcel-dep\u00f3sito, el intelectual sin partido, etc.: todo el paisaje -y hasta la l\u00f3gica de funcionamiento- de la fluidez. Ese paisaje y esa l\u00f3gica nos permitieron tener una representaci\u00f3n adecuada a las nuevas pr\u00e1cticas sociales, una representaci\u00f3n que por lo dem\u00e1s no se limitaba a describir un panorama o a explicarlo suficientemente, sino que nos hac\u00eda pensarnos situacionalmente y a veces subjetivarnos.<\/li>\n\n\n\n<li>Lo que quiero subrayar hoy, sin embargo, no es su pensamiento de la fluidez sino su pensamiento de la solidez. Mi tesis es que, para caracterizar las pr\u00e1cticas del segundo momento del esquema, debi\u00f3 caracterizar las pr\u00e1cticas del primer momento para que pudiera ser el contrapunto del segundo. Su actualidad echaba una mirada retroactiva sobre lo que -a partir de su intervenci\u00f3n- se convert\u00eda en pasado: el Estado-naci\u00f3n y la solidez en general. Para poder pensar la fluidez necesit\u00f3 pensar la solidez. Necesit\u00f3 construir su concepto.\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>En otras palabras, el momento 2 tiene un efecto retroactivo sobre el momento 1. En este sentido, el momento 2, el momento presente, es anterior al momento 1, al momento pasado. Seg\u00fan me cont\u00f3 Nacho, Heidegger dice que la causa es efecto del efecto. El momento 1 es efecto del momento 2 (pero, aclaro, no lo postula como causa de \u00e9ste). El segundo provoca, si no causa, al primero.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n\n\n\n<li>Veamos algunos rastros textuales de esta construcci\u00f3n retroactiva.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Hay crisis y crisis. Las que adquieren la forma de un devenir ca\u00f3tico pertenecen al segundo tipo. Porque al primero pertenecen las crisis cuya entidad se reduce a ser pasaje entre una configuraci\u00f3n y otra. La crisis, como impasse en el que transcurre la descomposici\u00f3n de una l\u00f3gica y la composici\u00f3n de otra, describe un estado de cosas donde hay destituci\u00f3n de una totalidad, pero tambi\u00e9n hay fundaci\u00f3n de otra. Es lo que solemos llamar transici\u00f3n. La crisis como devenir ca\u00f3tico rese\u00f1a unas condiciones en las que, si bien hay descomposici\u00f3n de una totalidad, nada indica que esa descomposici\u00f3n est\u00e9 seguida de una recomposici\u00f3n general, diferente en su forma pero id\u00e9ntica en su funci\u00f3n totalizadora. As\u00ed pues, la crisis actual posiblemente sea de este segundo tipo. (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 23)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed la crisis como transici\u00f3n es enviada al pasado, a los tiempos en que una totalidad era seguida por otra. La postulaci\u00f3n que el texto enfatizaba era, por supuesto, la de la crisis como devenir ca\u00f3tico, pero en esta ocasi\u00f3n quiero se\u00f1alar que IL, para se\u00f1alar la novedad presentada, constru\u00eda el pasado de esa novedad (en este caso, la crisis como transici\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">La crisis actual consiste en la destituci\u00f3n del Estado Naci\u00f3n como pr\u00e1ctica dominante, como modalidad espont\u00e1nea de organizaci\u00f3n de los pueblos, como paninstituci\u00f3n donadora de sentido, como entidad aut\u00f3noma y soberana con capacidad de organizar una poblaci\u00f3n en un territorio. [\u2026] Este agotamiento describe una variaci\u00f3n de otra estirpe: la descomposici\u00f3n del Estado para todas y cada una de las situaciones. Mutilado de esa capacidad, el Estado ya no es el que era. Su estatuto es otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Ahora bien, sin Estado capaz de articular simb\u00f3licamente el conjunto de las situaciones, las fuerzas del mercado tambi\u00e9n alteran su estatuto, y en esta alteraci\u00f3n devienen pr\u00e1ctica dominante. (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 24)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas l\u00edneas est\u00e1 la postulaci\u00f3n m\u00e1s fuerte y m\u00e1s distintivamente lewkowicziana sobre la solidez: ese Estado que \u201cya no es lo que era\u201d, hab\u00eda sido una \u201cpaninstituci\u00f3n donadora de sentido\u201d. Nunca antes se hab\u00eda definido al