La dominación imaginal (luego de la ideología y del desamparo)
En el ‘relato’ lewkowicziano de la fluidez, lo social quedaba a la intemperie, huérfano de toda contención simbólica: el horizonte era lo asocial, la desubjetivación. La única respuesta hacia 2001/2 parecía ser la actividad configurante del nosotros.
Pero en la última década se nos hizo visible la égida de la imagen, esto es, una práctica social que podríamos llamar ‘la actividad figurante del capital’, esto es, ese flujo de imágenes que entra a componer el flujo de obviedad contemporáneo.