{"id":66,"date":"2008-10-23T15:52:51","date_gmt":"2008-10-23T18:52:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/relacion-y-desrelacion-en-tiempos-de-hiperconexion\/"},"modified":"2018-03-16T12:48:42","modified_gmt":"2018-03-16T15:48:42","slug":"relacion-y-desrelacion-en-tiempos-de-hiperconexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/relacion-y-desrelacion-en-tiempos-de-hiperconexion\/","title":{"rendered":"Relaci\u00f3n y desrelaci\u00f3n en tiempos de hiperconexi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>[Este art\u00edculo entr\u00f3 como cap\u00edtulo en el libro<\/strong><br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a><a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/el-bienestar-en-la-cultura-y-mas-composiciones-precarias\/\" target=\"_blank\">El bienestar en la cultura<\/a>\u2026<a href=\"https:\/\/www.pablohupert.com.ar\/index.php\/libros\/libro_el_bienestar_en_la_cultura\/\">\u201c<\/a>\u00a02da edici\u00f3n ampliada, publicada por Pie de los hechos en 2016]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Uno no tiene amigos: uno tiene contactos. <\/em>Chiche Gelblung<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Cuando no hay tiempo, hay links. <\/em>Daniel Badenes<\/p>\n<p>Me cruc\u00e9 con un viejo compa\u00f1ero de la secundaria. Me cont\u00f3 que conoci\u00f3 una chica en el sitio de comunidad virtual <em>Facebook<\/em>, qued\u00f3 en pasar a buscarla, fue a un albergue transitorio, se ech\u00f3 un polvo y la dej\u00f3, despu\u00e9s, en su trabajo. Nunca m\u00e1s la vio, y eso es todo.<\/p>\n<p><em>La \u00e9poca de la hiperconectividad es tambi\u00e9n la \u00e9poca de la h\u00edper-desrelaci\u00f3n<\/em>. Vale decir,<!--more--> no hay estabilidad; hay posibilidad de conectarse y desconectarse en cualquier momento. Como existe esta posibilidad de conexi\u00f3n r\u00e1pida, se debilita la necesidad de conexi\u00f3n estable. Estoy tratando de entender la correlaci\u00f3n entre la volatilidad de las relaciones humanas y la tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n ubicua; ambos son fen\u00f3menos de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p>Por supuesto, hay otras explicaciones, como la de Bauman; \u00e9l explica que, a mayor compromiso en las relaciones, menor libertad, y que el chab\u00f3n de hoy necesita libertad para manejarse, para saltar de una trabajo a otro, de una vestimenta a otra, de una identidad a otra,\u00a0para no sentirse ni comprometido ni fijo ni nada. De todas maneras, me voy a ce\u00f1ir un poco m\u00e1s a los argumentos internos de esta relaci\u00f3n entre hiperconectividad y desrelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pongamos una escena: tengo un par de amigos con los que me encanta charlar. Deber\u00edamos encontrarnos y tomar un caf\u00e9. Sin embargo, tengo poco tiempo, tengo muchas cosas que hacer; no me voy a encontrar a tomar esos caf\u00e9s. Total, en cualquier momento los encuentro en el Messenger. Ya pintar\u00e1, en cualquier momento. No tomar\u00e9 un caf\u00e9 de un par de horas, pero chatear\u00e9 de a minutos con ellos una y otra vez a lo largo de la semana, en lo huequitos del trabajo. Digo: no me relacionar\u00e9 de cuerpo entero con ellos, sino celularmente: un sms, un chat, un mail, un llamado. La relaci\u00f3n no ser\u00e1 permanente sino intermitente.<\/p>\n<p>Estoy diciendo algo as\u00ed como que la permanencia de una relaci\u00f3n va en proporci\u00f3n inversa a la disponibilidad de recursos tecnol\u00f3gicos de celularizaci\u00f3n e intermitencia. Hoy tengo la posibilidad, gracias al tel\u00e9fono, al chat, al mail, al sms, al videochat, etc., de conectarme y desconectarme r\u00e1pidamente, seg\u00fan los requisitos del momento; esto hace que un hueco de tres minutos resulte suficiente para conversar con un amigo (o chatear, que es lo mismo dicho en ingl\u00e9s). No necesito grandes unidades de tiempo para encontrar a mi amigo; alcanza una c\u00e9lula de tiempo (por ejemplo, los momentos de espera del colectivo), que suelen terminar de sopet\u00f3n, sin aviso previo (por ejemplo, cuando llega el colectivo).<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el momento es tan aleatorio, tan poco planificable, la agenda est\u00e1 tan fluidificada, se ve sometida a tantas variaciones, que dif\u00edcilmente pueda programar tener un espacio de dos horas para ver a uno y dos horas m\u00e1s para ver a otro (seguramente, despu\u00e9s tendr\u00eda que suspenderles&#8230;). Ergo, necesito recurrir a esa intermitencia que me permite la tecnolog\u00eda. A su vez, como puedo recurrir a esa intermitencia, necesito menos de la estabilidad de la agenda, con lo cual la agenda se desestabiliza m\u00e1s, se fluidifica m\u00e1s, se torna m\u00e1s aleatoria.