Estado-naci\u00f3n como tal cosa -una \u201ccapaz de articular simb\u00f3licamente el conjunto de las situaciones\u201d. En qu\u00e9 consiste semejante articulaci\u00f3n es expandida unas p\u00e1ginas despu\u00e9s. Primero, explicita la necesidad de \u201cprecisar la naturaleza\u201d de lo pasado para pensar el presente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Desvanecido ese suelo, agotado el Estado Naci\u00f3n como metainstituci\u00f3n donadora de sentido, \u00bfqu\u00e9 son las instituciones? \u00bfCu\u00e1l es su estatuto actual? Para responder estas preguntas, para describir las configuraciones destituidas, empecemos por precisar la naturaleza de las instituciones disciplinarias y el tipo de subjetividad que instituyen en tiempos de Estado Naci\u00f3n. (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 38)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A continuaci\u00f3n, desarrollan la idea de que esa naturaleza pasa por la relaci\u00f3n transferencial entre instituciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada sistema social establece sus criterios ontol\u00f3gicos de existencia. En los Estados Nacionales, la existencia es existencia institucional, y el paradigma de funcionamiento son las instituciones disciplinarias. En este sentido, la vida individual y social transcurre en este tipo de organizaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Entre otras: familia, escuela, f\u00e1brica, hospital, cuartel, prisi\u00f3n, etc. Ahora bien, estas instituciones apoyan en la metainstituci\u00f3n Estado Naci\u00f3n, y ese apoyo es el que les provee sentido y consistencia integral. Pero la articulaci\u00f3n institucional no termina ah\u00ed. Los dispositivos disciplinarios no s\u00f3lo prosperan en territorio nacional, sino que organizan entre ellos un tipo espec\u00edfico de relaci\u00f3n. Gilles Deleuze, en <em>Posdata sobre las<\/em> <em>sociedades de control, <\/em>la denomina relaci\u00f3n anal\u00f3gica. Este funcionamiento anal\u00f3gico, que consiste en el uso de un lenguaje com\u00fan, es el que habilita la posibilidad de estar en las distintas instituciones de encierro con las mismas operaciones. Esta correspondencia anal\u00f3gica entre las marcas subjetivas producidas por las instituciones es la que asegura la relaci\u00f3n transferencial entre ellas. De esta manera, cada una de las instituciones opera sobre las marcas previamente forjadas. La escuela trabaja sobre las marcas familiares, la f\u00e1brica sobre las modulaciones escolares, la prisi\u00f3n sobre las molduras hospitalarias, etc. Como resultado de este funcionamiento, se organiza un encadenamiento institucional que asegura y refuerza la eficacia de la operatoria disciplinaria en cada uno de los dispositivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Resta decir que el tr\u00e1nsito por las instituciones disciplinarias causa las operaciones necesarias para habitar la metainstituci\u00f3n estatal. De esta manera, el Estado Naci\u00f3n delega en sus dispositivos la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n de su soporte subjetivo, es decir, la subjetividad ciudadana. (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 39)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con estos p\u00e1rrafos queda mostrado que IL produjo el concepto de Estado-naci\u00f3n de tal manera que se pudiera declarar como agotado y como desplazado por la operatoria mercantil de los \u201990. De tal forma que se pudiera afirmar que \u201cla operatoria mercantil no es la <em>articulaci\u00f3n simb\u00f3lica<\/em> entre los t\u00e9rminos institucionales de una metaestructura, sino la <em>conexi\u00f3n aleatoria<\/em> entre los nodos de esa red llamada mercado.