volvamos al común concreto que nos ocupa aquí. Con toda esa actividad colectiva y (co)productiva se habita “un entre-lugar que es la pintura misma”[21], pero atención: habitarlo es coproducirlo (no es un lugar preexistente que estaba esperando a sus ocupantes). Ese “entre-lugar” es algo que adviene y deviene “por fuera de lo existente” y entre los entes, pues los excede, y, sin embargo, existe, se vive. Ese exceso es el “efecto Muchas”: “una existencia inimaginada antes de estar viviéndose”. Además tiene una tarea, una “actividad configurante”: la producción común de singularidades (tanto individuales como colectiva) en la pintura. Es decir, este común es una trama de consecuencias, un proceso transindividual: es lo grupal que hace diferir a cada una respecto de su versión individual y al mismo tiempo es un social que difiere del mainstream social. Este doble diferir es la potencia que tiene un común y que no tiene una red de contactos.
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