letreros obvios 2

Notas sobre la obviedad (pensando la égida de la imagen)

Argentina, Fluidez

A partir de la reunión del taller La fluidez hoy del 5/9/12

“El observador copia servilmente lo exterior, lo accidental, lo caótico. El observador es un hombre aplastado por los materiales y que no comprende nada del sentido y de la significación de los mismos.” (Lenin, en El Imperialismo…)
  • “La multirrealidad (ver posteo anterior) es única si bien se abre, puesto que prolifera en múltiples planos que la indeterminan a la vez que la estabilizan. Y, sin embargo, la multirrealidad también se cierra. Lo que sucede es que este cierre que la obviedad efectúa es en falso.” (López Petit, Breve tratado para atacar la realidad)
    • La multirrealidad y su cierre se podrían, simplificando muchísimo y newtonianamente, graficar así:
      cuadro obviedadddd

 

 

 

 

 

 

 

  • La obviedad, resume D. Sztulwark en Escuelas en escena, es capaz a la vez de contener la pletórica complejidad de la realidad y brindar orientaciones simples.
  • La obviedad logra esto porque es asistemática. Nos queda mucho por entender sobre este sentido común que no funciona como el sentido común ideológico. Vamos avanzando de a poco, por aproximación con metáforas y enunciados como los siguientes:
    • “Los periodistas [‘gestores del flujo de obviedad’ los llama LP] tenemos un océano de conocimientos de un centímetro de profundidad.” El flujo de obviedad no tiene el espesor de un sistema ideológico, pero lo inunda todo. Y todo, es todo (y no una totalidad con su legalidad): un caos, y no un cosmos. (por ejemplo, el mismo medio puede pasar a Tinelli y hablar contra la trata sin fisuras).
    • Lo propio de la obviedad es la verdad verosímil: la verdad como conocimiento, como adecuación a la realidad. La obviedad se adecua a R=R=K. O sea, la obviedad es irrefutable.
    • La obviedad es irrefutable pues en ella coinciden lo que es y lo que se cree.
      • Habría que pensar cómo la obviedad construye, performa (y no solo se adecua a) la realidad, pero el Tratado de LP no aborda esto (salvo al decir a la pasada que la obviedad produce lo creíble y lo pensable).
      • Así es que la obviedad no da un sentido a nuestras vidas sino que nos mueve a nada, “obliga nuestras vidas hacia ningún lugar”.[1] En este sentido, la obviedad no es solo un reflejo sino también una fuerza que compele a la movilización global (es decir, capitalista)[2] de nuestras vidas.[3] Como decía Diego, brinda orientaciones simples. Nos mueve a trayectorias de valorización en el espacio-tiempo global (o, en términos de Bifo, a introducirnos en la red semiocapitalista). O, como dice Juanan Rocero: “Obviedad + Enlace, lo que mejor funciona en Twitter”.
      • A la verdad como adecuación propia de la obviedad, LP opone la verdad como desplazamiento propia del pensamiento. Aquella es la verdad como conocimiento; esta, como pensamiento. Esta verdad es sentido. Tiene forma de idea; esta idea proviene de una producción social y colectiva, mientras que la idea obvia es una “idea codificada que funciona para el capital”.[4]
        • ¿Cómo distinguir entre una idea codificada y una idea verdadera? “Ocurre que una idea verdadera es la verdadera idea” (además, es peligrosa, en tanto interrumpe la movilización global).
      • El poder de ayer te decía “calla”. “El poder de hoy te dice habla.”[5] La trampita está en que al hablar no tomamos la palabra. Al hablar, opinamos, expresamos nuestros sentimientos, decimos cosas más o menos singulares, pero no tomamos la palabra. Con un mismo formato, variamos contenidos. Con una misma enunciación, variamos enunciados. La enunciación la pone “el” poder.
      • Ese formato es el de la comunicación. La obviedad no es tanto un contenido como un formato, y por eso cualquiera de nosotros puede gestionarla y agregarle contenidos (opiniones, fotos, sensaciones, etc.). La obviedad nos moviliza y nos movilizamos para obviar. Los contenidos deben asumir una forma que sepamos concitará atención, impacto, circulación: formas obvias llamadas comunicación. La contracara de comunicarnos (= la contracara de que nos presten atención) es la incapacidad de decir lo que estamos viviendo.[6]
        • La obviedad degrada lo que vivimos como periférico e intrascendente.[7] Así es como ceder la enunciación al poder no es entregar gran cosa.
        • Así es como participamos de la obviedad. Así es como no tomamos la palabra, al asumir el formato de lo visible/audible/redundante: lo codificado. Tomar la palabra “ya es perforar la obviedad” (pero también es correr el riesgo de caerse de la red del semiocapital, de la R=R=K, de la comprensión, así como comunicarnos es asumir el costo de no decir lo que vivimos).
        • Tomar la palabra, desplazarse de la obviedad, es asumir la enunciación, variar la enunciación y no solo los enunciados, para hablar de lo que vivimos.
      • Pregunta. Hay que pensar la correlación entre la lógica de la obviedad y la lógica financiera. Son dos lógicas fluidas, evidentemente. ¿Pero tienen funcionamientos análogos?
        • Sospecho que la obviedad siempre consigue nuevos plazos abriendo nuevos planos. El cierre que opera no es por demostración sino por “fuga” (ojo: solo fuga de demostrar su verosimilitud; sería más apropiado decir que en lugar de demostrar, abre nuevos planos de obviedad).
        • Si obviedad = realidad, uno de los modos de multiplicación de la realidad es la multiplicación de la obviedad;
        • otro modo sería la simple reproducción de una realidad asistemática, sin centro y sin totalizar. Por fuerza, una reproducción así es a) ampliada, y b) producción.
        • Así, obviedad es la forma en que se produce la “tautología de la realidad” (R=R); la obviedad opera el bucle.
      • La obviedad, dice D. Sztulwark en Escuelas en escena, resuelve estéticamente lo que frustra y lo problemático, así como no introducido en la red, lo concreto, lo específico.