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 33; cursivas nuestras). Pero quiero resaltar que hasta el momento un Estado era lo que nos dec\u00edan en la materia Instrucci\u00f3n c\u00edvica en el secundario, la representaci\u00f3n institucional de una naci\u00f3n preexistente, y no este \u201cconcierto de instituciones\u201d que se encadenaban de modo anal\u00f3gico y transferencial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una de las \u201cnotas <em>ad hoc<\/em>\u201d del libro <em>Sucesos Argentinos<\/em>, con ese pasado estatal ya discernido, ya distinguido y conceptualizado, pregunta qu\u00e9 significa \u201cArgentina\u201d y la pregunta es ocasi\u00f3n para seguir construyendo la noci\u00f3n de Estado-naci\u00f3n. La nota se llama \u201cArgentina sin estado y sin naci\u00f3n\u201d y plantea la pregunta de la siguiente manera: \u201cEn vigencia de la l\u00f3gica estatal, el nombre de un pa\u00eds es, a la vez, y por ello mismo, el del estado naci\u00f3n que lo habita. Pero ca\u00eddo el estado naci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 sucede con el nombre de un pa\u00eds?\u201d (p. 195) E insiste un poco m\u00e1s abajo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Los sucesos del 19-20 [de diciembre de 2001] y los siguientes problematizan no s\u00f3lo la existencia de[l] pa\u00eds sino tambi\u00e9n la posibilidad de que un nombre antiguo como Argentina quede ligado a otro tipo de sustancia que el estado o la naci\u00f3n. No nos gusta ni nos disgusta que \u00abArgentina\u00bb sea un nombre de la subjetivaci\u00f3n o no. S\u00f3lo se\u00f1alamos que queda liberado, como un adjetivo sin sustantivo de referencia. (p. 196)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De tal forma, el Estado-naci\u00f3n se convierte en un gran dispositivo que sustancializaba un adjetivo al ligarlo a un sustantivo (la naci\u00f3n, justamente). En 2002, cuando esa nota fue escrita, el presente se recortaba como uno en que el adjetivo \u201cargentino\u201d estaba suelto de ataduras, disponible para ser significado por los movimientos de subjetivaci\u00f3n. Y esa disponibilidad resaltaba como actual y activa en el contraste con lo que pasaba con el adjetivo en tiempos estatal-nacionales.<\/p>\n\n\n\n<ol style=\"list-style-type:lower-alpha\" class=\"wp-block-list\">\n<li>El pasado que se construye as\u00ed no es un pasado que claramente ha pasado, pues sus t\u00e9rminos est\u00e1n entre nosotrxs: \u201cEl agotamiento [de una l\u00f3gica] no describe la desaparici\u00f3n de los t\u00e9rminos de la l\u00f3gica en cuesti\u00f3n sino el desvanecimiento de su consistencia integral.\u201d (<em>Del fragmento a la situaci\u00f3n<\/em>, p. 36). Los t\u00e9rminos de la l\u00f3gica agotada est\u00e1n entre nosotrxs; por eso es tan importante circunscribir el enunciado obsoleto: para ver cu\u00e1les de los t\u00e9rminos entre los cuales nos movemos pertenecen al pasado. La idea que quiero transmitir aqu\u00ed es que, para enviar un elemento presente al arc\u00f3n de los t\u00e9rminos obsoletos y pasados, se hace necesario producir el concepto de pasado que nos va a permitir distinguir qu\u00e9 de lo presente es pasado y qu\u00e9 es presente. \u201cEntre las viejas representaciones y las nuevas pr\u00e1cticas, se inicia la tarea de pensamiento.\u201d (ib\u00edd.)<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el art\u00edculo \u201cEscuela y ciudadan\u00eda\u201d, sigue construyendo la solidez a partir de una particularidad de los espacios de encierro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Estos espacios de encierro tienden a hacer coincidir la clasificaci\u00f3n l\u00f3gica con Ia distribuci\u00f3n espacial. Nosotros dibujamos un conjunto como un c\u00edrculo que encierra todos sus elementos, pe\u00ad ro en realidad no tienen por qu\u00e9 estar juntos. Un conjunto es una colecci\u00f3n de t\u00e9rminos que verifican una propiedad; pero pertenecer l\u00f3gicamente a un conjunto y estar topol\u00f3gicamente dentro de un lugar no son sin\u00f3nimos. <em>Pertenecer<\/em> y <em>estar dentro<\/em> s\u00f3lo son sin\u00f3nimos en la l\u00f3gica del encierro: pertenecer al conjunto de los ni\u00f1os es estar encerrado en la escuela; pertenecer al conjunto de los trabajadores es estar encerrado en la f\u00e1brica. (<em>Pedagog\u00eda del aburrido<\/em>, p. 23)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta particularidad de la solidez es un enunciado (el que dice \u201cpertenecer es lo mismo que estar dentro\u201d) preciso obsoleto. Cada vez que Nacho se acercaba a un nuevo campo problem\u00e1tico (en este caso, la escuela), la solidez encontraba una nueva caracter\u00edstica. En otras palabras, IL iba construyendo la solidez, leyendo situaci\u00f3n tras situaci\u00f3n. Veamos esto ahora en el cap\u00edtulo de <em>Pensar sin