Un bosquejo de la dispersión estética

Fluidez / consumo / información
 [a propósito de Estéticas de la dispersión]

Para pintarnos la dispersión a brochazos gordos:

“Hay un concepto de Kevin Johansen que es muy bueno, que dice que él es un “desgenerado”: no tiene género. La ortodoxia no se me da bien. No me parece mal que alguien se dedique a hacer una sola cosa. No me parece mal que alguien se dedique a hacer una sola cosa. Me encanta el flamenco en estado puro, el folklore en estado puro, pero yo no lo puedo hacer.” (J. Drexler, en www.saladeespera.es/portal/pda/2671-entrevista-exclusiva-a-jorge-drexler.html)

He ahí un sujeto de la dispersión: nada en estado puro, todo intervenido. En sintonía, Daniel Arano es taxativo: «La verdad es que los nuevos artistas no se acotan a un solo género. Los escuchás y decís “son buenos músicos”, claro que con una fuerte raigambre, pero no decís “son tangueros, rockeros, jazzeros”» (www.acciondigital.com.ar/01-06-09/informe.html).

En uno de los recortes históricos del Libro negro del Bicentenario de la revista Barcelona (que, en la ficción de ese Libro, la revista Barcelona habría ido publicando en los últimos 200 años, pero que en realidad han sido escritos ex profeso para componer el Libro), la revista informa sobre el martillazo propinado a la escultura de Miguel Ángel La Piedad, y pone en boca del autor del atentado las siguientes palabras: “hice una intervención de la obra”. La intervención también ocurrió en los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo (que fueron una intervención de la 9 de julio, a su vez intervenida por el espectáculo de reapertura del Colón, a su vez intervenida por el recital del Chaqueño Palavecino, etc.) La intervención intercurrente o interferente también ocurre en el chateo (donde cada turno lingüístico es interferido por el interlocutor, cuando no por otro que “se aparece”), en los noticieros (intervenidos por “flashes de último momento”), en los programas televisivos en general (intervenidos por “publicidad no tradicional”), etc.

La desgeneración estética interviene los géneros, pero es a su vez intervenida por el marketing:

“Germán Andrés completa con esta idea: «El que escucha creo que necesita mayores categorizaciones, necesita hacer una lectura de algunas guías que tienen que ver con los géneros ya instalados. Pero todas esas categorías se impusieron por dictamen del mercado” (www.acciondigital.com.ar/01-06-09/informe.html).

O sea: la estética de la dispersión es una estética de la intervención intervenida o de la interferencia interferida. Luego, si la estética es un régimen de sensibilidad, la estética de la dispersión es un régimen de la recombinación.[1]

La estética de la dispersión es proliferante y creativa (“hay una explosión creativa” se dice aquí y allá). Es dispersante y dispersa. Es producción de singulares producida por singulares.

“«Nosotros no ponemos el disco en ningún lado. Decimos “no a la etiqueta”. Por ahí es un arma de doble filo, pero no nos ha ido tan mal, se trata de comunicar de manera simple. Ponerle un nombre al género es complicado», sostiene Andrés, del Club del Disco, que comercializa discos vía Internet. «Por ejemplo la música electrónica tiene miles de subgéneros que no tienen ningún sentido. Es absurdo, sólo porque es más rápido o lento es otro género o subgénero, eso es caprichoso. En el Club trabajamos desde un lugar elemental: catalogar la música desde lo que propone. Nos basamos en escuchar el disco, escribir así la reseña y dividimos en canción o instrumental. Eso te da una pauta de a qué estás accediendo», comenta, cuando se le pregunta por la escasa catalogación que utilizan.” (Walter Alegre en www.acciondigital.com.ar/01-06-09/informe.html)

Todo es singular. Nada hay general –todo es sui géneris. Así, hay dos dispersiones: por un lado, la que va resultando de la fluidificación-fragmentación de lo sólido. Por otro, la producción de ‘obras’ irreductibles a un género o puntos sociales irreductibles a lo general. La estética de la dispersión es también dinámica de los singulares. El mainstream de la estética contemporánea es disperso tanto como dispersivo.


[1] V. “Mundo de las imágenes y mundo real: una relación recombinante”, en www.pablohupert.com.ar/index.php/mundo-de-las-imagenes-y-mundo-real-una-relacion-recombinante.

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