Del reclamo de justicia al acto de justicia

Cuando cursé mi secundaria, en la década de 1980, mis congéneres y yo éramos memoriosos de un sufrimiento y esa memoria nos hacía sufrir: la memoria de un sufrimiento hace sufrir. Y, al mismo tiempo, no dice qué hacer con eso, y paraliza. Dos fugas posibles hay: una es evitar volver al tema; muchísimos judíos, en algún momento, hemos dicho “ya vi suficiente”; otra fuga, socialmente más prestigiosa, es el reclamo de justicia. Reclamo por justicia para la victimización que estamos recordando. Ese reclamo invita a esperar que el reclamo sea satisfecho. Invita a esperar: o sea que es también una forma de parálisis.