Estado<\/em> llamado \u201cLa locura enloquecida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Concentr\u00e9monos [\u2026] en la necesidad estatal de expulsar la locura. El Estado moderno hace caer el criterio mon\u00e1rquico de soberan\u00eda, es decir, se constituye cuando el soberano es el pueblo. La idea de pueblo es una significaci\u00f3n b\u00e1sica que la soberan\u00eda adopta para s\u00ed. Cuando dejan de manar las fuentes divinas, la soberan\u00eda empieza a emanar del pueblo. Entonces, lo que a\u00fana a los grupos humanos es esa instancia, la soberan\u00eda, que emana del pueblo y se concentra en el Estado. La conciencia es la sustancia necesaria para hacer funcionar la soberan\u00eda del pueblo en el Estado, pues la soberan\u00eda que emana del pueblo adquiere una forma muy particular de funcionamiento: la representaci\u00f3n. El pueblo, que es soberano, no ejerce la soberan\u00eda [\u2026] Para ser soberano, el pueblo se tiene que hacer representar. Pero no cualquier masa humana puede intuir o aceptar los mecanismos para hacerse representar por otros. As\u00ed, el conjunto de la masa humana que constituye esa base de pueblo que se hace representar en el Estado tiene que ser producido de determinada manera. La conciencia es la sustancia de la que emana la capacidad absolutamente imprescindible de hacerse representar. Pues para hacerse representar, un ciudadano tiene que saber de s\u00ed, del conjunto, de los representantes [\u2026] El sujeto estatal, el ciudadano, tiene conciencia pol\u00edtica, conciencia social, conciencia jur\u00eddica, conciencia ciudadana. Se es humano s\u00f3lo en la medida en que se posee conciencia o raz\u00f3n. Es una cuesti\u00f3n de Estado; en ello va el ejercicio mismo de la soberan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Por eso para el Estado nacional es fundamental excluir la locura. Para la arquitectura l\u00f3gica del Estado nacional somos s\u00f3lo conciencia [\u2026] Disponer en el fondo de la soberan\u00eda un ser irracional, un ser que no es consciente, un ser que no sabe hacerse representar, equivaldr\u00eda a desbaratar de antemano toda la alquimia pol\u00edtica. Si en la base de la soberan\u00eda hay un soberano loco -rey o ciudadano, tanto da-, la constituci\u00f3n jur\u00eddica moderna se desmorona. Entonces es imperioso excluir la locura del reservorio de soberan\u00eda. \u00c9se es el sentido estatal de una operaci\u00f3n tan exorbitante [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">La soberan\u00eda no puede estar mezclada con la locura; por eso si el pueblo es soberano, los locos tienen que estar afuera. La locura individual, el inconsciente, tiene que estar reprimido. All\u00ed donde no puede estar reprimido, debe estar encerrado. La locura debe estar encerrada. Es una cuesti\u00f3n de soberan\u00eda. Por eso el manicomio es una instituci\u00f3n b\u00e1sica del Estado [nacional], m\u00e1s b\u00e1sica que la escuela. (pp. 97-99)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed vemos que, al acercarse al campo de la salud mental, IL construye la l\u00f3gica por la cual el Estado-naci\u00f3n excluye la locura. No se la encerraba por un prejuicio recalcitrante o por una mera tendencia antropol\u00f3gica a segregar al diferente sino por una necesidad l\u00f3gica: para que funcionara la alquimia de la representaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasemos por \u00faltimo a un terreno m\u00e1s \u00e1rido, el de la conciencia, tambi\u00e9n abordado en <em>Pensar sin Estado<\/em>, en el \u00faltimo cap\u00edtulo, llamado \u201cDesembocadura: el pensamiento sin conciencia\u201d. Comienza el cap\u00edtulo ubicando el problema de la conciencia fluida, una conciencia sin asideros: \u00abPor ah\u00ed anda circulando de todo, como flujo anodino y an\u00f3nimo. Las cosas pasan sin pena ni gloria. Entre esas cosas tambi\u00e9n fluye cada uno, del mismo modo superfluo e insensato.