<\/p>\n<p>Un caf\u00e9 entre dos amigos de \u00e9pocas s\u00f3lidas, es decir, entre dos miembros de una relaci\u00f3n estable, era la actualizaci\u00f3n de un lazo. Hoy, el chateo, la conexi\u00f3n intermitente, no es actualizaci\u00f3n de una relaci\u00f3n estable. Es el encendido de un canal que de otro modo est\u00e1 apagado. En la hiperconexi\u00f3n, como en la inform\u00e1tica, s\u00f3lo existen uno y cero, on y off, apagado y encendido.<\/p>\n<p>Podemos todav\u00eda decirlo de otra manera. Una relaci\u00f3n s\u00f3lida tiene instancias necesarias, tiene una l\u00f3gica de funcionamiento. Una conexi\u00f3n en los tiempos de la hiperconectividad, en cambio, es aleatoria. El chat no es una instancia necesaria, sino una mera probabilidad, tan probable como incierta. Entonces, dir\u00edamos: en tiempos de hiperconectividad, es decir, en tiempos de posibilidad de conexi\u00f3n aleatoria, no hay conexiones necesarias entre un encuentro y otro (ni tampoco, dig\u00e1moslo, entre una persona y otra). La disponibilidad de conexi\u00f3n tecnol\u00f3gica ha borrado, de las relaciones interhumanas, la conexi\u00f3n necesaria entre sus instancias (o tiende a hacerlo).<\/p>\n<p>Dicho sea de paso, creo que tambi\u00e9n as\u00ed se puede entender por qu\u00e9, o c\u00f3mo, en qu\u00e9 condiciones, se ha extendido la moralina del no reclamo, del no planteo, del no reproche a los amigos, as\u00ed como tambi\u00e9n se ha extendido el reproche, el reclamo, el planteo; o por qu\u00e9, si estos se eluden, porque no hay lugar para hacerlos, se ha extendido la decepci\u00f3n. <em>Se han extendido tambi\u00e9n los amigos nuevos, a la par de la profusi\u00f3n de los ex amigos<\/em>.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera, la precariedad no s\u00f3lo alcanza al \u00abtrabajo en negro\u00bb. La precariedad no se limita a las relaciones laborales no declaradas, sino que alcanza cualquier tipo de relaci\u00f3n. La precariedad no es efecto de una anormalidad jur\u00eddica, o de una perversi\u00f3n jur\u00eddica, sino de la fluidez misma, de la hiperconectividad postindustrial, del capitalismo del mercado radicalizado.<\/p>\n<blockquote><p>\u00abEn la experiencia de trabajo no existe continuidad alguna: no se va a la misma f\u00e1brica, no se hacen los mismos recorridos, ni se encuentran las mismas personas, como ocurr\u00eda en la \u00e9poca industrial. Por eso, no es posible sedimentar formas de organizaci\u00f3n social duraderas.\u00bb (Bifo, <em>Generaci\u00f3n post-alfa<\/em>)<\/p><\/blockquote>\n<p>La escasa permanencia de las relaciones sociales, su volatilidad, corre a la par de la posibilidad de su intermitencia. Me pregunto si podremos montar procedimientos de permanencia relacional.<\/p>\n<p>Ah&#8230;, \u00bfmi compa\u00f1ero de la secundaria? No quedamos en nada. Nos pasamos el mail. Ya nos veremos, por\u00e1i.<\/p>\n<p>PS: Acabo de bajar del 132. Unos pibes como de colegio secundario charloteaban a los gritos. Hablaban de su viaje a Bariloche. Hablaban del regreso:<br \/>\n\u2013 Cuando est\u00e1s all\u00e1, est\u00e1s tirado en la cama, otro est\u00e1 ba\u00f1\u00e1ndose, otro por ah\u00ed est\u00e1 escabiando. Cuando volv\u00e9s est\u00e1s tirado en la cama y dec\u00eds \u201c\u00a1ay\u2026!\u201d. Est\u00e1s solo y te quer\u00e9s matar\u2026 \u2013la banda asinti\u00f3 riendo, y uno cont\u00f3:<br \/>\n\u2013 Cuando volv\u00ed no me bancaba no ver a nadie. Estuve todo el fin de semana en el chat, hablando con todos.<br \/>\nParece que no pod\u00edan juntarse ese finde. \u00bfPara qu\u00e9, si est\u00e1 el chat?<\/p>\n<p>PS 2: \u00bfSignifica todo esto que cuanta m\u00e1s facilidad de la comunicaci\u00f3n haya habr\u00e1 menor solidez en las relaciones humanas? Algo as\u00ed, aunque no tenemos cifras para confirmarlo. Lo seguro es que cu\u00e1nto m\u00e1s f\u00e1cil y barato resulta conectarse (y desconectarse y reconectarse, etc.), menos necesario resulta relacionarse. Si a eso agregamos que todos tenemos cada vez menos tiempo, veremos que efectivamente las relaciones humanas son cada vez menos s\u00f3lidas.<\/p>\n<p><em>[art\u00edculo publicado abreviado en Campo Grupal n\u00b0 104, noviembre de 2008]<br \/>\n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00e9poca de la hiperconectividad es tambi\u00e9n la \u00e9poca de la h\u00edper-desrelaci\u00f3n. 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