La obviedad, a diferencia de la ideología, no cierra resolviendo las discusiones sino abortándolas.

  • Tres cuestiones clave diferencian a la obviedad de la ideología:
    • La obviedad tiene una inmediata capacidad de dar imagen a lo nuevo, que ocurre todo el tiempo –nada queda fuera­–.
    • La obviedad puede ser producida por cualquiera, y no solo por su centro (o sus voces autorizadas). “Habla”: Así como el panóptico disciplinario suponía una vigilancia centralizada y una emisión discursiva ídem, la multirrealidad supone un control a cielo abierto y una emisión discursiva diseminada.
    • La obviedad no tiene una clave por donde entrarle; es plural a lo Lazzarato, Tarde y compañía; no se la puede reducir a través de ninguna clave. No es una –“la” obviedad es apenas una engañosa comodidad del lenguaje. Es una proliferación de campos de obviedad: una desconcertada multiplicación de realidades.

[1] En la entrevista que le hace el equipo de Duschatzky en Duschatzky y Sztulwark, Imágenes de lo no-escolar, Paidós, 2011, Buenos Aires, p. 75.

[2] V. cap. V del Tratado.

[3] Incluso como reflejo no es pasivo, pero aquí ya habría que introducir la idea de égida de la imagen y la capacidad de la imagen de convertirse en aspiración de lo real.

[4] En Duschatzky y Sztulwark, p. 72.

[5] En Duschatzky y Sztulwark, p. 74. Por supuesto, “el poder de hoy” es la copertenencia capital-poder (o sea que puede encarnar en figuras “puramente” políticas como un cana o económicas como un gerente o francamente mixtas como un militante de la Cámpora o un medio masivo de comunicación).

[6] En Duschatzky y Sztulwark, p. 75.

[7] Dice Diego en Duschatzky y Sztulwark, p. 73.

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