\u00bb (p. 233)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y precisa el problema un poco m\u00e1s abajo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">La <em>din\u00e1mica del fluido <\/em>se produce cuando la conciencia se encuentra consigo misma sin la mediaci\u00f3n fija de los objetos, o cuando ya no puede experimentar fijeza en los objetos, o cuando el objeto de proyecci\u00f3n ya no soporta sus predicados. Entonces la conciencia, en vez de proyectar los predicados que le daban consistencia, se encuentra con su fluir. (pp. 236-7)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el paso siguiente, lanza su tesis sobre la conciencia como un fen\u00f3meno moderno o s\u00f3lido:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Habitamos la fluidez. Comprendemos nuevamente que estuvimos tomados en una ilusi\u00f3n. Los objetos se nos aparec\u00edan como las cosas en su puro ser de cosas. Mas la experiencia de la fluidez nos induce a pensar que lo s\u00f3lido del objeto no era intr\u00ednseco a las cosas; era s\u00f3lo lo instituido en las cosas. No hab\u00eda cosas s\u00f3lidas sino instituci\u00f3n de solidez en las cosas. La solidez, la objetividad eran el efecto instituido de un modo espec\u00edfico de producci\u00f3n de realidad. El modo estatal de producci\u00f3n de realidad convert\u00eda lo que tocaba en instituido. Para la l\u00f3gica estatal <em>realidad <\/em>e<em> instituido<\/em> eran sin\u00f3nimos. Por ejemplo, nuestro Kant constru\u00eda el objeto en el sitio vacante de la cosa en s\u00ed. Podemos considerar ahora que la construcci\u00f3n de objeto en el vac\u00edo de la cosa coincide con la dimensi\u00f3n instituida de objeto en la cosa. (p. 239, cursivas en el original)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De modo que, seg\u00fan Ignacio Lewkowicz, la conciencia como sujeto estable depend\u00eda de encontrar objetos estables, y la estabilizaci\u00f3n de los objetos depend\u00eda del modo estatal de producci\u00f3n de realidad. La conciencia -resulta tras la intervenci\u00f3n lewkowicziana- era un rasgo propio de la solidez.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Muy bien. Concluyamos. Vimos en algunos textos a Ignacio Lewkowicz pensando la solidez, esto es, produciendo sus rasgos y sus principios de funcionamiento. En ellos y en otros, Nacho no se limitaba a referir un supuesto consenso previo sobre los tiempos estatal-nacionales sino que produc\u00eda su concepto. Producir este concepto permit\u00eda pensar los novedosos y desconcertantes fen\u00f3menos de la fluidez en su contraste con la fluidez.\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>As\u00ed, por ejemplo, en el caso de la locura, escribe:<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Los \u00faltimos veinte a\u00f1os han sido los a\u00f1os de la destituci\u00f3n del Estado, los a\u00f1os de la crisis de las instituciones. La locura como instituci\u00f3n primordial de la naci\u00f3n tambi\u00e9n ha entrado en crisis. Esto no significa que haya menos locos, sino que entr\u00f3 en crisis como instituci\u00f3n primordial de la naci\u00f3n, es decir, como espacio de determinaci\u00f3n de la inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, como espacio que delimita lo normal y lo patol\u00f3gico, como espacio que habilita o no a entrar en el lazo social. Ha entrado en crisis el aparataje institucional, manicomial, psiqui\u00e1trico, social, televisivo, m\u00e9dico, jur\u00eddico. Para la soberan\u00eda del pueblo representado en el Estado, la conciencia limpia, cuerda, sin influjo de drogas ni emociones violentas, cabal en el reconocimiento de sus actos, era un discriminante fundamental. Para la actual soberan\u00eda de los flujos de capital, el hecho de que la gente sea cuerda o loca no es un problema primordial, acaso tampoco de segundo orden: si la soberan\u00eda transita por otro lado, la locura ser\u00e1 problema de los locos, no cuesti\u00f3n de Estado. (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 105-6)<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>En el caso de la conciencia, escribe:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Sin objeto, nada detiene ahora el fluir de la conciencia. Si la conciencia es puro fluir, el pensamiento anterior no se conserva en el siguiente. As\u00ed, la conciencia es cada vez otra cosa. Y si es cada vez otra cosa, no es conciencia. En rigor, no es nada. Lo que llamamos <em>objeto <\/em>encarnaba una necesidad de la conciencia para constituirse. Para la conciencia, las condiciones de posibilidad de la experiencia eran las condiciones de posibilidad del objeto de la experiencia. Sin objeto de experiencia no es posible la experiencia de la conciencia. (<em>Pensar sin Estado<\/em>, 237)<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Lo que ve\u00edamos al comienzo como segundo momento (la fluidez) era as\u00ed pensado como discriminaci\u00f3n de un primer momento (la solidez). Para habitar la que era nuestra circunstancia en los \u201990, se hac\u00eda necesario discriminarla de una circunstancia que tend\u00edamos a representarnos como todav\u00eda vigente. Pensar la fluidez constru\u00eda, por retroacci\u00f3n, la solidez.<ul><li>De esto me di cuenta cuando tuve que decir que la imaginalizaci\u00f3n no era como la representaci\u00f3n, lo cual me oblig\u00f3 a construir la idea de representaci\u00f3n que contrastaba con la operatoria de las im\u00e1genes imaginales. Por supuesto, no estoy diciendo que nadie habl\u00f3 de representaci\u00f3n antes que yo ni mucho menos (las formulaciones de Badiou por ejemplo sobre ella me resultaron cardinales); digo que las pr\u00e1cticas imaginales, las del momento 2, me llevaron a construir las pr\u00e1cticas representacionales, las del momento 1, en contraste con las cuales las actuales cobraban especificidad.<\/li><\/ul><ul><li>As\u00ed, IL no iba al pasado para explicar las causas que hab\u00edan llevado a aquel presente, sino para discernir las coordenadas que nos eran contempor\u00e1neas, las de la fluidez, y as\u00ed poder habitarla en cada situaci\u00f3n. Pensar la solidez constru\u00eda, por distinci\u00f3n, la fluidez.<\/li><\/ul><ul><li>En suma, estoy diciendo algo que tras este recorrido parece una obviedad, que solidez y fluidez se construyen mutuamente en la obra de Ignacio Lewkowicz. Una se piensa en relaci\u00f3n a la otra. Pero consider\u00e9 necesario se\u00f1alar que Nacho es un pensador de la solidez tanto como de la fluidez porque, al leerlo, pareciera que ya todes hubieran sabido que el Estado-naci\u00f3n era una \u00abpaninstituci\u00f3n donadora de sentido\u00bb o que la escuela produc\u00eda al sujeto de la conciencia o que el manicomio era condici\u00f3n de la representaci\u00f3n pol\u00edtica o que la conciencia se constitu\u00eda pensando objetos y que todas esas caracter\u00edsticas, y otras no revisitadas aqu\u00ed, eran solidarias entre s\u00ed. No lo supimos hasta leerlo y escucharlo a \u00e9l.<\/li><\/ul>\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Creo que queda claro en qu\u00e9 sentido Ignacio Lewkowicz era historiador. Produc\u00eda el pasado de su presente, pero historizaba y no historiaba. No narraba un proceso de cambio, no relataba un pasaje de un momento a otro anotando sus causas, sino que se\u00f1alaba una ruptura, una diferencia temporal, entre lo actual y lo heredado, ambos mezclados en la situaci\u00f3n que quer\u00edamos habitar.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IL proced\u00eda detectando pr\u00e1cticas sin representaci\u00f3n, o detectando representaciones sin pr\u00e1cticas. Al hacer eso, historizaba. Quiero aqu\u00ed mostrar a IL historizando: detectando una diferencia temporal, produciendo un pasado a partir del presente. En general, nos deslumbramos, al leerlo, de su capacidad para detectar y conceptualizar las tendencias m\u00e1s actuales, pero hoy quiero llamar la atenci\u00f3n sobre su capacidad para perfilar el pasado contra el cual esas tendencias se mostraban novedosas y decisivas.<\/p>\n<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/ignacio-lewkowicz-pensador-de-la-solidez\/\" class=\"read-more-link\">Continua leyendo <span class=\"screen-reader-text\">\"Ignacio Lewkowicz, pensador de la solidez\"<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a>","protected":false},"author":2,"featured_media":5362,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-5361","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones-sueltas","penguin-post","penguin-post-not-sticky"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5361"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5361\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5365,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5361\/revisions\/5365"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5362"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}